Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

junio 21, 2005

[*] Quim Monzó. El millor dels mons.

Filed under: Cuentos — Palimp @ 10:51 pm
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Quaderns Crema, 2001. 283 páginas.

La vida es una mierda

Vaya por delante que soy un total y absoluto admirador de Quim Monzó. Primero me leí toda su obra en castellano. Más tarde, al empezar a manejarme con el catalán, aproveche para utilizar su narrativa como método de inmersión lingüística. Cuando ya dominaba la lengua, volví a leerlo para disfrutarlo. Y cuando sacó el libro ’80 cuentos’, me lo volví a leer, simplemente, por puro vicio. El cuento no es un género fácil, pero Monzó es todo un maestro.

Todo esto lo aviso para que se sepa que mi subjetividad habitual está en este caso elevada al cubo; consideren los elogios de este libro en su justa medida o acompáñenme en mi entusiasmo. Hay dos autores catalanes de cuentos por los que me alegro de haber aprendido el catalán, uno es Quim Monzó y la otra es Empar Moliner, de la que desgraciadamente no existe ningún libro en castellano. Espero que no tarden (Ya lo han hecho).
El título del libro está escogido a conciencia; ya había oído por ahí que éste era el libro más pesimista de Monzó, pero se quedan cortos. Monzó siempre ha tenido esa mezcla peculiar de humor negro y absurdo que lo hace tan particular, pero en estos trece cuentos lija, depura, afina y destila el color negro hasta hacerlo totalmente opaco. Sus cuentos antes desazonaban. Ahora no es sólo pesimista. Es desolador.

Con Kafka ya nos enteramos de las angustias metafísicas del hombre. De su necesidad de salvación y esperanza, y del vacío que encontraba en cambio. Monzó nos explicará, cuidadosamente, que no hace falta irse tan lejos. No nos libraremos de la angustia simplemente dejando de pensar y viviendo una vida normal. La angustia, la falta de esperanza, está por todos los lados, en las cosas más cotidianas. La vida es cruel, y de una crueldad gratuita (Vacances d’estiu), nos vemos obligados a hacer como si la muerte no existiera (El meu germá) y no se salvan de la vergüenza ni las personas más queridas (la mama).

El amor no nos salva, sólo es una máscara para herirse mutuamente (les cinq falques), y no digamos nuestros semejantes (l’accident). Pero la vida no es un asco por eso. Tampoco importa si nos enfrentamos con coraje a la enfermedad y a la muerte (La vida perdurable), o si todo se confabula para hacernos la vida agradable (Dos rams de roses). No se puede encontrar lo que no existe, ni buscando entre todas las ramificaciones del relato, entre todos los posibles desenlaces (tot rentat plats). No hay esperanza. No hay nada. Monzó no se queja, no juzga, no exhibe, no moraliza. Sólo describe, con precisión de taxidermista, la implacable falta de sentido de la vida.

Como puede verse, mejor no regalen este libro a su amigo depresivo (o sí, si están cansados de aguantar sus quejas). Ahora bien ¿Qué hace un optimista como yo disfrutando con un libro como este? Pues porque es muy, muy bueno. Los cuentos de Monzó alcanzan, en muchos casos, la categoría de paradigma. Para mi ya no hay otra definición de la incomunicación de pareja que ese cuento donde un matrimonio, durmiendo en un hotel en camas separadas, oyen en la habitación de al lado a una pareja haciendo el amor. Ahora, el cuento ‘Vacaciones de verano’ será para mi la mejor definición de la impotencia y desesperanza ante la muerte. Y es que el estilo falsamente impersonal con que escribe Monzó es capaz de llegar más profundo que muchas otras florituras estilísticas.

A mi parece un autor no sólo bueno, sino imprescindible. No se asusten por su pesimismo (y, si lo hacen, siempre pueden hacer lo que hago yo ante angustias -metafísicas o no-: decirle (mentalmente) al autor ‘Eso lo dirás tú’) y disfruten de una de las mejores prosas y de las mejores historias que se editan en la actualidad. Ya tardan en darle el premio Nobel.

(Un día, un libro 71/365)
Escuchando: ‘Moments’, Red House Painters

junio 20, 2005

William Shakespeare. Antoni i Cleopatra.

