Bitácoras y Libros III: La crónica
El viernes pasado celebramos el tercer encuentro de Bitácoras y Libros en Barcelona. Nos reunimos en el Lletraferit las siguientes personas:
Frida, (Porque el mundo me ha hecho asÃ)
Anna (Vinagre y sal)
Susanna ( Llegeixes o què?!)
Marcela (Las tres musas)
Sfer (Librosfera)
Mezkal (Sumidero mental)
Quiosquero y Quiosquera (Pies para quiosquero)
Vigo (La librerÃa, Poemas en inglés, Poemas en francés)
Palimp (Cuchitril Literario)
Dada la asistencia de muchas caras nuevas se impuso una ronda de presentación, donde cada quien expuso cual era su blog y sobre que temas versaba. Para aquellos que no pudieron venir basta con hacer el recorrido por los enlaces que tienen arriba. Gracias a este punto de partida pude descubrir cosas nuevas de bitácoras conocidas, e incluso desentrañar el misterio del nombre de Sfer (que quedará en riguroso anonimato).
Antes de ir a la cena, y dado que Marcela tenÃa que marcharse, iniciamos la actividad propuesta por Sfer, y se leyeron algunos textos. Frida leyó Son todas unas putas, Marcela leyó también un texto propio acerca del enfrentamiento de una misma con el espejo y Vigo escogió Aplastamiento de las gotas, de Cortázar.
Tras despedirnos de Marcela nos dirigimos al restaurante, donde hablamos de lo divino y de lo humano entre copas de vino de garrafa y agua. Una vez concluÃda la cena, y pese a los intentos de los camareros por echarnos del local, terminamos de leer los textos que cada uno habÃa llevado. Un servidor leyó este cuento de Di Benedetto porque fui incapaz de encontrar el libro de Karel Capek que querÃa leer. Anna leyó un artÃculo de Garci de 1987 que nos demostró que el amor sigue siendo el mismo. Quiosquero contó con mucha gracia su texto Lateralidad. El broche de oro lo puso Sfer con el cuento infantil Estaba oscuro y sospechosamente tranquilo, bellamente ilustrado y narrado. Ahà ya no pudimos soportar más los escobazos de los camareros y tuvimos que desalojar el local.
La última copa la tomamos Frida, Mezkal, Vigo y el que esto escribe en el habitual bar Raval. No terminamos de arreglar el mundo, pero seguimos disfrutando de una buena conversación.
Algunas fotos pueden encontrarlas en este set de Flickr: Bitácoras y Libros en Barcelona
Y como muestra un botón:
Actualización: Aquà tienen los textos que leyó Anna:
Un centÃmetro, un milÃmetro
Escrito por José Luis Garci y publicado en Antena Semanal el 29 de marzo de 1987, cuando aún no habÃa ni televisiones privadas ni móviles, aunque casi ni se nota: el mundo sigue dando vueltas, pero siempre sobre el mismo eje.
Llamó cerca de la una, al terminar la tele. HacÃa un calor tremendo. La primera noche de verano. Me dijo que estaba mal, torcida, depre y con algo de fiebre. Y que no habÃa manera con Marcos. Lo habÃa intentado todo. Inútil. Marcos no querÃa volver. Marcos se habÃa enamorado de una chica morenita que estudiaba FilosofÃa. La morenita pensaba largarse a la Acrópolis y el Egeo para darle duro a la historia helénica durante dos o tres años. Marcos estaba dispuesto a dejar el bufete. Pero la morenita parecÃa haberse cansado de Marcos. Le evitaba y le decÃa que el viaje querÃa hacerlo ella solita con «La IlÃada» bajo el brazo. Mentira. La morenita estaba encaprichada de un tipo de cuarenta y ocho años, sociólogo, con tres hijos, el mayor casi de su edad. Y era con ése, con el sociólogo, con quien ella deseaba viajar hacia Homero y su sabidurÃa. Pero el sociólogo, ¡ay! , no estaba por la labor. La morenita le gustó para eso, para un par de semanas primaverales en su despacho de Cea Bermúdez. El famoso rollo del abismo generacional. Estaba bien la morenita, muslos duros, pechos duros, todo duro, pero el Umberto Eco de la movida la encontraba asquerosamente vacÃa. Al sociólogo quien de verdad le gustaba, mejor dicho, de quien se habÃa enamorado como si tuviera quince años, era de Maite, la arquitecto de melena rubia y ojos azules a lo Jacqueline Bisset. Los treinta y cinco años de