Cuchitril Literario

Enero 17, 2007

Haruki Murakami. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

Archivado en: Novela — Palimp @ 3:02 pm
* * * * ½ 6 votos

Editorial Tusquets, 2001. 685 páginas.
Tit. Or. Nejimaki-dori Kuronikuru. Trad. Lourdes Porta y Junichi Matsuura.

Haruki Murakami, Cronica del pájaro que da cuerda al mundo
Confianza mágica

Este fue el primer libro que leí de Murakami, hace ya unos años. Me gustó. Tanto que en su momento ya lo apunté como pendiente de relectura. Lo presté mucho, también, aunque a nadie pareció hacerle la misma gracia que a mí. Cuando empecé el esclavo lector pensé que era hora de volver a leerlo.

Tooru Okada está en el paro. Ha dejado su trabajo en un bufete de abogados y no parece tener prisa por buscar un nuevo trabajo. Un día recibe la llamada de una mujer misteriosa que parece proponerle sexo telefónico. Y a partir de ese momento su vida cambiará. Desaparecerá su gato y, más tarde, su mujer. Aparecerán extraños personajes en su vida, algunos con poderes mágicos, a veces en sueños particularmente realistas. Todo parece estar relacionado con el-pájaro-que-da-cuerda, un pájaro que emite un sonido como de dar cuerda al mundo, y que sólo unos pocos parecen oir.

Releí este libro en medio de una gripe especialmente virulenta, lo que contribuyó a acentuar aún más la extraña mezcla de realidad y fantasía de sus páginas. Al igual que en La caza del carnero salvaje la realidad no es lo que parece; poderes ocultos parecen estar sueltos por el mundo y hay gente que son sus depositarios.

El protagonista quiere recuperar a su mujer, y tendrá que recorrer un largo y extraño camino para conseguirlo. Pero confía en ella y en sí mismo, poca cosa en comparación con los enemigos a los que se enfrenta. La primera vez que lo leí me impresionó tanto la fuerza de la confianza del protagonista que hizo que me replanteara mi actitud ante determinadas cosas. Mejor que un libro de autoayuda.

Murakami tiene muy buena mano describiendo treintañeros sin proyecto vital, aparentemente inanes, que repentinamente parecen tener mejor temple que el acero. Y también destaca describiendo el mal que parece dominar a ciertas personas y que parece venir de otro mundo, un mundo inhóspito y terrible, porque más terrible sería si ese mal es sencillamente humano.

Un libro que merece la pena. Yo ya lo he leído dos veces. Por algo será.

Escuchando: El Fabricante de alas de Mariposa. El Niño Gusano.


Extracto:[-]
En las casas antiguas, por el contrario, apenas se apreciaba algún signo de vida. En el seto, a modo de biombo, se distribuían con habilidad diferentes tipos de arbustos y por los intersticios podían verse amplios jardines bien cuidados.

En el rincón de un patio trasero había un solitario árbol de Navidad, seco y de color marrón. En otro jardín se amontonaban juguetes infantiles, revelación de infancias ya pasadas de varias personas. Un triciclo, un juego de aros, una espada de plástico, una pelota de goma, una tortuga de juguete, un pequeño bate de béisbol… Había un jardín donde habían instalado una canasta de baloncesto, otro con unas preciosas sillas de jardín alrededor de una mesa de cerámica. Aquellas sillas blancas llevaban aparentemente meses (quizás años) sin usarse y estaban cubiertas de tierra. Encima de la mesa, arrastrados y adheridos por la lluvia, unos pétalos de magnolia de color carmesí.

En otra casa, a través de una puerta corredera con el marco de aluminio, podía verse de una sola mirada toda la sala de estar. Había un tresillo de cuero, un televisor de grandes dimensiones, un aparador (y encima una pecera con peces tropicales y dos trofeos) y una lámpara de pie de diseño. Parecía el decorado de una telenovela. También había un jardín con una caseta enorme para un perro grande, pero el perro no se veía por ningún lado y la puerta estaba abierta de par en par. La tela metálica de la puerta estaba abombada, como si alguien llevara meses descargando todo su peso contra ella desde el interior.

La casa abandonada de la que hablaba Kumiko se encontraba un poco más allá de la casa de la perrera. Comprendí al primer golpe de vista que la casa estaba deshabitada. Y que no llevaba vacía precisamente unos dos o tres meses. Era una casa de dos plantas bastante moderna, pero los cerrojos de las contraventanas, cerradas a cal y canto, estaban oxidados y sobre la barandilla de las ventanas del primer piso se extendía una pátina de herrumbre rojiza. En el pequeño jardín se erguía una estatua de piedra de un pájaro con las alas extendidas. La estatua se apoyaba sobre un pedestal que de alto alcanzaba el pecho de una persona, a su alrededor crecían frondosos los hierbajos, y las puntas de los

tallos de vara de oro que eran especialmente altos llegaban a tocar los pies del pájaro. Éste -aunque no sé qué tipo de pájaro debía de ser-aparecía con las alas desplegadas como si, de un momento a otro, fuera a levantar el vuelo en aquel jardín inhóspito. Aparte de aquella estatua no había otro adorno en el jardín. Frente a la casa se amontonaban algunas sillas de plástico de aspecto anticuado y, a su lado, una azalea mostraba sus flores de un brillante color rojo extrañamente irreal. Y hierbajos.

