Cuchitril Literario

Junio 26, 2007

Nueva Narrativas y ya van seis

Archivado en: General — Palimp @ 2:40 pm
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Como puede leerse en Apostillas literarias ya ha salido el número seis de la revista Narrativas, editada por Magda Díaz y Morales y Carlos Manzano. Tan bien editada que es una de las mejores revistas digitales de narrativa contemporánea -sino la mejor- y cada número supera al anterior.

Por eso es un honor que en este número aparezca una breve nota de un servidor sobre el teatro de Harold Pinter. La encontrarán entre la reseña de Todas las almas de Javier Marías, a cargo de Cristina Núñez Pereira y la de Sin destino de Imre Kertész de la propia Magda Díaz y Morales. Mejor acompañado, imposible.

Aparece también un cuento de mi admirado Matías Candeira y una entrevista al gran Ignacio Echevarría -de mayor quiero ser como él-, además de ensayos, relatos, reseñas y novedades editoriales. Todo un lujo a la distancia de un click.

Junio 25, 2007

Martin Amis. Experiencia.

Archivado en: Ensayo, Novela — Palimp @ 6:10 pm
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Editorial Anagrama, 2001. 500 páginas.
Tit. Or. Experience. Trad. Jesús Zulaika.

Martin Amis, Experiencia
Are you experience?

Cito la contraportada:

En la esperada autobiografía de Martin Amis se nos invita a recorrer la vida, los libros y los libros detrás de los libros de uno de los más extraordinarios narradores contemporáneos

Recorrido vital y personal, sí. Autobiografía, no. Ni siquiera memorias y sí hacer memoria. Ya lo define bien el título, lo que encontramos aquí son experiencias.

¿Qué son experiencias para Martin Amis? El asesinato de su prima, que desapareció misteriosamente en 1973 y fue descubierta veinte años más tarde en el jardín de un asesino en serie. El ser hijo de su padre, y sus constantes discusiones con él. Su sonada bronca con su amigo Julian Barnes, en la que hubo insultos para todos. Los libros, montones de libros. El sexo. Sus problemas con la dentadura, que le llevaron a gastarse cien mil dólares en arreglárselos (esta obsesión aparece en Niños muertos). La aparición de una hija de la que no tenía ninguna noticia. Los ataques de la prensa. La muerte de su padre.

Con estos hilos y cartas escolares, multitud de anécdotas, recuerdos y muchas notas al pie construye Martin Amis una novela con él mismo como protagonista. Uno lee este libro porque le gusta el autor y quiere saber más cosas de él, pero a las pocas páginas pierde importancia de quién se está hablando. La narración, la historia, interesan por si mismas. Podría leerlo con gusto alguien que no supiera quien es Amis.

Hay dos cosas que me sorprenden. Una, la sombra que proyecta Kingsley Amis en su hijo: no debe ser nada fácil escribir cuando tu padre es un escritor famoso. Lo curioso es que yo no he leído nada del padre, ni me interesa, y supongo que somos unos cuantos. Leyendo este libro uno se lo gritaría a través de las páginas y del tiempo. Dos, los ataques de la prensa amarilla. Vivimos en el país del tomate, pero no me imagino a ningún escritor en el sillón del Salsa Rosa; no creo que le interesara a nadie. No sé si que un escritor sea lo suficientemente interesante como para que los paparazzis se ceben en él es bueno o malo; como mínimo es curioso.

Un libro excelente, tanto si eres seguidor de Amis como si no.

Escuchando: Beverly hills. Weezer.


Extracto:[-]

La primera visita a Mike Szabatura había tenido lugar a las ocho de la mañana del miércoles anterior. Me llamaron por mi nombre y entré en la consulta. El apretón de manos de Mike Szabatura fue masónicamente médico. Las manos de los dentistas son cálidas, fuertes, divinamente inmaculadas. Dos bellas mujeres jóvenes, de luminosa piel morena y uniforme rosa, se bamboleaban a nuestro alrededor. No hizo falta que me invitaran dos veces a repantigarme en el sillón. Las palabras me salieron con fluidez. Las había estado escribiendo en mi cabeza desde hacía muchos años.

-Voy a pasármelo fatal. Pero también usted: va a tener que mirar dentro de mi boca. La parte inferior de mi dentadura es, sencillamente, muy mala. Pero la superior… Tengo un puente que me va de oreja a oreja, y lo único que lo mantiene ahí, que yo sepa, es la costumbre. El problema es hereditario, amén de la falta de adecuado cuidado cuando era más, joven. Mi madre tenía buena dentadura y malas encías. Mi padre tenía las encías bien y mala dentadura. Yo tengo mala dentadura y malas encías.

—Echemos un vistazo.

—Ármese de valor —dije, y abrí la boca.

