Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

Abril 26, 2006

El canon, de nuevo

Archivado en: General — Palimp @ 4:25 pm
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Hace aproximadamente un año me hice eco de la decisión del gobierno de no aplicar el canon comunitario en las bibliotecas. El uno de marzo la Unión Europea inició un expediente contra España por no hacerlo. La protesta del personal de las bibliotecas fue ejemplar, y de momento se ha preferido pagar las multas que cumplir la ley.

Leo con estupor que La Asociación Colegial de Escritores de Cataluña y la de Escritores en Lengua Catalana ha aprovechado la festividad de San Jordi para lanzar un comunicado en el que reivindican que se cumpla la normativa.

No es nada nuevo; si en Alemania se gravan los discos duros, aquí en seguida la SGAE pide lo mismo. El caso es cobrar de donde se pueda. Espero no ver el día en que se cree una asociación de blogueros que exija cobrar un canon por las líneas de ADSL.

La excusa es que el coste de esos derechos no repercutiría en el usuario, sino en el presupuesto de las bibliotecas ¡acabáramos! Estos chicos de tontos no tienen un pelo -para algo son escritores- y saben que de cobrar una cantidad, aunque fuera pequeña, la gente dejaría de hacer uso del préstamo. No voy tanto por las bibliotecas como antes, pero todavía visito alguna de vez en cuando. Y puedo asegurar que nunca encuentro grandes filas, ni gente peleando a brazo partido por las últimas novedades. Las mesas están ocupadas por estudiantes -normalmente de bachillerato-, jubilados leyendo el periódico y cuatro despistados husmeando los libros.

Señores escritores, sean valientes. No carguemos el escaso presupuesto de las bibliotecas -mal surtidas de libros y personal- con lastres innecesarios. Tampoco hagamos pagar a justos por pecadores; si alguien toma en préstamo El Quijote no debería contabilizarse por no tener derechos de autor. Por eso lanzo la siguiente propuesta: Que cada autor decida si quiere o no cobrar canon. Sus libros tendrían un distintivo especial (una pegatina con el símbolo del euro, por ejemplo) y cada vez que alguien quisiera llevárselo abonaría el canon. Al final de año se echan cuentas y listo. Si es que hay alguna cuenta que echar, claro.


Aprovecho para colocar el texto que publiqué en su momento sobre las bibliotecas

Yo no soy bibliómano; no tengo primeras ediciones, libros antiguos, lujosos ni nada parecido. Pero si soy bibliotecómano. Me encantan las bibliotecas, me siento a gusto en ellas. He visitado las bibliotecas de todas las ciudades en las que he estado de visita (pocas, por desgracia).

Mi primera biblioteca estaba en el instituto Sagasta, de Logroño (por aquel entonces su única biblioteca). Era una biblioteca antigua, de las de antes, con bibliotecarios severos y largos pupitres inclinados con luces centrales. Era tan joven que no podía sacar los libros en préstamo. Tenía que leerlos allí. Con el tiempo hicieron una biblioteca decente, en la antigua tabacalera, que es la que todavía tenemos. Una biblioteca moderna, con varias plantas y, lo que es más importante, bien surtida. Cuando llevaba apenas un año disfrutándola, me fui a estudiar a Donostia.

En Donostia la cosa estaba muy mal. La biblioteca era pequeña, estaba en una habitación en la plaza de la Constitución (una habitación grande, pero habitación al fin y al cabo), apenas había sitio para estudiar y libros, pues no había muchos. Por esas casualidades del azar cósmico dentro de su catálogo había una colección de ciencia ficción bastante decente (unos 500 ó 600 libros), que devoré sin misericordia. Al cabo de un par de años se trasladó a otra habitación del mismo edificio, pero como cuatro veces más grande; ya pudieron sacar algunos libros del almacén donde tenían guardadas bastantes donaciones, y la cosa mejoró bastante. En esta biblioteca tengo dos anécdotas reseñables. La primera es que sólo se podían sacar dos libros por persona, y sólo abrían miércoles y viernes. Como la vida de estudiante da para mucho, y mi afán de lectura era inagotable, apunté a mis cuatro compañeros de piso e iba a sacar libros con los cuatro carnets. La segunda es que tenía un ¿amigo? que un día empezó a robar a mansalva los libros. La cosa podía haber tenido incluso un tinte romántico, pero los robaba por docenas y no leía casi ninguno; los vendía malamente para sacar cuatro cuartos. Confiaba en que no lo descubrirían porque ‘los empleados no se dedican a eso’, pero le pillaron, claro.

