Cuchitril Literario

Setiembre 25, 2005

[*] Ernesto Sabato. Antes del fin.

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Ediciones Seix Barral 2002. 189 pág.

Memorias Tramposas

Encontré este libro al poco de leer ‘Abaddon el exterminador’ y decidí comprarlo, aunque no creía nada de la frase publicitaria de la cubierta ‘Las memorias de Ernesto Sabato, un libro único que constituye su testamento espiritual’. Como el señor Sabato sigue gozando de buena salud, a sus años, es un poco pronto para hablar de testamentos.

El autor se excusa al principio diciendo que las pensaba llamar ‘memorias de un desmemoriado’, y se excusa porque este breve libro no puede llamarse, en rigor, sus memorias. Algo nos cuenta de su vida, algo nos cuenta de sus sufrimientos, y mucho nos cuenta acerca de su visión del mundo, de su filosofía, y de su ética. Si es cierto que escribió esta llamada por todos aquellos jóvenes que confiaban en él, supongo que no se sentirán defraudados.

Últimamente se leen por ahí discusiones entre neoliberales y, por decir algo antineoliberales. No comulgo con mucho del victimismo de izquierdas, y creo que a veces se tiene (dentro de la izquierda) mucha incultura económica. Pero casi lo prefiero antes que a la idelogía neoliberal. La considero equivocada y, además, egoista. La izquierda también se equivoca, pero al menos es solidaria (magro consuelo, dirán algunos, no sin razón). Veamos que dice Sabato al respecto:

‘Hace escasos años, dos potencias se disputaban el mundo. Fracasado el comunismo, se difundió la falacia de que la única alternativa es el neoliberalismo. En realidad, es una afirmación criminal, porque es como si en un mundo en el que sólo huíese lobos y corderos nos dijeran: Libertad para todos, y que los lobos se coman a los corderos.
Se habla de los logros de este sistema cuyo único milagro ha sido el de concentrar en una quinta parte de la población mundial más del ochenta por ciento de la riqueza, mientras el resto, la mayor parte del planeta, muere de hambre en la más sórdida de las miserias.’

Y creo que tiene derecho al decirlo ya que él sufrió por sus convicciones políticas, primero por ser comunista, y luego por no seguir a rajatabla los dogmas comunistas, lo que le ha acercado, ideológicamente, más al anarquismo -aunque el no se defina como anarquista.

Algo de memorias, algo de panfleto, algo de literatura… Se lee rápido y te toca el alma…¿Cómo no voy a recomendarlo?

(Un día, un libro 167/365)
Escuchando: Coge la guitarra. Kiko Veneno.

Uno

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Si me sonríes
Todo me cuadra, todo es redondo.
Y un premio gordo.
Como la panza de Buda, ay.
No me sorprende la mañana.
Con la carita como un Picasso.
Me voy a la camita tempranito.
Hazme soñar, hazme vivir soñando.

No me llames iluso
Porque tenga una ilusión.
Si la suerte es caprichosa
El amor es ciego.
Y con el tuyo
me ha tocao el cupón

De alguna manera tengo que decir que acabo de pasar el año más feliz de mi vida. Y sólo es el primero.
Te quiero, amor mío. Feliz boda de algodón

Setiembre 24, 2005

Gabriel García Márquez. Doce cuentos peregrinos.

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Ed. Altaya, 1995. 264 pag.

Garcia Marquez Doce Cuentos
Heterogénea Génesis

Encontré este libro -cómo no- en un puesto de saldo, y aunque ya lo había leído decidí comprarlo por el puro placer de la acumulación. De paso aproveché para releerlo también por puro vicio. Ha sido un ejercicio interesante ver como me acordaba de algunos de los cuentos, mientras que otros me daba la sensación de no haberlos leído nunca.

El autor explica en un prólogo con un título excelente (’porqué doce, porqué cuentos y porqué peregrinos’) la accidentada génesis del libro. De como la primera idea le vino a partir de un sueño en donde asistía a su propio funeral, de como llego a tener 64 ideas, y como llego a quedarse sólo con estas doce.

Veremos a un predidente en el exilio (’Buen viaje, señor presidente’), las tribulaciones de un padre para mostrar el cadáver incorrupto de su hija al papa (’La santa’), el encanto que puede tener una mujer dormida a nuestro lado en el avión (’El avión de la bella durmiente’) y el misterioso poder de clarividencia de Frau Frida (’Me alquilo para soñar’).

