Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

junio 22, 2008

Series míticas

Filed under: Audiovisual — Palimp @ 10:06 pm
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Cada vez más las cadenas de televisión están poniendo a disposición del mundo sus archivos audiovisuales. Radio Televisión Española también lo está haciendo, poco a poco, como puede verse en este enlace:

Series míticas

En esta sección irán colgando todos los episodios de la serie Los gozos y las sombras, adaptación de la novela de Torrente Ballester. Sin duda una buena iniciativa.

junio 20, 2008

Aprobado el Canon digital

Filed under: Noticias — Palimp @ 9:08 pm
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Reitero que no estoy de acuerdo con muchos de los planteamientos de los defensores de la Cultura Gratis, pero sigo estando en desacuerdo con las actitudes de las sociedades gestoras de derechos y, por supuesto, con el nuevo canon digital que se aplicará a todo medio susceptible de almacenar información. Conste que a mí no me afecta, apenas compro discos duros y los CD’s y DVD’s los compro sin canon.

Estoy de acuerdo con lo que se dice en el blog Salmón y en CaspaTv, y que se puede resumir así:

- Es aberrante que un impuesto se pague a una entidad privada sin saber a que se destina ese dinero.

- Es un canon indiscriminado que afecta a un gran porcentaje de medios que nunca se utilizarán para almacenar contenido pirata.

- El reparto se hace por ventas, así que sólo beneficia a los que venden mucho, los que venden poco ingresan menos por el canon que lo que pagan, y pueden ser un 95%.

- Una ley que beneficia a tan pocos a costa de tantos sólo puede aprobarse gracias a grupos de presión que hayan invertido dinero para conseguirlo. Algo poco democrático.

- Estamos subvencionando a unas empresas que no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, y mientras sigamos haciéndolo nunca lo harán. A la vez se gravan productos tecnológicos dificultando su venta en una sociedad no excesivamente modernizada.

- Se paga un canon compensatorio pero se siguen criminalizando las descargas ilegales (aunque no sean delito) y se pide seguir el ejemplo francés de cortar conexiones.

Que un creador debe ganar dinero con su trabajo es algo que está fuera de toda duda, pero que estas compañías digan que defienden la cultura debería sacarles los colores. Internet y las nuevas tecnologías están provocando una curiosa disociación. Tele 5 denuncia a Youtube mientras Antena 3 y Muchachada Nui tienen un canal específico y La Sexta proporciona sus contenidos en su web. Las discográficas se quejan de que no venden mientras iTunes ha vendido 5000 millones de canciones, incorpóreas, que pueden descargarse gratis de miles de sitios, pero que la gente prefiere comprar y adquirir legalmente.

Los tiempos están cambiando y más tarde o más temprano se tendrán que dar cuenta. Mientras tanto, Todos contra el canon.

Neil Gaiman. Neverwhere.

Filed under: Ci-Fi — Palimp @ 8:37 am
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Editorial Norma, 1996. 240 páginas.
Tit. Or. Neverwhere. Trad. Olinda Cordukes.

Gaiman, Neverwhere
Mundo subterráneo

Yo también soy un admirador de Gaiman. La serie de cómics The sandman es una obra maestra, y algunos de sus números son de lo mejor del género. En Observatorio lo incluyen dentro de las obras de arte: Sandman.

No es la primera vez que hablamos de sus incursiones en la narrativa. Su colaboración con Pratchett dio como resultado Buenos presagios y ya en solitario comentamos Los hijos de Anansi. Pero nada comparado con Neverwhere.

La familia de Puerta ha sido asesinada y la persiguen dos implacables asesinos que quieren acabar con ella. En un intento desesperado por escapar y gracias a sus habilidades aparece frente a Richard Mayhew y su novia. Buena elección. Richard le ayuda al ver el mal estado en que se encuentra, a pesar de los reproches de su pareja. Pero cuando Puerta se va, agradecida, Richard descubre que se ha vuelto invisible para la gente. Para solucionar su problema tendrá que viajar al Londres de abajo…

Crear un mundo de la nada, como hace Gaiman, es impresionante. La cantidad de personajes y localizaciones que conforman ese submundo, ese espejo deformante de Londres, es interminable. En la wikipedia hay una lista: Neverwhere. El Mercado Flotante, de difícil acceso. Los Dominicos, que custodian la llave y sólo la entregarán a quien sobreviva a la ordalía. Los asesinos Croup y Valdemar. Y, por supuesto, el Marqués de Carabás, verdadero talento en la sombra.

Además de ese derroche imaginativo se describe todo un viaje iniciático, el del joven Richard, que sin tener ningún talento especial acompañará a Puerta y al Marqués en su periplo, y será determinante para el éxito de la aventura. Una historia que conmueve mi alma reblandecida de abuela.

