[*] Ernesto Sabato. Abaddón el exterminador.
Editorial Seix Barral, 1984. 480 páginas.
Acceder al absoluto
De Sabato (o Sábato, que de las dos maneras lo he visto y no se con cual quedarme; en la edición que manejo es Sabato y así lo dejaré) siempre me venía a la memoria una anécdota que creo haber leído en la biografía verbal de Borges, que venía a decir así:
“Hace tiempo -comentaba Borges- una periodista me preguntó mi opinión sobre Ernesto Sótano, y yo le contesté -Ernesto Sótano, sí, ese escritor que siempre está escribiendo sobre túneles y tumbas, ¿quién no conoce a Ernesto Sótano? “
A pesar de tener esta anécdota en la cabeza desde hace más de diez años, y de saber de la calidad de este autor, no fue hasta el año pasado que leí ‘Sobre Héroes y tumbas’, su novela más famosa. Un libro pertubador y poderoso, que no me dejó indiferente. Así que me animé a comprar este ‘Abaddón el exterminador’ para ir leyendo su producción, y me he encontrado con la sorpresa de que este es el tercer y último libro de ficción que escribió Sabato, y que el primero -El Tunel- ya me lo había leído -sólo que no recordaba quién era el autor. Así que de una tacada me he leído las obras completas. Eso es eficacia.
Puede resultar extraño que con sólo tres obras (realmente importantes sólo una -y de ésta la más famosa es una parte; el informe sobre ciegos) haya conseguido este autor hacerse un hueco en la historia de la literatura universal. Pero es que la calidad de las mismas lo valen. Emparentado con la escritura atormentada de Poe y Kafka, sus escritos tienen la capacidad de remover los miedos ocultos -y oscuros- que nuestro interior esconde.
Siempre he minusvalorado la importancia de la literatura en la vida cotidiana, aunque tire piedras sobre mi propio tejado, frente a la creencia común de que la lectura es una experiencia cultural ‘de élite’ y los esloganes habituales que dicen ‘hay que leer’ ¿Por qué? Hay que leer si te gusta, si no, puedes llevar una vida perfectamente normal sin hacerlo. Pero cuando uno lee determinados libros, no puede evitar reconocer que hay ciertos tipos de experiencias que sólo pueden realizarse a través de la literatura. El cine sólo puede transmitirlas con grandes dificultades, el teatro, por su cercanía, un poco mejor. Pero es sólo tras la lectura de un buen libro cuando un autor puede transmitirnos un mensaje personal de tú a tú, a través del tiempo y las distancias. Dejemos que lo explique el propio Sabato:
Una novela sobre esa búsqueda del absoluto, esa locura de adolescentes pero también de hombres que no quieren o no pueden dejar de serlo: seres que en medio del barro y del estiercol lanzan gritos de desesperación o mueren arrojando bombas en algún rincón del universo. Una historia sobre chicos como Marcelo y Nacho y sobre un artista que en recónditos reductos de su espíritu siente agitarse esas criaturas (en parte visulmbradas fuera de sí mismo, en parte agitadas en lo más profundo de su corazón) que demandan eternidad y absoluto. Para que el martirio de algunos no se pierda en el tumulto y en el caos sino que pueda alcanzar el corazón de otros hombres, para removerlos y salvarlos.
Con estas palabras, entre otras, arranca la novela, una novela ‘total’, mezcla de historia, poesía, ensayo, y novela en estado puro. Una novela en la que, destrozando los límites del texto, el propio autor es un personaje más, y con ese cometido; el de personaje. Algo que, con posterioridad utilizarán otros escritores (y me vienen a la cabeza Auster, Amis, o, sin ir más lejos, el propio Javier Marías). Una novela que fascina por su lucidez y por su oscuridad. Por su aire de explicación y justificación y por el sufrimiento que pone Sabato en sus páginas. En muchas de las biografías que he leído para poner la que complementará estas páginas pone que Sabato no puede ‘leer ni escribir’ por prescripción facultativa, y, de ser cierto la mitad de lo que en las páginas de ‘Abaddón’ puede leerse, es perfectamente comprensible.
