Mark Twain. El príncipe y el mendigo.
Editorial Extremadura, 2004. 224 páginas.
Otro libro de esta ¿colección? en la que todos los títulos comparten la misma sosa portada y la misma falta de información acerca de traductor, título original, índice, etcétera.
Tom Canty es un niño que vive en los suburbios de Londres, en la extrema pobreza. Pero de vez en cuando sueña que está en palacio. Es el juego que le permite evadirse de la realidad. Hasta que un día la casualidad le lleva a toparse con el príncipe de inglaterra y como un juego intercambian los papeles. Con tan mala fortuna que el príncipe es expulsado mientras que el niño pobre es tomado por el heredero al trono.
El libro gira acerca de las aventuras de los dos niños en ambientes totalmente extraños para ellos, pero Twain aprovecha para repartir estopa a la monarquía sin compasión. El retrato de los bajos fondos de Londres es particularmente crudo, y la impresión que da es de una maniobra publicitaria de la forma de gobierno de los Estados Unidos.
Fuera de esto la historia resulta entretenida, pero no llega ni de lejos a la calidad de Tom Sawyer.
Escuchando: Si Manda. Jorge Ben Jor.
Extracto:[-]
Después de lo cual, vestido con sus harapos, salía a mendigar unas monedas, se comía su pobre mendrugo, recibía los pescozones e insultos de rigor y luego se tumbaba sobre el puñado de paja sucia y en sueños volvía a sumergirse en sus vacías grandezas.
Y, pese a todo, cada día era mayor su deseo de ver siquiera una vez un príncipe de carne y hueso, hasta que finalmente absorbió todos los demás deseos y se convirtió en la única pasión de su vida.
Un día de enero, hallándose en su habitual ronda mendicante, recorrió con aire abatido las cercanías de Mincing Lañe y Little East Cheap hora tras hora, descalzo y aterido de frío, atisbando por las ventanas de las casas de comidas y anhelando hincar el diente en los horribles pasteles de cerdo y otros inventos mortíferos expuestos allí, ya que para él eran exquisiteces dignas de los ángeles. Es decir, lo eran a juzgar por su olor, ya que jamás había tenido la buena suerte de comprar uno y comérselo. Caía una llovizna helada y el cielo estaba turbio. El día era melancólico. Por la noche, al llegar a casa, Tom estaba tan mojado, cansado y hambriento que a su padre y a su abuela les resultó imposible observar su triste estado sin conmoverse… a su manera, por lo cual se apresuraron a darle los pescozones reglamentarios y lo mandaron a la cama en seguida. Durante largo rato, el dolor y el hambre, junto con los juramentos y peleas que se oían en el edificio, le tuvieron desvelado, pero finalmente sus pensamientos flotaron hacia tierras lejanas y románticas y se durmió en compañía de princi-pillos enjoyados y dorados que vivían en vastos palacios y tenían sirvientes que hacían zalemas ante ellos o volaban a ejecutar sus órdenes. Y luego, como de costumbre, soñó que también él era un principillo.
Durante toda la noche resplandecieron sobre él las glorias de su regia condición: se movía entre grandes señores y encumbradas damas en medio de un derroche de luz, aspirando perfumes, embriagándose con músicas deliciosas y respondiendo a las respetuosas reverencias de la reluciente multitud que se
apartaba para dejarle paso, ora sonriendo a unos, ora haciendo un gesto con su cabeza principesca a otros.
Y cuando se despertó por la mañana y contempló la miseria que lo rodeaba, el sueño había surtido en él el efecto acostumbrado: había intensificado la sordidez de cuanto lo rodeaba, haciéndola mil veces mayor. Después vinieron la amargura, la congoja y las lágrimas.



Esta novela es HERMOSA. Sin duda una clásica. La he leido (y visto en película) como 20 veces, y siempre me quedo fascinada. Es verdad que no llega a la calidad de Tom Sawyer, pero para mi las dos son excelentes y cuando se lee una no se piensa en la otra, como que se gozan cada una en lo que nos entregan.
Comentario por Magda — Noviembre 21, 2007 @ 9:37 am
Claro, Tom Sawyer es muy buena. Pero esta también vale la pena.
Comentario por ericz — Noviembre 22, 2007 @ 1:43 am
¡Ojo! Que no digo que ésta no valga la pena. Mark Twain es uno de mis escritores preferidos, pero siempre te gusta más un libro que otro. Sólo que en novelas como ‘Un yanqui…’ y ‘El príncipe..’ creo ver un tono propagandístico que no me acaba de gustar.
Comentario por Palimp — Noviembre 22, 2007 @ 5:42 pm
Alguien tiene algun ensayo acerca de como la literatura de Mark Twain tuvo un gran impacto en los Estado Unidos???
Comentario por gabo — Abril 25, 2008 @ 2:22 am