Cuchitril Literario

Febrero 19, 2008

Juan García Hortelano.

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Excelente el reportaje que escribía Juan Cruz en El País en Babelia: Volver a Juan García Hortelano.

Ahora que no dura ni la amistad, los que amaron a Juan García Hortelano porque era el amigo de todo el mundo, como Kim de la India, le recuerdan como un amigo leal, un santo laico que fumaba y bebía. Hasta el fin, y sobre todo en los años del fin, El Horte fue como el personaje de Hemingway que tanto cita Alfredo Bryce Echenique: “Conoció la angustia y el dolor pero nunca estuvo triste una mañana”.

P.D. Otro artículo de El País sobre los gulags : Dos viajes al horror del gulag, que sirve de complemento al libro de Martin Amis Koba el temible

Febrero 18, 2008

Ludovico Ariosto. Orlando Furioso.

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Editorial Planeta, 1988. 866 páginas.
Introducción de Pere Gimferrer, edición y notas de Francisco José Alcántara y traducción de Jerónimo de Urrea.

Ludovico Ariosto, Orlando Furioso
Caballeros andantes

Cuando compré este libro -muy barato, por cierto- imaginaba que sería de esos que nunca encuentras un momento para leer. Por eso lo puse en el esclavo lector, para de alguna manera obligarme. Lo que no imaginaba es que enseguida encontrara patrocinadores y se aupara tan pronto a los primeros puestos de la lista. La gente tiene muy mala idea.

Además del tamaño y de estar escrito en verso, en la introducción nos encontramos con la siguiente frase:

[...] un libro que, en cualquier idioma, sabemos con absoluta certeza que no será leído de cabo a rabo por casi ningún lector.

Animando, vamos. Avanzando nos describen este libro como hermoso y ameno, nos explican que en su época fue un auténtico superventas y que la prosa de Ariosto es hermosa pero no rebuscada. No entendía muy bien como un libro puede juntar tantas características aparentemente incompatibles, y he tenido que leerlo para descubrirlo.

Si busca la amenidad ¿por qué es ilegible? El libro es una sucesión de aventuras: caballeros andantes, paladines, brujos, objetos encantados, batallas, monstruos… aquí hay de todo. Pero no ha envejecido muy bien. Si todas estas cosas no nos resultan extrañas es por el referente del Quijote que ya se burlaba de tan estrafalarios sucesos. Aunque algunas historias siguen resultando entretenidas, otras se han convertido en un auténtico tostón.

La gran virtud de este libro es su lenguaje, pero el problema es que cualquier intento de traducirlo fracasa. Es un libro que sólo existe en italiano. Así que la belleza queda mermada o desaparece en castellano, aunque hay versos que a través del tiempo y de la traducción todavía brillan. En esta edición han escogido la traducción de Jerónimo de Urrea, contemporáneo de Ariosto, supongo que por aquello de no gastar mucho. Al menos el sabor de época se mantiene. Algunos versos han sido restaurados y se han añadido unas notas que a veces clarifican pero otras te dejan como estabas.

No les puedo ofrecer el resumen habitual del libro porque no lo tiene; es una sucesión de historias que se van entrecuzando de una manera inverosímil. Aunque se titula Orlando furioso no es Orlando -Roldán- el protagonista y su furia ocurre pasada la mitad del libro -por un asunto de cuernos-. Se narran las aventuras de varios caballeros y sus damas, saltando de una a otra en los momentos más interesantes; cuando el monstruo va a devorar a la doncella el narrador -cual moderno guionista de teleseries- nos deja en suspenso y retoma otra rama del libro.

Como lector gañán que soy muchas cosas me han llamado la atención, así que en vez del extracto final al uso voy a colocar pequeños extractos sueltos con algún comentario; no está todo lo que me ha llamado la atención, pero se harán una idea.

