Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

septiembre 30, 2008

Edición número 57 de la feria del libro antiguo y de ocasión de Barcelona

Filed under: Librerías — Palimp @ 6:52 pm
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Como cada año en el Paseo de Gracia de Barcelona y hasta el 5 de octubre se celebra la feria del libro antiguo y de ocasión. Lo cuenta muy bien Diari d’un llibre vell y aquí hay fotos.

Cuando vivía en Logroño estas ferias eran la ocasión perfecta de gastarse los ahorros del año y nutrir la biblioteca. Viviendo en Barcelona, que cada domingo por la mañana hay feria y teniendo librerías de segunda mano a mansalva la verdad es que es más una excusa para dar un paseo que otra cosa. Cada vez vienen menos librerías de fuera de Barcelona (sólo recuerdo una de Granada y otra de Valencia), y cada vez hay menos ofertas. Supongo que con lo que cuesta tener el puesto no es cuestión de poner los libros más baratos en el escaparate. Yo como soy un roñica compro poco. Aún así, y siendo este mi año de no comprar libros me fui a casa con cuatro en la bolsa.

septiembre 29, 2008

Horace Freeland Juson. Anatomía del fraude científico.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 7:09 am
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Editorial Crítica, 2006. 500 páginas.
Tit. Or. The great betrayal fraud in science. Trad. David León.

Horace Freeland Juson, Anatomía del fraude científico
Científicos deshonestos

En la actualidad la ciencia no tiene el prestigio de que disfrutaba a mediados del siglo XX. La labor de los científicos tampoco parece resultar muy bien parada tras los varios casos de fraude que han salido en los últimos tiempos. No hace mucho del caso de la falsa clonación de un embrión humano por parte del biólogo coreano Hwang Woo Suk.

No es una situación nueva. Ya en el XIX Charles Babbage -considerado el inventor de la primera computadora- clasificaba el fraude científico bajo cuatro epígrafes: embuste, fingimiento, amaño y falseamiento. El embuste consiste en inventarse completamente los datos de una investigación, y ponía como ejemplo la descripción de un molusco con todo lujo de detalles, incluída una descripción de su locomción. El problema es que tal animal no existía. Aunque parezca exagerado, hay casos así. El más famoso fue el protagonizado por Sir Cyril Burt, que realizó muchos estudios con gemelos para averiguar la influencia del ambiente sobre la educación y el desarrollo. Pero ni existían lo gemelos, ni la investigación, ni siquiera algunas de las ayudantes que aparecían como colaboradoras. Una invención de principio a fin.

El fingimiento es algo parecido, con la diferencia de que la intención es hacer creer a otros en el embuste, para que luego, cuando se descubra la verdad, reciban escarnio público. Tal cosa sucedió con el hombre de Piltdown, engaño que desprestigió a Smith Woodward, y todavía no está muy claro quien organizó la trampa.

El amaño y el falseamiento son variantes de lo que ahora se considera falsificación. Básicamente consiste en ocultar observaciones que contradigan la teoría o de un juego de observaciones elegir con que más concuerden con el valor de lo que se quiere obtener. Este tipo de fraude puede realizarse a veces de forma inconsciente, ya que el científico puede pensar que ha habido un error en el aparato, o que no había preparado bien la muestra.

Que los científicos no son unos santos buscadores de la verdad nos lo prueba la historia. Los diarios de Pasteur demostraron que sus investigaciones no iban siempre acordes a la publicidad que hacía de ellas, y que en ocasiones daba como probados métodos que todavía estaba experimentando. Los datos de los experimentos de Millikan sobre la masa del electrón estaban seleccionados. El padre de la genética, Mendel, tenía una suerte bárbara. De todos los rasgos de los guisantes escogió los que se transmitían de una manera sencilla y además sus resultados experimentales son tan perfectos que no pudieron ser reales. Hay casos peores: Freud basó sus teorías en muy pocos casos y además, controvertidos.

En la actualidad las cosas no han mejorado, todo lo contrario. La obligación de publicar, el tener que luchar por los presupuestos y la mucha competencia llevan a los científicos a practicas poco honrosas. Además, en muchos casos las unniversidades intentan tapar los casos de fraude en vez de perseguirlos publicamente, para no dañar su imagen. En Estados Unidos fue muy famoso el caso de Baltimore, porque estaba implicado David Baltimore, todo un premio Nobel que firmó -como es costumbre- como colaborador de un estudio que había realizado Thereza Imanishi-Kari y que se descubrió inventado. El libro da más ejemplos e ignoro si aquí también existirán casos famosos o si nuestras universidades no tienen suficiente nivel como para hacer fraudes.

Otros problemas que aquejan a la comunidad científica son lo casos de plagio, difíciles de descubrir entre tantas publicaciones -aunque en la actualidad internet puede empezar a solucionar esto-. También que para publicar y obtener subvenciones el único mecanismo de revisión es la evaluación entre iguales. En muchas ocasiones es un trabajo inmenso para los científicos competentes revisar propuestas de investigación, y en no pocos casos se han plagiado artículos.