‘Abaddón..’ viene a complementar y cerrar ‘Sobre Héroes..’ y ya en el propio libro recomiendan no acometerlo sin haber leído el otro. Suscribo esta opinión, porque muchas veces te dan ganas de tener el libro al lado para ir consultando cosas (yo no pude hacerlo porque, o bien el libro se ha escondido bien en mi biblioteca, o bien lo cogí prestado de alguna biblioteca ajena y ya lo devolví, porque dentro de las dos categorías de tontos establecidas para los bibliofilos -los que prestan libros y los que los devuelven-, yo pertenezco a las dos). Es un libro de difícil resumen porque no tiene ‘tema’ o, como dice Sabato, ‘el asunto’. El libro se sustenta, principalmente, en tres historias; la de Bruno, un joven rebelde, escritor inconformista, la de Marcelo, cuya colaboración con la revolución le acarreará trágicas consecuencias, y la del propio Sabato, atormentado y perseguido por sus demonios. Hay más personajes (impagable el de Quique con su ingenio de fuego de artificio y, no obstante, sensato, y tierno, dolorosamente profundo, el de Carlucho, del que transcribo este fragmento como aliciente a todo el que quiera dejar de fumar: ‘A lo treinta año, cuando mi viejo tenía treinta año, el dotor Helguera le dijo a mi viejo vea don Salerno o deja de fumá o se muere en sei mese. -Y tu padre? -Mi padre? Qué te creé, vo. Mi padre era duro como fierro. Dejó de fumá y sanseacabó. Así son lo hombre, no esto tirifilo de ahora que te dicen que si pueden, que si no pueden, que sí, que no, que el cigarrillo, que no el cigarrillo, que el vicio, que no el vicio. Todo Manflora’).
Una novela que, como explica y define el propio autor en el libro (siendo estas disgresiones sobre el estilo unas de las mejores partes del libro), no se toma excesivas libertades estilísticas, pero que posee una estructura compleja y sabrosa. Desde las descripciones de los rituales ocultistas destinados a aliviar los maleficios de Sabato, hasta la narración de los últimos días del Che en boca de un joven guerrillero. Sabato no entiende el mal, aunque le fascina, y lo ve real, tangible, casi palpable; así se siente en sus novelas, y así intenta explicarnoslo, advertirnos, quizás prevenirnos para que podamos escapar de su influencia.
No se si la literatura podrá salvarnos. Si con la lectura podremos ayudar a construir un mundo mejor. Sabato necesitaba intentarlo ¿Lo haremos nosotros?
(Un día, un libro 46/365)



“El túnel” es un delirio brillante, pero “Sobre héroes y tumbas” es una de esas novelas que te abruman, te cogen por el cuello y ya no te sueltan, y cuando terminas de leerla hay cosas dentro de ti que indudablemente han cambiado. Me falta Abaddón, pero ya caerá…
Comentario por Cluje — Mayo 27, 2005 @ 8:48 pm
Brutal! La reseña te ha quedado niquelada: abordas un montón de aspectos diferentes y todos ellos interesantísimos.
Estoy principalmente de acuerdo contigo. Creo también que tiene que leer el que quiera leer y el que no, no…
En cuanto al teatro (y pese a haber participado en grupillos de teatro) me parece demasiado artificial como para transmitir según qué cosas.
Por lo demás… lo del sótano es simpático… y lo de la búsqueda de lo absoluto und so weiter, tremendo!
Comentario por Cristina — Mayo 28, 2005 @ 6:56 pm
Por partes, por partes… que has escrito demasiado para lo que mi pobre cerebro puede asimilar de una tacada. Y creo que de cada párrafo me serviría para efectuar una reflexión. Comienzo…
1. Leí Abaddón hace muchos años, se me hizo cansino porque me pareció demasiado experimental. Seguramente porque cuando probé a leerlo no estaba preparado para ese tipo de lecturas. Acabé el libro saltándome páginas: una leo y tres no. Lo sé, lo sé… así verdaderamente es difícil que algunos libros tengan una cierta cohesión.
