Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

septiembre 30, 2005

La mejor ciencia ficción de los años 60.

Filed under: Ci-Fi — Palimp @ 3:35 pm
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Ed. Dronte Argentina, 1978. 348 pag.

Mejor Ciencia Ficcion 60

Reconozco ser un vicioso de las recopilaciones. Siempre he comprado revistas de música, de esas que regalan un CD con canciones de catorce grupos distintos. También con los libros. Las colecciones de relatos de autores diferentes me parecen una excelente oportunidad de descubrir gente interesante.

En esta ocasión es la extinta y mítica editorial Dronte. Extinta para desgracia de todos los amantes de la ciencia ficción, aunque naciera con vocación para ello y de ahí el nombre, una especie de pájaro similar al Dodo y que corrió la misma suerte. Mítica porque ahi quedan, además de sus colecciones, los 148 números de la revista Nueva Dimensión la más longeva y en mi opinión la de más calidad de las revistas de ciencia ficción en español.

El libro contiene los siguientes relatos:

- Hombres de buena voluntad, de Ben Bova y Myron R. Lewis
- Cuando soplan los vientos cambiantes, de Fritz Leiber
- Villaverde, de Tom Purdom
- Alga marina, de Edward Jesby
- Para cada acción…, de C. C. MacApp
- El clímax en el mundo subterráneo, de Colin Free
- Ahora es siempre, de Thomas M. Disch
- El último hombre solitario, de John Brunner
- Picos para entregar, de Christopher Anvil
- Los competidores, de Jack B. Lawson
- Reunión de estrellas, de Robert Lory
- Lo no recordado, de Edward Mackin
- Vampiros, S.L., de Josef Nesvadba
- ¿Qué le sucedió al sargento Masuro?, de Harry Muslish
- Cuatro especies de imposible, de Norman Kagan
- ¡Oh, ser un Blobel!, de Philip K. Dick
- Un nicho en el tiempo, de William F. Temple

Que extraigo de la caché de google de la también extinta y mítica Cyberdark (no, si esto se va a convertir en un memorial). La calidad de los relatos es bastante desigual, destacando ‘Hombres de buena voluntad’, ‘Ahora es siempre’, ‘El último hombre solitario’, ‘¡Oh, ser un Blobel!’ y ‘Un nicho en el tiempo’. Entretenidos son ‘Para cada acción…’, ‘Reunión de estrellas’ y ‘Vampiros, S.L.’ que recuerdo haber leído en alguna otra antología. Poca new age pese a ser de los sesenta y un volumen discreto para lo que podía haber hecho el buen gusto de Sebastian Martínez, Domingo Santos y Luis Vigil.

(Un día, un libro 172/365)
Escuchando: Escuela de calor. Radio Futura.

septiembre 29, 2005

[*] Ernst Peter Fischer. Einstein y Cía. La ciencia moderna a través de sus protagonistas.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 7:04 pm
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Alianza Editorial, 2000. 245 pág.
Tit. Or. Einstein & Co. Trad. Arturo Parada

Exaltación del sabio

Pues este libro lo vi en la librería y me llamó la atención, y cuando lo vi por 2 € en el mercadillo aproveché para comprarlo. Es la segunda parte de Aristóteles y Cia que no se si está editado en España. No he comentado que otra de mis debilidades es la historia de la ciencia y las biografías científicas. Como no iba, pues, a comprarme este libro.

Cada una de las biografías está organizada de la misma manera; una introducción al personaje, una breve descripción del marco histórico, y un retrato del personaje comentando su vida, sus descubrimientos más importantes, y alguna que otra anécdota.

Los personajes elegidos son James Clerk Maxwell (ecuaciones del electromagnetismo), Hermann von Helmholtz (principio conervación energía), Gregor Mendel (leyes de la genética), Ludwig Boltzmann (ley entropía), Marie Curie (radioactividad), Lise Meitner (fisión nuclear), Barbara McClintock (genés intercambiables), Albert Einstein (relatividad), Niels Bohr (mecánica cuántica), Linus Pauling (estructura proteínas), John Von Neumann (teoría de juegos), Max Delbruck (genética molecular) y Richard P. Feynman (electrodinámica cuántica).

