Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

mayo 30, 2008

Robert H. Frank. El economista naturalista.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 10:51 am
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Editorial Península, 2008. 940 páginas.
Tit. Or. The Economic Naturalist. Trad. Carlos Fernández-Victorio Hernández.

Robert Frank, El economista naturalista
Enigmas resueltos

Desde esta bitácora se ha hecho campaña muchas veces sobre la necesidad de tener un mínimo de cultura científica. Aquí puede incluirse la cultura económica, necesaria siempre pero más en los tiempos moviditos que nos está tocando vivir. Se agradece la existencia de un libro de divulgación de estos temas.

¿Se puede explicar economía sin usar términos complicados? Se puede, y Robert H. Frank lo demuestra. Su tesis es que todo se aprende mejor si se empieza con conceptos sencillos y se machacan hasta que se aprenden. Entonces es el momento de pasar al siguiente nivel. Su estrategia es muy sencilla. Sus alumnos deben escoger una pregunta cotidiana y responderla desde un punto de vista económico. Por ejemplo ¿Por qué muchos bares cobran el agua pero regalan cacahuetes? Porque su objetivo es vender bebidas alcohólicas y mientras que los cacahuetes se complementan con el alcohol, el agua compite con esa venta.

Cada una de las respuestas sirve al autor para ilustrar algún concepto económico fundamental, como el coste de oportunidad, la oferta y la demanda, la economía del descuento o los límites de la propiedad. En concreto me ha gustado el capítulo 2 que nos explica que el dinero no se da gratis:

En el futuro, igual que en el pasado, la única manera de enriquecerse será conjugando de algún modo habilidad, ahorro, esfuerzo y suerte

Quedan avisados los que creen en sistemas maravillosos.

También explica muchos de una manera sencilla muchos de los defectos del sistema capitalista, que los liberales parecen obviar. En el capítulo 5 se explica la carrera armamentística que supone en muchos casos un mercado en competencia.

Es posible que algunas de las explicaciones no resulten satisfactorias, y el autor anima a que cada uno busque sus propias soluciones. Su mejor baza es un lenguaje ameno y una buena capacidad de ilustrar como la economía se aplica en todas las situaciones cotidianas. Su único defecto es que a un experto quizá no le diga nada nuevo.

Pueden leer otra reseña en Economy: El economista naturalista.


Extracto:[-]

¿Por qué muchos bares cobran el agua a sus clientes, pero les regalan los cacahuetes?

Algunos bares cobran a sus clientes hasta cuatro dólares por una botella de agua de medio litro y, sin embargo, tienen siempre a disposición de los clientes cuencos llenos de frutos secos salados. Dado que es más caro producir frutos secos que agua, ¿no debería ser al revés?

Para comprender esta práctica, lo fundamental es reconocer que las condiciones en que los bares ofrecen agua y frutos secos están determinadas por el efecto de estos productos en la demanda del producto principal de los bares, a saber, las bebidas alcohólicas. Los frutos secos y las bebidas alcohólicas se complementan. Cuantos más frutos secos se comen, más cervezas o combinados se piden. Puesto que los frutos secos son relativamente baratos y cada bebida alcohólica tiene un margen de beneficio relativamente alto, no cobrar por los frutos secos suele contribuir a aumentar los beneficios de los bares.

En cambio, el agua y las bebidas alcohólicas son productos sustitutivos. Cuanta más agua beban los clientes, menos bebidas alcohólicas pedirán. Por eso, aunque el agua es relativamente barata, los bares tienen buenas razones para cobrar un precio alto por ella y así desincentivar su consumo.

mayo 29, 2008

Váyase, señor Andersen

Filed under: Noticias — Palimp @ 7:56 am
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Lo leo en Literatúrame y copiado prácticamente igual en El País y El Mundo. No sé que noticia ha motivado esta nota de prensa. Parece ser que cuando Andersen fue a visitar a Dickens no hubo manera de quitárselo de encima.

Ya comentamos en esta entrada: Los cuentos de Andersen que el escritor era:

un ser egocéntrico, narcisista, solitario, angustiado…

Por lo visto, también era un poco pesado.

No todos quieren perrear

Filed under: Noticias — Palimp @ 6:37 am
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Al menos no en El País, que han escrito muchos artículos criticando a Rodolfo Chikilicuatre. El que me parece más torticero es el siguiente: Lo baila el Cervantes. En el se critica que Rodolfo fuera al instituto Cervantes pagado con el dinero de todos y que los fondos públicos deben utilizarse para promocionar contenidos de calidad.

