Cuchitril Literario

Julio 2, 2009

Cien años de Onetti

Archivado en: Noticias — Palimp @ 6:12 pm
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Primero fue Faulkner. Me dejaron el libro ‘Gambito de caballo’ cuando era aún más gañán que ahora. Una buena elección porque es uno de sus libros más asequibles. Después me atreví con Absalon, Absalon, un libro que a pesar de los años transcurridos sigo recordando ( y que me costó muchísimo leer por su prosa densa y sabrosa).

Después vinieron Onetti y Benet, con Nunca llegarás a nada y El astillero. No niego la calidad y el virtuosismo de la prosa de Benet, pero siempre he considerado la lectura de sus libros más un reto personal que la antesala del disfrute.

Onetti es diferente. Es otro Faulkner, más cercano. No recuerdo en que conferencia de la fundación March el conferenciante decía que al leer Tiempo de silencio exclamó ¡Que bien escribe Joyce!. La originalidad, abrir caminos nuevos, está muy bien. Pero explorar y desarrollar rutas fructíferas no es un desdoro. Al contrario.

Comentaba en la reseña de Dejemos hablar al viento que su extraordinaria calidad no ha ido pareja con su éxito, mostrando una serie de resultados en google. El centenario ha conseguido que supere a Carpentier, pero todavía está lejos de García Márquez o Vargas Llosa. Injustamente olvidado, esperemos que el centenario traiga un breve resurgimiento por el interés sobre su obra.

Después está el mito. El escritor que huía de la sociedad y que pasó su vida tumbado en una cama. El segundo vídeo de esta entrada: Juan Carlos Onetti es estremecedor.

Para acabar, un excelente enlace que resume la vida de ese genio: Juan Carlos Onetti Centennial (1909 - 2009)(Corrected and Expanded). En cualquier ruta literaria, hay una parada obligatoria en Santa María.

Julio 1, 2009

Harold Pinter. Essencial.

Archivado en: Teatro — Palimp @ 8:58 am
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Edicions 62, 2005. 206 páginas.
Trad. Manuel de Pedrolo, Jordi Malé i Pegueroles, Víctor batallé y Josep M. Balañà.

Harold Pinter, Essencial
Gigante

Pese a la alta calidad del teatro de Harold Pinter hemos tenido que esperar a que le concedieran el premio Nobel para empezar a ver traducciones de sus obras en nuestro país. Losada ha publicado tres volúmenes con una buena selección y Edicions 62 ha publicado este Essencial, gracias, en parte, a que ya existían traducciones al catalán de buena parte de su dramaturgia. La selección que han hecho es bastante acertada, aunque se hubieran podido incluir algunas de sus piezas breves u otros éxitos suyos como El cuidador. También se echa de menos una introducción que nos ayude a poner en contexto las obras dentro de la trayectoria del autor. Pequeños defectos perdonables a cambio de disfrutar de buen teatro.

Las obras incluidas son las siguientes:

- La habitación
La acción se desarrolla en un suburbio inhóspito; el exterior es peligroso, quizás a causa de una
guerra. Los habitantes del edificio siguen una vida normal, como si nada ocurriera.

- El montaplatos
Los dos protagonistas hablan y esperan las órdenes que les transmitirá un teléfono. Tras sus
angustias existenciales se esconde la sombra de la brutalidad y la violencia.

- El amante
Un matrimonio se entrega a un extraño juego de infidelidades consentidas, ¿o la realidad es algo muy
diferente?

- Voces familiares
Tres monólogos se entrecruzan creando una historia única.

- Una clase de Alaska
Inspirada en la obra Despertares de Oliver Sacks –y muy diferente a la película del mismo nombre–
nos cuenta la historia de una mujer que despierta de un sueño de treinta años.

- Estación de Francia
El interventor de una compañía de taxis intenta –la incomunicación es palpable- que un conductor
vaya a la estación de Francia.

- La última copa
La tortura y el interrogatorio de una pareja y su hijo pequeño narradas de un modo impersonal y
tremendamente eficaz.

En La habitación y El montaplatos la influencia de Beckett se hace notar, aunque Pinter ya utiliza con soltura los elementos que habrían de ser su marca de fábrica posterior; el uso de los silencios y las elipsis, el sugerir más que el narrar y, sobre todo, la profundidad de sus personajes creados a partir de trazos breves pero precisos. La culminación de todas estas técnicas puede apreciarse en El amante. Lejos queda el esquema clásico de introducción nudo y desenlace; lo que se nos muestra es una ventana a una historia que ya está en desarrollo. El espectador se convierte en un mirón privilegiado de una situación extraña. No sabemos cual es la naturaleza exacta de la relación de la pareja, porque el autor no la sabe tampoco. Sólo podemos imaginar lo que no es visible, pero se adivina. Las pausas, como en toda la obra de Pinter, dicen más que el texto.