Los fallos que encuentro en este libro son también sus virtudes. No entiendo que hace Max Delbrück al lado de Von Neumann y Feynmann, pero también está bien que de vez en cuando se cuele algún científico que no sea un gigante. Que los científicos reseñados pertenezcan exclusivamente a las ramas de la física y la genética es una elección, todos los científicos no van a caber en un libro tan breve. Otro ‘fallo’ es que al autor se le ve el plumero cuando alaba a algunos (como a Meitner) sin ningún tipo de rubor, pero a veces la imparcialidad tipo libro de texto también cansa. Le voy a perdonar incluso el que haya criticado algo a Feynman (y sin tener razón, además). El libro es riguroso y ameno.

Como amante de la anécdota destacaría la que cuenta (y no conocía) de Feynman. Cuando una revista eligió a Feynman ‘El hombre más inteligente del mundo’, su esposa dijo ‘Si este es el hombre más inteligente del mundo, entonces válganos dios’. No cuenta ninguna de Von Neumann, cuando tiene muchas, y muy buenas (y a mi me encanta la siguiente; Von Neumann era conocido por su extraordinaria capacidad mental, y un día un compañero decidió gastarle una broma. Estudio con detalle un largo razonamiento matemático, y le comentó a Von Neumann que estaba trabajando en un problema matemático pero que no encontraba la solución. Le explicó la primera parte del problema, y cuando ya Von Neumann empezaba a barruntar la continuación, el compañero le interrumpió diciendo ‘ya lo tengo’ y adelantándose a él. El juego siguió hasta que se resolvió el problema y a Von Neumann casi le da un infarto al ver que alguien le ganaba en capacidad matemática).

Resumiendo, un libro entetenido a pesar de sus irregularidades. Recomendable.

(Un día, un libro 171/365)
Escuchando: This is it!. Betty Davis.

septiembre 28, 2005

Pere Calders. Unitats de xoc.

Filed under: Novela — Palimp @ 11:33 pm
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Ed. Orbis, 1984. 171 pag.

Calders Unitats Xoc
¡Viva la república!

Prometí leer todo lo que encontrara de Pere Calders desde que leí aquel inolvidable Ronda naval bajo la niebla. Encontré este volumen en un puesto de ‘todo a dos euros’ del mercado de San Antonio en el que suelo bucear cada vez que me paso y lo compré de inmediato.

El libro es la historia, en primera persona, de un joven catalán recientemente reclutado durante la guerra civil y asignado a los prestigiosos batallones de choque de carabineros. Desde que es alistado hasta que por fin llega a primera línea irá contando, con ingenuidad de adolescente, lo que se encuentra por el camino.

Durante todo el libro me sorprendía el carácter del mozo, que más que dentro de una guerra civil parecía estar de turista por un parque temático. También la confianza en el éxito de una guerra que hoy sabemos acabó mal para la república. El epílogo me ha dado la explicación. El libro lo escribió un joven Pere Calders precisamente durante la guerra civil, y debía pasar, antes de publicarse, por la censura militar. De ahí el aire optimista un poco monocorde.

El autor confiesa haberse resistido más de una vez a la reedición del libro. Quizá su calidad literaria no sea excesiva, pero resulta un valioso documento de una de nuestras épocas más oscuras. Interesante lectura.

(Un día, un libro 170/365)
Escuchando: Farmacia de guardia. Kiko Veneno.

septiembre 27, 2005

[*] John Diamond. L’escandol de la medicina alternativa. Confessions d’un malalt de càncer.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 7:49 pm
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Edicions La Campana, 2003. Tit. Or. Snake Oil and other preocupations, 2001.
Trad. Jesús Purroy. 284 páginas.

En alguna que otra ocasión ha asomado mi vena escéptica por esta bitácora. Me sorprende el auge que experimentan todo tipo de creencias irracionales en un mundo cada vez más científico. Y me preocupa. Por eso cuando vi este libro en la sección de novedades de la biblioteca, me lo llevé de inmediato.

En realidad, esto no es un libro. Es medio libro y una colección de artículos de prensa. Precedido de nada más y nada menos que cuatro prólogos. Pero antes de continuar situémonos en el contexto.