2. Hay otra anécdota de Borges hablando sobre Sábato muy conocida -aunque de lo que decía Borges uno no se debe fiar nunca a ciencia cierta-. Cuando salió
“Sobre héroes y tumbas”, el libro presentaba una faja como reclamo de marketing que decía “Sábato el único rival de Borges”. Unos periodistas preguntaron a Borges al respecto, y como casi siempre Borges estuvo ocurrente en su respuesta:
“Que inteligente este Sábato, a mí nunca se me hubiera ocurrido poner Borges, el único rival de Sabato”.
Y otro dia más… que luego resulta que acabo posteando más en tu blog que en el mío.
Comentario por Vigo — Mayo 29, 2005 @ 6:24 am
Gracias a todos
Comentario por Palimp — Mayo 30, 2005 @ 9:40 pm
Realmente Sábato se manifiesta y completa el círculo de “Sobre Héroes y tumbas” con “Abaddón el exterminador”, realmente experimenta con sus desdoblamientos y da buenos argumentos sobre la cuestión existencialista. De todos modos es la forma de la narración la que constituya buena parte de esta producción. Muy recomendado para después deleer “Sobre héroes y tumbas”
“El Túnel” (recomiendo además a Nietzche y a Flaubert, solo para ver “más allá”). Sobre la cuestión de los túneles, esto es muy símpático en verdad, es vertebrador junto con el informe sobre ciegos.
Comentario por Juan José — Mayo 1, 2006 @ 11:11 pm
Sobre todo es recomendable leer ‘Sobre héroes y tumbas’ antes de ‘Abaddón…’, para poder seguir el hilo de la trama. Bastante fragmentada está la narración como para enfrentarse a este libro sin conocer los antecedentes.
Comentario por Palimp — Mayo 3, 2006 @ 6:34 pm
HOY mismo acabo de terminar de leer Abaddon… y tambien me lei los 3 libros de corrido. A mi el que mas me gusto de los 3 es “sobre heroes y tumbas”. Creo que es una novela que te atrapa y no podes dejar de leerla (Como me paos con Rayuela, y que sinceramente crei que jamas podria volver a pasarme). Quizas fue por eso que me desilusiono un poco esta ultima aprte de la trilogia… si bien me rei en avrias partes, admire muchos puntos de vista de sabato, me enganche, solo fue por partes. A mi juicio es un libro con mil historias dentro que se pueden leer sin orden alguno (algunas) y dejando pasar periodos de tiempo en el medio… siento necesidad siempre de acabar lo que empeizo y se me hizo complciado a veces terminar este ultimo…
Pero vuelvo a repetir, hay partes que me gustaron mucho.
Saludos!!
Maga
pd: llegue aca buscando en el google paginas que hablen sobre la obra y esta es una de las primeras que salen! si queres pasarte por mi pagina y comentar algo, yo encantada. (alguna vez habre subido algo de sabato)
Comentario por Maga — Noviembre 14, 2006 @ 1:48 pm
Creo que Sabato está sobrevalorado, y poco a poco esa sobrevaloración está decantando. Los diarios de Bioy sobre Borges lo dejan por el suelo. A mí me gustó mucho “Sobre Héroes y Tumbas” (no me atrevo a releerlo ahora, adulto), y Abaddón me aburrió. En una revista de la época la reseña del libro empezaba diciendo algo así como “Abaddón es el nombre hebreo del dios griego Apolillón”. Este falso dios griego es una palabra que quiere estar cerca de Apolo, pero también de “apolillo”, lunfardo para el dormir. Sospecho que la crítica general fue tan adversa como esa muestra, en su época. Hoy entre los intelectuales argentinos está de moda denostar a Sabato, y pese a estar vivo, muchos ya lo dan por muerto, a él y a sus libros. Por ejemplo, César Aira:
“a Sabato no lo hemos tomado nunca muy en serio. Y sorprende un poco que alguien se lo pueda tomar en serio. Es un señor que tiene aristas muy risibles: esa vanidad, el malditismo… Malditismo que no condice con su personalidad. Es un señor perfectamente racional que juega al maldito. Así, se ve obligado a escribir constantemente en sus textos la palabra angustia, la palabra dolor… y claro, eso no funciona.”
(http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2004/10/09/u-845557.htm)
Comentario por Seikilos — Noviembre 14, 2006 @ 7:42 pm
Maga, me alegro que te gustara el libro.