Las últimas son piezas breves de un autor ya maduro con pleno dominio de sus recursos expresivos. El lirismo de Voces familiares y Una clase de Alaska, creador de una atmósfera espesa y sugerente contrasta con el surrealismo de Estación de Francia, escorado hacia el humor absurdo y con la frialdad de La última copa, cuya brutalidad nos golpea sin compasión.

Sin lugar a dudas, uno de los grandes dramaturgos contemporáneos.

Descárgalo gratis:

Especial Harold Pinter - Retorno al hogar [doc].rar

Pinter, Harold - El amante.doc

Pinter, Harold - El conserje.doc

Pinter, Harold - El montaplatos.doc

Pinter, Harold - La coleccion.doc

Pinter, Harold - Retorno Al Hogar.doc

Pinter, Harold - Textos de poesía y prosa.pdf

(Te hará falta el programa EMule)

Escuchando: Amtrack Eagle. Milford Perkins.

Junio 29, 2009

Raul Duarte. Day Trader Pro.

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Trafford Publishing, 2006. 146 páginas.

Raul Duarte, Day Trader Pro
Alquimistas modernos

En esta bitácora no sólo se habla de literatura, también aparecen libros de ensayo. Las dos entradas con mas comentarios no son de libros de ficción. El primer lugar lo tiene La Biblia ante la Biblia, cuyo hilo tuve que cerrar en su momento porque bloqueaba el servidor (ahora con paginación lo he vuelto a abrir). El segundo lo tiene el libro Cambio de vida, un manual tramposo para hacerse rico.

No es el único libro dedicado al trading, y Raúl Duarte se ofreció a enviarme el suyo, con la libertad para atacarlo si lo creía conveniente. Lo hago con mucho retraso, pero aquí está.

Comenzaré por un breve resumen del libro, seguiré por una explicación de por qué no creo que estos sistemas funciones y acabaré con una comparación entre Cambio de vida y Day Trader Pro.

El libro está estructurado en una introducción y tres capítulos. El primero explica qué significa ser un trader, qué tipo de inversión se necesita para dedicarse a este negocio, los objetivos que puedes marcarte y el tipo de perfil necesario. Se hace hincapié en que no hace falta ser licenciado o tener titulación para tener éxito; al contrario, los traders más exitosos son personas poco intelectuales.

Esto es una buena estrategia de marketing. El público objetivo de estos libros no son gente preparada que probablemente ya tendrán un buen trabajo, sino personas con trabajos poco remunerados que ven en este negocio la posibilidad de enriquecerse rápidamente y sin esfuerzo.

El segundo capítulo explica los entresijos del mercado estrella de este tipo de trading, que es el mismo que en el libro de Zárate: El mini-SP 500. ¿Por qué? Porque es el más barato y dinámico. El más apto para poder hacer compras y ventas en el mismo día. Las características de este mercado lo acercan más a la ruleta de casino que al mercado de la bolsa general, y eso es una ventaja para los métodos de trading.

El tercero explica las estrategias para sacar beneficios operando en el mercado. No esperen una guía detallada –estaría loco el autor si la pusiera- pero sí hay el suficiente nivel de detalle para hacerse una idea. El trader, guiado por los gráficos de velas y su intuición debe suponer para dónde tirará el mercado y hacer sus apuestas. Si se equivoca no hay problema gracias a los stop-loss. Cuanta más experiencia tenga mejor será su ratio y, por ende, sus ganancias.

Pero todo esto ¿funciona? NO. Es mi opinión -fundamentada-, tal como la expuse en la reseña de Cambio de vida y la expliqué en su momento. Partiremos de una premisa, que el mercado es aleatorio. Según Mandelbrot en su libro fractales y finanzas –que reseñaré en breve por aquí- el mercado no sólo es aleatorio, es aletorio y fractal. Esto quiere decir que no sólo nadie sabe como va a ir el mercado, sino que ni siquiera podemos promediar. Si tiro un dado seiscientas veces sé que más o menos saldrán cien unos. En el mercado ni siquiera podemos saber eso.

