Pudimos perrear
En El Terrat saben hacer bien las cosas. El siguiente video -parodia de uno de la campaña de Obama- consiguió ponerme la piel de gallina:
Sí, el sábado pudimos perrear. Cuando le tocó el turno a España apareció Rodolfo con su guitarra de juguete tocando En la vieja factoría y aunque se les notaba nerviosos dieron el espectáculo. Disco volviéndose loca cuando el chiki chiki la vuelve muy tontita y Gráfica equivocándose con los pasos. Lo nunca visto.
Este gamberrismo sano, este reírse de la solemnidad de un certamen ya caduco no tiene precio. En El País ya han descubierto lo que comentamos aquí, que ya lo habían intentado antes, pero ahora lo han conseguido.
Una provocación en toda regla que ha funcionado: han pedido a España que mande mejores canciones y los eurofans reniegan de él, supongo que porque se toman el festival en serio.
Yo no puedo hacerlo. Ayer escuché algunas de las canciones y todas sin excepción me parecieron malísimas. Recordé por qué no veía eurovisión desde que tenía quince años. No tengo un gusto musical estándar, así que mi criterio no cuenta mucho, pero creo que la calidad es bastante floja. No veo a ninguno de estos grupos en los cuarenta principales.
Todo el mundo dice que eso no importa, que los votos ya están repartidos y que la calidad no es el factor determinante. Muchos incluso se enfadan porque los países del este se reparten los votos entre ellos. Después de muchos años mandando gente de tercera fila porque los artistas profesionales no quieren arriesgarse de repente se despierta un sentimiento pro eurovisión. Como el niño rico que ha dejado de jugar con la pelota pero se enfada cuando otro juega con ella.
Incluso todavía hay despistados que critican la baja calidad musical del chiki chiki. Gente que debió nacer sin la glándula del sentido del humor. Porque se puede estar en contra de tomarse en broma el festival, pero hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que la cosa no va en serio.
Claro que viendo a muchos grupos que van en serio se comprende. El emperador está desnudo; cuántos grupos valen lo mismo o menos que Chikilicuatre y por las campañas de publicidad suben a los primeros puestos de los más vendidos. Buenafuente ha promocionado el Chiki Chiki, pero la gente ha entrado en el juego. Muchos artistas que se creen no se qué deberían tomar nota.
Este apoyo popular a Rodolfo me reconcilia con mis conciudadanos. Me hace pensar que todavía hay esperanza. Me sabe mal vivir en un país que después de la oposición que hizo el Partido Popular lo siguieran votando, pero me encanta vivir en un país que se anima a hacer una broma de estas proporciones.
En El Terrat supieron ver muy bien la oportunidad que les planteaba la plataforma Salvemos Eurovisión -que parece que será imitada por otros países-. Sabían que tenían una oportunidad de ganar el favor del público. Y lo hicieron. Metieron a Rodolfo en la final y -lo que parecía más increíble- que ganara.
He leído por ahí que éste es el peligro de la democracia. Si nos ponemos en manos del pueblo lo que conseguiremos serán gañanes impresentables. Vox populi, vox stultorum. Teniendo en cuenta que hemos conseguido el mejor puesto de los últimos cuatro años la voz del pueblo ha resultado tener más criterio que la de los expertos. Y recordemos que lo bueno de la democracia no es que elija a los mejores, sino que evita la permanencia de los peores.
En una Europa cada vez más intolerante con la inmigración mandar como representante español a un argentino que canta reggeton es toda una declaración de principios. Una defensa del mestizaje. Surrealista, pero mestizaje.
¡¡Perrea, perrea!!




