Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

septiembre 23, 2007

Ramón J. Sender en A Fondo

Filed under: Audiovisual — Palimp @ 7:01 pm
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Sólo hay un libro de Ramón J. Sender reseñado en este Cuchitril: El bandido adolescente. Ya en esa entrada comentaba que he leído mucho de este autor, por la sencilla razón de que los lectores de saldo tenemos las lecturas limitadas a la oferta, y de Sender hay -o había- mucho en los puestos.

Ya esta entrevista comenzaba con la gran cantidad de libros escritos por el invitado, fue un escritor muy prolífico. Por eso no es de extrañar que no todos los libros tengan la misma calidad. Uno de sus libros más famosos es Requiem por un campesino español, donde a través de los recuerdos de Mosén Millán se hace una dura y eficaz crítica al comportamiento de la iglesia durante la guerra civil.

Pero no les entretengo más, disfruten de la entrevista que comienza con una anécdota curiosa: antes de nacer ya tuvo Sender experiencia con las armas.

septiembre 22, 2007

Librería Studio (II)

Filed under: Librerías — Palimp @ 8:25 am
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Librería StudioLa semana pasada hablábamos de la librería Studio situada en Diputación y hoy toca hablar de la situada en Aribau 12. Se fundó en 1960, más de 25 años antes que la otra, y está más dedicada al libro antiguo que al de ocasión.

Tienen, por lo tanto, un perfil de comprador más definido: coleccionistas, buscadores de rarezas, bibliófilos. Para hacerles la labor más fácil publican periódicamente un catálogo, que puede descargarse directamente de su página web: www.studiolibrosantiguos.com. Se nutren principalmente de la compra de bibliotecas.

Como comentaba Caballé los precios son un poco altos. Dada mi proverbial tacañería reconozco no haber comprado ningún libro en esta tienda, pero puedo asegurarles que el mostrador tiene libros muy apetecibles -al igual que en la otra librería Studio hay mucho Acantilado y Anagrama- , y en libros nuevos con alguna rebaja respecto a otras tiendas. Como desconozco los precios del mercado del libro antiguo les remito a la opinión de Caballé.

Aquí tienen un par de fotos para que la conozcan por dentro:

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Y si lo que quieren es visitarla en persona para echar un vistazo a sus libros, aquí tienen el mapa para orientarse. Si son gente sana enemiga del alcohol, en la esquina con Diputación hay una tienda de zumos naturales que hará sus delicias.


Ver mapa más grande

septiembre 21, 2007

Juan Marsé. Últimas tardes con Teresa.

Filed under: Novela — Palimp @ 8:06 am
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Editorial Seix Barral, 1966, 1975 y 1984. 332 páginas.

Juan Marsé, Ultimas Tardes con Teresa
Braguetazo

Creo que el único libro que había leído de Juan Marsé era Si te dicen que caí y tan mala impresión me debió causar que desde entonces no había leído nada suyo. Si hubiera caído en mis manos este libro antes, otro gallo me hubiera cantado.

El Pijoaparte viene de una familia humilde, pero aspira a más. La manera más fácil de conseguirlo es ligarse a alguna niña rica y ascender a base de cintura. Parece lograrlo con una chica que conoce en una fiesta, pero resulta no ser lo que esperaba… aunque ese encuentro le dará la oportunidad de conocer a Teresa y mezclarse en un mundo desconocido para él.

El autor utiliza habilmente una historia de amor para ofrecernos un excelente retrato de la Barcelona de la época, desde las clases más desfavorecidas, hasta los chicos bien que juegan a ser rebeldes y comprometidos (que poco han cambiado algunas cosas). La estructura de la narración es redonda; los personajes, llenos de vida, la historia, atractiva.

Giro de 180 grados de mi opinión sobre el autor, y a buscar más libros suyos.

Escuchando: Social Peligrosidad. Cucharada.