Partiendo de ahí cualquier método, sea científico o intuitivo, que saque provecho de un mercado aleatorio no sólo tendría que recompensarse con dinero, le tendrían que dar el nóbel. No es posible tener una máquina de movimiento perpétuo y no es posible matemáticamente ganar dinero en un mercado aleatorio. Los casinos lo saben muy bien y no veo a los magnates de las finanzas preocupados por los miles de traders que intentan hacer negocio con estos sistemas.

El propio autor lo reconoce en la página 75 cuando afirma lo siguiente:

Lo peor del caso era que cuando mi estocástico me indicaba entrar largo, en ese precioso momento mi MACD me recomendaba ir corto. Si el tick me decía irme corto, el promedio móvil simple me indicaba lo contrario. Si un patrón lucía prometedor, Fibonacci me recomendaba esperar. Era virtualmente imposible que todo estuviera en su lugar, como la teoría señalaba que debía estar, para que yo disparara.

Es decir, hay muchos indicadores matemáticos y se contradicen entre sí. Fiarse de la intuición no es mejor método. Actualmente estamos inmersos en una crisis que pocos vieron venir ¿y todavía la gente cree que se puede predecir el mercado?

Todos estos libros y la jerga que los envuelve me recuerdan a los alquimistas. También afirmaban tener el poder de convertir los metales en oro, e incluso obtener la inmortalidad. También existían gurús que iniciaban a los acólitos en los secretos de la alquimia. No faltaba la necesidad de purificarse, de tener el alma limpia, como ahora se afirma que hay que tener un buen control emocional. Ninguno consiguió convertir el mercurio en oro, y ninguno de estos traders ganan dinero operando en bolsa.

Mi consejo sigue siendo el mismo. No se lo crean. La prueba es muy fácil, operen durante un año en simulación. Si en ese tiempo han sacado beneficios, divídanlos por el número de horas que han invertido y comprueben si vale la pena. Pero prueben durante un periodo largo, porque con estos métodos es fácil ganar algo de dinero en poco tiempo. Lo malo es que al cabo de un tiempo se pierde más. Algo que le pasó a Zárate cuando se atrevió a operar en vivo y en directo.

Aitor Zárate vive del trading. Pero no de lo que gana en el mercado, sino de lo que le cobra a los ingenuos que se apuntan a sus cursos. Cambio de vida es una fantasmada de principio a final, un panfleto que para captar nuevos clientes promete la riqueza inmediata. Por el contrario, este libro está escrito con más humildad y advierte de que el camino es largo y lleno de peligros. Se puede decir que es más honesto, pero está igual de equivocado.

Si Aitor Zárate es como los estafadores que hacen limpieza de auras, que saben que no hacen nada pero les cobran a sus clientes unos buenos euros a cambio de hacer el paripé. Raúl Duarte sería como los zahoríes que creen que realmente puede encontrar agua, pero cuando la encuentran es de casualidad. Las ganancias de uno y del otro radican más en sus cursos que en sus inversiones de bolsa. Ese debería ser el principal indicador para desconfiar porque si uno es un buen trader ¿qué hace perdiendo el tiempo dando cursos y escribiendo libros?


Extracto:[-]

Finalmente, después de operar sin mayor éxito, o mejor dicho, de hacerlo con un buen costo de “aprendizaje práctico”, además de estar mejor “instruido” sobre los inconvenientes y desventajas de hacer Day Trading con este tipo de valores, encontré a finales de 2003, el que definitivamente, como he venido diciendo, es el instrumento ideal para operar un Day Trader. el futuro E-mini S & P 500.
También como muchos, desde mis inicios, operé con un método basado en múltiples indicadores y abundante información, esto claro, después de haber hecho algunos trades “de sombra” sin, prácticamente, ningún método de operación, menos aún con una estrategia. Igualmente fui uno más de los innumerables incautos que cayó en la creencia popular de que al estudiar y aprender a usar la mayor cantidad de indicadores, y con la mayor cantidad de información posible, alcanzaría en breve tiempo y por obligación, la tierra prometida.
Estudié, entendí y aprendí a utilizar tanto los indicadores “líderes” —leading indicators—, tales como los famosos osciladores estocásticos y los de fuerza relativa, como los indicadores históricos —laging indicators—, ya sean los promedios móviles simples o los promedios móviles convergentes-divergentes —(MACD), y en histograma, claro—. También las bandas Bollinger. Además, estudié el indicador de volumen en balance, los puntos pivote, y aprendí y apliqué los no menos famosos niveles de precio de Fibonacci.