John Diamond era un famoso periodista inglés, de un humor inteligente y corrosivo, escritor de columnas en The Times Magazine y The Sunday Times, además de ser presentador de programas de radio y televisión. Cuando le diagnosticaron un cancer, escribió en sus columnas acerca del progreso de su enfermedad, a la vez que reunía material para la escritura de un libro en contra de las medicinas alternativas. Murió en marzo de 2001, antes de poder acabarlo.

Los seis capítulos que llegó a escribir forman el ‘medio libro’ al que me refería antes. El corte abrupto que se experimenta cuando se llega al ‘final’ no se evita por el hecho de saberlo de antemano. La nota del editor indicando que esas eran las últimas palabras que se encontraron en la pantalla del ordenador de Diamond no ayudan precisamente a suavizarlo. El resto del libro son una selección de las columnas que publicó en el Times, eligiendo sólo aquellas que tuvieran relación con el cáncer. El resultado sobrecoge bastante; deja algo de mal cuerpo el leer en una columna que tiene esperanzas por el éxito de la quimioterapia, cuando uno ya sabe que ha muerto.

Un libro tan claro y tan crudo no necesita venir arropado de cuatro prólogos (aunque quizá sí por lo polémico -¿polémico?-), donde cada uno parece barrer para su casa. Aún así, en cada prólogo se encuentran afirmaciones sobre las que creo conveniente reflexionar.

El primero es del director de la colección, Salvador Cardús, Sociólogo, del que extraigo la siguiente cita (esta y todas las citas están traducidas al castellano por un servidor; mis disculpas de antemano):

El debate sobre el valor y el reconocimiento de las terapias llamadas alternativas o no convencionales [..] es abierto, complejo, delicado pero sobre todo, urgente.[...] El mismo libro que presentamos, de manera simplista, incluye desde la homeopatía hasta el curanderismo.

Sobre la primera frase no puedo estar más de acuerdo; urge un debate sobre este tipo de prácticas que por un lado no tienen la misma regulación que la medicina habitual (ni en los que las practican, ni en los preparados), pero por otro exigen el mismo reconocimiento (pese a no haber ningún experimento que pruebe su eficacia). Por otro lado, es muy común ese ‘no todo es lo mismo’; mucha gente cree que las medicinas alternativas con un barniz ‘científico’ -como la homeopatía- son más serias y tienen más base que otras más ‘silvestres’ -como los curanderos-, cuando lo cierto es que, desde el punto de vista científico, quizá sea todo lo contrario -la homeopatía se basa en principios que contradicen los postulados científicos básicos-. Desgraciadamente, los principios de igualdad, tolerancia y ‘buenrollismo’ que tanto defiende la izquierda -acertadamente- se aplican equivocadamente aquí para ‘dar una oportunidad a todo el mundo -a todas las medicinas alternativas-’. Y no seré yo quien niegue esa ‘oportunidad’ de demostrar su eficacia; lo que creo (y cree el autor del libro) es que ninguna lo ha demostrado. Ante la confusión tanto reguladora como informativa, sería conveniente el debate tanto sobre el -posible- valor de estas medicinas, como sobre quién y cómo podría ponerlas en práctica.

El segundo es de Jordi Estapé, catedrático de Oncología, que lo deja muy claro:

La manera obvia de poner en evidencia si un producto es efectivo es el ensayo clínico. No hay ninguna otra.[...] El ensayo clínico se basa en la objetividad, la evidencia y la estadística. [...] Tratar a un enfermo con fármacos no confirmados por el ensayo clínico constituye un delito que las autoridades deberían perseguir con diligencia y sin contemplaciones.

No se puede decir que no barra para casa. Algo totalmente comprensible. El éxito del ensayo clínico (y del método científico) es algo indiscutible. Cuando mi madre era joven la gente se moría del ‘cólico miserere’, un término desaparecido ya que en la actualidad cualquier médico sabe diagnosticar -y curar- una apendicitis. Aunque en la actualidad el cancer siga siendo, casi siempre, incurable, no es menos cierto que existen terapias con alguna garantía de éxito. Entiendo que sustituir esas terapias por otras de eficacia cuando menos dudosa aparezca a la vista de un médico como lo más parecido a un crimen.