Extracto:[-]
Hoy, transcurridos casi dos años y cuando en la Universidad todo parece haber vuelto a su estado normal, el generoso ardor democrático sigue aún latente y acaso más febril que nunca, aunque, para ser exactos, habría que denunciar cierto sensible desplazamiento que tal ardor ha empezado a sufrir en el interior de los jóvenes cuerpos: digamos tan sólo que ha descendido un poco más en dirección a las oscuras y húmedas regiones de la pasión. Debido a ello, algunos han empezado ya a caer del pedestal (el egipcio, que en todo había sido un precursor y, anticipándose a muchos, se llevó una buena tajada del favor femenino, resultó no sólo que no estaba conectado sino que ni siquiera era egipcio) en tanto que otros se afirmaban más en el suyo, por lo menos de momento, como Teresa Serrat y Luis. En cuanto a ellas, solamente una alcanzó la dicha de conectar plenamente y hasta el fondo con el poder oculto, si bien fue para lamentarlo quién sabe si para toda la vida: era la quinta chica-incubadora de mitos, víctima propiciatoria (del egipcio, según luego se supo) que fue arrastrada por la otra vorágine, el movimiento subterráneo que también estaba agitando la superficie, y que acabó en París después de abandonar a su familia, con la carrera a medias, madre a medias, desengañada a medias y trabajando en una “pátisserie”. Un estudiante-poeta (que años después se haría famoso en el extranjero con un libro de poemas titulado “Pongo el dedo en la llaga”) dijo que por cada gota de su virginal sangre derramada nacerían flores de libertad y de cultura.

Ciertamente, no todos estuvieron a la altura de las circunstancias. Por su escaso número inicial y su inveterada propensión al mito y al folklore, en la crónica futura sus nombres serán silenciados y al cabo olvidados (consignado quedará, sin embargo, y con nostalgia, que vivieron una primavera gloriosa y fecunda); no así en la presente historia, la cual, con todo el respeto (todavía hay heridas abiertas) se ve en el penoso deber de citarlos un momento en torno a Teresa Serrat para que ayuden a explicar mejor la naturaleza moral del conflicto que arrojó a la bella universitaria en brazos de un murciano. Y también para hacerles justicia, de paso: porque diez años después todavía estarían pagando las consecuencias, todavía arrastrarían trabajosamente, aburridamente cierto prestigio estéril conquistado durante aquellas gloriosas fechas, una gran lucidez sin objeto, un foco de luz extraviado en la noche triste de la abjuración y la indolencia, desintegrándose poco a poco en bares de moda con la otra integración a la vista (la europea, de cuyas bondades, si llegaban un día, ellos y sus distinguidas familias serían los primeros en beneficiarse), oxidándose como monedas falsas, babeando una inútil madurez política, penosamente empeñados en seguir representando su antiguo papel de militantes o conjurados más o menos distinguidos que hoy, injustamente, presuntas aberraciones dogmáticas han dejado en la cuneta. Empero también esto, lejos de perjudicarles, les favorece: así son mártires por partida doble, veteranos de dos frentes igualmente mitificados y decepcionantes. Pero la juventud muere cuando muere su voluntad de seducción, y cansado, aburrido de sí mismo, aquel esplendoroso fantasma del tormento se convertiría con el tiempo en el fantasma del ridículo personal, en un triste papagayo disecado, atiborrado de alcohol y de carmín de niñas bien, en los miserables restos de lo que un día fue espíritu inmarcesible de la contemporánea historia universitaria. Y la veleidad y variedad de voces en el coro, el orfeónico veredicto: alguien dijo que todo aquello no había sido más que un juego de niños con persecuciones, espías y pistolas de madera, una de las cuales disparó de pronto una bala de verdad; otros se expresarían en términos más altisonantes y hablarían de intento meritorio y digno de respeto; otros, en fin, dirían que los verdaderamente importantes no eran equellos que más habían brillado, sino otros que estaban en la sombra y muy por encima de todos y que había que respetar. De cualquier modo, salvando el noble impulso que engendró los hechos, lo ocurrido, esa confusión entre apariencia y realidad, nada tiene de extraño. ¿Qué otra cosa puede esperarse de los universitarios españoles, si hasta los hombres que dicen servir a la verdadera causa cultural y democrática de este país son hombres que arrastran su adolescencia mítica hasta los cuarenta años?