También me suscribí al Ateneo; una asociación totalmente inactiva en todos los planos, pero de la que resultaba barato hacerse socio, y que disponía de una biblioteca con solera (casi todos los libros eran anteriores a 1950), en la que buceé con curiosidad y encontré cosas interesantes (como la casi completa bibliografía de Chesterton). Con el tiempo, también en Donostia hicieron una biblioteca decente; el Koldo Michelena; también con varias plantas, también moderna y también muy bien surtida. A los dos años de disfrutarla me vine a Barcelona.

Si uno se siente bien en bibliotecas ajenas ¿Cómo no va a construirse una propia? Con mis escasos dineros de estudiante, visitando las librerías de saldo, y desangrándome en las ferias del libro, fui juntando un proyecto de biblioteca. Al vivir ‘de prestado’ en pisos de estudiante no la podía tener toda conmigo, pero siempre me acompañaba ‘la portatil’, una selección de unos cien libros para hacerme compañía. Y justo cuando tenía todos los libros en Logroño, antes de ir a Barcelona, la desgracia. Se declaró un incendio en nuestra casa en el que afortunadamente nadie resultó herido; pero que dejó la casa en ruinas. De ese día siempre me quedará una imagen. Caminaba por la calle e iba recogiendo las hojas que me encontraba; hojas que, en la mayor parte de los casos, podía decir de que libro eran.

Pero me instalaba en Barcelona. ¡Que bibliotecas no tendrían aquí! Pues bien, poca cosa; muchas bibliotecas de barrio, algunas de la diputación, modestas, y otras de La Caixa, todavía más modestas. Todavía recuerdo con cariño la de Meridiana con Padre Claret, chiquituja, pero de donde sacaba mis primeros libros. Barcelona tiene una buena biblioteca, la central de Cataluña, con un catálogo excelente, en un parque entre la calle Hospital y la Calle del Carmen, pero, por desgracia, no pueden sacarse libros. Me hice también socio de la fundación La Caixa (hoy CaixaForum) que contaba (y supongo que seguirá contando) con una excelente colección de libros y revistas de arte, amén de una discoteca de lo mejorcito del mundo en música clásica (de la que, por desgracia, sólo se podían sacar discos viernes y sábado a devolver el lunes). Pero gracias al mercadillo de los Encantes, y al sueño de cualquier lector que es el mercado de San Antonio (donde se encuentran libros muy buenos a precios realmente regalados), he conseguido volver a juntar algunos libros, y ya puedo sentirme en casa. En las bibliotecas públicas, sigo fiel a la cadena de la diputación, y espero el día en que se haga una moderna, con varias plantas, y bien surtida en Barcelona. Esta vez, prometo quedarme.

Abril 24, 2006

De la BBB a San Jordi

Archivado en: General — Palimp @ 10:38 pm
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Como ya comenté en esta entrada el jueves día 20 se realizó la primera beers & blogs (yo prefiero birras y bitácoras) en Barcelona. Yo comencé la quedada al mediodía, ya que había quedado para comer con Mon, un compañero en esto de las reseñas con el que comparto el gusto por la ciencia ficción. Fue una comida muy agradable y un placer conocerle. De postre me llevé unas cuantas recomendaciones sobre los nuevos valores en la ciencia ficción.

