Cuchitril Literario

Mayo 31, 2005

[*] Samuel R. Delany. Nova.

Archivado en: Ci-Fi — Palimp @ 8:28 pm
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Ediciones Minotauro, 1979.
Tit. or. Nova, 1968. 269 páginas.

Space Opera New Age

Como voy (iba) atrasadillo con los post, no me extenderé (no lo hice) demasiado con este libro porque si no no acabo de ponerme al día nunca. Lo siento por que le voy cogiendo gustillo al enrollarme y me cuesta ser breve. Pero lo intentaremos.

La novela trata del viaje del capitán Lorq von Ray al interior de una nova con la intención de obtener 7 toneladas de Ilirion, un raro mineral que se ha convertido en el combustible básico de la sociedad del siglo XXXI. Para conseguir el preciado mineral, Lorq Von Ray escoge una excéntrica tripulación en la que destacan Ratón, un gitano vagabundo que es todo un maestro con la siringa sensoria, un artefacto capaz de emitir sonidos, formas e incluso olores, y Katin, un escritor con el afán de escribir una novela en un mundo en el que las novelas son sólo curiosidades arqueológicas. Pero conseguir el Ilirion no será tan fácil; el dueño de Transportes Red y su hermana intentarán por todos los medios que Lorq Von Ray fracase en su intento.

Un argumento que en manos de otro autor podría haber sido una Space Opera con acción a raudales, pero a cargo de uno de los buques insignias de la ‘nueva ola’ se convierte en una reflexión acerca del poder, el destino y las relaciones humanas. Más asequible que la serie de Dhalgren, pero igualmente interesante y evocador, se lee con gusto. Uno de mis autores preferidos y todo un clásico de la ciencia ficción.

(Un día, un libro 50/365)

Meme musical

Archivado en: General — Palimp @ 2:09 pm
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Mi amigo Edilberto me transmite este meme musical al que había respondido más o menos en Ego Dem. Aprovecharé para contestar y pasar el testigo ;).

Se trata de contestar a las siguientes preguntas:

1) Volumen total de música en mi computadora:

Unos 30 gigas.

2) El último CD que compré:

Siendo sincero, ni me acuerdo.

3) Canción reproduciendose ahorita:

‘Las estrellas’ del grupo ‘Caramelos de cianuro’

4) Cinco canciones que escucho y significan mucho para mi:

Septiembre, de Los Enemigos
En la noche, Amparanoia
Deltoya, Extremoduros
Aixa, Gema y Pavel
¿Where is my mind?, Pixies

Si les sumamos veinte más se acercará más a la realidad, pero no me saldré de los límites del juego

5) Personas a quien invito a este cuestionario.

Invito a todo el mundo que visita esta página, pero en especial al maestro Carl Philip (a ver si vuelve), al excelente fotógrafo y compañero de dominio de éste, Luís, a la sin par Vailima, a la mejor reseñadora al este del Pecos Cristina, al librero más ecléctico Vigo, al creador del blog con más talento por centímetro cuadrado Francisco Herrera, al matemático literario y musolari errante, y por último, pero no por ello menos importante, a mi excelente amigo The happy Butcher. ¿Me dejo a alguien? Seguro, pero tengo una rodaje de merluza en el fuego y se me va a quemar. Un abrazo a todos.

Sí, me dejo a alguien; a la más activa de las páginas letradas Magda, que no sólo nos deleita con su blog, sino que nos informa de toda novedad que nos atañe. Y a su tocaya Magda Bandera periodista y escritora.

¿Cuál es vuestra música preferida?

Mayo 30, 2005

Aristófanes. Lisístrata.

Archivado en: Teatro — Palimp @ 9:35 pm
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Institut del Teatre. Biblioteca Teatral, 1988. 73 páginas.
Trad. Cristián Carandell.
10 personajes. 6 hombres y 4 mujeres. Coro femenino y masculino.

El arma definitiva

Me imagino a Aristófanes como un viejo reaccionario y algo cascarrabias. Conservador y un poco demagogo era sin embargo un pacifista acérrimo; varias de sus obras son una apología de la paz. Si muchas de sus escenas son realmente graciosas, en otras recurre a un humor escatológico y de ’sal gruesa’ (humor sólo entendible si se lee bien el griego -que no es mi caso-, o se disponen de buenas ediciones anotadas). Me gusta Aristófanes y le tengo cariño; el volumen anotado de sus obrascompletas que encontré en una librería de viejo es uno de los pocos libros que se quemaron en el incendio de mi biblioteca al que sigo echando de menos.

Fragmentos de sus obras, junto con algunas de Catulo (’pedicabo ego uos et irrumabo’) me han servido para ilustrar que la liberalidad en el lenguaje no son privativas del siglo XX. ‘Lisístrata’ es una de las mejores obras de teatro de todos los tiempos, y el más divertido y original alegato contra la guerra que pueda leerse. Para conseguir la paz, Lisístrata ha encontrado un método infalible; convencer a las mujeres de ambos bandos de que no tengan relaciones sexuales con sus maridos hasta que no se haya firmado la paz. Una estrategia que tendrá éxito y dará lugar a unas escenas de una comicidad espléndida.

Tanto jugo se puede sacar del argumento, que el dibujante de comics Ralph König ha hecho su particular adaptación (de la que puede haber adaptación cinematográfica), aunque en este caso la huelga sexual provoca que atenienses y espartanos decidan decantarse por la homosexualidad consiguiendo la paz pero de una manera diferente.

A la excelencia de la obra se une una traducción ‘hecha para representar’, porque ‘el actor de teatro no puede pararse a leer los pies de página’. Las obras de Aristófanes están repletas de juegos de palabra que resultan intraducibles, y que, inevitablemente, se han perdido en esta adaptación. Pero se han conservado con gran maestría otros tipos de gags, y el resultado merece la pena. Un clásico con toda la frescura de una obra actual. Excelente.