Cada canto comienza con ocho versos que nos ponen en situación. Así, en el canto segundo nos encontramos lo siguiente:

Injustísimo Amor, ¿por qué tan raro
nuestros deseos conformas y opiniones?
¿De dó, pérfido, viene serte caro
querer discordes ver dos corazones?
Al vado ir no me dejas, fácil, claro;
y llévame por mar de mil pasiones.
De quien desea mi amor, quieres que huya
y por quien me odia muera o me destruya.

Que me recordó a los versos del amor brujo de Falla Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer. Lo huyes y te persigue, lo llamas y echa a correr.. También caben buenos consejos:

Procure cada uno buenamente aprovechar
a aquel con quien tratare: que el bien hacer
se paga ciertamente o no daña, si ya no se
pagare. Quien daña a otro le vendrá
presente su pago, cuando menos se catare,
que los hombres se topan, ya sabemos,
y no los montes, que inmovibles vemos.

Como también dice el refrán Somos arrieros, y en el camino nos encontraremos. De índole moralizante también es este fragmento:

En pobre casa a veces despreciada
y en miserias, trabajos y estrechezas,
suele ser amistad mejor trabada
que entre envidiosas pompas y riquezas
de real casa y corte sublimada,
de insidias llena y de otras mil flaquezas,
donde la caridad no es admitida
ni aun amistad se ve, sino fingida.

Por esto entre los príncipes, señores,
andan flacos partidos desiguales:
hoy ligan Papa, rey y emperadores
y enemigos mañana son mortales.
Que cual señales daban exteriores,
los ánimos no tienen tan iguales,
que ni miran a tuerto o a derecho:
entienden solamente en su derecho.

Pero lo que priman, sin duda son las batallas, duras y cruentas, pero descritas con hermosos versos:

Quizá que fue por Dios apresurada
la noche, de piedad de su hechura;
la campiña de sangre fue regada
y vuelta en lago la carrera dura.
A ochenta mil dio muerte cruda espada,
sin los heridos libres por ventura:
lobos la noche y rústicos bajaron,
unos comieron y otros desnudaron.

A quién cabeza y vientre, a quién el pecho,
a quién el brazo rompe, a quién la pierna,
el que no muere queda contrahecho,
deja al menos herido la caverna.
Rompe lomos y huesos, y de hecho,
cual hace losa grande en una tierna mata,
llena de víboras juntadas, que el sol
de invierno toman descuidadas.
Rebullen no sé cuántas al instante:
una muere, otra coja o derrabada
queda, y cuál sin mover lo de delante,
en vano ondea la cola allí cortada.
Otra, que fue entre todas bienandante,
silbando entre la hierba va emboscada.
El golpe horrible fue, mas no es mirado,
pues que lo hizo don Roldan airado.

Las reglas de la caballería eran curiosas. En un momento dado confunden a un caballero con un villano y la turba lo persigue. Éste se defiende y mata a la mitad del pueblo. Al verlo el rey se da cuenta de que debe ser un caballero y en vez de enfadarse:

Y si bien esta injuria se te ha dado
por ignorancia, fue muy mal mirada;
si el honor no será en tan alto grado,
o por decir mejor, la obra honrada,
satisfacción daré luego de grado,
como la pidas tú, sin faltar nada,
si la podré hacer, sin más decillo,
por oro, o por ciudad, o por castillo.

Total, sólo había muerto gente del pueblo. La moda de morir sin acabar las palabras ya viene de entonces:

Y decir: «Haz, Roldan, que no discorde
tu oración con el amor pasado.
No menos te encomiendo aquí a mi Florde.»
No pudo decir «Lis», que aquí ha expirado.
.

Más cinematográfico, imposible.

Pero lo mejor de la obra es, sin duda, las escenas de sexo. Sí, señores, entre tanta batalla había espacio para el desenfado erótico. Eso sí, con mucho cuidado. Quién sabe si, detrás de una mujer hermosa, no se escondía alguna bruja transformada por un hechizo:

Así Ruger, después que hubo mirado
por amor de Melisa a Alcina hada,
con anillo en el dedo, que ha quitado
el engaño a la obra así encantada,
halla aquí la verdad, halla trocado
el semblante y belleza tan notada,
en una fealdad donde se encierra
la mayor puta vieja de la tierra.