Ya por la tarde, con una hora de retraso y un comienzo de resfriado, nos encaminamos mi amigo Mezkal y yo a la cita en el restaurante Happy Grill. La primera sorpresa fue el número de asistentes, más de veinte a ojo de buen cubero ¡Por poco no cabemos en la mesa! Pudimos colocarnos en una esquinita desde la que pude sacar la siguiente foto:

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Que no es representativa porque hubo gente que se fue y otros que fueron llegando. Francisco Vargas ha colgado un set en Flickr y yo también he hecho lo propio. Allí podrán vernos las caras y la multitud de aparatejos tecnológicos que inundaban la mesa. Gracias a que el restaurante disponía de wifi muchos pudimos realizar algún que otro post desde ele vento.

Las Voll-damn fueron apagando mi resfriado y pude disfrutar de una excelente conversación con, entre otros, Marc, Marta, Vigo -que apareció avanzada la noche- y sobre todo con uno de mis héroes particulares: Absence, que haciendo deshonor a su nombre estuvo presente. No se pierdan su serie sobre las Vidas ajenas (seguro que a Matías le encanta). No pudieron asistir, por desgracia, los burgomaestres a quienes me hubiera encantado conocer. ¿Quizá en la próxima?

Acabada la cena y a pesar de ser jueves cinco valientes (Mezkal, Vigo, Adolfo, absence y un servidor de ustedes) nos fuimos a incrementar nuestro índice de alcohol en sangre tomando una última copa en un bar del Raval.

Creo que se puede decir que fue todo un éxito y parece ser que va a repetirse pronto. Pero tendremos que buscar un local más grande….

Al día siguiente el resfriado estaba acabando conmigo y a duras penas soportaba el trabajo de la tarde cuando mi querida exmorenaza me llama para darme una sorpresa: que me prepare que tenemos salida por la noche. Al comprar el libro que iba a regalarme en San Jordi, el último de mi admirada Empar Moliner coincidió con una amiga de la escritora en la librería y nos dio un chivatazo; esa noche estaría en una fiesta en una sala de Barcelona. Sobredosis de Frenadol y para allá a las 10 de la noche. La fiesta, para rizar el rizo de las casualidades era la celebración de los 10 años del Astrolabi, el bar donde fui hace poco a ver a Gabriel Abril. No conseguí ver a Empar, pero me llevé un doble CD recopilatorio con lo mejor del cantautorismo barcelonés y la canción ‘Rafita perestroika’ en la cabeza dándome vueltas.

Sábado víspera de San Jordi; obras en el piso. Picar paredes y sacar runa. Escaparme para comprar los regalos de mi mujer -haciendo caso al meme me decidí a regalarle un tebeo de Hellboy y el libro Mario el epicureo- y vuelta a casa a descansar. Domingo por la mañana más paredes y más runa. Por la tarde a todo correr a la casa del libro para seguir la tradición del año pasado; ver a Empar Moliner para que me firmara Busco senyor… y el último Desitja guardar els canvis?, recopilación de sus columnas en El País. La pobre estaba con muy mala compañía, a cual más infumable: Punset y Bucay.

Como podrán comprender, casi estaba deseando que llegara el lunes.

Abril 21, 2006

Terry Pratchett. ¡Guardias! ¿Guardias?

Archivado en: Ci-Fi — Palimp @ 9:23 am
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Ed. DeBols!llo, 2002. Trad. Cristina Macía.
Tit. Original: Guards! Guards!, 1989. 395 páginas.

PratchettGuardiasGuardias
El retorno de los dragones

Es una relectura debida al comentario que me dejó The Happy Butcher en esta entrada. No me acordaba de nada de la historia, excepto de los chistes, que me seguían haciendo gracia.

El cabo Zanahoria ha entrado en la guardia en el mejor momento: un dragón está atacando a la ciudad. El capitán Vimes, consciente de estar al mando de un cuerpo inútil ahoga sus penas en alcohol. Cuentan con la ayuda de una dama de la alta alcurnia criadora de dragones de compañía ¿Logrará este patético cuerpo hacer frente a esta terrible amenaza?