Media hora después Millie me ayudó a quitarme el chaleco de plomo en el que me habían embutido para protegerme de la descarga cerrada de rayos X. Siempre pienso en mi prima Lucy cuando me están dando rayos X, cuando me sujetan y oprimen de algún modo; y siempre pienso en ella cuando estoy en una iglesia… Esperé en la sala de espera. Aún no eran las nueve de la mañana y ya había en ella otros sufridores dentales. ¿De qué padecían ellos? De temblores y molestias locales, sin duda; no de auténticos movimientos tectónicos. Millie me hizo una seña. Me hizo entrar -de forma harto ominosa, tuve la impresión— en otra sala, una sala más silenciosa y oscura, una sala que bien podría llamarse la Sala de las Malas Noticias, donde Mike Szabatura estaba de pie, inclinado sobre una radiografía. Mike es un hombre grande y robusto de cara carnosa, viva, con una expresividad casi de cómic. Cuando habla mueve la cabeza y frunce los labios y se le ponen los ojos saltones. Es una cara adiestrada durante años a dramatizar lo positivo y lo negativo, para decir: «Por un parte, esto; por la otra, esto otro.» Pero mi caso no iba a poner a prueba su repertorio. No había «por la otra».

-La parte de arriba no tiene remedio. La de abajo también está muy mal. Mire.

Examinamos el paisaje lunar de la radiografía. Había una «patología» en la mandíbula inferior: un bulto oscuro justo encima de la barbilla, que —según aprendí en aquel mismo momento— podía deberse a una de las tres causas siguientes: un tumor canceroso; un tumor de nombre muy largo, que sería recurrente; y un tumor, sin más (tratable y nada exótico). Sea lo que fuere, acabaría manifestándose. Llevaba meses y meses sintiendo que algo nuevo y extraño se estaba desarrollando en aquella zona de mi boca: presión, actividad, ocupación…

-Los de arriba no tienen remedio. En mitad de cualquier comida puede usted quedarse con los dientes en la mano. Se los sacaré el lunes. No le queda otra opción.

Junio 24, 2007

Guillermo Cabrera Infante

Archivado en: Audiovisual — Palimp @ 11:52 am
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Hoy, como corresponde a un enamorado del cine como Cabrera Infante, programa doble.

Primero, una entrevista en relación al corto P.M., que fue el comienzo de la ruptura del escritor con el régimen de Fidel Castro:

Su obra más famosa, Tres Tristes Tigres fue tachada de contrarevolucionaria y fue expulsado de la Unión de Escritores y Artistas. No es de extrañar que siempre fuera crítico con la dictadura castrista y que nunca regresara a Cuba.

El segundo documento es la entrevista en el programa A Fondo:

Acomódense, pulsen play y disfruten de la sesión de domingo.

Junio 21, 2007

Bitácoras y Libros: Segunda edición

Archivado en: General — Palimp @ 2:36 pm
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BLB

Como avisábamos la semana pasada se ha convocado la segunda edición de la Bitácoras y Libros y aquí están toda la información del evento.

¿Qué es esto?

Entre los bitacoreros existe una larga tradición de celebrar reuniones o quedadas para poder ver en persona a tus conocidos en la red. Aquí ya se han celebrado unas cuantas Beers & Blogs dónde bitacoreros de Barcelona han podido verse las caras y compartir experiencias.

La idea es que todos aquellos amantes de los libros, escritores o seguidores de bitácoras nos juntemos para compartir unas horas de conversación y buena compañía. ¿Requisitos para asistir? Que te apetezca venir. La primera edición estuvo muy bien.

Programa

La reunión empezará a las 20:00 h. en el bar Lletraferit, situado en la calle Joaquín Costa número 43. Aquí podéis ver la situación del bar en el mapa; está muy cerca de la plaza Universidad y del MACBA. Nada más entrar hay una barra y unas pocas mesas; hay que entrar hasta al fondo y girar a la derecha. Ahí hay un espacio decorado como una librería dónde se puede estar a gusto.

Para la cena hemos pensado en el Centro Riojano de Barcelona, situado en Peu de la Creu, 6, muy cerca del Lletraferit (ver el mapa). Tienen un menú degustación muy atractivo y buen vino. Como tenemos que hacer reserva es importante que confirméis la asistencia a la cena lo más pronto posible.

Para tomar las últimas copas podemos ir a las terrazas del CCCB. Es un sitio tranquilo y si no hay sitio fuera dentro hay unas mesas bastante grandes.

Novedades

Se había propuesto hacer en esta ocasión un amigo invisible de libros. El que quiera participar debe traer un libro envuelto para regalo. Los meteremos todos en una bolsa y cada uno podrá sacar un regalo sorpresa.

Si sólo quieres pasarte a tomar una copa no hay problema, pero si quieres asistir a la cena hay que confirmar asistencia. Podéis hacerlo en los comentarios o enviando un correo a liblit@gmail.com.

¡Os esperamos!

Junio 20, 2007

George Saunders. Guerracivilandia en ruinas.

Archivado en: Ci-Fi, Cuentos — Palimp @ 11:16 am
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Ed. Mondadori, 2005. 182 páginas.
Tit. Or. CivilWarLand in bad decline. Trad. Javier Calvo Perales.