Este Ruger es un caso. Después de buscar a su amada por medio mundo por el camino rescata a una doncella que estaba encadenada a un poste como ofrenda a un monstruo ¿les suena? Pues bien, cuando ya la tiene rescatada ¿qué se le ocurre? Lo que a cualquiera:

Aunque muy blando freno en el furioso
curso detiene a gran caballo ardiente,
pocos ven que a furor libidinoso
refrene el freno de razón prudente:
que si el deleite es cerca, es trabajoso
dejarlo, como el oso cuando siente
la miel tan cerca a sí, que ya la ha olido
o gota en la colmena se ha comido.

¿Qué razón hay que al buen Rugero frene
y le quite el placer aquí, de hecho,
si a Angélica gentil desnuda tiene,
en solitario bosque, fresco, estrecho?
Memoria de su dama no le viene
que tan fija solía tener al pecho:
y aunque se acuerde de su Bradamante,
loco será en perder la de delante.

Si ya lo dice el refrán, más vale pájaro en mano que ciento volando, y me callo otro más bruto que se me viene a la cabeza. No teman, la doncella escapa gracias a un anillo que le vuelve invisible ¿a que también resulta conocido? En otras ocasiones las doncellas se salvan porque en la época no se había inventado el viagra. Veamos como describe la impotencia de un anciano para forzar a una joven:

Abrázala a sabor y a placer toca,
ella duerme y le da buen aparejo.
Hora le besa el pecho, ora la boca,
sin que le puedan ver en tal vallejo.
Al encuentro, el rocín flaco se apoca,
que al deseo no cumple el cuerpo viejo:
de muy anciano poco le valía,
y menos puede cuanto más porfía.

Todos los modos y las vías tienta,
más el torpe rocín muy menos salta,
en vano tira el freno y lo atormenta,
que no puede traer la cabeza alta.
Al fin sobre la dama se atormenta
y nueva desventura allí le asalta:
no comienza fortuna por poquito
cuando quiere abatir a un pobre aflito.

Ese caballo estaba ya para pocos trotes. También aparece una historia digna de aparecer en el Decamerón, sobre la infidelidad de las mujeres; uno está afligido porque su mujer le ha sido infiel y se consuela cuando ve que la mujer del rey que le da hospitalidad le engaña con el enano de la corte:

El rey, que toda cosa, si no es ésta,
creer podía, jura estrechamente.
Jocundo la ocasión le manifiesta
que lo había tenido tan doliente,
que era porque halló muy deshonesta
a su mujer, en brazos de un sirviente:
y que esta fuerte pena y mal recelo
le diera fin, tardándose el consuelo.

Mas que en casa, su alteza, había sabido
cosa por vista que algo lo ha aliviado;
y si en deshonra tal había Caído,
era cierto estar bien acompañado.
Esto dicho, al resquicio lo ha traído
donde el rey vio el caso endemoniado
como a su yegua cabalgaba un gnomo:
toca él de espuela y juega ella de lomo.

Pero Ariosto defiende siempre a las mujeres; después de este alegato de la volubilidad femenina afirma el autor que de cuantas mujeres conoció sólo unas pocas eran inconstantes. Además entre los paladines hay una mujer guerrera y se permite versos como los siguientes:

Si un mismo ardor y un mismo desearse
inclina y fuerza a todos igualmente
a aquel suave fin, que a mal juzgarse
del ignorante vulgo se consiente:
¿por qué se ha de punir ni deshonrarse,
la dama que a uno o dos dulce contente?
¿y el hombre lo haga así con cuantas pueda
y loor y no castigo le suceda?

La defensa de la igualdad de la mujer no es una cosa de ahora.