Filed under: Teatro — Palimp @ 10:43 pm
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ShakespeareAntoniInstitut del teatre, 1980. Biblioteca teatral. 157 páginas.
Trad. Josep Mª de Sagarra.
34 personajes. 30 hombres y 4 mujeres.

El reino de la pasión

Si en otro post comentaba que Pratchett era el autor más reseñado en esta página, me equivocaba. Ese honor pertenece, sin duda alguna, a Shakespeare, del que poco a poco voy reseñando sus obras completas (con gran placer, por cierto). Hoy le toca el turno a ‘Antonio y Cleopatra’ historia de amor varias veces llevada a la gran pantalla (aquí, aquí, y aquí la búsqueda en imdb de todas las películas realizadas).

Shakespeare se inspiró en la ‘Vida de Marco Antonio’ de Plutarco para escribir esta obra. Lamento no disponer de tiempo para hacer un estudio comparado -Plutarco me encanta-, pero si lo desean pueden leer el original de Plutarco y la que ahora reseñamos. Marco Antonio mantiene una relación apasionada con Cleopatra, reina de Egipto. Octavio César no ve con buenos ojos esta relación, pero finalmente harán las paces con la boda de Antonio y Octavia, hermana de César, a la vez que entablan una alianza para luchar contra Sexto Pompeyo. Pero la arrebatadora pasión de Antonio y Cleopatra llevará a nuestros protagonistas a un trágico final.

En la wikipedia pueden encontrar una versión más objetiva de la vida de Marco Antonio, así como la de Cleopatra. Si lo hacen, se perderán lo versos más apasionados de Shakespeare y una de sus mejores tragedias. Otra vez consigue el milagro de conseguir que un argumento digno de un folletín se convierta en el arquetipo del amor atormentado. Leyendo la obra, uno se siente Marco Antonio… dejénse arrastrar por la pasión y pongan el libro en su lista.

(Un día, un libro 70/365)
Escuchando: ‘Me debes un beso’, Pepe Blanco y Carmen Morell

junio 19, 2005

Carlos Rodríguez Braun. Diccionario políticamente incorrecto.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 11:28 pm
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Editorial Lid. 2ª ed.1995 (1994) . 167 páginas.

Yo sí que te voy a dar caña, Carlitos…

Para aquel que todavía no lo sepa, soy liberal. Es decir, en términos más comprensibles, soy un “insensible neoliberal neoconservador vaticanista losantiano pepero amante de Bush mala persona egoísta fascistoide homófobo defensor de la explotación cuando no prostitución infantil generador de miseria destructor del planeta y cosas mucho peores” (se admiten mejoras a la definición, los interesados pueden enviar su aportación a thehappybutcher@gmail.com). Y el escritor de este libro, también. Sin embargo, dado que participo como blogger invitado, me siento en la obligación de ser objetivo y no dejarme llevar por mis más bajas pasiones…

Los libros de divulgación liberales son más bien pocos y de escasa repercusión. Calidad y argumentos al margen, los liberales no pueden compararse con el “No Logo” de Naomi Klein, el “9-11″ de Chomsky o los últimos superventas de Michael Moore. Tenemos a X. Sala i Martín con su “Economía liberal para no economistas y no liberales” y algún otro por ahí, pero poco más (si en el Carrefour no venden un “¿Qué han hecho con mi país, tío?” o de similares características renuncio a mi ideología), y, por encima de todo, lejos de aquella fantástica y devastadora “Economía en una lección” de Henry Hazlitt. (Aprovecho para decirles que si ustedes tienen un mínimo interés por la economía, les recomiendo este libro que, independientemente de la ideología, ayuda a tener una mejor comprensión de las consecuencias de las medidas políticas y del funcionamiento de la economía en general.)

La idea de este “Diccionario políticamente incorrecto” es muy interesante. Pretende recoger todas las ideas, conceptos y recursos lingüísticos de la izquierda y presentarlas al lector como lo que son en la mayoría de los casos: burdas falacias. En ese sentido, el libro tiene toneladas de maldad (yo creo que sin precedentes), pero de una maldad necesaria. Las definiciones tienen una carga intencional que llevan a la sorpresa, cuando no a la carcajada, cuando no al horror. El problema está en que la profundización en los errores suele ser escasa en muchos casos. Es comprensible que un libro dedicado, no ya a la divulgación con humor tienda a la sencillez, pero eso genera lagunas incomprensibles. No vale con decir de “Arthur Andersen. Chivo expiatorio” y zanjar el tema. Muchas definiciones podrían haberse ampliado, y hay algunas que lamentablemente ni siquiera están (turista, turismo sexual, neocon, insurgente, Irak, especulación urbanística…). Podría haber sido mucho más largo y completo sin hacerlo más aburrido. También le faltarían referencias para obtener más información al respecto.