Las críticas que he leído por ahí no son excesivamente entusiastas: Archivo de Nessus y Ciencia ficción. En Normalizado le dedicaron un especial dentro de su club de lectura: Neverwhere. Tampoco esperen grandes ejercicios de prosa -aunque tampoco les dolerán los ojos.

Pero yo no puedo ser objetivo: es un libro que me encanta. De los que relees una y otra vez y no te cansan. Mi preferido de Gaiman. No dejo de preguntarme que si cada ciudad tiene su contrapartida subterránea ¿Que habrá en la Barcelona de abajo?


Extracto:[-]

Tres años en Londres no habían cambiado a Richard, aunque sí su forma de ver la ciudad. Al principio. Richard se había imaginado Londres como una ciudad gris, incluso negra, por las fotos que había visto, y le sorprendió que estuviera llena de color. Era una ciudad de ladrillo rojo y piedra blanca, de autobuses rojos y grandes taxis negros, de buzones rojo intenso y de parques y cementerios verdes y cubiertos de hierba.

Era una ciudad donde lo muy antiguo y lo nuevo y poco elegante se imponían a empujones, no de forma incómoda, pero sin respeto; una ciudad de tiendas y oficinas y restaurantes y hogares, de parques e iglesias, de monumentos ignorados y palacios increíblemente poco palaciegos; una ciudad de cientos de distritos con nombres raros —Crouch End, Chalk Farm, Earl ‘s Court, Marble Arch—, e identidades extrañamente bien diferenciadas; una ciudad ruidosa, sucia, alegre, aquejada de problemas, que se alimentaba de turistas, los necesitaba tanto como los despreciaba; donde la velocidad media del transporte urbano no había aumentado en trescientos años, después de quinientos años de ensanchamiento intermíteme de carreteras y torpes compromisos entre las necesidades de los peatones y las necesidades del tráfico, ya fuera tirado por caballos o, más recientemente, motorizado; una ciudad habitada por y abarrotada de gente de todos los colores y estilos y clases.

Cuando llegó, Londres le pareció enorme, peculiar, esencialmente incomprensible, un lugar en el que sólo el mapa del metro, esa exposición topográfica elegante y multicolor de líneas y estaciones de ferrocarril subterráneas, le daba una apariencia de orden. Poco a poco, se dio cuenta de que el mapa del metro era una ficción práctica que hacía que la vida fuera más fácil pero que no tenía el más remoto parecido con la realidad de la forma de la ciudad de arriba. Era como pertenecer a un partido político, pensó una vez, con orgullo, y luego, tras haber intentado explicar el parecido entre el mapa del metro y la política, en una fiesta, a un grupo de extranjeros desconcertados, decidió que en el futuro dejaría los comentarios políticos para otras personas.
Siguió, lentamente, por un proceso de osmosis y sabiduría blanca (que es como el ruido blanco, pero más útil), comprendiendo la ciudad, un proceso que se aceleró cuando se dio cuenta de que la City de Londres propiamente dicha no medía más de un kilómetro y medio cuadrado y se extendía desde Aldgate al este hasta Fleet Street y los tribunales de Oíd Bailey al oeste, un municipio diminuto que ahora era el centro de las entidades financieras de Londres, y de que era allí donde todo había empezado.

Dos mil años antes. Londres había sido un pueblecillo celta en la costa norte del Támesis. con el que los romanos se habían topado y en el que luego se habían establecido. Londres había crecido, despacio, hasta que, más o menos unos mil años después, se encontró con la diminuta Royal City de Westminster justo al oeste y, una vez construido el Puente de Londres, llegó a la ciudad de Southwark justo al otro lado del río; y continuó creciendo, campos y bosques y pantanos desapareciendo lentamente bajo la próspera ciudad, y continuó su expansión, encontrándose con otros pueblecitos y aldeas a medida que crecía, como Whitechapel y Deptford al este, Hammersmith y Shepherd’s Bush al oeste, Camden e Islíngton al norte, Battersea y Lambeth al otro lado del Támesis al sur, absorbiéndolos todos, exactamente igual que un charco de mercurio encuentra e incorpora perlas más pequeñas de mercurio, y dejando sólo sus nombres.
Londres se convirtió en algo enorme y contradictorio. Era un buen lugar y una ciudad excelente, pero se tiene que pagar un precio por todos los lugares buenos y es un precio que todos los lugares buenos tienen que pagar.