Para acabar les dejo este fragmento autopublicitario. ¿Por qué debería un noble patrocinar a un escritor? Muy sencillo, porque de éste depende la fama que aquél tendrá para la posteridad:

A estos ignorantes ha privado
del buen juicio Dios y a más de esto
los ha con la poesía enemistado
para que en su memoria acaben presto.
Permanecer podría su alto grado,
aunque fuese muy malo y deshonesto,
si supiesen hacerse amiga a Cirra
y dejarían olor mejor que mirra.

No tan piadoso Éneas, no Aquiles fuerte
fue, como es fama, ni Héctor fue tan fiero.
Y aun alguno tiene hoy eterna muerte
que quizá fue más digno caballero.
Mas las casas y villas que por suerte
sus descendientes dieron, y el dinero,
los han hecho inmortales con honores,
por las honradas manos de escritores

No fue tan santo ni benigno Augusto
como la trompa de Virgilio suena.
Mas porque en poesía tuvo gusto,
la inicua proscripción no lo condena.
Nadie sabría si Nerón fue injusto,
ni sería su fama menos buena,
aunque hados le fueran enemigos,
si fueran escritores sus amigos.

Homero a Agamenón victorioso hizo,
y viles y flacos a troyanos;
que Penélope fiel fuese a su esposo
salvada por la maña de sus manos.
Pues si quieres saber lo fabuloso,
vuelve al contrario aquellos versos vanos:
los griegos rotos, Troya vencedora,
y que fue deshonesta esa señora.

Oye bien, pues, la fama que ha dejado Elisa,
siendo casta a su marido,
que por mala entre gentes ha quedado
sólo porque Marón mal la ha querido.
Y no te maravilles si he hablado
sin orden, por pasión que me ha corrido;
que yo a escritores amo, y claro muestro
que escritor también fui al mundo vuestro.

Verba volant, scripta manent, y así es; de los reyes y emperadores no nos quedan sus obras sino lo que se escribió sobre ellos. Al final, la pluma es más poderosa que la espada.

Escuchando: Dulce Veneno. Doctor Deseo.

Pueden descargalo gratis de aquí: Liber Liber, Orlando furioso

Febrero 17, 2008

Alcorque y curiosidad anal

Archivado en: General — Palimp @ 5:18 pm
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El pasado viernes se celebró la quinta edición de Bitácoras y Libros en Barcelona, a la que asistieron 14 personas. Los sitios cada vez se nos van quedando más pequeños, así que es probable que tengamos que buscar locales nuevos. En el Lletraferit estábamos amontonados.

La lista de asistentes fue la siguiente:

Juanma y Cristina (Frikitecaris y Pornografía emocional)
Ferran (Un que passava)
Anna (Veleidades vitales)
Frida, (Porque el mundo me ha hecho así)
María José (32 líneas)
Musa Rella (Las tres musas)
Rosa (sin blog)
Nevermore (La leyenda de Richard Corben)
Nacho (El último peatón)
El Listo (Listo Entertainment, La cinefilia)
Sfer (Librosfera)
Vigo (La librería, Poemas en inglés, Poemas en francés)
Palimp (Cuchitril Literario)

Intentamos imponer una rueda de presentación ya que se contaba con la presencia de muchas caras nuevas, pero como las conversaciones no paraban sólo se consiguió al final y casi in extremis. ¿De qué se habló? De todo un poco; criticamos al niño del pijama de rayas y descubrimos que el trozo de tierra que rodea a los árboles en las aceras tiene un nombre: Alcorque. En la vida me hubiera imaginado que había una palabra para designar ese concepto.

