Cuchitril Literario

Enero 24, 2008

Pasando revista

Archivado en: General — Palimp @ 8:24 pm
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La edición digital goza de buena salud. La semana pasada Iván Humanes me avisaba de la publicación del primer número de Dado Roto, cuya editorial comienza así:

Después de algunos meses jugando a tirar los dados en más de uno y tres bares, apostando la vida en ocasiones, en otras tan sólo intentando matar el tiempo, entre lecturas y copas, fueron apareciendo nombres y textos. Algunos autores, incluso, se añadían desde la barra y se sumaban al juego. Es evidente que no pedían a voces la publicación, pero tanto nosotros como ellos éramos conocedores de su destino. Que era, a la vez, nuestro destino también: jugar a literatura, saber qué material arenoso se condensa dentro del dado, revolver las tripas.

Poesía, ensayo, teatro, fragmentos del diccionario pánico de Arrabal, relatos e ilustraciones del Colegio Patafísico de Chile. Tras la publicación están Iván Humanes y Claudia Apablaza.

La revista la pueden descargar aquí: Dado roto.

A través de la bitácora de Subal Quinina, La segona periferia me enteré de la presentación del nuevo formato de Paper de vidre, revista que se define como:

Paper de Vidre és una revista digital cultural eclèctica que pretén ser un punt d’acollida per a nous enfocaments (tant formals com conceptuals) de l’expressió escrita sobre diverses temàtiques que basculen des de les diferents disciplines culturals (cinema, literatura, música…) a les diverses problemàtiques socials, i que normalment són difícils de trobar en els grans mitjans de comunicació. S’hi inclouen reportatges, entrevistes, relats curts i articles d’opinió sobre temes molt diversos.

Con más de 46 números a sus espaldas, incluyendo la edición de un libro -que pueden encontrar en el esclavo lector: paper de vidre- la revista cambia de cara. Además de publicar el pdf ahora los artículos pueden consultarse directamente en la web. Más rapidez, más facilidad para encontrar artículos y una nueva manera de leer una revista. Creo que ese es el camino que deben seguir todas las ediciones digitales.

Me lo pasé estupendamente: conocí a Subal, que leyó su artículo Retrat del jo transformat con dedicatoria incluida, Boris Bohr nos hizo reír con De l’«eroticotico» a «la décadanse» y Miss Carrussel puso la nota musical con sus canciones de invierno. Hablamos de edición, de poesía y hasta de mi gusto decimonónico :)

Una gran velada que espero poder continuar.

Enero 23, 2008

Nueva Dimensión 46.

Archivado en: Ci-Fi — Palimp @ 3:29 pm
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Editorial Dronte, 1973. 130 páginas.

Nueva Dimension 46
La corriente del tiempo

Este número es una traducción de ADVENTURES IN TIME AND SPACE, 1954 de Raymond J. Healy Y J. Francis McComas y como su nombre indica trata sobre todo de viajes en el tiempo. La propia Nueva dimensión haría una compilación parecida e incluiría uno de los cuentos que aquí aparecen. Aquí tienen la lista (enlace en dreamers):

Alfred E. van Vogt. Negra Amenaza (Black Destroyer, 1939)

Una expedición llega a un planeta en ruinas habitado sólo por un extraño ser parecido a un gato. Desde el punto de vista del extraterrestre, hambriento de potasio, la expedición aparece como una oportunidad única de sobrevivir.

Lewis Padgett. Armario Temporal (Time Locker, 1943)

Padgett es el pseudónimo de Kutnerr y Moore, que entre otras escribieron las aventuras de un extraño inventor que cuando estaba borracho era un genio pero cuando estaba sobrio era incapaz de saber que es lo que había inventado. En este caso el artefacto es un extraño armario en el que al meter cosas se empequeñecen y distorsionan.

Maurico A. Hugi (Eric Frank Russell). Ratones Mecánicos (Mechanical Mice, 1941)

El inventor de una eficaz batería ha inventado otra máquina de la que desconoce su función, pero que parece generar unos ratones mecánicos bastante sospechosos.

P. Schuyler Miller. Nunca Existieron (As Never Was, 1944)

Si se pudiera viajar en el tiempo sería una revolución para la arqueología. Pero el origen de algunos de los objetos encontrados puede estar envuelto en un misterio imposible de desentrañar.

Ross Rocklynne. Silencio (Quietus, 1940)

A una tierra devastada llega una expedición extraterrestre que encontrará a los últimos supervivientes de nuestra especie. Pero los intentos de ponerse en contacto con ellos puede que no resulten como esperaban.