Un cuento como ‘Espantos de Agosto’ puede asustarnos por lo misterioso. Pero más terrible puede ser, simplemente, ir a llamar por teléfono a un manicomio (’Sólo vine a hablar por teléfono’). Pero a veces los augurios funestos no son lo que parecen (’María Dos Prazeres’) y el instinto puede salvarnos de la muerte que alcanza a otros (’Diecisiete ingleses envenenados’).

Con todo, en tierras catalanas el viento en ocasiones conduce a la locura (’Tramontana’), porque incluso la persona de apariencia más estricta cambia de carácter según el momento (’El verano feliz de la señora Forbes’). Más difícil es navegar en ríos de luz si siempre se ha sido de secano (’La luz es como el agua’) o salvar a la persona amada si uno está perdido en una ciudad desconocida (’El rastro de tu sangre en la nieve’).

Alguno de los temas puedan inscribirse dentro del realismo mágico pero el estilo de los doce cuentos está más cercano al García Márquez periodista que al escritor de ‘Cien años de soledad’. Algunos cuentos están -o así me lo parece a mí- mejor que otros. Mi preferido es, sin duda alguna, ‘Sólo vine a hablar por teléfono’, pero el resto no desmerece la calidad de un conjunto que deja un buen sabor de boca después de su lectura.

(Un día, un libro 166/365)
Escuchando: El bosque de palo. Jarabe de palo.

Setiembre 23, 2005

[*] Manuel Buil. Los sueños del Canciller.

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Ed. Libros en red. 182 pág.

Aragón en el espacio

Yo no tengo ninguna vena mística. Pero hay ocasiones en las que crees que debe de existir la justicia divina. Que lo del ‘equilibrio cósmico’ igual es hasta verdad.

Porque después de leerme la bazofia de ‘El sol y la luna’, he tenido la suerte de leer ‘Los Sueños del Canciller’, que me ha quitado de golpe todo el mal sabor de boca que me dejó aquella.

Y no vayan a pensar que fue algo premeditado. Si tengo el libro es porque me lo regaló el autor a través de (o gracias a) la bitácora. Yo soy optimista, y pensaba que el libro estaría bien, aunque reconozco que cuando lo empecé a imprimir se me pasó por la cabeza ¿y si es un peñazo?. Pues no, me quede corto como optimista: el libro no está bien, está de maravilla.

Veamos; ciencia ficción hispana, primera novela del autor, publicado en una editorial ‘virtual’ ¿Y está bien? ¿No será que te han untado para hacer buena publicidad? Nada de eso. He disfrutado como un enano con la lectura. El autor la definía como ‘una obra de ciencia ficción con algo de mala leche’. Yo la definiré como ‘una obra de ciencia ficción desternillante’.

La tierra está devastada por culpa de varios desastres; un meteorito, una guerra mundial y un bombardeo nuclear desde el espacio. Pero la humanidad sobrevive en los asteroides, la luna, y las estaciones orbitales. Bel XVI, canciller del Gran Aragón’ deberá descubrir a los causantes de una misteriosa conspiración que provoca una serie de enfermedades neurológicas en el ser humano. Para ello contará con la ayuda del coronel Barrachina, su brazo derecho, el robot Kan, que ha alcanzado la conciencia y supera cualquier test de Turing, Shirley Temple, la mejor neuróloga del espacio, mercenarios chimpancés, imágenes informáticas de seres humanos, y, como no, de todos los aragoneses. Si lo consigue, el Gran Aragón recuperará el estatus de gran potencia mundial, y si no, la vida del Canciller está condenada.

Desde el sueño del comienzo, hasta la apoteosis final, la novela no deja de ser divertida. A mí me ha arrancado verdaderas carcajadas mientras la leía (algo que no consiguió, por ejemplo, Pratchett), y tiene momentos verdaderamente memorables, como la escena de los pollos:

“Ciudadanos del anillo”-rugieron los altavoces-”Les habla la policia. Esta manifestación no es legal. Disuélvanse inmediatamente, o de lo contrario nos veremos obligados a intervenir”

Numerosas personas entonces, se volvieron hacia los antidisturbios y comenzaron a gritarles “Hijos de puta”, “queremos nuestros pollos” o “no al trasvase”

-Pero ¿que dicen? - preguntaba el oficial a su segundo.
-No lo sé, mi capitán. Creo que es algo ligado a su genotipo-contestó éste.