El tercero es el de su cuñado y editor, Dominic Lawson, el único que se centra más en las columnas que en el libro, y, cómo es evidente, el más sentido de todos.

El cuarto y último es de Richard Dawkins, que no necesita presentación. De todas las ideas que desarrolla en el prólogo, me gustaría hacer hincapié en esta:

Gente que no haría caso de una pila de estadísticas anónimas entonadas por un médico o un científico sin cara escucha a John Diamond, no sólo porque nos engancha con lo que escribe, sino porque se estaba muriendo mientras escribía, y lo sabía.

Aunque la ciencia (y la medicina) sea muy eficaz muchas veces no tienen buenos relaciones públicas. Y se agradece el esfuerzo de una persona sensata por desentrañar la verdad (o denunciar la mentira).

El libro-denuncia debería ser de lectura obligada; desgraciadamente no he encontrado ninguna versión en castellano (¿a que esperan las editoriales?). He realizado el mismo experimento que Diamond: he buscado en el fnac y en la casa del libro los términos ‘medicina alternativa’. En la primera aparecen tres libros, todos a favor de la medicina alternativa, lo grave es que buscando por ‘medicina’, más de la mitad de los resultados son también de medicinas alternativas. En la segunda la cosa está algo mejor; aparecen seis libros de medicina alternativa (todos a favor), aunque como medicina la mayor parte hacen referencia a la medicina habitual. Si, como dice el autor, a los practicantes de las diferentes ‘medicinas alternativas’ les gusta restaurar el equilibrio, este libro viene a intentar precisamente eso. Y puedo asegurar que lo consigue.

Si expusiera con detalle todos los aspectos interesantes y las reflexiones que me provocan, este post tendría un tamaño doble que el del libro, y ya es bastante largo. Comentaré, por encima, cual es la postura de Diamond respecto a las medicinas alternativas, postura con la que estoy totalmente de acuerdo:

- Criticar la medicina alternativa no es defender la medicina ‘oficial’; Diamond es consciente que la medicina oficial tiene también sus defectos.

- Las medicinas alternativas son especialmente indicadas para cierto tipo de enfermedades difusas’ que normalmente se curan simplemente disminuyendo el ‘ritmo de vida’ (mejor alimentación, menos trabajo y vida social ‘intensa’ y más descanso).

- Las medicinas alternativas no pueden curar enfermedades de origen orgánico.

- Si las medicinas alternativas dijeran ‘Hemos encontrado una serie de procedimientos psicológicos que relajan al paciente y le inducen a preocuparse un poco más por su estado de salud y mejorar su calidad de vida’, el autor no tendría nada que objetar; cuando las medicinas alternativas afirman poder curar otros tipos de enfermedades o se engañan o te engañan.

- La mayor parte de las veces los terapèutas alternativos obran de buena fe; creen en lo que predican (baste este ejemplo: La kinesiología utiliza como método de diagnóstico la facilidad de doblar el brazo del paciente ante un determinado compuesto. Se hicieron dos pruebas. En la primera, el kinesiólogo daba glucosa al paciente y podía mover su brazo; la glucosa afectaba a los músculos. Después le daban fructosa y no podían mover el brazo; el paciente seguía teniendo el control, la fructosa no afectaba a los músculos. Cuando se repitió el experimento pero en condiciones de doble ciego (ni el experimentador ni el paciente sabían si se les daba glucosa o fructosa) el efecto desaparecía. Reproduzco del libro: Cuando se anunciaron los resultados el quiropráctico se giró hacia mí y me dijo “Ves, por esto no hago nunca pruebas de doble ciego. Nunca funcionan”. Pensaba que estaba de broma. Pero lo decía en serio. Como que “sabía” que la kinesiología aplicada funciona, y los mejores métodos científicos muestran que no, entonces -según él- había algo que no iba bien en el método científico).

- Se abusa del término ‘Natural’ como sinónimo de ‘bueno’, cuando ni todo lo natural es bueno ni, por supuesto, todo lo artificial es malo (o peor que lo natural)

Y todo esto y mucho más explicado como sólo lo sabe hacer uno de los mejores periodistas del Reino Unido. Con el rigor y el amor a la verdad de los verdaderos periodistas, y con la amenidad de un excelente divulgador.