Maite, tal vez alguno más, le daban una madurez fantástica, rotunda, desbordante de morbo. Cuando hicieron el amor aquella noche en Mérida, después de ver «La OrestÃada» en el teatro romano, supo que era ella la mujer que habÃa estado buscando durante mucho tiempo. Su acoplamiento en el primer coito, las miradas de después, aquellas caricias en la espalda, los besitos cortos en el cuello, todo, todo le hablaba con voces conocidas, o soñadas, o imaginadas. Era igual. El problema estaba en que Maite seguà acon la mente fija en el chico aquel de veinte años, rubio y delgado, que jugaba baloncesto y que siempre iba sin ropa interior. Sólo un vaquero y una camiseta. Y eso a ella le excitaba. Curioso, ¿no? Pues saber que tras el vaquero no habÃa nada, la volvÃa loca. El sociólogo intentó no llevar sus slips abanderados durante una temporada, hasta que su mujer le preguntó la causa. El chaval del baloncesto estaba supercolgado de su novia, una chica rubita, Amelia, ojos de color cobre, boca ancha y roja y zapatillas blancas. Pero Amelia pasaba de su novio. Amelia vivÃa obsesionada con un periodista de cuarenta que…
Cuando mi amiga terminó su desahogo en esa noche calurosa, me asomé a la terraza. Encendà un winston y vi un par de estrellas fugaces. A lo mejor estaba pasando algo en el mundo, algo que no habÃa venido en la prensa ni habÃan dicho por la radio ni en el telediario. Mirando el cielo de julio tuve la sensación de que todo el mundo sufrÃa, que las personas parecÃan estar cruzadas. Pensé en un pequeño temblor, una pequeña sacudida que hubiera alterado un centÃmetro, un milÃmetro, el planeta. Suficiente. El gran tablero se habÃa movido. La gente se habÃa quedado descolocada, sin su sitio de siempre. Si no, ¿por qué casi todas las personas que conocÃa estaban sufriendo tanto? ¿O eso era eterno?…
Antes de acostarme, yo también llamé por teléfono para decirle «te quiero» a mi amor imposible. Pero comunicaba. Seguro que ella estarÃa diciéndole cien veces «mi amor, mi amor» a aquel estúpido piloto de Iberia que no la hacÃa ni caso.
(A Santiago Amón)
N.B. Un año más tarde, el 30 de junio, Santiago Amón fallecÃa en accidente de helicóptero cuando se trasladaba a Aguilar de Campoo para asistir a un acto relacionado con el románico que tanto apreciaba.
Salvat. 1994. pág. 34 y 35 Coleccón Grandes éxitos/Grandes escritoras
“Dándose la vuelta, se puso a andar. Su alto cuerpo vestido de negro parecÃa cincelar un camino por la abarrotada sala. Hasta que desapareció.
Una sensación de sosiego se apoderó de mÃ. Di un profundo suspiro, como si repentinamente me hubiera mudado de piel. Me senti viejo y satisfecho. La sacudida del reconocimiento habÃa recorrido mi cuerpo como una descarga eléctrica. Por un instante habÃa estado frente a un semejante, alguien de mi especie. Nos habÃamos reconocido mutuamente. Me sentirÃa agradecido y dejarÃa que el recuerdo se desvaneciese.
HabÃa llegado a puerto. Sólo por un instante, pero más que la mayorÃa. Era suficiente, bastaba para toda una vida.
Sólo que, por supuesto, no bastaba. Pero en esas primeras horas lo único que sentÃa era agradecimiento por haber vivido ese instante. Yo era como un viajero perdido en un paÃs desconocido que de repente escucha no su lengua materna, sino el dialecto local que hablaba cuando era niño. Sin preguntarse si es la voz de un amigo o un enemigo, se lanza en dirección del dulce sonido del hogar. Mi alma se habÃa lanzado en pos de Anna Barton. Supuse que en un caso como éste, que sólo nos concernÃa a Dios y a mÃ, era posible volver a dejar las cosas tal como estaban en un principio sin temor a dañar el corazón o la mente, el cuerpo o la vida.
Muchas vidas se dan de bruces contra esta lectura en esencia errónea. Contra la idea totalmente equivocada de que todo está bajo nuestro control. Que podemos avanzar o retroceder sin sufrir por ello. Después de todo, si yo habÃa perdido mi alma, fue en privado, durante una fiesta en la que los demás miraban hacia otro lado.”