Yendo a los contenidos, no comprendo la crítica a la serie Friends por defender el estilo de vida del soltero (finalmente, y si no he leído mal, cinco de los seis personajes acaban formando una pareja estable). Otra cuestión muy distinta es que los jóvenes estén más interesados en la vida de los solteros que en la de casados, cuando es la oferta la que se adapta a la demanda. La defensa de la familia puede estar muy bien, pero no es comprensible criticar cuando es esto precisamente lo que facilita el que se responsabilicen de sus actos. Tampoco está bien razonada la fundamentación de los derechos del bebé que justifiquen la prohibición del aborto (como, por ejemplo, en caso de violación). Valora la interpretación de psiquiatras respecto de la homosexualidad, olvidando que los que defendían tal perspectiva eran psicoanalistas, una disciplina sin ningún rigor científico demostrado ya en los años 60 (y, aún intentando ser descriptivo, la pifia soberanamente cuando afirma que la homosexualidad es visto “con sorna por el humor popular” y “con respeto a las propensiones que no trascienden la intimidad de los adultos consentidores”… o una u otra: No se puede respetar al tetraplégico y ser visto con sorna por el humor popular. ¿Nos reímos de Irene Villa o le guardamos el respeto que merece?). Tampoco razona el concepto de responsabilidad de los adolescentes cuando critica el uso de máquinas expendedoras de preservativos en los institutos. Sí acierta en la crítica a la hora de criticar a muchos progresistas por algunas de sus afirmaciones, así como la deformación de las palabras a través de la retórica hasta el punto de desvirtuarlas de su significado original. En ese sentido, la mayoría de definiciones van por ese lado.

Este no es un libro para comprar, es un libro para que te presten. Sólo deberían comprarlo en una única circunstancia: cuando hayan leído que soy liberal y me hayan identificado con cualquier concepto que pongo en la definición de liberal en términos comprensibles. En tal caso, su obligación moral es comprarlo. Valga como castigo por semejante ignorancia el precio a pagar.

Les pongo algunos ejemplos (descuíden, Rodríguez Braun está en contra de los derechos de autor):

Socialismo. Régimen benévolo que ha de ser juzgado exclusivamente por sus mejores intenciones.

Fo, Darío. Premio Nobel de Literatura, fue uno de los muchos intelectuales progresistas aplaudidos por la izquierda y los periodistas, que pensaron que los crímenes del 11-S, en realidad, eran culpa de las víctimas. En una declaración entre paranoica e idiota, sentenció: “Los grandes especuladores se refocilan en una economía que cada año mata a decenas de millones de personas en la miseria, así que ¿qué son veinte mil muertos en Nueva York? No importa quién haya perpetrado la masacre, esta violencia es la hija legítima de la cultura de la violencia, el hambre y la explotación inhumana”.

Alberti, Rafael. Gran poeta español, saludado siempre por su compromiso, estaba comprometido con el sistema más criminal de la historia. Lloró la muerte de Stalin cantándole: “que tu alma clara me ilumine en esta noche que te vas”.

Efecto invernadero. La declaración más reveladora y profética al respecto es la de Richard Benedick, presidente del National Institute for the Environment: “Es necesario un tratado climático a escala global incluso si no hay evidencia científica que apoye el efecto invernadero”.

(Un día, un libro 69/365)
Escuchando: “No education”. , Apocalyptica.


El posteador invitado ataca de nuevo con una reseña de un libro polémico.

junio 18, 2005

Magda cierra su blog

Filed under: Sin categoría — Palimp @ 6:53 pm
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El Blog de Magda, uno de los más famosos e interesantes blogs sobre literatura y arte, ha amanecido hoy con un único post en el que anuncia que no puede seguir atendiendo su blog.

Soy uno de los habituales lectores que se han quedado un poco huérfanos. Vayan desde aquí mis buenos deseos, y espero que la ausencia no sea para siempre. Si decides volver a la blogosfera, te estaremos esperando.