Después de un tiempo, Richard se dio cuenta de que daba Londres por sentado; con el tiempo, empezó a enorgullecerse de no haber visitado ninguno de los lugares de interés (excepto la Torre de Londres, cuando su tía Maude vino a la ciudad para un fin de semana, y Richard se vio convertido, a regañadientes, en su acompañante).

Sin embargo, Jessica lo cambió todo. Richard se encontró los fines de semana, que, por lo demás, eran aceptables, acompañándola a sitios como la National Gallery y la Tate Gallery, donde aprendió que pasearse por museos demasiado tiempo hace que a uno le duelan los pies; que después de un rato, todos los grandes tesoros artísticos del mundo se desdibujan, mezclándose los unos con los otros; y que está casi más allá de la capacidad humana de dar crédito a algo aceptar lo que las cafeterías de los museos tienen el descaro de cobrar por un trozo de pastel y una taza de té.

junio 19, 2008

Animación a la lectura

Filed under: Noticias — Palimp @ 12:51 pm
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Leo en este artículo de El País: Pregúntele a quien quiera que Ken Follet dijo a los lectores del periódico:

¡Dejad el ordenador y leed un libro!

Sólo le faltó añadir Pero que no sea mío. No hagamos sufrir a las neuronas innecesariamente.

junio 17, 2008

Manuel Mujica Laínez. Bomarzo.

Filed under: Novela — Palimp @ 7:37 am
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Editorial Seix Barral, 1984. 610 páginas (en dos volúmenes).

Manuel Mujica Lainez, Bomarzo
Fresco renacentista

Bomarzo, además de ser un municipio de Italia es un jardín con unas esculturas extravagantes que mandó construir Pier Francesco Orsini. Este jardín sirvió de inspiración a Manuel Mujica Lainez para la creación de la novela Bomarzo

Ya vimos en la entrevista del programa A fondo una revelación del final -lo que ahora llamamos spoiler- que le cambió la cara al autor. Con esos datos ya me imaginaba por dónde irían los tiros y no me equivoqué. Yo no haré como Joaquín y omito el dato, aunque no le quite belleza al libro.

La novela es la historia de Pier Francesco Orsini, que en la ficción -supongo que también en la realidad- es jorobado. Su vida queda marcada por este hecho y no podríamos decir que su caracter es retorcido por ello, ya que encaja perfectamente en el ambiente que le rodea. Nadie mejor que un aristócrata como Manuel Mujica Laínez para retratar el ambiente aristocrático del renacimiento.

Leyendo este libro uno se da cuenta de la insignificancia de la vida. Todos los personajes que aparecen fueron muy poderosos en su momento. De sus decisiones dependían la vida de gente y reinos. Hoy, apenas quedan cuatro datos históricos y las fabulaciones de los novelistas. Si tan ilustres personajes dejan tan poca huella ¿Quién se acordará de nosotros cuando nos hayamos muerto?

El protagonista no es un personaje encomiable, no hace de contraste de la corte corrupta. Por eso, quizás, al final no hay redención para él… o sí, depende del punto de vista. El autor describe a la perfección un mundo de intrigas interminables donde la moral no tiene cabida ni en los príncipes ni en la iglesia. Todo se mueve por el interés y el ansia de poder. No hay juicios morales; las cosas, sencillamente, eran así.

El lenguaje que utiliza el autor es sin duda elegante, aunque en ocasiones es demasiado barroco para mi gusto. En varias ocasiones se hace referencia al Orlando Furioso, que justamente acabo de leer, en aquella época sería una lectura muy común. Una parte importante del libro explica como se construyó el parque que da origen a la novela; muchas de las figuras explican situaciones de la vida del protagonista.

Una de las obsesiones de Pier Francesco Orsini es la búsqueda de la inmortalidad, que intenta conseguir mediante la alquimia. Libros misteriosos y ayudantes con supuestos poderes se volcarán en la tarea, con desigual resultado. Un búsqueda que, según se mire, puede haber resultado un éxito ¿o no?

Una buena novela, muy recomendable que cuenta con un extremado elogio de Borges -lo pueden leer en la entrada de la wikipedia:Bomarzo. Sin embargo, cada escritor tiene sus lectores y me temo que aunque he disfrutado mucho con esta novela, yo no soy un lector de Mujica Laínez.

Escuchando: Too Much Too Young. The Specials.