Me apoyé contra la verja que me llegaba hasta el pecho y contemplé el jardín unos instantes. Era en efecto el tipo de jardín que gusta a los gatos, pero no se veía ninguno por ninguna parte. Encima del tejado, una paloma posada en la antena de televisión proyectaba su arrullo monótono sobre aquella escena. La sombra del pájaro de piedra caía sobre los hierbajos que crecían exuberantes a su alrededor.

Saqué un caramelo de limón del bolsillo, lo desenvolví y me lo metí en la boca. Había aprovechado la ocasión de dejar el trabajo como pretexto para dejar de fumar y, desde entonces, a cambio, no podía vivir sin tener a mano un caramelo de limón. «Eres un caramelo-adicto», me decía mi mujer. «Se te van a llenar los dientes de caries.» Pero yo no podía dejar de chupar caramelos de limón. Mientras contemplaba el jardín, la paloma siguió posada en la antena arrullando en un idéntico tono regular, como un oficinista que fuera estampando un número en cada una de las hojas de un talonario. No sé cuánto tiempo estuve apoyado contra la verja. Recuerdo haber tirado el caramelo al suelo a medio chupar, cuando ya había dejado todo su dulzor en mi boca. Dirigí de nuevo la mirada hacia el lugar donde se proyectaba la sombra del pájaro de piedra. Y entonces me pareció oír una voz a mis espaldas que me llamaba.

Al volverme vi a una jovencita de pie en el patio trasero de la casa de enfrente. Era baja de estatura e iba peinada con una coleta. Llevaba gafas de sol oscuras con la montura de color caramelo y vestía una camisa sin mangas de color azul celeste. Pese a no haber terminado aún la estación de las lluvias, sus delgados brazos desnudos mostraban un bronceado uniforme y bonito. Tenía una mano metida en el bolsillo de los pantalones cortos y la otra apoyada sobre el portillo de bambú que le llegaba hasta la cintura, manteniendo de este modo un precario equilibrio. Entre ella y yo había una distancia de aproximadamente un metro.

-¡Uf! ¡Qué calor! -exclamó la chica.

-Sí, desde luego -dije yo.

33 Responses to “Haruki Murakami. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.”

Páginas: [2] 1 » Mostrar todos

  1. 33
    V ermileon Says:

