Cuchitril Literario

Abril 25, 2005

[*] William Faulkner. La Mansión.

Archivado en: Novela — Palimp @ 4:00 pm
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Plaza y Janés, 1961. Trad. Jorge Ferrer-Vidal.
Tit. Original: The Mansion, 1959. 496 pag.

El fin de una época mítica

Menudo libraco. Y menudo autor. Este libro lo encontré en un puesto del mercado de San Antonio, y al ir a comprarlo vi de refilón el anterior que he comentado, de Alejo Carpentier, así que compré los dos. En ambos casos son dos de los pocos libros que me faltan para tener las obras completas de ambos autores.

Y es que Faulkner es un autor que me encanta. Y me enganché a él de la manera más tonta; me dejaron el libro ‘Gambito de caballo’ -quizá una de sus obras más fácilmente digeribles- por mi afición a la novela policiaca -el libro trata de eso-. Y, a partir de ahí, he ido buscando y leyendo todos sus libros, aunque nunca más he vuelto a encontrar ningún tema parecido, ni de lejos, al de las novelas policiacas. Pero cuando leí ‘Absalón, Absalón’ terminé de enamorarme de la literatura de este hombre, y así hasta ahora.

Las historias de Faulkner respiran sentimientos básicos, primitivos, atávicos. Situadas en el condado imaginario de ‘Yoknapatawpha’ (y espero haberlo escrito bien, que lo hago de memmoria), sus protagonistas son gentes de pueblo, gente común movida por pasiones desoladoras y, en muchos casos, inexplicables. Todo esto envuelto en una prosa densa, densísima, que nunca toma el camino más corto para ir de A a B. Una prosa que se pierde en meandros, dando vueltas y más vueltas, hasta que, cuando por fin llegas a tu destino, ya prácticamente no te importa. Y no deja de ser curioso que el poseedor de esta prosa ardua fuera guionista en Hollywood (algo que no duró mucho tiempo porque a mí sigue sin cuadrarme el binomio Faulkner+Hollywood).

En este libro acaba la trilogía empezada en ‘El villorrio’ sobre el clan de los Snopes. Como el propio autor, en un prólogo genial, advierte al comienzo de la obra, espera que el lector encuentre menos incongruencias que las que él mismo ha encontrado. Se justifica diciendo que, después de 35 años, cree haber aprendido más acerca del corazón humano. Y es cierto. Faulkner es un escritor que nunca juzga a sus personajes, por más despreciables que sean. Su capacidad de comprensión, como autor, es infinita. Su ternura y su humanidad, también.

El libro arranca con la historia de Mink Snopes, condenado a cadena perpetua por haber asesinado a su vecino, en un acto de justicia poética, y avanza a través de los años hasta llegar a la época actual (del escritor, 1959). Vemos aparecer a toda la galería de personajes del condado de Yoknapatawpha, vemos como se instala la modernidad en el Recodo del Francés, y vemos como al final Mink Snopes es liberado, tras pasar 35 años en la cárcel, y el final de todo, final que, por supuesto, no voy a contar aquí. Es un libro que se lee con gusto, no se si porque la prosa de Faulkner se ha dulcificado un tanto, o porque yo ya me he acostumbrado a leerlo. Y, para los seguidores de sus novelas, representa un ‘resumen final’ que ata algunos de los cabos que, por intención del autor, o por falta de imaginación de este lector, habían quedado sueltos en las novelas anteriores.

He disfrutado cada una de las páginas, y, cómo no, recomiendo su lectura a todo el mundo; quizá sería mejor leer antes alguna de sus otras novelas, pero creo que todo el mundo, aunque sólo sea una vez, debería leer algo de Faulkner.

(Un día, un libro 14/365)

Abril 24, 2005

Crónica de San Jordi

Archivado en: General — Palimp @ 3:22 pm
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Bueeeno. Ha sido un San Jordi un poco largo, pero muy especial. Empezando por que es mi primer San Jordi casado (y muy enamorado), lo que equivale a decir que me siento la persona más feliz del mundo.

Empecé con las actividades el 22, asistiendo a la presentación del libro ‘Criaturas de la noche’ de Lázaro Covadlo (ya comentado en el anterior cuchitril). Y buscando por toda Barcelona unas buenas biografías que regalar a mi amor. En la casa del libro encontré lo que andaba buscando.