OPERANDO CON LAS PROBABILIDADES
Aún cuando a simple vista el mercado de valores, en su constante y a veces frenético movimiento, pudiera parecemos caótico y desordenado, en realidad, si lo observamos cuidadosamente, enfocados y sin estrés, descubriremos que cada día, consistentemente —en particular un mercado tan líquido y eficiente como el del futuro E-mini—, forma una serie de movimientos claramente estructurados. Movimientos que cuentan con un inicio —soporte o resistencia—, un desarrollo —tendencia intradía última + consolidación (es)—, y un final —resistencia o soporte—.
Por supuesto, es evidente también que estos movimientos “ordenados” son siempre diferentes en cuanto a tamaño y duración, pues se intercalan frecuente e imprevisiblemente con movimientos erráticos o contradictorios, los cuales son originados por alguna de las infinitas variables que en todo momento están afectando su comportamiento; pero si los identificamos como tales, solamente como “un ruido” dentro de esa estructura, podremos entonces, utilizando la imaginación, visualizar no sólo el movimiento subsiguiente de los precios, sino la próxima tendencia intradía.
Por lo tanto, para saber el sentido que tendrá esa próxima tendencia intradía, con las mejores posibilidades de suceder,
desde niveles de soporte o resistencia, y considerando la tendencia intradía última, hay que definir nuestros criterios de entrada y de salida basados, principalmente, en los patrones que las propias gráficas nos presentan consistentemente. De ahí su nombre, pues éstos tienden a repetirse con la suficiente frecuencia para decir, probabilísticamente hablando, qué es lo más probable que suceda. Y reitero: “lo más probable que suceda”, pues no es lo mismo saber qué es lo más probable que suceda, que saberlo invariablemente, ya que esto último, como sabemos, en realidad es imposible.
La gráfica principal que utilizamos, o en la que nos apoyamos primordialmente, es la gráfica con velas de 1 minuto, con un rango de tiempo siempre visible de 6 horas. En esta gráfica identificamos nuestros patrones o criterios de entrada y de salida, los cuales como he dicho, deben estar lo más cercanos posible a los niveles de soporte o resistencia, y considerando previamente, siempre, la tendencia intradía última.
Sin embargo, es fundamental considerar primero la tendencia principal del mercado, la tendencia más duradera y, por tanto, un filtro primario muy importante de nuestro análisis. Por consiguiente, en este proceso de análisis para la torna de decisiones, primero usamos la gráfica con velas de 1 día, con un rango de tiempo de hasta 3 meses. Esta es la gráfica en la que identificamos, cuál es la tendencia primaria o principal; luego, en la gráfica de 5 minutos, con rango de tiempo siempre visible de dos días, la cual observamos simultánea y permanentemente con la de un minuto, identificamos si el tipo de día es momentum o rango lateral, determinamos la tendencia intradía última, y buscamos los soportes o resistencias mejor definidos; para finalmente localizar ya sólo en la gráfica de 1 minuto, cualquiera de los patrones o criterios de entrada más recomendados. El, o los criterios que cuenten con las mejores probabilidades de acertar en la tendencia intradía subsiguiente de los precios.

Junio 26, 2009

Kate Atkinson. Entre bastidores.

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Editorial Thassàlia, 1996. 360 páginas.
Tit. Or. Behind the scenes at the museum. Trad. Victoria Simó.

Kate Atkinson, Entre bastidores
Antisaga familiar

Me gusta meterme en fregados. Me enteré del Reto 2008 y me faltó tiempo para apuntarme. En el Valentina, dónde suelo contar cuentos, los Novelantes hacen una tertulia literaria. Me pasé a saludar y ya de paso me apunté su próxima recomendación, el libro del que hoy hablamos.

Ruby, la protagonista, nos cuenta su vida desde su misma concepción. A partir de ahí el relato abarca la historia familiar, remontándose gracias a unos peculiares pies de página hasta sus antepasadas cercanas. Una historia de las mujeres de la familia.

El resumen con las opiniones de los tertulianos pueden encontrarlo aquí: Kate Atkinson. Personalmente me gustó. Quizá no tanto como para repetir inmediatamente con algo de la autora, pero sí para disfrutar del libro.

En un momento de la novela nos habla de la muerte y de la irreparable ausencia de los seres queridos. Pero existe una manera de poder recuperarlos, y es la literatura. En la narración de esta antisaga familiar parece que la autora intenta -y consigue- dar una nueva vida a sus antepasadas.