    Recientemente terminé la lectura de “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, he esperado unos días antes de hacer mi comentario, lo suficiente para que su efecto pudiera salir de mi organismo, aún así solo puedo calificarla de asombrosa y genial.
    Es curioso como llegué a este libro. Todo comenzó en una visita rápida a la librería, buscando algo nuevo que leer( y con nuevo me refiero a literatura contemporánea ya que todos mis otros libros pendientes eran clásicos) me encontré con Tokio Blues( Norwegian Wood) de Haruki Murakami. A pesar de no conocer ni libro, ni autor, me hizo gracia y me lo compré, me lo llevé y lo devoré. Rápidamente se convirtió en mi favorito. Normalmente no tengo mucho tiempo para leer debido al trabajo, pero no me duró ni una semana. Al terminarlo no pude contenerme y lo volví a leer de nuevo en 3 días. Su estilo de narrar, lleno de referencias a la cultura popular y descripciones concisas de actos banales y cotidianos, te envuelve lentamente hasta que te sientes enganchado a sus personajes y angustiado por cual será su destino. Normalmente adivino por donde va a ir la trama de un libro, lo cual me lo estropea un poco, pero con Murakami nunca puedes estar seguro de lo que pasará después, o de cómo pasará. Y no es porque se trate de personajes desequilibrados o estrafalarios, que los hay, sino que, al igual que en el mundo real, uno no puede predecir hacia donde te llevará la suerte y que además hay cosas que escapan a nuestro control. No sé, me sentí agradecido de que alguien hubiera escrito algo así.
    En consecuencia volví a ir a la librería y me compre todos los libros que tenían allí de Murakami, me los llevé a casa y los dejé apilados en mi estantería de lectura pendiente. Un autor tan bueno hay que dosificarlo, pensé. Y así quedó la cosa.
    Algún tiempo después estaba yo de compras por otras cosas, cuando al pasar por otra librería me encontré con un nuevo libro de este autor, “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” y me lo compré. Un libro más de Murakami no me matará, me dije.
    A diferencia de los otros libros este lo coloqué en el cajón de mi mesilla, a falta de otro sitio. Una noche esperando a que me viniera el sueño quise leer un poco y no teniendo a mano el libro del que me ocupaba esos días agarré este. Leí tres capítulos y me interesó, así que decidí turnarme, durante los ratos del día leería otros libros y a este le dedicaría las noches. Su estructura en capítulos cortos y diferenciados( fue publicado originalmente por entregas) lo facilitaba. Además tenía unas 900 paginas, había lectura para rato.
    O eso creí. Sin darme cuenta las noches me cundían más que los días. Al ver que había superado la mitad del libro mi idea inicial se convirtió en norma. Me obligué a mí mismo a leer otros libros, noté que me estaba obsesionando, siempre quería leer otro capítulo más, no era sano. Esa historia ficticia despertaba en mi todo tipo de emociones, como no me había pasado nunca con un libro. No sé si me identificaba con el personaje protagonista o con todos a la vez. El caso es que cuando me quedaban unas 50 páginas me encontraba en una tensión enorme, tanto era así que me resistía a acabarlo. Temía que el autor no fuera capaz de terminar toda la historia en el trozo que faltaba, que no le hubiera puesto un final o que hubiese elegido uno abrupto o facilón. Tras un par de días de vacilación me decidí, casi puedo decir que me temblaban las manos mientras lo acababa y me vi tentado de lanzarlo por el aire un par de veces. Lo único que puedo añadir es que para bien o para mal el libro tiene el final que debía tener. Y esta es una ilusión que se consigue crear cuando una historia esta bien contada.
    No voy a resumir el libro, si os interesa seguro que encontrareis una buena sinopsis por hay. Como ayudita diré que el libro se inicia con una misteriosa llamada de teléfono de una mujer desconocida a nuestro protagonista, Toru Okada. Luego nos enteramos de que Toru está en paro, o mejor dicho ha dejado su trabajo y no sabe que quiere hacer con su vida. Su mujer le mantiene. La familia de su mujer con la que no mantienen buenas relaciones es rica y poderosa. El matrimonio tiene otro problema, han perdido a su gato, el cual representa mucho para la mujer. Mientras Toru lo busca por el barrio su mujer decide recurrir a una especie de médium. Y esto es solo el principio…

    Por supuesto recomiendo el libro a cualquiera, pero no soy muy objetivo al respecto, me temo que me he convertido en un fan del maestro Murakami. Comprendo que haya quien crea que la emoción que me produjo fuera fruto de mi propia predisposición o imaginación y no mérito del libro. Asimismo señalar que hay muchas referencias a hechos que cabe definir como paranormales y una continua corriente entre el mundo onírico y la realidad. Si estas dos cosas te asustan tal vez el libro no es para ti.
    Personalmente me parece que el libro pega un bajón en la tercera parte, supongo que mantener la tensión sería imposible, pero se recupera con la inclusión de un nuevo personaje( Ushikawa) hasta derivar en el mencionado emocionante final.

  2. 32
    Luc Says:

    Yo me lo acabo de terminar anoche :) Me ha encantado. Me había leído ya todos los suyos y tenía éste pendiente.

    Me parece increíble cómo narra. Piensas que llega un punto del que no va a poder salir narrativamente y siempre te sorprende. Aprendes que cuando una historia está bien contada te lo puedes creer todo. Como si estuvieras hipnotizado.

    Alucinante!

  3. 31
    Antonio Velázquez Says:

    Creo que Murakami si es adictivo como dicen por ahí, comienzas a leer un libro y te atrapa con una prosa tan elegante que desaparece la escritura en sus libros para convertirse en historia sin más, maestro del lenguaje escribe con estilo narrativo tan bueno y fluido como el de Stephen King, solo que en vez de contar memeces cuenta historias de vidas y cosas interesantes.

  4. 30
    silvana Says:

    Creo que Murakami tiene en todas las obras que leí, un modo de narrar con una cadencia que suspende nuestras mentes y que tiene la sutileza de un haiku o de una pintura japonesa tradicional.Es definitivamente distinto y un placer para lectores exigentes.

  5. 29
    juan manuel h Says:

    espero que sigan leyendo de la misma manera. hace un minutop que acaban de convencer que murakami es como una especie de Paul auster, pero distinto,.
    espero sigan leyendo a los escritores contemporáneos, con la misma mirada que Dostoievski. saludos desde cali colombia

  6. 28
    Juan Carlos Says:

    Acabo de terminar Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. En realidad, lo mío ha sido una inmersión en toda regla en Murakami. He leído “Tokio blues”, “Al sur de la frontera, al este del sol”, “Kafka en la orilla” y “Sauce ciego, mujer dormida”. No me había pasado con ningún otro autor, ha sido como un intento de desentrañar el misterio de sus historias, encontrar la clave que respira en el fondo de todas ellas. Aunque ahora estoy agotado y voy a dejar de leerlo durante una temporada, tengo que decir que para mí es un autor hipnótico, extraño. Dueño de un mundo fascinante.