Robert Moore Williams. El Regreso del Robot (Robots Return, 1938)

Otro futuro post apocalíptico y otra vista, en este caso de una expedición de robots que buscan los restos de su civilización original.

Quedaron fuera de la compilación original los relatos Requiem de Heinlein y Farewell to the master de Bates. No hay páginas verdes y el editorial se excusa de los ataques de que publican mucha SF antigua.

Es una compilación de hace más de cincuenta años -mucho en este género- pero ha aguantado con bastante dignidad. El mejor, sin duda, es Armario temporal que apareció en la Biblioteca básica de ciencia ficción, número 3 (enlace en dreamers).

Escuchando: Four Women. Dee Dee Bridgewater.


Extracto:[-]

Galloway tocaba de oído, lo que podría haber estado bien si hubiera sido músico… pero era un científico. Un científico borracho y errático, pero bueno/ Había deseado ser un técnico experimentador, y hubiera resultado excelente en esa tarea, pues, a veces, tenía un destello de genio. Desafortunadamente, no había tenido dinero para una tal educación especializada, y ahora Galloway, que profesionalmente era supervisor de máquinas inte-gradoras, mantenía su laboratorio simplemente como hobby. Era el laboratorio de aspecto más extraño en seis estados. Galloway había pasado diez meses construyendo lo que él llamaba un órgano de licor, que ocupaba la mayor parte del espacio disponible. Podía reclinarse en un sillón confortablemente tapizado y, manipulando botones, verter bebidas en maravillosa cantidad, calidad y variedad hacia su encallecida garganta. Dado que había fabricado el órgano de licor durante un largo período de borrachera, no lograba recordar los principios básicos de su construcción. En cierta manera, esto era una verdadera pena.

Había un poco de todo en el laboratorio y, en mayor parte, eran cosas incongruentes. Los reostatos estaban ataviados con pequeñas falditas, como bailarinas de ballet, y tenían caras sonrientes hechas con arcilla. Un generador llevaba el nombre de «Monstruo», y otro, mucho más pequeño, ostentaba el de «Burbujas». Dentro de una retorta se veía un conejo de porcelana, y sólo Galloway sabía cómo había logrado meterlo allí. Justo junto a la puerta había un monstruoso perro de hierro, originalmente pensado para los jardines Victorianos, o quizá para el infierno, y sus orejas, ahuecadas, servían como soportes para tubos de ensayo.

—Pero, ¿cómo lo haces? —preguntó Vanning.

Galloway, con su enjuta figura reclinada bajo el órgano de licor, lanzó un martini doble hacia el interior de su boca.

—¿Eh?

—Ya me has oído. Podría conseguirte un excelente trabajo si usases ese loco cerebro tuyo. O, al menos, aprendieses a hacer ver que lo utilizabas.

—Lo intenté —murmuró Galloway—. No sirve. No puedo trabajar cuando me concentro, excepto en cosas mecánicas. Creo que es mi subconsciente el que debe de tener un alto C.I.

Enero 22, 2008

Bibliotecas originales

Archivado en: General — Palimp @ 10:44 am
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La boca abierta se te queda al ver la que han montado en la biblioteca de Cardiff mientras la están reformando:



La página web de la biblioteca es la siguiente: Cardiff Central Library y pueden econtrar muchas más fotos en el flickr.

Los libros que aparecen en la Biblioteca Downtown de Kansas son mucho más elitistas e incluyen Cien años de Soledad. Se ven muy bien en este set de flickr: Downtown Library.


Esta biblioteca también tiene elementos originales, como escaleras y bancos:


Pueden hacer click en cualquiera de las imágenes para ampliar.

Lo vi aquí: deputydog pero no recuerdo de dónde saqué el enlace.

Enero 21, 2008

Alejandro Murgia. Dos cuentos y un poema.

Archivado en: Cuentos — Palimp @ 8:26 am
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Editorial Vision Net, 2003. 92 páginas.

Alejandro Murgia, Dos Cuentos y un poema
Tolkien revisitado

Junto con el libro de Crossing vinieron estos dos cuentos y un poema, un libro breve pero precioso.

Más de una vez he dicho en esta bitácora que no me gusta Tolkien. Y he leído bastante, no se crean. Pero no es mi estilo. Pues bien, El invierno de 1311 y La flor de Simbelmin están ambientados en la tierra media y sus protagonistas son Hobbits. El título del poema El Troll de dos Cabezas, lo dice todo: también es Fanfiction de Tolkien. Malas perspectivas ¿no?

