Vladimir Bartol. Alamut.
Editorial Salvat, 1994. 382 páginas.
Tit. Or. Alamut. Trad. Mauricio Waczec y Slavica Membrado Boursac.
Es un lugar común que la palabra asesino viene de hashshashÃn, o consumidor de hachÃs, en referencia a una secta controlada por Hasan-i Sabbah. Asà lo creÃa yo también pero por lo visto no es asÃ. Quien divulgó la historia fue nada menos que Marco Polo y parece que hay más de fabulación que de verdad. En este artÃculo: Los asesinos se aclaran un poco las cosas y en este otro de la wikipedia: NizarÃes se arroja también más luz sobre el asunto.
Vladimir Bartol, sin embargo, novela la versión más cercana a Marco Polo. En Alamut, una fortaleza prácticamente inexpugnable, Hassan Ibn Saba ha montado unos jardines ocultos muy particulares. Ahà tiene escondido un harén y cuando algunos jóvenes demuestran su valor en el combate los droga con hachÃs, los traslada dormidos a los jardines, y les hace creer que están en el paraÃso. A partir de entonces serán capaces de hacer cualquier cosa por su jefe, incluso cometer asesinatos suicidas.
Esto último parece ser históricamente cierto, pero por desgracia hoy dÃa sabemos que no hace falta un montaje como el descrito en el libro para convencer a alguien de que se suicide cometiendo un atentado. Hassan Ibn Saba afirma en un momento dado que una antorcha no arde dos veces para indicar que si se quiere conseguir el mismo efecto que tuvo el profeta Mahoma se tendrÃa que inventar algo nuevo o no funcionarÃa. No ha sido asÃ.
En teorÃa el libro es una crÃtica a los sistemas totalitarios, aunque no sé si consigue muy bien su propósito; en muchas ocasiones se empatiza con el protagonista, que sacrifica a los jóvenes por un fin más elevado. El protagonismo va recayendo en diferentes personajes, asà vemos el punto de vista de los soldados, del artÃfice de todo el movimiento e incluso de las jóvenes que esperan en el harén.
Como puede verse por los artÃculos enlazados al comienzo de la entrada la fidelidad histórica no es excesiva, y como literatura tiene sus fallos. Pero en general es una lectura correcta que hace reflexionar en muchas ocasiones y que tiene sus momentos entertenidos. En cualquier caso, no ha sido una elctura desaprovechada.
Reto 2008: Eslovenia.
Escuchando: I Want Your Love. Chic.
Extracto:[-]
Era la primera vez que Ibn TahÃr bebÃa la quintaesencia de la doctrina ismaelita. Le pareció misteriosa y esperó con impaciencia nuevas revelaciones.
Abu Soraka se retiró. Una vez que se hubo ido, el griego Theodoros, al que llamaban Al–Hakim (el Médico) y que habÃa abrazado la verdadera fe, hizo su entrada en la sala de estudios. Era un hombrecito corpulento, provisto de una barba negra y en punta, y de un bigotito del mismo color. TenÃa un rostro redondo y sonrosado, extrañamente dividido por una nariz larga y recta que le bajaba hasta el nivel de los labios, gruesos y rojos como los de una mujer. Además, poseÃa una doble papada grasa y delicada, unos ojos redondos y reidores… y nunca se sabÃa si hablaba seriamente o en broma. Los alumnos lo honraban con el tÃtulo de dey pese a no estar consagrado. De él se sabÃa una sola cosa: el jefe supremo en persona lo habÃa traÃdo de Egipto. Era un médico muy instruido y enseñaba muchas materias, aunque principalmente la constitución y el funcionamiento del cuerpo humano. TenÃa reputación de ser una especie de sabio, que soñaba con armonizar las enseñanzas del Corán con la filosofÃa griega. Cuando describÃa las enfermedades, los venenos y las diferentes especies de muertes, salpicaba sus exposiciones con citas sacadas de los filósofos de su paÃs, principalmente de los escépticos, de los cÃnicos y de los materialistas. Al escucharlo, los alumnos abrÃan desmesuradamente los ojos de asombro y más de uno encontraba que sus enseñanzas estaban algo teñidas de impiedad. Por ejemplo, tenÃa una manera muy personal de explicar los orÃgenes del hombre, mezclando los inventos de su cosecha con las lecciones de los pensadores griegos y los preceptos del Corán.
–Recordad –le gustaba decir–, que Alá creó a Adán a partir de cuatro elementos. Primero necesitó la materia sólida, pero ésta era dura y desmenuzable. La redujo a polvo y la mezcló con un segundo elemento: el agua. Con esta mixtura de polvo y agua hizo barro, con el que modeló la figura del hombre. Pero esta figura era blanda y se deformaba al menor contacto. Asà creó el fuego para secar el embotono externo de la figurita humana. Ahora el hombre tenÃa una piel, flexible pero demasiado pesada. Le sacó un poco de materia de en medio del pecho y por temor a que el vacÃo asà formado comprometiera la solidez del conjunto, le insufló aire. De esta manera fue acabado el cuerpo del hombre, que hasta ahora se compone de estas cuatro sustancias: tierra, agua, fuego y aire.
»Para que el hombre posea la vida –prosiguió el sabio–, sabed que Alá le insufló un alma. De origen divino, el alma es extraordinariamente sensible a la armonÃa que debe reinar entre los distintos elementos que componen el cuerpo. En cuanto se rompe el equilibrio, la armonÃa desaparece y vuelve a su origen, que es el mismo Alá.