  7. 27
    Bandua Says:

    Ayer terminé de leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. No conocía a este autor, pero ha sido todo un descubrimiento. Entré en su mundo onírico desde el principio, e incluso, algunos personajes me recordaron a personas que he conocido. Sin duda, acaba sumergiéndote, de tal manera en su mundo, que cuando te das cuenta, ya estás dentro del pozo con el protagonista, compartiendo su sueño en la habitación 208. Es un libro muy recomendable para aquellos que no teman abrir su mente y crean que todo es posible.

  8. 26
    Asier Says:

    Ayer me acabé el libro, y debo decir que aunque me gustó mucho no supera a tokyo blues. Ya que me apasionó su lectura mucho mas.
    Un saludo y seguid leyendo, en los libros esta la verdad.

  9. 25
    Brángel Says:

    “…hizo que me replanteara mi actitud ante determinadas cosas. Mejor que un libro de autoayuda”.

    Pues si, eso fue para mi. Amén de que me fascinó por muchas razones, lo más fuerte para mi fue ver la relación de pareja entre Tooru y Kumiko. Tan real, tan irreal, tan lo que quiero para mi, no en la parte irreal porque sería como decir que quiero que llegué el principe con su caballo blanco, si no la parte real que contiene peleas causadas por los klinex y la ternera con pimientos, pero a la vez contiene a dos personas que deciden construir una vida juntos. Y así, así es justo como yo lo quisiera. Y me obliga a desplazarme.

  10. 24
    Luis Says:

    termino de leer este libro y miro alrededor lleno sorpresa, esa sensación de realidad irreal de dedos lejanos y ojos agridulces parece que me persigue, quizá Haruki nos hace personajes mas que lectores…

  11. 23
    julio Says:

    Murakami es como dice Rodrigo Fresán ¡ADICTIVO! he leido Tokio Blues y Sputnik mi amor, ambas tienen algún parecido, ahora estoy en plena lectura de Kafka en la orilla del mar y me esta reventando el cerebro, que tal imaginación, que tal narrativa y la forma de enlazar situaciones y personajes, ufff aún no la termino (voy más de la mitad) pero cuando lo haga les cuento. NO consigo aún La Cronica este libro se acabó en mi pais. Saludos jhurlos@hotmail.com

  12. 22
    kumiko Says:

    Para mi MURAKAMI es uno de mis escritores favoritos he leido AL SUR DE LA FRONTERA AL ESTE DEL SOL, TOKIO BLUES, Y CRONICA DEL PAJARO QUE DA CUERDA al momento estoy leyendo SPUTNIK MI AMOR y puedo decir que me encanta, me gusta mucho la manera como aborda las relaciones actuales con mucha magia, porque el amor en este siglo no es nada parecido a las grandes historias de amor del pasado, ademas de el lenguaje poetico que utiliza y como describe los paisajes yo hasta creo conocer japon!!!. La obra que mas me gusto fue TOKIO BLUES me gusto toda de principio a fin y en CRONICA DEL PAJARO no me gusto el final, me gusto mucho la trama pero me dejo muy mal sabor q el quedara solo esperando a su esposa. Me considero una fanatica de MURAKAMI y he iniciado a muchos a conocer su obra y es muy grato encontrar personas que aprecien su literatura. Este es mi correo me encantaria poder comentar con otros sobre mi autor favorito bluemoon_1077@hotmail.com

  13. 21
    Carlos Says:

    Para mí, el final fue perfecto, yo aún sigo recordando el hielo rompiéndose en los zapatos de May y Tooru, el mirar al cielo, la ciudad solitaria, la ausente gente-pato, el aroma del invierno. Los dos se pertenecían, no en algo sexual, sino algo más íntimo, al igual, que Tooru y el teniente Mamiya, al igual que Tooru y Cinnamon, en realidad, todos nos pertenecemos, llevamos algo del otro. La otra vez estuve leyendo que alguien decía que el libro tenía capítulos que no valían la pena, pero para mí, todos forman una parte sumamente importante del libro. Mi parte favorita es cuando hablan por medio de la computadora. Y tengo una pequeña teoría, siento que en realidad Cinnamon, en su mundo interior, un día, escribió una novela, una novela que se llamaba “Crónica del pájaro que da cuerda”, y en esa historia quiso incluirse a él, y así inventó a varios personajes y a su protagonista lo llamaría Tooru Okada. Saludos desde Tampico, México.

Páginas: [2] 1 » Mostrar todos

Leave a Reply