Después fuimos a cenar al Eucaliptus y las conversaciones siguieron. Sólo se hacía un poco de silencio cuando venían los platos. No crean que se trataban temas sesudos y literarios; más bien al contrario. Supongo que todo el mundo estaba anticipando el momento más esperado de la noche: los secretos inconfesables. Idea de Musa Rella y con anonimato garantizado, la gente descubrió los puntos oscuros de su alma. Como corresponde a tan tremendo cotilleo se leyeron al más puro estilo Tomate, con profusión de uyuyuyuy. Y pese a que algunos nos dejaron por su brevedad como un coitus interruptus, las risas sólo pararon cuando el secreto era de los que te ponen el alma seria, que también los hubo. Otros nos desconcertaron… ¿qué quiere decir curiosidad anal? La velada acabó en el Bar Raval, dónde dejé a los últimos tertulianos porque al día siguiente me levantaba temprano… y lo pagué caro.

Ya pueden leer la crónica que ha hecho Vigo: ¡¡¡Uyuyuyuyuy!!!, Nacho: Alcorques y otras curiosidades, Frida: BITÁCORAS Y LIBROS. CRÓNICA PERSONAL y Anna: Secretos, mentiras y quedadas de vídeo. Por mi parte decir que hacía tiempo que no me reía tanto y me lo pasaba tan bien. Aquí tienen algunas fotos (click para agrandar):

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Y ahora, lo que todo el mundo está deseando leer ¡los secretos inconfesables!

Creía que padecía un exceso de timidez, un tenaz deseo de aislarme, de claudicar de la sociedad. Pero en un momento de lucidez, intuí la magnitud de mi autoengaño: egocentrismo, vanidad y mucha, muchísima mediocridad.


De pequeño/a me sentía culpable por querer más a mi abuela que a mis padres.


Aunque no fue mi culpa, fui la causante de la muerte por accidente de una persona. No lo sabe nadie de mi entorno.


Nunca he leído en busca del tiempo perdido.


Me echo las cartas a menudo, sobre todo cuando tengo que tomar una decisión importante.


He comido carne humana*

*Pero nunca me la he tragado…


Todos mis secretos son confesables, pero el deseo que siento por muchas mujeres nunca será confesado.


En los últimos 3 años he tenido más relaciones sexuales que en toda mi vida. Muchas y con personas distintas y de distinto sexo… ¡si yo os contara!


Si me hubieran pillado todas las veces que he infringido la ley estaría en la cárcel.


He ido al sexólogo


Una vez instigué a mi hermano para que le hiciera creer a mi madre que me había atropellado un coche.


A veces me quito los zapatos en el cine
Tengo curiosidad anal
Me pone Terelu Campos
Uso internet en horario laboral
Me he leído el Código Da Vinci de cabo a rabo.


Durante muchos años he sido corrector lingüístico. Mi secreto tiene que ver mucho con mi actividad de corrector y un editor al que se le ocurrió lanzar una revista pornográfica, editada lujosamente en papel bueno y a todo color, con colaboraciones estelares como el archiconocido director de películas pornográficas en catalán Conrad Son. El primer número de aquella publicación incluía una historia pornográfica basada en un guión de Conrad Son e ilustrada con imágenes de la película (que llevaba el sugerente título de Les excursionistes calentes); un primer capítulo de una historia del porno en España; un minireportaje sobre las películas pornográficas que atesoraba Alfonso XIII; y otro sobre el sadomasoquismo.
Pues bien, mi secreto —o no tanto, puesto que lo saben algunos de los que me conocen— es que yo fui el corrector que se encargó de la revisión lingüística y estilística de esa revista.


SI YO ROBE. En estos tiempos en los que las relaciones con la iglesia se están haciendo tan conflictivas, es momento de poner las cartas o “secretos” sobre la mesa. Infringí uno de los mandamientos de la Santa Madre Iglesia y las leyes estatales. Pero todo fue por un objeto dé deseo. El deseo es lo que mueve el mundo, sus más oscuros impulsos nos hacen cometer todo tipo de actos, la mayoría agradables, todo hay que decirlo, pero otros.. .otros son inconfesables.
Y os preguntaréis qué diablos robé, después de tanto rollo. Pues como no, un libro de cuentos. No os explico más…Espero que saquéis vuestras propias conclusiones. Yo como consejo, os diría que pongáis a buen recaudo vuestros libros, el ladrón puede andar cerca.