Muy bien escrita a pesar de ser una novela primeriza, no sólo es que esté repleta de situaciones graciosas, ni que describa mil y un detalles totalmente creíbles, es que la historia te atrapa desde el primer momento y no puedes dejar la lectura hasta que la has acabado (me la leí de un tirón), y es de estos libros que te da pena que se terminen. Los personajes están muy bien construidos, y enseguida les coges cariño a todos (el personaje del robot impagable), incluido al canciller.

Si eres aragones o de cerca, el libro todavía tendrá más gracia, pero si no, no se preocupen; los detalles localistas no impiden el disfrute de su lectura. Creo que soy un lector exigente, y esta novela me parece excepcional. La pueden comprar en Libros en red, tanto en versión electrónica, como en papel. Una verdadera joya; no se la pierdan.

P.D. Soy tan almendrón que no me acordaba que ya tenía la reseña del libro de la propia editorial, que reproduzco a continuación:

Manuel Buil nos presenta ‘Los sueños del Canciller’. Se trata de un relato de Ciencia-Ficción, con toques de humor ácido y sátira política.

LA NOVELA

Tras un impacto meteorítico devastador, los restos de la humanidad sobreviven en un puñado de colonias orbitales. La mayor parte de los evacuados, no llegó como personas de carne y hueso, sino como copias informáticas de sus mentes a bordo de soportes digitales.

Bel XVI, detestable excanciller de Aragón, ha descubierto la existencia de una secta que amenaza a la especie humana, remendada y cada vez menos humana. Él y los suyos protagonizan una carrera contrarreloj para desbaratar los objetivos de la secta y de paso, llevar a cabo planes no tan altruistas

A partir de este punto, no podemos adelantar más sin deshilvanar una trama que merece realmente leerse. Se trata de una apasionante historia de Ciencia-Ficción, bien escrita e inteligentemente armada, de la que no podrá despegarse.

(Un día, un libro 165/365)
Escuchando: ¡Ay! Caramba. Ariana Puello.

Setiembre 22, 2005

Jenofonte. Recuerdos de Sócrates

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Biblioteca general Salvat, 1971. 172 pag.

Jenofonte Recuerdos Socrates
Sócrates sin Platón

La colección de la Biblioteca General Salvat la voy completando poco a poco, y causalmente había comprado el libro anterior de Platón y este en el mismo puesto. Decidí hacer doblete y leer los dos seguidos para poder apreciar mejor las diferencias entre el Sócrates al que nos tiene acostumbrado Platón, y el de estos recuerdos de los que, en un principio, ignoraba todo.

Jenofonte también fue discípulo de Sócrates, y se supone que uno de los propósitos de este libro fue hacer una defensa de su maestro. El último capítulo es también (como en el libro que reseñábamos hace unos días) una ‘Apología o defensa ante el jurado’, aunque a diferencia de la de Platón no está narrada en primera persona. Se cree que esta apología fue lo primero que escribió Jenofonte y que el resto del libro fue una ampliación de la misma.

Consta de cuatro libros, en los que va narrando, con una ligera unidad temática, diversas anécdotas protagonizadas por un Sócrates menos filosófico que el de Platón, más práctico, aunque preocupado por los mismos temas: la naturaleza del conocimiento, la justicia, la virtud, el buen gobierno. La estructura de lo relatado toma bastante el modelo del diálogo, lo que nos hace suponer que efectivamente ese debía ser el estilo característico de Sócrates.

Las notas a pie de página son de lo mejor del libro. No sólo ayudan a poner en relación el libro con el contexto de la Atenas del momento, sino que también nos sirven como programa del corazón al comparar los personajes que aparecen aquí con los de los textos de Platón. Como mínimo es curioso averiguar que mientras que Platón sólo aparece una vez en todo el libro, Jenofonte no aparece en ningún diálogo escrito por Platón.

La filosofía de Platón nunca ha sido de mi agrado y aunque respeto la figura de Sócrates siempre he pensado que la estructura del diálogo es un poco tramposa; los adversarios no están a la altura y son meros comparsas. Con unos interlocutores algo más vivos otro gallo nos cantara. Una de las mejores cualidades de este libro es que la figura de Sócrates no es tan omnipotente, quizá porque el motivo principal era, como decíamos al comienzo, defenderlo de la acusación que lo había llevado a la muerte.

Sé que recomendar la lectura de un combinado de Platón+Jenofonte no es precisamente lo que está de moda, sobretodo a los que como yo lo hacemos por puro placer. Pero no me voy a privar de ello; les aseguro que lo disfrutarán.

(Un día, un libro 164/365)
Escuchando: Sable chino. Fito Paez.

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