Ya por la noche, entrega de regalos; ‘Las vidas de Cervantes’ de Andrés Trapiello y ‘Autorretrato de Mozart’ de Balcells para ella, y La guerra contra el cliché de Martin Amis. Si a esto le sumamos que me ‘autorregalé’ Entre paréntesis de Bolaño mi felicidad se completa. Se me hace la boca agua cada vez que los veo.

Durante el día aprovechamos para pasear. Y, por primera vez, me decidí ir a una firma de libros. Agarré los dos que tenía de Empar Moliner y me acerqué hasta la casa del libro para que me los firmara. Empar Moliner es una escritora a la que he leído desde su primer libro, de un estilo similar al de Monzó, pero mucho más corrosivo. Una de las mejores cuentistas actuales y que ahora empiezan a publicar en castellano. No hace falta decir que la recomiendo encarecidamente. Además, personalmente es muy simpática y no sólo firmó mis libros sino que los decoró con unos dibujos. Me encantó.

Hoy por la mañana, quedada Bloguero-literaria con Cluje, el musolari errante, Ubaldo e Ignasi (sin blog o página web por el momento). Pateada al mercado de San Antonio (y compra de libros) y tapas en el Kasparo, dónde Magda Bandera dejó ayer unos cuantos libros en plan ‘bookcrossing’ con tanta fortuna que todavía quedaba uno. Yo he dejado ‘La cabeza del cordero’ de Ayala y ‘Tierra de nadie’ de Aldecoa, por si alguien gusta de ir a por ellos. Una charla interesante que espero se repita pronto.

Un largo y excelente día de San Jordi.

Botho Strauss. Cares conegudes, sentiments barrejats.

Archivado en: Teatro — Palimp @ 2:51 pm
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Institut del Teatre. Biblioteca Teatral, 1987. 78 páginas.
7 personajes. 4 hombres y 3 mujeres.

Esta obra ye ma la había leído hace unos meses, pero la debí traspapelar y me la he vuelto a leer por equivocación. No es que sea una mala obra, pero teniendo en cuenta la pila que tengo me ha dado un poco de rabia.

La historia transcurre en un hotal de alta montaña donde siete personajes pasan el rato. Doris y Gunther ensayan para un concurso de baile. El marido de Doris, Stefan, dueño del hotel, piensa venderlo. En un ambiente opresivo y ligeramente kafkiano, Stefan verá desdoblarse a Doris. Una Doris ‘falsa’ le acompañará hasta el amargo final, que nos aclarará el por qué de este extraño hecho.

Que la obra tenga como subtítulo ‘Comedia’ sólo puede entenderse como una fina ironía (o quizá no ¿quién nos dice lo que es o no gracioso?). Sofocante e intensa, no se equivoca la introducción al decir que incita a la reflexión. Para representarla con gestualidad contenida.

(Un día, un libro 13/365)

Abril 23, 2005

[*] Alejo Carpentier. El Recurso del Metodo.

Archivado en: Novela — Palimp @ 10:57 am
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Siglo XXI Editores, 1974. Vigésima Edición 1980. 340 páginas.

El difícil arte de la tiranía

La novela se enmarca dentro de la literatura de ‘dictadores’, como ‘El Papa Verde’ de Miguel Angel Asturias o ‘El Otoño del Patriarca’ de Gabriel García Márquez, más cercano a este último que al primero. Nos encontramos a un ‘Tirano Ilustrado’, afrancesado, con ínfulas de buen orador y vocabulario barroco. La novela narra la vida del tirano, desde sus comienzos (enfrentándose, de manera sangriente, a los intentos de golpe de estado de sus generales), la represión de los opositores, el desarrollo del régimen, hasta llegar a su ocaso en un retiro forzoso en París. La novela es interesante y con precisión histórica, porque Carpentier hace un ‘collage’ de hechos reales de diferentes dictadores (además de su fértil imaginación) para construir al suyo.

A Carpentier se le considera, y con razón, el precursor del ‘Realismo Mágico’ o de lo ‘Real Maravilloso’, que más tarde popularizaría García Márquez con ‘Cien Años de Soledad’. Y es curioso que García Márquez tenga también una novela de ‘Tirano Ilustrado’. Dejando aparte el mérito literario de esta obra, siempre me parece que ofrecen un retrato demasiado amable de los tiranos. Uno tiende a identificarse con los problemas del protagonista; y estamos hablando de culpables de matanzas y represiones cruentas. Al final, uno mira casi con lástima al ‘Primer Magistrado’ cuando arrastra su exilio, algo totalmente alejado del sentimiento que puede provocar, por ejemplo, un Pinochet paseando por Londres.