Los ojos se me salen de las órbitas. Después de todas las mierdas que pueden verse por TVE ¿A que vienen esas críticas? No sé que enfrentamiento tendrán con La sexta (me apuntan que temas de fútbol), pero faltar a la verdad no les hace ningún bien.

En primer lugar porque Rodolfo ha sido una mina de oro para TVE -que también pagamos con dinero público- y segundo porque como dijo el director del instituto Cervantes en Belgrado:

El Instituto Cervantes funciona en dos andenes: uno es la promoción de la cultura española y otro la lengua. La visita no ha tenido ningún carácter de manifestación cultural y este personaje no ha ofrecido una lección magistral. El encuentro fue totalmente informal. Nosotros tenemos claro que el 95% de nuestros estudiantes son jóvenes que están entusiasmados porque llega el festival a Serbia. Y en Serbia, España es muy popular. Los estudiantes están muy interesados en ver al representante español, sea el que sea. Será más o menos afortunado, pero es el candidato de España

Un candidato elegido por votación popular. Por si no lo recuerdan.

P.D. No creo que dedique más entradas al Chiki chiki; espero que perdonen el cambio de rumbo temporal de la temática habitual de la bitácora.

mayo 28, 2008

Ernesto Cármena. El Creacionismo ¡Vaya Timo!

Filed under: Ensayo — Palimp @ 10:14 am
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Editorial Laetoli, 2006. 156 páginas.

Ernesto Cármena, El Creacionismo ¡Vaya Timo!
¡Caña al mono!

Imaginen que alguien les dice que la tierra es plana. Que el mito de Colón es una fábula, que lo de la gravedad es un invento de los científicos sin ninguna base y que las fotos de la tierra desde el espacio son un montaje. En defensa de su teoría sólo nos muestra algunos pasajes de la biblia. ¿Increíble, no? Sin embargo la Flat Earth Society sostuvo esas ideas hasta bien entrado el siglo XX.

No nos hemos librado de teorías absurdas basadas en la interpretación de la biblia. En la actualidad todavía hay mucha gente que cree que animales y plantas fueron creados por un ser superior… y ahí está el libro del Génesis para probarlo. Ignorando la gran cantidad de pruebas que demuestran que la teoría de la evolución es verdadera se empeñan en defender lo indefendible con argumentos capciosos, tergiversaciones de la realidad, demagogia y mucho ruido.

Hasta ahora pensaba que el creacionismo era algo típicamente estadounidense, pero no hace mucho desembarcaron los defensores del diseño inteligente en nuestras tierras. También en nuestro país hay mucha gente -hasta un 20% en extremadura- que cree que los seres humanos no provienen de especies animales anteriores. Esto del diseño inteligente tiene su guasa, porque no es más que el creacionismo de siempre camuflado para que no parezca religión.

La pregunta es ¿Hay algún argumento -dejando de lado la biblia- que nos permita dudar de la validez de la evolución? La respuesta es sencilla. NO. Desmontar las falacias creacionistas es difícil en un debate, pero muy sencillo en un libro. Carmena lo hace de una manera demoledora, con una ferocidad quizás excesiva para mi gusto, pero con eficacia.

Primero: teoría en ciencia no quiere decir Conocimiento especulativo sino serie de leyes. También es teoría la relatividad, y nadie la pone en duda. Segundo: se conocen muy bien los mecanismos de la evolución, no hay escasez en el registro fósil y un ojo puede desarrollarse a través de pasos intermedios. Tercero: basta de manipular y sacar de contexto citas de científicos para que parezcan que apoyan el creacionismo. La ciencia funciona a base de críticas, pero éstas no son a la totalidad, sino a la explicación de algunos mecanismos.

Hasta el momento los únicos que daban la lata con argumentos creacionistas en este país eran los testigos de Jehová. Espero que las cosas no empeoren, así que como profilaxis lean este libro. Les será de mucha utilidad.


Extracto:[-]

Creacionismo y repollismo

Imagínate que te encuentras con un tipo más loco que tú en un bar. Te encuentras alegre y un poco menos fanático que de costumbre, así que le permites que te cuente sus desvaríos: “Sólo recientemente la gente comenzó a tener hijos”, dice el chiflado, “antiguamente, cada persona nacía de un repollo…”

Qué disparate, ¿verdad? Por supuesto que lo es, entre otras cosas porque va contra la Biblia. Podrías emplear diversos métodos para demostrarle que está equivocado, pero él no tiene ninguna intención de escucharte: sólo acepta discutir acerca de los registros familiares y no le interesa ningún otro tipo de argumentos. Repite sin cesar que “¡no hay datos genealógicos anteriores al siglo XVII!”