Ha sido un reencuentro hacia atrás. Vimes es alcohólico, Zanahoria es un novato y Detritus es el portero de un bar de mala muerte. Cuando es destronado, Vetinari se divierte ayudando a las ratas en su lucha contra los escorpiones y las serpientes. El libro está lleno de ideas geniales, como cuando la guardia discute sobre si una probabilidad de un millón contra uno puede funcionar. Así ha sido siempre ¿no?

Les dejo con esta selección de extractos muy adecuados con la temática de este blog. Espero que su lectura anime a sfer a volver a enfrentarse a Pratchett:

La verdad es que hasta las colecciones grandes de libros normales distorsionan el espacio, como se puede comprobar fácilmente entrando en cualquier librería de viejo, de esas que parecen diseñadas por M. Escher en un día malo y tienen más escaleras que estanterías, con esas hileras de baldas que conducen a puertecitas diminutas, obviamente demasiado pequeñas para que pase un ser humano. Científicamente hablando, la ecuación es la siguiente: Conocimiento = poder = energía = materia = masa; una buena librería es, en realidad, un discreto agujero negro que sabe leer.

Las tres normas de los Bibliotecarios del Espaciotiempo son: 1) silencio; 2) devolver el libro en la fecha indicada; y 3) no interferir con la naturaleza de la causalidad.

Los libros distorsionan el espacio y el tiempo. Uno de los motivos de que los propietarios de esas tiendecitas de segunda mano que mencionamos antes parezcan
un poco de otro mundo, es que muchos de ellos lo son:
llegaron a éste tras perderse en sus librerías, en mundos donde lo más normal es llevar zapatillas de felpa y abrir la tienda sólo cuando te da la gana. Quien se aventura
en el Espacio-B, sabe que corre peligro.
Pero los bibliotecarios más curtidos, una vez han demostrado ser dignos al llevar a cabo alguna valiente hazaña de bibliotecariedad, son aceptados en una orden secreta que les enseña las artes de la supervivencia más allá de las Estanterías Conocidas. El bibliotecario dominaba todas estas artes, pero lo que intentaba ahora no sólo haría que lo expulsaran de la Orden, sino, probablemente, también de la Vida.
Todas las bibliotecas que existen están conectadas en el Espacio-B. Y el bibliotecario, guiándose por los signos tallados en los libros por exploradores del pasado, guiándose por el olfato, guiándose incluso por los susurros de sirena de la nostalgia, se dirigía a una muy concreta.

Por lo general, podía adelantarse a los acontecimientos sólo con vigilar a las inofensivas arañas que se arrastraban por el polvo. Cuando huían espantadas, era un buen momento para esconderse. En varias ocasiones tuvo que aplastarse contra los estantes como un diccionario gigantesco. Aguardaba con paciencia hasta que la manada de Criaturas pasaba de largo, devorando el contenido de libros selectos y dejando tras ellas montoncitos de delgados volúmenes de crítica literaria. Y había otras cosas, cosas que esquivaba a toda velocidad y trataba de no mirar…
Por encima de todo, debía esquivar los tópicos.

Que razón tienes…

Escuchando: Besame. Huey Dunbar.


Si puedo, este fin de semana haré una mini crónica de la bbb.

Abril 20, 2006

En plena bbb

Archivado en: General — Palimp @ 9:09 pm
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Aqui estamos en plena bbb, conociendo a gente nueva y fardando de aparatos tecnologicos…

Abril 18, 2006

Birras y Bitácoras en Barcelona

Archivado en: General — Palimp @ 12:31 pm
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bbb

Este jueves están invitados todos los bitacoreros de Barcelona a participar en la primera (que yo sepa) beers&blogs de la ciudad condal. La cita es en el restaurante Happy Grill, en Rambla de Catalunya 13, pero por si varían los datos toda la información puede encontrarse en:

http://www.bbbarcelona.com/wiki/HomePage

¡Allí nos vemos!

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