Comentario por Palimp — Noviembre 17, 2006 @ 9:29 am
Sabato estará sobrevalorado según como lo valores. El tunel me pareció bastante normalita, Sobre héroes y tumbas me parece una obra maestra y este Abaddon tiene muchos aciertos -y otros tantos fallos-. Personalmente no se me hizo aburrido y creo que logra transmitir un mensaje pese al malditismo pseudomístico que campa a sus anchas.
Comentario por Palimp — Noviembre 17, 2006 @ 9:32 am
antes escribia mas en mi flog, pero desde que pude comprobar que es DEMASIADO publico, ya no lo hago.. de hecho como pudiste ver vos ultimamente solo pongo 3 frases…. Eso si de mi creacion, como las fotos.
Antes ponia cosas que escribia yo o fragmentos de libros. Mira te lo busque asi es mas facil. Estos son los que hablan de sabato:
http://www.fotolog.com/lamagabcn/?photo_id=19826085
http://www.fotolog.com/lamagabcn/?photo_id=19743088
solo son frases, las q me gustaron a mi.
Saludos!! (si escribis en mi flog pone tu pagina asi me queda grabada, ok?)
chau!
maga
Comentario por Maga — Noviembre 17, 2006 @ 11:26 am
Gracias por los enlaces, y pondré el link en tu página para que recuerdes de donde viene el comentario.
Comentario por Palimp — Noviembre 20, 2006 @ 11:59 am
Estoy leyendo Abaddón, de las 500 páginas (aproximadamente) que tiene mi edición me faltarán 350.
Me está resultando un tanto compleja su lectura. Hay ciertas partes que me resultan un tanto aburridas. Pero lo mismo me pasaba con “Sobre héroes (…)” y sin embargo lo considero un excelente libro.
En “Abaddón” me gusta mucho cuando le escribe una carta a un “Querido y remoto muchacho” (página 121 en Sudamericana).
En fin, muy buen comentario el tuyo amigo.
Saludos, lulú-
Comentario por Bevel — Marzo 10, 2007 @ 6:04 am
Gracias. Sé que Abaddón no es un libro fácil, pero me gusta que no todo nos lo den hecho, tener que esforzarme para conseguir algo, como leer un libro.
Comentario por Palimp — Marzo 11, 2007 @ 11:06 am
Sabato es uno de los grandes maestros, aquellos que te descolocan el cerebro y marcan un antes y un despuès en la lectura (por lo menos a mí me sucedió). No sólo es recomendable, también es necesario…es como Cortázar, por ejemplo. Estoy a mitad de camino con Abbadón… y no puedo dejar de enternecerme con la osuridad de la historia, de complicarme con sus vueltas de tuerca, de horrorizarme cuando veo algunas de mis extrañas ideas en boca de los personajes. Es sencillamente exquisito.
Comentario por Alfonsina — Mayo 1, 2007 @ 3:51 am
Totalmente de acuerdo; Sabato es algo grande.
Comentario por Palimp — Mayo 2, 2007 @ 9:12 am
Recientemente leí Abbadon el exterminador y me sorprendió mucho la lucidez de Sabato para abordar muchos temas cruciales de la filosofía y el arte.A mi me suele pasar que ando muy envuelto en cierto positivismo y en mucho escepticismo con respecto a los temas metafísicos y ocultistas. Es que a pesar que vivimos en un mundo de locura donde lo insólito es pan de cada día racionalizo todo en medio de mi propio caos mental y tiendo a absolutizar el poder del método científico. Sabato me ha logrado convencer que el mundo del espíritu y el mundo de la materia se rigen por ordenamientos distintos y entre ellos hay un abismo. No podemos explicar lo uno por lo otro y donde la ciencia calla por falta de pruebas y datos quedan lugar para el mito, la religión, la magia.
Muy bueno el comentario, saludos desde Perú.
Fernando
Comentario por fernando odiaga gonzales — Diciembre 9, 2007 @ 1:39 am
Estimado,
Interesante crítica, aunque creo que un poco “demasiado formal” (algo asi como diseccionar una melodía, como diría alguien).