En esta novela Carpentier no utiliza el recurso del realismo mágico, y consigue un libro de gran calidad literaria, que se lee con gusto, aunque sea inferior, en mi opinión, a otros como ‘Los pasos perdidos’ o ‘Guerra del tiempo’ -tres cuentos que son una verdadera joya de la literatura-.

Un libro altamente recomendable si se encuentra -yo mismo lo encontré de casualidad en un puesto del mercado de San Antonio-, porque de Alejo Carpentier se reedita poco, en cualquier caso, si no han leído nada de él, háganlo.

(Un día, un libro 12/365)

Abril 22, 2005

Print-o-matic

Archivado en: General — Palimp @ 1:01 pm
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Tenía ganas de escribir esto desde que leí en el blog de Francisco Herrera las dificultades de la distribución de libros. Al día siguiente leí en algún periódico la cantidad de libros que se destruyen al año porque no se han vendido. Las editoriales y los escritores no quieren sacarlos al mercado ‘al por mayor’ porque no quieren convertirse en autores ‘de saldo’. Creo que están en un error, yo he descubierto autores en los mercadillo que después he comprado en nuevas ediciones, y he encontrado obras geniales que ya están descatalogadas.

Me pregunto si las nuevas tecnologías cambiarán el panorama. El panorama musical ya lo están cambiando, aunque las productoras parece que no se han enterado. Las editoriales están tranquilas; existen multitud de libros en formato electrónico, pero no existe un aparato ‘lector’ que pueda, en justicia, hacer competencia al libro de papel. Yo mismo tengo algunos clásicos bajados de la biblioteca Cervantes pero para leerlos siempre me los imprimo.

Quizá las cosas cambiaran si se pudieran imprimir los libros como quien hace una fotocopia. Una serie de librerías que pudieran ‘descargar’ o tener almacenados en formato electrónico un extenso catálogo editorial y lo imprimirían a petición del cliente. Éste podría obtener libros más baratos, sin que editores ni autores vieran mermados sus beneficios. Un día cualquiera en una librería print-o-matic podría ser así…


Dependienta: Buenos días, señor ¿En que puedo ayudarle?
Cliente: Hola, quería un libro que no he encontrado en ningún sitio. La ‘Antología poética’ de Aristides Conocido. Es el poeta favorito de mi novia.
D: Vamos a ver… Sí es un libro de 1964, se imprimieron sólo 274 ejemplares, tirada limitada, totalmente descatalogado.
C:¿Entonces no lo tienen?
D:Nuestro catálogo es el más amplio del mercado. Compramos los derechos de esa editoral hace quince años y podemos imprimírselo. ¿Cómo lo quiere? ¿Edición pulga, bolsillo, tapa dura o de lujo?
C: De lujo, es para un regalo.
D: Con la edición de lujo regalamos una semblanza biográfica del autor y un prólogo a escoger: De Félix Mansura o de Martín Querriqué.
C: ¿Cual me recomienda?
D: El de Martín Querriqué es más profundo, pero el de Félix tiene un estilo más fresco e igual calidad.
C: Pues póngame el de Félix.
D: ¿Alguna dedicatoria? También está incluida en el precio.
C: Si, ponga ‘Para mi cacahuetín de su gorilosillo. Te quiero.’
D: ¿Desea algún formato especial? (En el mostrador aparecen diferentes estilos)
C: Mmm, este que parece medieval.
D: Muy bien. ¿Alguna cosa más?
C: Sí, quería el último libro de Daniel Marrón ‘El Código Stravinsky’, en bolsillo biodegradable.
D: Muy bien. ¿Alguna otra cosa?
C: Nada más, gracias.
D: Serán 18,35 €. Pagará en efectivo, SmartCard o iPay.
C: iPay. (Pasa un rectángulo por el mostrador)
D: ¿Puede mirar aquí, por favor?(El cliente mira a una pantalla que se pone de color verde). Muchas Gracias. Veo que tiene un iFlexBook. ¿Ha visitado nuestra sección de libros electrónicos en la web?
C: Alguna vez.
D: Con el número de esta ticket obtendrá un descuento del 10% en cualquier compra que realice este mes.(Le entrega el ticket)
C: Vaya, gracias.
D: Esperamos que la compra le agrade. Puede recoger su libro al final de este mostrador. Muchas gracias por su visita.
C: Gracias, hasta luego.

El cliente sale pensando ‘Una visita al disc-o-matic para prepararle una selección ‘romántica’ y ya tengo los regalos comprados. ¡Que bien voy a quedar! ¡Gracias Print-o-matic!

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