El poder compartir la lectura en la tertulia también fue una experiencia interesante -aunque por desgracia no pude quedarme todo lo que hubiera querido. Para la próxima, pueden animarse.


Extracto:[-]

-¿Y cuál de ellos era Frank?

Y Albert le dijo los nombres de todos los jugadores y se detuvo bruscamente al llegar a Percy. Finalmente dijo: «La muerte es horrible cuando se lleva a una persona joven», algo que había oído decir en el funeral, pero que no pensaba en absoluto, pues Albert, en el fondo, no creía en la muerte. Los muertos sólo se habían marchado a otra parte y volverían antes o después; permanecían a la espera en un lugar umbroso, cuya puerta no podía ser vista, presididos por su madre, que con toda seguridad a esas alturas se habría convertido ya en un ángel. Albert era incapaz de recordar el aspecto de su madre, por mucho que apretase los ojos y se concentrase. Pero eso no aliviaba su nostalgia, aun cuando tenía casi treinta años. Alice, Ada, Percy, el perro de caza que un día había poseído y que murió atropellado por un coche… todos ellos saltarían un día al exterior de la sala de espera y sorprenderían a Albert.

-Bueno, buenas noches, Nelly -dijo al fin, porque advirtió, por el modo en que ésta contemplaba la foto, que para su hermana los muertos se habían ido para siempre y no estaban escondidos en ninguna parte.

Nell se sentía extraña contemplando a Percy en la fotografía, porque en vida le había parecido tan característico y distinto a cualquier otro, pero ahí tenía los mismos rasgos vagos y ligeramente desenfocados que el resto del equipo.

-Gracias -le dijo Nell a Albert, pero él ya había abandonado la habitación.

Frank Cook tenía el mismo aspecto que todos los demás, de pie en el centro de la fila trasera, pero a Jack Keech se le reconocía, era el único en cuclillas, al frente, con la pelota. Nell sabía que era un buen camarada de Albert, pero sólo cuando llegó a casa una tarde y los encontró juntos en el patio trasero, identificó a Jack Keech como el hombre que les había ayudado con la madre de Percy Sievewright cuando ésta se había desmayado en el cementerio.

El sol que caía sobre el patio trasero de Lowther Street era sofocante, aunque sólo estaban en mayo, y Nell se detuvo un instante en el porche, sintiendo el calor en su rostro.

-Ahí llega Nell -dijo Albert, como si ambos la estuvieran esperando-. Prepara el té, sé buena moza… Jack está reparando el banco.

Tras arrancar un clavo, Jack Keech alzó la vista , sonrió y dijo:

-Un té sería estupendo, Nell.

Nell le devolvió la sonrisa, entró en casa sin decir nada y llenó la tetera.
Puso el agua a hervir, se dirigió hacia el fregadero de piedra que estaba junto a la ventana, apoyó las manos en el reborde y miró a Albert y a Jack Keech a través del cristal. Mientras esperaba que el agua estuviese lista se balanceó subiendo y bajando la punta de los pies, en el interior de las botas, sintiendo el movimiento de su caja torácica como si estuviera respirando, y cuando se tocó las mejillas con el dorso de las manos pudo notar que le ardían.

El banco era un viejo asiento de madera que siempre había estado en el patio trasero, desde que se trasladaron a la casa. Faltaban varios listones del respaldo y el brazo empezaba a desprenderse. Jack Keech estaba arrodillado sobre el enlosado del patio, serrando un tablón de madera nueva y limpia con un serrucho, y por la puerta abierta se colaba el olor a resina de pino. Sobre la frente de Jack caía un mechón de su espeso y negro cabello. Albert estaba de pie junto a él, riendo. Albert siempre reía. No había perdido sus angelicales rizos rubios, y sus ojos azules, como los de un bebé, se veían casi demasiado grandes bajo la pluma de sus pestañas oro pálido, de modo que seguía sin tener aspecto de adulto. Era duro pensar que dejaría de parecer un chico y empezaría a parecer un viejo, no importa los años transcurridos en el intervalo.

Junio 25, 2009

Centenario de Onetti

Archivado en: Noticias — Palimp @ 9:01 am
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El 1 de julio se celebrará el centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti y en El País le dedican un artículo:

Cien años de un genio perezoso

Recordamos también su página oficial:

Juan Carlos Onetti

Un gran escritor.

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