Con el tiempo, unos quedarían como farsantes y otros como víctimas, la mayoría como imbéciles o como niños, alguno como sensato, ninguno como inteligente, todos como lo que eran: señoritos de mierda.

septiembre 20, 2007

Lo apolíneo y lo dionisíaco

Filed under: Sin categoría — Palimp @ 7:59 am
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Cuando tu provincia es una de las grandes productoras de vino del mundo, está claro quien gana el enfrentamiento entre Apolo y Dionisio. Los riojanos seguimos rindiendo culto pagano al dios del vino y del cachondeo (y, se lo aseguro, no es un mal dios, excepto para conducir). La prueba está en las batallas del vino, donde todo el mundo acaba bañado en tan preciado néctar.

La más famosa es la batalla del vino de Haro, que tiene entrada en la wikipedia y hasta un juego en internet. Pero existe también en el pueblo de San Asensio una Batalla del clarete, menos conocida pero no por eso menos divertida. Unos 40.000 litros de vino son donados por cooperativas para que la gente utilice todo tipo de recipientes y pistolas de agua reconvertidas para remojar al vecino. No se alarmen por el dispendio: es vino de baja calidad y rebajado.

En el periódico La Rioja tienen un reportaje fotográfico para que se hagan una idea. Me permito -si no me abroncan- rescatar esta foto:

Batalla Clarete

A ese señor que empuña con cara de pocos amigos el cubo un servidor le debe mucho. Si en esta entrada explicaba la causa de mi gusto por la lectura, justo es que explique que mi afán coleccionista, mi gusto por los tebeos y por la música se deben a mi padre, retratado aquí en una pose poco habitual en él, porque les juro que es un trozo de pan.

¿Por qué les cuento todo esto? Dejando de lado que nunca está de más cumplir el cuarto mandamiento, aunque uno sea ateo, quería también darles un poco de envidia. Mientras ustedes leen esto yo estaré de visita relámpago en Madrid comiéndome un marrón con patatas, pero mañana estaré en Logroño comiendo chuletas a la brasa, en las fiestas de San Mateo, celebrando con familia y amigos la alegría de vivir. Que, aunque más doméstico, también es un homenaje a Dionisio.

septiembre 19, 2007

Julio Cortázar. Fantomas contra los vampiros multinacionales.

Filed under: Sin categoría — Palimp @ 9:17 am
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Ediciones Destino, 2002. 99 páginas.

CortazarFantomas
Antiglobalización

En enero de 1975 se reunía por segunda vez el Tribunal Russell II. Si el primero fue creado por el famoso matemático y filósofo Bertrand Russell para investigar los crímenes cometidos por las tropas americanas en Vietnam, el segundo se constituyó para investigar las violaciones de los derechos humanos en diversos países de América Latina.

Julio Cortázar fue miembro de esta segunda edición del tribunal y, temiendo que las resoluciones no tuvieran la difusión que se merecían, tuvo una idea brillante. Había estado leyendo un cómic de Fantomas, y decidió construir una especie de novela-collage, intercalando narración y páginas de tebeo. El texto es una denuncia de los abusos de las multinacionales y le sirve de escaparate para hacer llegar a todo el mundo las conclusiones del Tribunal.

Hoy, que está tan de moda el término globalización, no está de más recordar que hace más de 30 años ya se alzaban voces contra el abuso de las multinacionales sobre los derechos de los pueblos. Aunque no es lo mejor de Cortázar, su lectura es recomendable aunque sólo sea como ejercicio de memoria histórica.

Escuchando: Finlandia. Sibelius.


Pueden leer el libro entero aquí, las conclusiones del tribunal aquí y una buena reseña aquí.

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