»Las perturbaciones del equilibrio entre los elementos pueden ser de dos órdenes: de orden natural o de orden mágico. Los trastornos naturales pueden entrañar cuatro especies de muertes. Si, como consecuencia de una herida, el cuerpo pierde su sangre, se produce un agotamiento del elemento acuoso y llega la muerte. Si se le aprieta la garganta a alguien, se lo priva del elemento aéreo: se asfixia y muere. Una persona que muere congelada es que ha perdido el elemento Ãgneo. Finalmente, en un cuerpo que se disloca es el elemento sólido el que se rompe y se disuelve; la muerte es también inevitable.
»Quedan las muertes mágicas, llamadas también médicas, que son más problemáticas… Están provocadas por misteriosas sustancias naturales que llamamos venenos. La tarea de las ciencias naturales es hacernos conocer el uso de los mencionados venenos y de enseñarnos a fabricarlos… Un arte útil y necesario para todo ismaelita militante.
Estas enseñanzas sorprendÃan a Ibn TahÃr y no menos que las anteriores. ¡Aquellas cosas eran tan nuevas para él! Además, le costaba captar las razones por las cuales tenÃa que estudiar materias tan insólitas. El griego se inclinó sonriendo y se marchó. El dey Ibrahim volvió a aparecer delante de los alumnos. Su llegada produjo un silencio de muerte. Ibn TahÃr adivinó que iba a hablarles de algo importante; en efecto, se trataba de dogmática ismaelita. Ante todo, el maestro hizo una pregunta indicando al alumno que debÃa responder. Preguntas y respuestas se sucedieron rápidamente, breves, extrañamente acompasadas. Ibn TahÃr concentró toda su atención.
–¿Quiénes son los peris?
–Los peris son malos espÃritus de sexo femenino que reinaban en el mundo de Zaratustra, quien los arrojó a los infiernos.
–¿Quién era Zaratustra?
–Zaratustra era un falso profeta, adorador del Fuego, que Mahoma arrojó a los demonios.
–¿Dónde viven los demonios?
–En la cima del monte Demavend.
–¿Cómo lo sabemos?
–Por los vapores que exhala la montaña*.
–¿Eso es todo?
–Y por los aullidos de las voces que oÃmos llegar de allÃ.
–¿Quiénes son los selyúcidas?
–Los selyúcidas son invasores: turcos llegados del paÃs de Gog y Megog para apoderarse del poder en Irán.
–¿Cuál es su naturaleza?
–Su naturaleza es doble: mitad hombres, mitad demonios.
–¿Por qué?
–Porque unos devis o espÃritus del mal se aparearon con mujeres de raza humana, que luego engendraron a los selyúcidas.
–¿Por qué abrazaron los selyúcidas el Islam?
–Para disimular su verdadera naturaleza.
–¿Cuáles son sus intenciones?
–Aniquilar el Islam e instaurar en la tierra el reino de los demonios.
–¿Cómo lo sabemos?
–Por el hecho de que apoyan a un falso califa en Bagdad.
–¿Quién es en Irán el peor enemigo de la causa ismaelita?
–El gran visir del sultán, Nizam al–Mulk.
–¿Por qué siente un odio mortal por la única y verdadera doctrina?
–Porque él mismo es un renegado.
–¿Cuál es su crimen más impÃo?
–Su crimen más impÃo es haberle puesto precio a la cabeza de Nuestro Amo en diez mil monedas de oro.
Ibn TahÃr se entusiasmó. SÃ, el gran visir que habÃa hecho decapitar a su abuelo era un criminal. Y ahora atentaba contra la misma vida del jefe supremo de los ismaelitas…




Abril 10th, 2008 at 7:26 am
Ya decÃa yo que aquella historia de los hashshashÃn drogados por hachis creyéndose en el ParaÃso de Allah tenÃa algo de fabulación. Si al menos hubiera sido otra droga de mayor calibre…
Hay una cita en el libro, la tendrÃa que buscar ahora, y se me hace pesado, pero tu que tienes el libro más reciente la recordarás. Yo más o menos me la invento (aunque hago un intento poético)
“Dios has creado al hombre sin alas pero quiere volar, y con la el espÃritu de un león pero sin su fuerza. ¡Qué limitado que has creado al hombre!”
Abril 10th, 2008 at 11:33 am
Algo me suena… intentaré buscarla a ver si la localizo.
Abril 1st, 2010 at 6:41 pm
Buen libro, que sin embargo deja mucho que desear porque bebe en fuentes historicas contaminadas.
Toda la historia del Jardin del Paraiso y de los asesinos drogados con hachiss es falsa, y no solo falsa sino que se sigue vendiendo aún porque interesa.Los historiadores (los buenos) saben que Marco Polo (el autor de la leyenda) llego a Alamut varias decadas después de que hubiera desaparecido la fortaleza. Y que los historiadores sunnitas y chiitas (duodecimanos)se encargaron de hundir y desprestigiar a los ismaelitas alla donde les encontraban, y por ello inventaron centenares de panfletos ridicudizandoles y tergiversando su historia y su fé.
Los asesinos si eran capaces de matar (lo cual es deplorable), pero no se drogaban con hashis, es todo tan infantil, imaginaros un asesino todo colgado y paposo en busca de su victima…jajajajaj
Abril 7th, 2010 at 6:04 pm
Es una novela, claro, asà que se puede permitir licencias.