El sujeto A estaba un día en casa del sujeto B, mientras B aquel día estaba ausente. A necesitaba un bolígrafo, y al no encontrarlo miró en uno de los cajones de la cómoda del dormitorio. El sujeto A descubrió con sorpresa un diario que B escribía y cuya existencia A desconocía. La tentación fue irresistible. A no pudo reprimir leer algunas de las páginas que había escrito B. La relación en aquella época era un tira y afloja, y aquellas páginas le sirvieron a A para que B creyera que A tenía un sexto sentido para percibir los sentimientos de B. Durante una época todo pareció mejorar, luego la ilusión se desvaneció y comenzaron otra vez las discusiones. Y ocurrió que un día A y B tuvieron una gran pelea. A no tardó demasiado en volver a caer en la tentación por segunda vez de coger el diario de B, pero esta vez no le gustaron las páginas con las que se encontró. Aquel día A decidió cortar con B y cuando B le preguntó los motivos, A le mintió. Nadie fue consciente de la verdad. En realidad fue una despedida llena de mentiras por ambas partes. Y es que quizás hay cosas que es mejor no saberlas nunca.


En 1992 asistí el día de la inauguración a la Expo’92 con la entrada que distribuyó El País dos años antes, llevé la antorcha olímpica en su recorrido por nuestro país, antorcha y equipamiento que conservo en casa y del Madrid Cultural conocí personalmente a un escritor madrileño a quien entonces admiraba y de quien ahora estoy en las antípodas de su pensamiento.


La gente pedía aclaraciones ¿Para qué fue al sexólogo? La persona que está teniendo tantas relaciones ¿podría contarlas? ¿Qué es curiosidad anal? y sobre todo ¿Tienes videos X de Terelu Campos? ¿Qué delitos no se han confesado? Pueden terminar de aclarar misterios y de añadir otros nuevos en los comentarios de una manera anónima. El chafardero que hay en cada uno de nosotros lo está pidiendo.

Febrero 16, 2008

John Boyne. El niño con el pijama de rayas.

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Ediciones Salamandra, 2007. 220 páginas.
Tit. Or. The boy in the stripped pyjama. Trad. Gemma Rovira Ortega.

John Boyne, El niño con el pijama de rayas
Visión trivial

Hay productos de los que es imposible escaparse. Estoy seguro de que muchas personas de mi generación morirán sin haber escuchado una obra completa de Stravinsky, pero para no haber oído el ‘Corazón Latino’ de Bisbal tienes que ser como mínimo un ermitaño. Con los libros pasa lo mismo. A mi mujer le regalaron ‘La catedral del mar’ en castellano y en catalán; sólo mi cabeza dura me ha impedido leerla. Lo mismo me ha pasado con este libro; después de que dos personas me lo dejaran al final he cedido.

El protagonista es un niño cuyo padre, oficial alemán, tiene un nuevo destino fuera de Berlín. Allí estará sólo y sin amigos hasta que descubre que, tras la enorme alambrada hay mucha gente, toda vestida con pijama de rayas. Explorando se encontrará con un niño del que se hará amigo.

La contraportada no quiere decir mucho para ‘no estropear la sorpresa’, pero muy obtuso hay que ser para no imaginar de qué va la historia. El libro se está vendiendo como rosquillas y la única crítica que he escuchado es que a veces el niño se expresa como si fuera el adulto. No es eso lo que a mí me parece más grave.

El principal defecto de este libro es que no cuenta nada. La mayor parte de las escenas son irrelevantes, ni aportan nada a la historia ni están escritas en una prosa atractiva. Aunque el libro es corto y con letra grande, se hace largo. Lo único ligeramente interesante es el final -que no les voy a revelar, pero que muchos lo adivinan rápido-. A la gente que le gusta las metáforas -como Vigo- les decepcionará profundamente. La única posible es que el niño sea una metáfora de nosotros, ciegos a la dura realidad, pero es una interpretación propia que probablemente no tuviera en mente el autor.