Tengo entendido que eres un aficionado a la genealogía. En tus ratos libres has estado entrevistando a gente y husmeando en los registros civiles y eclesiásticos para reconstruir tu árbol familiar. Ya has logrado adentrarte en la Edad Media. En tus hallazgos —¡qué sorpresa!— no figura absolutamente nada sobre repollos que engendran personas. La gente se casaba, las mujeres parían, los hijos heredaban los apellidos de sus padres… Imagina que le muestras al chifladillo todo el mamotreto que has recopilado. Sin duda, eso debería obligarle a rechazar su “teoría”. Pero tus pruebas, contesta él, no sirven.

En primer lugar, te falta una tatara-tatara-tatarabuela, y hay algún que otro dato dudoso: tu investigación no es absolutamente perfecta, luego no sirve. En segundo lugar, esos registros están muy incompletos: en muchos países, ¡ni siquiera existen ¡Hay enormes huecos! Y, finalmente, has interpretado los datos basándote en tu teoría reproduccionista según la cual la gente siempre ha tenido hijos.

En otras palabras, la información no es absolutamente perfecta, la genealogía mundial tiene grandes huecos y tu interpretación de los hechos es necesariamente sesgada. De un plumazo, ¡el chiflado se ha quitado tus pruebas de en medio!

Me encantaría ver tu reacción, como amante de las estirpes y los abolengos, ante esos argumentos irritantemente estúpidos. Pero, ¿en qué se diferencian las excusas repollistas de las que empleáis los creatas con el registro fósil? Veamos algunas.

La organización creacionista Answers in Génesis afirma en sus publicaciones que no se ha encontrado la pelvis de la “ballena andante” Ambulocetus. Según ellos, si no conoces la zona pelviana, no puedes decir cómo se movía el animal, y, por tanto, las habilidades anfibias que los evolucionistas le atribuyen son
puro invento.

En realidad, aunque en la primera publicación científica sobre el Ambulocetus no se mencionaban los huesos pélvicos (porque aún estaban bajo tierra), éstos salieron a la luz dos años después, en 1996. Como cabía esperar, la pelvis resultó pequeña pero fuerte, apta para la locomoción en tierra y adherida a la columna, al contrario que en los cetáceos más evolucionados, que la tienen suelta o, mejor dicho, flotante. Answers in Génesis sabe perfectamente todo esto y así lo admite en una lacónica nota. Pero su artículo-basura contra la evolución de las ballenas, traducido a múltiples idiomas y clonado por una legión de grupos fundamentalistas, sigue sin ser corregido. En Internet podemos leer hasta en la sopa que no hay pelvis de Ambulocetus. ¡Al infierno por mentirosos!

La estrategia de los creatas de Apologetic Press es más ingenua. Estos sí aceptan la existencia de la dichosa pelvis, pero la enarbolan contra los científicos, como hizo Caín con aquella quijada de burro. Si el Ambulocetus tenía una pelvis, dicen, “¿cómo explican los evolucionistas que se haya perdido en los cetáceos modernos, ¿eh? ¿Eh?” Como si la desaparición de una estructura inútil supusiera un desafío para la teoría…

Los creatas hacéis esto a menudo: pedís un fósil transicional, os lo damos, y, en lugar de exclamar elegantemente: “¡touché.”, señaláis con el dedo y chilláis: “¿Cómo se explica esto? ¿Y esto otro?” La respuesta suele ser fácil pero, evidentemente, conocerla os importa un pimiento.

mayo 26, 2008

Jordi H. Rofa, Josep Melero, Joan Vigó y Sr. X. A dues Llengües i quatre mans.

Filed under: Cuentos — Palimp @ 3:35 pm
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Edicions El Portal, 2008. 176 páginas.

A dues llengües i quatre mans
Cahondeo

Hay un vecino en la blogosfera cuya escalera está muy concurrida. Pueden verlo en Malerudeveuret. El 27 de mayo presentarán este libro y a mí me apetecía leerlo. Uno lleva tiempo siguiendo esa bitácora y sabe que de ahí pueden salir muchas cosas buenas.