Visto lo visto ¿podemos confiar en la ciencia? Que no cunda el pánico. Todos estos desmanes pertenecen al ámbito de la investigación, no a sus resultados. Ante un experimento polémico basta con replicarlo. Así pasó con la tan publicitada fusión fría, que al final quedó en nada. En el propio libro, aunque no se centra en el tema, lo deja bien claro con la respuesta de Klaus Rajewsky ante el caso Baltimore: He de reconocer que nunca he llegado a entender el alboroto que se creó en torno a ese artículo: no creo que haya nadie dispuesto a tomar en serio lo que publicó Imanishi-Kari. Al menos, nadie que yo conozca..

El libro está escrito más con enfoque periodístico que científico y señala con el dedo los principales defectos de instituciones, revistas, universidades y programas de investigación. Aunque en este país las instituciones funcionan de manera bastante diferente, muchos problemas son universales y no está de más intentar ponerles remedio. La ciencia cada vez es más compleja y necesita de más recursos. Es fundamental que estos estén bien repartidos. En el libro dan un ejemplo: un tipo especial de becas que se otorgan no a una investigación concreta, sino a estudiantes con talento para que investiguen en el campo que prefieran.

De lectura obligada para todo tipo de gestores universitarios.

Escuchando: A Hall Of Fame Award. William Leblanc.


Extracto:[-]

Los dos científicos mencionados estaban investigando diversos casos de mala conducta, no por encomienda oficial, sino movidos por una simple curiosidad particular que acabó por convertirse en pasión.

La primera impresión que recibió quien esto escribe al conocer a Walter Stewart fue la de la viveza jovial de su voz y su recibimiento, y acto seguido, la velocidad de su discurso y el modo como brotaban, en todas direcciones, unas,palabras tras otras cuando hacía hincapié en un punto concreto relacionado con la ciencia o el fraude. Aquel hombre de cabello oscuro y espeso, piel pálida, frente baja, mandíbula recia, boca amplia y labios gruesos se había licenciado en Harvard con la calificación de summa cum laude y había comenzado a trabajar en la Universidad Rockefeller antes de trasladarse a los NIH, sin llegar jamás a obtener el doctorado. En su época de sabueso de fraudes, era normal encontrarlo pasando el tiempo en el laboratorio —dotado de aire acondicionado—, vestido con pantalones cortos, camisa ajustada y sandalias, practicando con un manipulador telegráfico el alfabeto morse —útilísimo código en cuyo manejo estaba tratando de adiestrar a sus hijos mientras los enseñaba a leer—. Si alguna vez llevaba chaqueta y corbata, le resultaba imposible escapar a cierto aire de hombre de Neandertal trajeado. Ni siquiera los científicos que lo detestaban y aborrecían su obra ponían en duda su elevada capacidad intelectual, y aun sus amigos y aliados habían de reconocer su excentricidad y una buena dosis de fanatismo contumaz.

Ned Feder era —amén de 18 años mayor— más delgado, alto y tranquilo que él. Era de los que no lo tienen difícil para confundirse con la multitud. Había nacido en Minneapolis, y se había licenciado en química orgánica por Harvard. Tras culminar también la carrera de medicina, ejerció de profesor en su escuela, si bien en lugar de hacerse fijo se trasladó, en 1967, a los NIH. Stewart había sido alumno suyo —un estudiante «bueno e insólito», según lo definió—.

septiembre 28, 2008

Dámaso Alonso

Filed under: Audiovisual — Palimp @ 8:54 am
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Que no sea un gran lector de poesía no quiere decir que no aprecie la obra de Dámaso Alonso. Les traigo la entrevista que le hicieron el el programa A Fondo.

Habla de su relación con Vicente Aleixandre, de su juventud e infancia, se declara discípulo -no de cátedra pero si espiritualmente- de Menéndez Pidal, recita alguna de sus poesías, habla de Juan Ramón Jiménez… Aunque no conozcamos al autor, todo lo que dice ilustra e ilumina.

septiembre 26, 2008

Chuck Palahniuk. Monstruos invisibles.

Filed under: Novela — Palimp @ 4:50 pm
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DeBols!llo, 2003. 268 páginas.
Tit. Or. Invisible Monsters. Trad. Catalina Martínez Muñoz.

Chuck Palahniuk, Monstruos invisibles
Esclavos de la belleza

Sigo con Palahniuk y si el primer libro que me leí me decepcionó un poco, este directamente no me ha gustado -y ha hecho bueno el anterior.

Shannon es una modelo hermosa hasta que un disparo le arranca media cara -que se comen los pájaros- y la deja desfigurada. Su novio la abandona y su mejor amiga se pone su ropa. Su vida parece irse por el desagüe hasta que conoce a Brandy Alexandeer, un transexual a quien conoce en el hospital y que le fabricará una vida nueva.