Después de leer Sin Destino este libro es un cuento descafeinado. Pero a mucha gente le ha gustado, así que ustedes mismos.

Escuchando: Deep Down. Joan Armatrading.


Extracto:[-]

A primera vista no estaba tan mal. Justo debajo de la ventana de Bruno había un jardín bastante grande y lleno de flores en pulcros y ordenados arriates. Parecían muy bien cuidados por alguien que hubiera comprendido que plantar flores en un sitio como aquél era una buena idea, como lo habría sido, durante una oscura noche de invierno, encender una velita en el rincón de un lúgubre castillo situado en medio de un brumoso páramo.

Más allá de las flores había un bonito adoquinado con un banco de madera, donde Gretel se imaginó sentada al sol leyendo un libro. En el respaldo del banco se veía una placa, pero desde aquella distancia no logró leer la inscripción. El asiento estaba orientado hacia la casa, lo cual podía resultar un poco extraño, pero dadas las circunstancias la niña lo entendió.

Unos seis metros más allá del jardín y las flores y el banco con la placa, todo cambiaba: paralela a la casa discurría una enorme alambrada, con la parte superior inclinada hacia dentro, que se extendía en ambas direcciones hasta más allá de donde alcanzaba la vista. Era una alambrada muy alta, incluso más que la casa donde se hallaban los niños, y estaba sostenida por gruesos postes de madera, como los de telégrafos, repartidos a intervalos. En lo alto, gruesos rollos de alambre de espino enredados formaban espirales. Gretel sintió un escalofrío al ver las afiladas púas.

Detrás de la alambrada no crecía hierba; de hecho, a lo lejos no se veía ningún tipo de vegetación. El suelo parecía de arena, y Gretel sólo vio pequeñas cabanas y grandes edificios cuadrados, separados entre ellos, y una o dos columnas de humo a lo lejos. Abrió la boca para decir algo, pero no encontró palabras para expresar su sorpresa, así que hizo lo único sensato que se le ocurrió: volver a cerrarla.

—¿Lo ves? —dijo Bruno a su espalda. Estaba satisfecho de sí mismo porque, fuera lo que fuese aquello que se veía y fueran quienes fuesen aquellas personas, él lo había visto primero y podría verlo siempre que quisiera, puesto que se veía desde su ventana y no desde la de Gretel. Por tanto, todo aquello le pertenecía: él era el rey de todo lo que contemplaban y ella su humilde súbdita.

—No lo entiendo —admitió Gretel—. ¿A quién se le ocurriría construir un sitio tan horrible?

—¿Verdad que es horrible? Me parece que esas casuchas sólo tienen una planta. Mira qué bajas son.

—Deben de ser casas modernas —sugirió su hermana—. Padre odia las cosas modernas.

—Entonces no creo que le gusten.

—No —dijo Gretel, y siguió contemplándolas.

Tenía doce años y se la consideraba una de las niñas más inteligentes de su clase, así que apretó los labios, entornó los ojos y se exprimió el cerebro para comprender qué era aquello.

Febrero 15, 2008

Esta noche, BLB

Archivado en: General — Palimp @ 11:02 am
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BLB

Esta noche, tal y como se avisaba en esta entrada se celebra el quinto encuentro de Bitácoras y Libros en Barcelona, al que está invitado quien quiera venir a pasar un rato agradable hablando de libros y otros temas variados.

Recuerdo que los deberes para esta noche son traer un secreto inconfesable. Para garantizar el anonimato se recomienda traerlo impreso y en un papel pequeño bien doblado. Se introducirán en una bolsa opaca, sin que nadie pueda ver quien ha metido que papel y se mezclarán bien. En la bolsa ya estarán cuatro secretos falsos para despistar, así que no se preocupen porque su secreto inconfesable seguirá siendo secreto.

¡Nos vemos!

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