Editorial Munchausen, 2006. 240 páginas.

¡La salvación y una de bravas!
Normalmente huyo de los libros de autoayuda como de la peste, pero leí la siguiente frase en la contraportada y pensé que tal vez merecería la pena echarle un vistazo:
Este libro nace de una situación cotidiana. Estaba yo con unos amigos a quien hacía tiempo que no veía, bebiendo cerveza y comiendo unas patatas bravas cuando pensé ‘esto es la felicidad’. Me imaginé entonces a toda esa gente que se siente infeliz y lee libros de autoayuda en los que nunca les van a enseñar a apreciar las cosas buenas de la vida. Y decidí ponerle remedio
El libro no nos enseña ‘el camino’ (eso es lo que significa Tao) sino que desmenuza los tópicos más habituales de los libros de autoayuda y nos explica por qué son una pérdida de tiempo. Si nuestros problemas son pequeños, no nos hace falta ningún libro para superarlos, y si son grandes mejor es que busquemos ayuda profesional.
Seguir -y mal- los cuatro consejos de un libro es como apuntarse al gimnasio y no ir. Solucionar nuestra ira, pereza, baja autoestima, depresión requieren de tanto trabajo y fuerza de voluntad como seguir un régimen o dejar de fumar. Y no hay recetas mágicas -aunque nos guste creerlo.
El autor nos ilustra lo que dice con casos propios y de conocidos. Me ha gustado especialmente el siguiente:
Tuve una temporada de mucho estrés. Estaba muy irritbale y tenía problemas para dormir. Una amiga del trabajo me aconsejó que hiciera Yoga; a ella le iba estupendo. Me apunté a un curso cerca de mi casa y me dispuse a relajarme. Era imposible. No podía estarme quieto en las posturas sencillas y las que eran un poco más complicadas me tiraban de todos los músculos. Lo dejé a los tres días; salía de las clases peor de como entraba. A los pocos días un amigo que tenía un grupo de aficionados me invitó a un concierto que daban esa noche. Me pasé el concierto dando saltos y salí sudado como un cerdo. Esa noche dormí como un bendito.
El libro se cierra con una serie de ejercicios para tratar diferentes problemas, con la indicación de que cada uno debe encontrar el que mejor se ajuste a sus necesidades y con la recomendación de acudir a un especialista si nuestro problema se nos va de las manos y a nuestro mejor amigo -con unas bravas- si la cosa no es para tanto.
Sensato y entretenido.
Escuchando: La Nevera. Daniel Higienico Y La QBB.
Extracto:[-]
Si hay alguien experto en solucionar problemas, esos son los ingenieros. ¿Cómo enfocaría uno los problemas de la vida? Supongamos que explicamos con detalle todos nuestros problemas al mejor especialista del mundo. ¿Qué diría el ingeniero, una vez hubieras explicado tu problema y enumerado todas las insatisfacciones de tu vida? Probablemente te diría que la vida es una cosa muy difícil y complicada; que ninguna interfaz puede cambiar eso; que cualquiera que crea lo contrario es un imbécil; y que si no te gusta que escojan por ti, deberías empezar a elegir por ti mismo.
Por eso los sistemas de los libros de autoayuda nunca funcionarán; se limitan a repetir recetas que quizá son útiles en algún momento, o a alguna persona, pero que no son ninguna receta mágica para enfrentarse a la complejidad de la vida. La única persona que puede tomar decisiones eres tu mismo. Más vale que empieces a hacerlo.