Los personajes están muy bien: la protagonista con unos padres obsesionados por su hermano muerto de Sida, la amiga rica con ganas de ser modelo pero sin aptitudes, el novio ex policia reconvertido amodelo y bisexual, las tres hermas Rhea: Pio Rhea, Dia Rhea y Gono Rhea y la verdadera alma de la fiesta, Brandy Alexander, la Princesa obsesionada en cambiar su cuerpo completamente.

La manera de narrarlo, estilo revista de moda, con fragmentos temporales desperdigados, también está muy bien. Pero creo que todo se queda en nada. Lo que me pareció poco creíble de nana, las curiosas casualidades que cruzan a los protagonistas, aquí alcanzan dimensiones fantásticas y totalmente increíbles.

¿Quiero decir con esto que tacho de mi lista a Palahniuk? No, voy a seguir insistiendo. Porque aunque el libro no me haya gustado, prefiero algo original como esta novela que otras más vulgares. A ver como resulta el tercero.

Pueden descargarlo en inglés:

Chuck Palahniuk – Invisible Monsters Comic.pdf

Chuck Palahniuk – Invisible Monsters.doc

Chuck Palahniuk – Invisible Monsters.pdf

Escuchando: Save the Children. Gil Scott-Heron.


Extracto:[-]
Volvamos a hace veinte años, a la casa blanca donde crecí mientras mi padre rodaba películas en súper-8 de mi hermano y de mí correteando por el jardín.

Pasemos al presente, donde mis amigos se sientan en hamacas cuando llega la noche para ver las mismas películas en súper-8 proyectadas en la pared blanca de la misma casa blanca, veinte años después. La casa es la misma, el jardín el mismo, las ventanas proyectadas en las películas se alinean perfectamente con las ventanas reales, la hierba de la película se alinea con la hierba real y mi hermano y yo, de pequeños, corremos frenéticamente mientras la cámara nos filma.

Pasemos a mi hermano mayor, aniquilado y muerto por la plaga del sida.

Pasemos a mí cuando ya soy adulta y me enamoro de un detective de la policía y me voy para convertirme en una supermodelo famosa.

Recordad, tal como ocurre en Vogue, que no es necesario seguir los saltos de cerca.
Continuarán en cualquier página.

Por más que lo intentes, siempre tendrás la sensación de haberte perdido algo, el sentimiento metido bajo la piel de no haberlo vivido todo. Ese corazón abatido te dirá siempre que has pasado por alto momentos en los que deberías haberte fijado.

Bien, acostumbrémonos a esta sensación. Algún día, la vida se reducirá tan solo a eso.
Todo es cuestión de práctica. Esto no tiene importancia.

Estamos calentando motores.

Saltemos al aquí y ahora, a Brandy Alexander desangrándose en el suelo y a mí arrodillada junto a ella, contándole esta historia antes de que llegue la ambulancia.

Volvamos atrás unos cuantos días, a la sala de estar de una casa acomodada de Vancouver, en la Columbia Británica. La habitación está forrada de caoba tallada estilo rococó, como un caramelo duro, con zócalos de mármol, suelo de mármol y una especie de chimenea de mármol tallada con fiorituras. En las casas acomodadas, donde vive gente mayor y acomodada, todo es tal como cabe esperar.

Los lirios de los jarrones de esmalte son reales, no de seda. Las cortinas color crema son de seda, no de algodón pulido. La caoba no es pino teñido para que parezca caoba. No hay candelabros de cristal prensado que pasen por cristal tallado. El cuero no es vinilo.
Estamos rodeadas de muebles estilo Luis XIV.

Frente a nosotras hay otra inocente agente de la propiedad inmobiliaria, y la mano de Brandy se dispara: la muñeca, hinchada de huesos y venas, la cordillera de sus nudillos, los dedos marchitos, los anillos con su neblina roja y verde, las uñas de porcelana pintadas de rosa chillón. Y Brandy dice:

—Encantada, de verdad.

Si hubiera que empezar por un solo detalle, este sería las manos de Brandy. Cargadas de anillos para que parezcan aún más grandes, las manos de Brandy son enormes.

septiembre 25, 2008

Narrativas 11 – Hermano Cerdo 21 – Dado Roto 3

Filed under: Noticias — Palimp @ 6:27 pm
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Ya ha salido el número 11 de la Revista Narrativas, coordinada en esta ocasión por Carlos Manzano sin la presencia de Magda. Una revista en la que cada vez más cobra importancia la ficción -hasta 31 relatos hay en este número- y que demuestra una vez más la capacidad de internet para facilitar la creación colaborativa de una revista de calidad.

Por otro lado tenemos tamibén el número 21 de Hermano Cerdo, que contra viento y marea siguen construyendo una de las propuestas más interesantes en la edición digital.

Para acabar recordarles el número 3 de Dado Roto, una revista original alejada del comercio, con una calidad indiscutible y una estética muy cuidada. Además de descargarse también puede comprarse en impresión bajo pedido.

Todas completamente gratis. Todas de gran calidad. Cultura sin coste a la distancia de un click:

Narrativas 11

Hermano Cerdo 21

Dado Roto 3

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