Así es. A dues Llengües i quatre mans es una serie de relatos pornohumorísticos escrito al alimón entre los cuatro componentes de Progula. Uno empieza la historia y la va pasando al resto de componentes, que la continúan. Cada cual escribe en catalán o castellano, según lo considere y el resultado son unas historias delirantes con quiebros sorprendentes y mucho sentido del humor.

Cumplen su definición perfectamente. Son humorísticas, porque te arrancan verdaderas carcajadas. Lo estaba leyendo en la fila del banco y tuve que dejarlo porque no me aguantaba la risa. Son pornográficas porque animan los órganos genitales. Tuve que dejar de leerlo en el metro porque me ponían de muy buen humor :)

Hay escenas impagables: el pajillero impenitente, el medium gigoló, el record gayness de sodomías… No tarden, busquen el libro en su librería más cercana y prepárense para pasar un buen rato… en más de un sentido.

Buenísimo.

Mañana se presenta el libro en l’original. No falten.


Extracto:[-]

El momento de tomar tierra ya estaba cerca. Tal era la emoción que sentía en aquellos instantes que le sorprendieron los últimos tres o cuatro metros de la operación en caída libre.

Los entumecidos músculos de Santo Tomás de Torquemada no supieron reaccionar ante el tremendo batacazo que siguió a la caída. Tras unos instantes de vacilación, el santo reaccionó irguiéndose sobre sus pies, que reconocieron la casi olvidada presa de la gravedad, después de quinientos años levitando a la vera del Señor. Su vista se depositó de inmediato sobre sus propias manos. En ellas vio las manos curtidas de un hombre de unos treinta o cuarenta años y eso le complació: “Gracias, Señor, por esta dosis de juventud”. Acto seguido, observó su vestimenta, compuesta por su sempiterno hábito blanco cubierto por la capa negra que abrazaba sus hombros y parte del pecho. “Para in sécula”, pensó el santo, sumido en un instante de gozo. Sus temblorosas manos recorrieron su rostro, que reconoció como el de aquel Primer Inquisidor General de España, él mismo, tantos años atrás. Le alegró también comprobar que su cabellera era como la de entonces, luciendo la tonsura coronilla, es decir, una corona de pelo que rodeaba, a la altura de la frente, el resto de una cabeza vacía de cabellos.

Tras esta obligada introspección física, Santo Tomás de Torquemada pasó a ocuparse de su entorno. Frente a él todo era playa y mar. Una playa en la que no había un alma. Una playa vacía. Acababa de amanecer, sin duda, y no entendía el santo cómo no habían acudido ya los pescadores a iniciar sus labores. Se volvió y contempló con estupor las enormes edificaciones, como grandes templos, que presidían lo que debía ser una avenida principal. Sin embargo, tampoco allí parecía haber nadie.
Se volvió hacia el disco solar, que emergía lentamente, indeciso, al Este sobre las rocas. Hincó sus rodillas en la arena y, entrelazando sus manos, adoptó la posición que había sabido mantener tan divinamente los últimos cinco siglos. Se sintió mejor y se dispuso a meditar sobre el papel que de él se esperaba en esa villa. Fue su Señor quien decidió que fuera él el que visitase la tierra con la finalidad de valorar la evolución que había sufrido la Fe durante estos últimos siglos. Sin embargo, le extrañaba el hecho de que le propusieran para la misión dos santos que ni él mismo conocía. Tanto San Voltaire como San Groucho Marx habían pensado en él y eso le llenaba de orgullo. También ellos habían pensado en la villa de Lloret de Mar como destino adecuado para sus observaciones, insistiendo reiteradamente ambos en que la reencarnación se produjese en el mes de agosto, como finalmente había sucedido. Recordando las caras sonrientes de los dos santos en el momento de su partida, pensó Santo Tomás de Torquemada que tal vez no les había agradecido suficientemente la confianza que habían depositado en él y decidió dedicarles setenta años de víspera y letanías, tarea que comenzó en ese preciso instante.
Tuvo que ser un pelotazo en su sudorosa cara lo que le hiciera abrir los ojos al santo, abandonando así su divina absorción bajo aquel sol bíblico.

—I’m sorry —fueron las palabras de la impía criatura de cabellos rubios con los pechos al descubierto y con un pequeño trapo como única vestimenta que se encontraba a menos de un metro de él.

—¡Hereje! —exclamó el santo cruzando los brazos ante su propio rostro evitando así aquella visión.

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