Extracto:[-]

Para él no eran más que unos aventureros auspiciados por acróbatas y recitadores ciegos, en los mercados, desprovistos de la nobleza augusta que es patrimonio indiscutido de la Ilíada y la Eneida, y que los poetas cultos cantaban sucumbiendo ante una suerte de snobismo al revés, con el vicio imperdonable de sustituir al latín ritual de los vates por la lengua subalterna de todos los días. Claro que no expresaba su repudio en voz muy alta y se limitaba a monosilábicas reticencias, pues no quería comprometerse frente a los señores frívolos cuyo favor ansiaba. En cambio, Pierio Valeriano —a quien, por otra parte, se cita en el Furioso— daba a regañadientes su beneplácito al poema, con la sagacidad dúctil que le confería el largo uso cortesano y que le enseñaba que los señores, por alguna misteriosa razón irritante, no se equivocan al dictaminar sobre lo que atañe más sutilmente al refinamiento, y que las grandes damas ilustradas, conductoras de la opinión, que originan las modas (y que, invariablemente, en el curso de los siglos, fundan o impulsan las instituciones de arte), son dueñas de un olfato especial que les permite discernir intuitivamente los nuevos valores del espíritu ligados con ciertos aspectos particulares de la civilización.

La verdad es que las cortes elegantes de entonces, imitando a las de Ferrara, Mantua y Urbino, deliraban con las historias de caballería, en las que reconocían algo así como la exaltación de las proezas de sus antepasados mitológicos, de lo más suyo, de lo que más justificaba sus prerrogativas. Y aunque los barones simulaban mofarse indulgentemente de las gentes sencillas y crédulas que sólo podrían apreciar la envoltura exterior de los complejos relatos, y que, en las plazas, oían atónitas a los narradores ambulantes que referían la ficción de Brandimarte y de cómo fue robado de la casa paterna y vendido como esclavo, hasta que se descubrió que ese sarraceno era hijo del rey de la Isla Lejana y casó con su adorada Fiordalisa, otra sierva del mismo señor, al saberse que a su vez era hija del rey Dolistone..-los barones sólo simulaban mofarse, acodados a las ventanas de sus palacios, porque luego, riendo y frotándose las manos, hacían subir las escalinatas a los rapsodas zurcidores de cuentos, y se deleitaban con sus fábulas de mágico atletismo. Messer Pan-dolfo no los entendía. Se necesitaba para ello ser más aristocrático, como nosotros, como los Gonzaga y los Montefeltro. Miraba a esos héroes como parientes. Si me hubieran dicho que Bradamante, la hermana de Deynaldo que iba por los caminos revestida con luciente armadura y lidiaba de igual a igual con los hombres, formaba parte je nii genealogía, no me hubiera inmutado lo más mínimo, porque en mi genealogía figuraba la princesa de Taranto, María d’Enghien, esposa de Raimondello Orsini, conquistador del Santo Sepulcro, y esa princesa, heredera de magníficas posesiones, de viuda defendió a Taranto como un capitán valiente, con espada y coraza, contra el rey de Ñapóles, de Sicilia, de Hungría v de Jerusalén, con quien terminó casándose, todo lo cual podría constituir cómodamente un canto más del Orlando Furioso, y si Bradamente resultaba una sucesora mítica de Hipólita, reina de las Amazonas y de Camila, la que secundó con sus armas a Turno contra Eneas, Maria d’Enghien había sido, en Italia, su genuina sucesora en carne y hueso.

El recuerdo de aquellas alegorías gravitó sobre mí poderosamente. Años después, cuando conseguí llevar a cabo el Sacro Bosque de los Monstruos cuya semilla maduraba en lo profundo de mi ser y que fue el corolario artístico de muchas y distintas contribuciones, la memoria de los Orlandos me sugirió algunas de sus esculturas extrañas, hombres descomunales, dragones y arpías, de modo que si el surrealismo de mi creación —que provoca actualmente el estupor de maestros de esa escuela tan imaginativos como Salvador Dalí— debe buscarse en fuentes telúricas como la que provee la tradición etrusca local, o en homenajes sentimentales como el que suscita el elefante de Abul, también se lo debe buscar en el hechizo que brota de Boiardo y de Ariosto, caldeado de genial fantasía. Desde cierto punto de vista, el Sacro Bosque de Bomarzo ha sido, en piedra, lo que Orlando Furioso fue en peregrinas palabras. Uno y otro inician una época, una revolución en el arte. Me ufano de lo que dentro de esa revolución me corresponde y que los críticos no me han reconocido hasta ahora. Se ha escrito que el Furioso representa, con Boiardo y Pulci, la últi ma forma del interés por la poesía de los paladines. Sí, pero además representa la primera forma de otro interés, nioderno. Lo mismo sucede con mis estatuas. Un mundo estético nuevo, más libre, aguardó detrás de mis Maravillas, monumento elevado a Orlando, a Ruggiero, a Reynaldo, a Angélica, a Astolfo, a Brandimarte, a Bradamante, a Grifone, a Aquilante, a Fiordil’gi, a Atlante, al mago Merlín.

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