Pues no. Me ha encantado. Me ha gustado mucho más de lo que me ha gustado Tolkien. Quizás porque Tolkien suele ser un ladrillo y este libro está lleno de ternura. La historia del enfrentamiento de un lobo feroz y el hobbit Bungo refleja mejor que cualquier estudio el gusto de esta raza por la tranquilidad. La historia de amor del joven Bilbo deja un regusto melancólico y triste. Que hasta un Troll puede inspirar ternura lo demuestra el poema final.

Es una pena que no puedan encontrarlo en las librerías, porque es una delicia.

Escuchando: Fiction Romance. Buzzcocks.


Extracto:[-]

Y sin más, como si la mención de la merienda le hubiese avivado la ansiedad, había dado media vuelta para meterse en su acogedor agujero-hobbit, ante el estupor de Bilbo y Cavada. -¡Belladona! ¡El té y los pasteles! Pronto veremos la Colina cubierta de nieve y quiero estar junto al fuego fumando mi pipa para ese entonces, gozando de un merecido descanso.

Lo de merecido descanso podía sonar sorprendente a quien los hubiese visto en acción. En realidad, la parte de Bungo había consistido sobre todo en dirigir a sus dos jóvenes ayudantes. Eran ellos quienes habían cargado con el trabajo pesado, sobre todo Cavada, flamante jardinero de la Residencia Bolsón. Habían partido aquella mañana rumbo a La Cantera, y comprado para el piso del vestíbulo las mejores lajas que se pudiesen hallar en las cuatro cuadernas. Bungo estaba decidido a tener el agujero-hobbit más señorial de la Comarca, y si bien pocos dudaban de que Bolsón Cerrado ya lo fuese, él continuaba embelleciéndolo a través del tiempo. Veintidós años hacía que lo había mandado excavar, tras comprometerse con Belladona Tuk. Quería darle a su futura esposa una vivienda digna de su alcurnia y estado financiero (los Tuk eran la familia más rica desde las Quebradas Blancas hasta el Brandivino). Además, inútil es la torta si no se le hinca el diente, sostenía Bungo, y ¿para qué tenía Belladona tanto dinero si no era para gastarlo? Así era como funcionaba una mente Bolsón.

Y últimamente lo había acicateado el comentario insidioso de su cuñada Camelia Sacovilla acerca de la alfombra del vestíbulo que se tendía aún sobre tierra apisonada (curioso detalle rústico, lo llamó) y no sobre un verdadero piso, es decir, un piso enlosado. Lo que Camila en verdad tenía era envidia: ambicionaba vivir en un agujero como el de sus cuñados, y el buenazo de Longo (¿cómo podía haberse casado con una mujer tan odiosa?) estaba siendo exprimido hasta las últimas fuerzas para darle el gusto, deslomándose de sol a sol como ningún Bolsón decente había jamás hecho antes.

Cuando Bilbo y Cavada entraron, resoplando y sudorosos, Bungo estaba dando cuenta de los últimos pasteles, mientras que su mujer se había acercado a examinar más de cerca las losas que se amontonaban a la puerta.

-No me gustan. Son muy grandes, y mal cortadas -dijo. La porción de pastel que estaba engullendo se le atragantó a Bungo, y Bilbo tuvo que palmearlo con fuerza para desatorarlo.

-¡Pero Bella… son las mejores piedras, me han costado una fortuna! ¿Qué tienen de malo?

-No era lo que yo tenía pensado -meneó la cabeza Belladona, con esa cabellera casi rubia que había trastornado a Bungo cuando la conociera-. Es inútil, no se puede conseguir este tipo de trabajos entre los hobbits. Haría falta el talento de los enanos, tal vez ir a buscarlos más allá de Bree, o algún artesano élfico…

Esta vez Bungo palideció como si hubiese visto un espectro.

-¿E… elfos…, ena… enanos? -Balbuceó-. Dios mío, ¿por qué se te ocurren cosas tan extrañas? ¿Ir a buscarlos…? ¡Más allá de Bree! ¿Qué tienen de malo éstas? Al fin y al cabo se trata el piso de la sala… no del trono del rey de Norburgo, y sólo las verá quien levante la alfombra para curiosear qué hay debajo… ¡o sea sólo Camelia!

Enero 20, 2008

Carmen Martín Gaite

Archivado en: Audiovisual — Palimp @ 2:41 pm
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Una de las últimas entrevistas del programa A fondo fue a la escritora Carmen Martín Gaite, de quien ya comentamos aquí su obra de teatro La hermana pequeña. Sé que a Sandra le va a gustar. Aquí la tienen:

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