Y aquà están los enlaces que recomendó:
El blog de un teleoperador con post acerca de su trabajo y sus jugosas anécdotas, noticias suyas y algún consejillo que otro.
Libro de notas Muy recomendable tanto por su selección de artÃculos como por sus colaboradores, en especial Alber Vázquez.
Cuentos mÃnimos Bitácora de Maria José Barrios colaboradora de Libro de Notas (cuánto “Libro de Notas”, hay que ver
)
La decadencia del ingenio. Jaime Rubio, el surrealismo con mucho humor y aguijón de como quien no quiere la cosa.
Y de ésta no hablamos, Microsiervos una bitácora interesante en general sobre asuntos que los de letras no solemos acercarnos.







Octubre 1st, 2007 at 9:41 am
Fue un verdadero placer compartir la velada con todos vosotros.
Un abrazo,
Quiosquera
Octubre 1st, 2007 at 10:32 am
Me encantan tus reseñas de estos encuentros blogueros, Palimp, me alegra que la pasen contentos. A los que estamos fuera nos gustarÃa conocer los nombres de las personas de las fotos (muy bonitas, por cierto), para saber quien es quien, pero si no los hay igual las disfruto
Octubre 1st, 2007 at 4:07 pm
Me ha encantado conoceros y espero que nos volvamos a ver muy pronto, para desgracia de los camareros :))
Saludos
Musa Rella
Octubre 1st, 2007 at 7:54 pm
¡Enhorabuena por el premio novela de Logroño. En otro orden de ideas, muchos concursantes no sabemos, ni sabremos jamás, cómo decide el jurado cuál es la novela merecedora de un premio. La mecánica de abrir la plica e indentificar al autor ha sido siempre un misterio. No se mantiene correspondencia con nadie, se dice que el fallo se emite un dÃa equÃs y dÃas después el ganador recibe el premio en una gala y hay que enterarse de un hecho consumado y no del debio proceso, nada trasparente, ni público. ¿Las plicas se abren a puerta cerrada, con el indebido misterio y secreto? ¿Por qué jamás un ganador es un ilustre desconocido? ¿Por qué los ganadores de premios literarios son conocidos mucho más que menos en el mundo de las letras? ¿Por qué hay tantos intelectuales a los que los concursos les parecen farsas? El premio Logroño empieza como muchos otros premios, aquà nadie sabe nada sino cuando el hecho se consumó. No es de extrañar que el mundo de la letras en el papel vaya de mal en peor. Quienes no creen en los concursos tienen razones de sobra para no creer. Y los blogs con creaciones literarias proliferan, lo que no es bueno ni malo, pero si tienen muy asustados a los editores de papel. Papel escrito, papel moneda, papel por papel ¿cuánto papel mojado a cambio del papel tan volatil del dinero? Loas a vencedor
Octubre 3rd, 2007 at 9:38 am
Quiosquera, el placer fue nuestro.
Magda, gracias: no pongo quien es quien en las fotos porque hay quien quiere permanecer en el anonimato.
Musa Rella, espero que la p´roxima vez puedas quedarte más tiempo.
Gracias por la enhorabuena, pero que yo sepa no nos han dado ningún premio -de momento
-
A veces hay ganadores que son desconocidos. Pocas, pero es que si no es probable que fueran conocidos.
Octubre 3rd, 2007 at 11:52 pm
Vaya te dan el Premio Novela de Logroño y no nos dices nada :P. Estuvo bien, y me gustó mucho el restaurante. Seguramente volveré allà con mi colla de amigotes.
No he visto el correo hoy, y cuando lo he leÃdo estaba fuera de Barcelona. Asà que era muy complicado intentar veros.
Otra vez será
Vigo
Octubre 4th, 2007 at 4:10 pm
Es que soy muy modesto
Quedamos para otra vez, pues.
Octubre 8th, 2007 at 11:22 pm
Bueno, pues me cuelo aquà sólo para mostraros mi sorpresa y mi alegrÃa de que alguien, en la otra punta de España, haya mencionado mi blog en un encuentro de este tipo. Cosas como esta me hacen mucha, mucha ilusión. ¡Gracias!
Además, me encanta el hecho de que a partir de los blogs podamos compartir y mover cosas también en “la vida real”. Que no quede todo en una pantalla, porque creo que ponemos mucho de nosotros mismos en todo esto, ¿verdad?
Octubre 10th, 2007 at 8:26 am
No sólo lo mencionaron, sino que me interesó mucho. Me gustan los cuentos mÃnimos y tu blog es una delicia.