Adicionalmente, quería indicar que denostar a Sábato está pasado de moda (el lo hacía consigo mismo allá por el ano ‘47, para quien lo sepa) y que estos libros son (en el mejor de los casos) una pesadilla medianamente transcrita a lenguaje racional, no un tratado sicologico moderno (espero se entienda que encuentro infinitamente mas facil escribir el tratado sicologico).
Había escrito más cosas, pero se cayó la página ;D
Saludos
Fernando P.
Comentario por Fernando P. — Enero 5, 2008 @ 5:41 am
Nunca hubiera pensado que mis críticas pecaran de formales, así que lo considero un halago.
Sobre denostar o no a Sabato… personalmente me gusta así que poco me importan las modas
Comentario por Palimp — Enero 5, 2008 @ 2:34 pm
Estoy leyendo Abaddón por cuarta vez, y esta vez me plantée
hacerlo siguiendo un método un poco más “científico”, si se
quiere; por ello comencé una pequeña busqueda por la web
y por otras fuentes (ya lo sé, si Sabato leyera esto del
método científico por la web, y más aún aplicado a sus libros
y en particular a este, me abofetearía como lo hizo con
Nacho). El tema es que en esta pseudobúsqueda por los
antros cibernéticos me topé con este sitio y no pude no
leer todos los comentarios.
Muy bueno, eh.
Personalmente, si bien considero a Héroes y Tumbas como
la obra maestra de Sabato, me parece que (dentro de lo
demoníacamente posible) la misma tiene un tinte más de
“best-seller” (ojo, lo cual no le quita ni un ápice del
mérito). En cambio Abaddón es simplemente un libro
desgarrador. Pero creo que es un libro que Sabato no
escribió tanto para nosotros (el “público”) como para él
mismo; para liberarse a sí mismo. Creo profundamente en
el dolor que transmite este libro, en la ansiosa y
desesperada búsqueda de ese absoluto con el cual justificar
las miserias de la vida. Sí, es excesivamente oscuro en
partes (aunque ni la décima parte de lo que es el Informe);
sí, es excesivamente pesimista en partes; y sí, es excesivamente
difícil de leer y seguir, en partes. Pero nadie dijo que
iba a ser fácil meterse a lidiar con las “potencias
oscuras” (parafraseando al mismo Sabato).
Por qué un libro sobre el mal tendría que poder leerse
de un solo trago y sin vueltas? Por qué un libro sobre
la desesperación, el escepticismo maldito de Buenos Aires,
el anonimato cruel del mundo indiferente, el sufrimiento
y la miseria del ser humano tendría que ser un libro
dulce y sencillo?
Lo más verdaderamente genial de Abaddón, creo, es que a
pesar de su brutal oscuridad, tiene muy bien escondido el
mensaje de la esperanza. En el Apocalipsis 9,11 se nos habla
del “Angel del Abismo” (Abbadon). Otros libros veterotestamentarios
como el de Job nos mencionan a Abaddon como sinónimo de
muerte y destrucción. Pero todo aquél que conozca el
significado (no sólo etimológico, sino bíblico) del
Apocalipsis, sabrá que él es el libro de la Revelación.
Revelación de la nueva vida que viene. Revelación de la
esperanza. El Apocalipsis (y con él la Biblia para los
católicos y la mayoría de los cristianos) finaliza con las
palabras hebreas Marana Tha (”Ven Señor”). Dista de ser
el guión perverso de una pelícola de Hitchcok. Es, en
cambio, el llamado a la vida, a la esperanza.
Que Sabato haya comenzado su ¿última? ficción con la
cita del Apocalpsis no creo que sea casual. Tal vez
esa es la clave que me faltaba para terminar de cerrar
este libro después de tantas lecturas.
Pruebenlo: Abaddón el Exterminador, no como libro sobre
el mal y el pesimismo; sino como llamado esperanzado a
que el hombre se eleve por encima de esas miserias, y
alcance su libertad, su absoluto. Su paz.
Comentario por Martín Di. — Febrero 1, 2008 @ 4:40 pm
Gracias por este comentario; esta es la idea, que cada lector aporte sus experiencias sobre el libro. Estoy de acuerdo con esa defensa de la esperanza. Creo que se respira en el libro.
Un saludo.
Comentario por Palimp — Febrero 2, 2008 @ 6:07 pm