Un abrazo, suerte con todo y muchas gracias por habernos dado tanto.

[*] Félix Azúa. Lecturas compulsivas.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 6:37 pm
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Editorial Anagrama, 1998. 312 páginas.

¡Todo el mundo a leer!

Seguro que ustedes, amables lectores, se preguntarán ¿Pero es que este tío no lee nunca ensayos? Pues sí, sí que los leo, lo que pasa es que da la casualidad de que no tengo ninguno en mi lista por leer. Así que, para meter un poco de variedad a la bitácora, decidí acercarme a una biblioteca y chafardear un poco a ver que caía. Por desgracia, las bibliotecas en Barcelona dan un poco de pena, porque son librerías pequeñas, de barrio, y no se suele encontrar mucha cosa. Cuando era un recién llegado a Barcelona venía con la ilusión de que si en una ciudad pequeña había una biblioteca pequeña, en una ciudad granda habría una biblioteca grande. Pues no. En una ciudad grande hay muchas bibliotecas pequeñas. También hay alguna grande pero en esas no te puedes llevar el libro a casa, con lo que no cuentan. Total, que poca cosa había, pero, fijate por donde, me encontré con este libro que viene que ni pintado para esta bitácora.

A Félix de Azúa lo descubrí, precisamente, en una pequeña biblioteca de barrio de Barcelona (o sea que tan malas no serán, digo yo), con el libro ‘Historia de un idiota contada por él mismo’, que me dejó enganchado al autor y desde entonces he seguido -más o menos- su trayectoria. Aunque en el resto de su producción literaria me he encontrado -para mi gusto- una de cal y una de arena, la calidad media siempre ha merecido la pena. Además, me leí su ‘Diccionario de las artes’ -un libro delicioso-, cuya despedida me llegó en un momento particularmente propicio; estaba yo con un ataque de pánico a la muerte de lo más tremebundo (y no es que ahora no lo tengo, pero pienso menos en ello), y me encontré con esta frase: ‘Una fiera nos espera al final del camino y nada podemos hacer para que sus fauces dejen de ser terribles’. Resumiendo, que es uno de esos autores a los que sientes cercanos.

Los ensayos de este libro vienen a ser como esta bitácora, pero en bien. Bueno, más bien sería al revés, si esta bitácora estuviera al mando de alguien con los conocimientos y el talento de Azúa entonces tendríamos este libro. En la contraportada nos encontramos con lo siguiente:
Una reciente encuesta informaba de que en los últimos veinte años y entre los más jóvenes, el hábito de leer ha descendido a la mitad. El autor de los artículos recogidos en este libro lleva veinte años animando a la lectura mediante el único método eficaz conocido: tratando de comunicar su propio entusiasmo por algunos libros y autores. En lugar de dar por perdida la batalla de la lectura, Azúa ha reunido una nutrida galeria de alabanzas literarias por si alguien quiere compartir con el la pasión por la literatura

Me uno, en mi modestia, a esta batalla y de la misma manera; creo haber dicho en otro sitio que la lectura no me parece ni imprescindible ni superior a otras cosas, pero, ¡que le vamos a hacer! a mi me gusta, y como todos los enamorados, queremos convencer a los demás de que el objeto de nuestro amor es lo mejor del mundo. Dos amores tengo y los dos son lo mejor.

El libro recoge una serie de artículos y mini-ensayos sobre diferentes temas, desde contestar a la pregunta de para qué sirve la literatura, hasta cinco ensayos sobre Juan Benet, pasando por autores como Stendhal, Henry James, Flaubert, Kafka, la poesía, y un largo etcétera. Azúa escribe con conocimiento de causa y con un estilo que aunque sea, como el dice ‘desabrochado’, lo hace con falsa modestia; es un estilo fresco, de fácil lectura, y directo al grano. Además de invitarnos a una lectura compulsiva, y a servirnos de brújula en el vasto mundo de las letras, nos comunica con facilidad su entusiasmo y también una serie de conocimientos que da gusto absorber. Cuando sea mayor, yo quiero ser como él.

Para grandes y chicos, para literatos y aficionados, charlemos con Azúa un rato sobre su selección particular de lecturas. Y sigamos su ejemplo; leamos.

(Un día, un libro 68/365)
Escuchando: ‘Quick Death’, Transplants

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