George Saunders, Guerracivilandia en ruinas

Mad Max en Disneylandia

Investigando por aquí y por allá confirmo que Pastoralia y Guerracivilandia en ruinas son los únicos libros publicados del autor en castellano (de momento). Visitando su página web podemos ver la lista completa de sus obras y, lo que más me ha sorprendido, una foto del autor con una cara de felicidad que no pega muy bien con la oscuridad de sus relatos. Quizá tiene esa cara por haber ganado en 2006 la beca de la Fundación Mac Arthur -también llamada la beca de los genios-, medio millón de dolares pagaderos en cinco años “sin obligaciones específicas ni de rendir cuentas”.

Guerracivilandia… es el primer libro de cuentos del autor y, en opinión de muchos, el mejor. Todos están ambientados en una especie de futuro apocalíptico en el que la mayor parte de la población vive en la miseria, algunos sufren horribles mutaciones, y la poca gente con dinero tiene la afición de visitar unos extravagantes parques temáticos en los que transcurre la mayor parte de la acción del libro. La lista de cuentos, como es habitual, es la siguiente:

Guerracivilandia en ruinas
Isabelle
El generador de olas falla
El presidente de doscientos kilos
Descargando para la seora Schwartz
La fallida campaña terrorista de la oprimida Mary
Recompensa

Los temas son los mismos que encontramos en su otro libro, el éxito, la solidaridad y la competitividad, la degradación de lo humano, el sentido de la vida en una sociedad sin sentido. El extraño mundo dónde se ambientan los cuentos no se diferencia tanto del nuestro; es una caricatura fácilmente reconocible. En conjunto es más redondo que Pastoralia, aunque considero que el propio Pastoralia es mejor que cualquiera de los relatos de este libro (y tiene la misma temática).

Si es cierto que el mundo está cada vez más globalizado y que nuestra sociedad se parece cada vez más a la de los Estados Unidos, seguro que podemos vernos reflejados en estas páginas. Léanlo antes de que sea tarde.

Escuchando: Vamos. El columpio asesino.


Extracto:[-]
Luego la señora McKinnon me dice que lo que le hace falta a Maribeth son ensayos de coro y un buen concurso de manualidades. En tiempos mejores le habría robado la idea del concurso de manualidades, pero ahora no hay presupuesto. Básicamente es así como, ascendí por fin de Inspector de Verosimilitud a Ayudante Especial, robándoles ideas a los McKinnon. A la señora McKinnon le caigo bien porque después de que me enseñara algunas baladas poco conocidas del siglo xix y yo me valiera de ellas para obtener el Premio al Mérito Individual le compré un cubo de Rubik. Para ella, el plástico de colores es como algo procedente de Venus. El señor McKinnon me ha avisado un par de veces de que me mantenga alejado de ella. El no confía en mí. Cree que el cubo de Rubik es obra del diablo. A él le he llevado encendedores y ejemplares de Playboy. Una vez incluso cargué hasta allí con el sintetizador de juguete de Howie y la batería portátil. Puse el sintetizador en carillón y lo hice sonar desde detrás de un matorral. Me di cuenta de que le hacía gracia, pero se cerró en banda. Es una lástima que no le pueda hacer ningún avance, porque estuvo en Antietam y podría ser una excelente mina de información. Volvió de la guerra y murió un año después en su maizal, que ahora es el Aparcamiento. De forma que se pasa la mayor parte del tiempo allí, llamando Belcebú a los coches y dándoles patadas en las ruedas.

Esta noche está paseando en silencio entre las hileras de coches. Voy hasta mi K-Car y pienso: Mierda, me he dejado las llaves dentro. El señor McKinnon está sentado al pie de la farola del aparcamiento A3 y me pregunta si he visto el incendio, y me doy cuenta de que ha sido un castigo divino por mi bajeza moral. Le digo que muchas gracias. No pienso hablarle de las pandillas. Apenas puede entender que las mujeres lleven pantalones. Por fin renuncio a intentar bajar la ventanilla haciendo palanca y voy a llamar a Evelyn para que me traiga su juego de llaves. Mientras la espero me siento sobre el capó y miro las estrellas. El señor McKinnon las mira también. Dice que hay menos que cuando era niño. Dice que incluso el cielo se ha deteriorado. Considero la posibilidad de hablarle de la polución, pero entonces aparece el coche de Evelyn.

Lleva puesto su albornoz y tan pronto como sale del coche empieza a rajar. Howie y Marcus están dormidos en el asiento trasero. El señor McKinnon dice que forma parte de mi estado de desgracia el que permita que una mujer me hable en ese tono. Sugiere que la haga callar y la encierre en la leñera. Mientras tanto, Evelyn sigue hablando sin parar sobre lo irresponsable que soy hasta que los niños se despiertan. Quiero largarme antes de que las pandillas se nos echen encima. En el Aparcamiento somos presa fácil. Mi mujer me llama capullo desconsiderado y me clava las llaves del coche en la barriga.

Marcus se despierta, grogui, y dice: Eh, es papá.

Y Evelyn dice: Sí, por desgracia es vuestro papá.

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