Como muestra, la primera página de la traducción, traducida del catalán más o menos como he podido:

Lisístrata: ¡Estas mujeres! Las invitas a una bacanal y no se puede ni entrar; vienen todas volando y ¡ala! a tocar el timbal. Pero para esto, en cambio, no se presenta ni una. Calla, que aquí viene la vecina. ¡Buenos días, Kalonike!
Kalonike: Buenos días, Lisístrata. ¿Que pasa, que estas preocupada? ¡Hija, no pongas esta cara! ¡No te favorece nada!
Lisístrata: ¡Es que se me enciende la sangre!¡Damos pena, las mujeres! ¡Para empezar, los hombres nos tienen por unas sinvergüenzas!
Kalonike: ¡Porque lo somos!
Lisístrata: Las convoco por una cuestión de vida o muerte que tenemos que tratar y mira, ellas durmiendo, no aparecen.
Kalonike: Ya vendrán, mujer. ¿No ves que no podemos salir de casa así como así? Tenemos que estar por el marido, por la escalava, cuidar de los niños, hacer la sopa, la colada…
Lisístrata: Sí, ¡pero hay cosas más urgentes y penetrantes!
Kalonike: ¿Cosas penetrantes, dices? ¿Y como son de gordas?
Lisístrata: ¡Uy, muy gordas!
Kalonike: ¡Coño! ¡Y que esperan para venir!
Lisístrata: No, no es lo que imaginas. Ya estarían todas aquí, si fuera eso. No, no. Hace días que me ronda por la cabeza una cosa que me hurga cada noche y me quita el sueño.
Kalonike: ¡Ah, debe ser una cosa fina! ¿Y quieres decir que es por la cabeza por dónde te ronda? ¡Si tanto te hurga!
Lisístrata: ¿Otra vez con eso? Sí, señora, una cosa muy fina. Los hombres son unos bestias. Tendríamos que agarralos y…
Kalonike: ¿Por donde?
Lisístrata: ¡Y dale! Es la salvación de Grecia la que proyecto. De las mujeres, sí, de las mujeres depende…
Kalonike: ¡Pues sí que estamos bien!

(Un día, un libro 49/365)

Mayo 29, 2005

[*] Manuel Rivas. En salvaje compañía.

Archivado en: Novela — Palimp @ 10:32 pm
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Editorial Suma de Letras, 2001.
Tit. Or. En salvaxe compaña, 1994. 261 páginas.

Amores tristes y cotidianos

Por esa misteriosa dama que resulta la memoria, recuerdo que el primer libro que leí de Manuel Rivas, ‘Un millón de vacas’, lo acabé en frente del hotel Londres en San Sebastián, en el autobús camino de casa. Me gustó y me apunté el nombre del autor para repetir experiencia, y, después de 10 años, cumplo con mi promesa.

Son diez años de retraso porque es un autor que merece la pena. No se si será cierto que Galicia es una tierra de gente nostálgica y triste, pero todos los autores y autoras gallegos que he leído tienen una ternura y una sensibilidad especial. Llamadme sensiblero, pero mientras leía este libro más de una vez me asomaban las lágrimas a los ojos.

El libro trata, como tantos otros, del amor. De como a veces las parejas equivocan los caminos y después es tarde para rectificar. De como el amor nos alcanza a todos, cada cual a su manera. Y para presentar todo esto tenemos, nada más y nada menos, que al último rey de Galicia con sus trescientos guerreros, los trescientos cuervos de Xallas, más poetas que guerreros. Y, entre una cohorte de antiguos paisanos transmutados en animales, iremos conociendo la vida de Rosa y Simón, dos hermanos que, como si de una maldición familiar se tratara, sufrirán la tristeza del amor perdido.

Narrado son una soltura engañosa, y una capacidad poética muy de agradecer y de disfrutar, la historia se aposenta en el corazón sin prisa, y deja su huella en la memoria. Me reafirmo; Manuel Rivas es un escritor del que hay que repetir.

(Un día, un libro 48/365)

Mayo 28, 2005

Josep Pin i Soler. L’enveja.

Archivado en: Teatro — Palimp @ 11:00 pm
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Institut del Teatre. Biblioteca Teatral, 1985. 63 páginas.
14 personajes. 9 hombres y 5 mujeres.

Un caso patológico

Si esta estupenda colección de obras de teatro me está sirviendo para rellenar esos huecos que un gañán autodidacta como yo tiene en su formación cultural, también me está haciendo descubrir a escritores no tan conocidos. Es el caso de Josep Pin i Soler, nacido en Tarragona en 1842 y del que ignoraba su existencia pese a su extensa producción.

L’enveja (la envidia) es la protagonista de la obra. Don Andreu, un dramaturgo y político de cierto éxito es una persona devorada por la envidia. Envidia de los éxitos de personas más jóvenes que él y centrada en Felip, su futuro yerno, autor teatral como él y político en ciernes. Como condición para permitir que se case con su hija le exigirá que abandone la escritura, pero no podrá evitar -ni con malas artes- que la carrera de Felip sea más brillante que la suya.

Sin apartarse del canon decimonónico, resulta sorprendentemente moderna. Pese al bajo concepto que tenía el autor del teatro y el poco esfuerzo que decía dedicar a la escritura de sus piezas, su calidad es indiscutible. El malcarado protagonista parece compartir muchas cosas con el autor, excepto esa envidia malsana. Una obra bien escrita, que ha envejecido muy bien y de agradable lectura.

(Un día, un libro 47/365)

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