La selección de columnas son algo muy diferente. El tema no es la denuncia de la medicina alternativa, sino el día a día de la evolución de su enfermedad, sus ilusiones, sus miedos y sus esperanzas. Desde el heroísmo que le supone tragar una pera, a las reacciones de sus amigos fumadores, pasando por columnas que te ponen un nudo en la garganta (como cuando su hija le dice: no te preocupes, papá, también te haré pasteles cuando te pongas bueno).

Su columna se convirtió, tal como lo cuenta él, en un sinónimo de ‘muerte alegre’. No puedo imaginar términos más contradictorios, pero tampoco puedo imaginar mayor coraje y optimismo que el que destilan estas páginas. Vale la pena compartir sus experiencias.

P.S. Otro par de cosas que me gustaría destacar:
1) Una nota a pie de página donde Diamond dice: “Una cálida bienvenida a los postmodernistas que nos visitan. Sí, se que hay unas cuantas teorías interesantes sobre la invalidez de las pruebas científicas[....] Este es un libro sobre la verdad tal y como la entiende la mayoría de la gente -incluyendo la mayoría de los alternativistas- y no una discusión sobre filosofías rivales.” Al respecto recuerdo yo una amiga que me decía ‘¿Por qué 2+2 siempre tienen que ser igual a 4? ¿Por qué no pueden ser a veces igual a 5?’ Mi respuesta: ‘Claro, ¿Por qué no? Dame un billete de 50 euros, y yo te doy dos de 20. 20+20=50. ¿Te parece bien?’
2) Una estadística macabra. Diamond comenta que recibe muchas cartas de gente que afirman que ‘a su familiar X la medicina le había deshauciado pero tomando Y ya lleva un año’. Normalmente, aclara el autor, el familiar X también sigue recibiendo el tratamiento habitual (quimio o radioterapia). Muchos menos comentan lo mismo pero con dos años. Muchísimos menos con tres años. Y nadie usando la terapia alternativa Y lleva cinco años. Sin embargo, aunque sean pocos, hay un porcentaje real de personas a las que la medicina oficial (con su ‘corta y quema’) ha conseguido curar para siempre.
Y aquí ya acabo, aunque el libro es fuente de inagotables reflexiones. Léanlo.

(Un día, un libro 169/365)
Escuchando: Malos pelos. Kiko Veneno.

septiembre 26, 2005

Nicolai Gogol. Almas muertas.

Filed under: Novela — Palimp @ 6:32 pm
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Ed. Orbis, 1982. 395 pag.
Tit. Or. Мертвые души. Trad. Teresa Suero.

Gogol Almas Muertas
Picaresca rusa

Efectivamente, no hay que juzgar a un libro por su cubierta. Sí, ya sé que como puede verse en la foto que está al lado este es un libro sin cubierta, vamos, sin imagen ni nada que prefigure el contenido. Pero el título me daba la impresión de que sería un mamotreto. Cuatrocientas páginas de novela inacabada. Totalmente cuesta arriba. Las almas muertas me sugerían algo soporífero.

También tiene razón eso de que la ignorancia es bendita. El libro es excelente, claro, pero también es tremendamente divertido. Hacía tiempo que no me reía tanto -desde el último de Pratchett, para ser exactos.

En una pequeña ciudad de rusia aparece un día Pavel Ivanovich Chichikov. Un caballero amable, que en pocos días consigue hacerse apreciar por todo el mundo, ser invitado en todas las casas, y estar presente en todas las conversaciones. Hasta que comienza su extraño negocio: comprar almas muertas.

No quiero contar nada más para no revelar demasiado. Se dice que este libro es la primera novela moderna rusa. Que es el mejor del autor. Créanme cuando les digo que además se disfruta de su lectura de principio a fin. La galería de personajes que, más o menos caricaturizados nos presenta Gogol es impresionante; desde el pícaro protagonista hasta el heroico príncipe, pasando por el extremadamente avaro Pliushkin y el extravagante Nozdriov.

A todos trata el autor con igual cariño y el resultado es una de las mejores novelas que he leído este año. ¿van a perder la oportunidad de disfrutar de su lectura?

(Un día, un libro 168/365)
Escuchando: Memphis Blues. Kiko Veneno.

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