Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

enero 25, 2009

De Gabo a Mario

Filed under: Noticias — Palimp @ 12:05 pm
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Leo hoy en El País que el 27 se publicará el libro De Gabo a Mario, escrito por Ángel Esteban y Ana Gallego en la editorial Espasa Calpe. En el siguiente enlace podrán leer algunos fragmentos:

De Gabo a Mario

Las anécdotas, la historia detrás de la historia del boom me resulta francamente curiosa; este libro caerá más tarde que temprano. Yo que siempre critico los programas del corazón que hurgan en las intimidades de los famosos ¿no seré exactamente igual sólo que en otro sector? ¿Somos mirones por naturaleza y no lo podemos evitar?

enero 22, 2009

André Comte-Sponville. L’Anima de l’ateisme.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 9:10 am
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Ediciones Paidós, 2007. 206 páginas.
Tit. Or. L’esprit de l’ateisme. Trad. Alexandre Gombau.

André Comte-Sponville, L'Anima de l'ateisme
Espiritualidad atea

El mejor complemento al libro de Dawkins sobre el ateismo es este. No sólo abunda en el tema de las pocas posibilidades de la existencia de Dios, sino que afirma -con fundamento- que la religión no es necesaria ni siquiera para nuestras necesidades espirituales.

En la solapa se afirma que la religión está volviendo y coincido en afirmar que es algo inquietante. Es más, no sólo vuelve el poder de la iglesia, también otros tipos de misticismo están cobrando auge. Opino que cada quien puede creer en lo que quiera, lo que me inquieta es que esto puede ser un síntoma de un abandono de la razón. Y eso si que da miedo.

El libro está dividio en tres partes. La primera se pregunta si podemos vivir sin religión. Es una pregunta con sentido porque si bien la idea de Dios puede ser algo inatacable, las religiones son algo humano que pueden examinarse como tales. El autor es tolerante y opina que no se debe luchar contra la religión; pero sí se puede atacar al dogmatismo y el fanatismo. Por otro lado, con buen criterio, explica que ser ateo no implica ser una bestia parda. Él está educado en el cristianismo y no va a renunciar a las cosas positivas que él considera que ha aprendido.

Es más, toda sociedad tiene sus rituales y es difícil prescindir de ellos, aunque estos no tienen por qué ser religiosos. Y al revés, ciertas corrientes filosóficas no son espirituales pero adolecen de los mismos defectos; aquí cita al nihilismo y a la sofística que provienen de un postmodernismo mal entendido. No todo vale.

En el segundo capítulo se lanza a la gran pregunta ¿Existe Dios? Bien, el afirma que no tiene pruebas de su no existencia, y que nadie las tiene. Pero hay una serie de razones o argumentos que le llevan a creer que no existe. En primer lugar, la debilidad de las supuestas pruebas de su existencia. En segundo lugar, la poca fiabilidad de las experiencias personales -y la escasez de éstas. Por último en el mundo existe mucho mal, el hombre es bastante mediocre como para estar hecho a semejanza de ningún dios y toda religión parece nacer más del deseo y de la ilusión que de algo sustancioso.

Por último propone que ser ateo no implica estar desprovisto de espiritualidad y que los mismos sentimientos que tiene un creyente puede tenerlos un ateo. Esta es la parte donde el autor defiende su tesis, y es la que menos me ha convencido. Estoy de acuerdo en que un ateo puede disfrutar de los mismos sentimientos místicos que un creyente pero ¿es necesario? Supongo que cada cual tendrá sus necesidades y en mi caso -ateo convencido- nunca he echado en falta ese misticismo.

Con las conclusiones estoy totalmente de acuerdo:

Fidelidad a lo verdadero: racionalismo.
Fidelidad al amor: humanismo.
Fidelidad a su separación: ateismo.

Si siguiéramos estos simples principios, probablemente el mundo sería un lugar mejor.

Escuchando: Muchos Colores. Tuxedomoon.


Extracto:[-]

NIHILISME I SOFÍSTICA: LES DUES TEMPTACIONS DE LA POSTMODERNITAT
Quin greu! Qui llegeix avui dia Bayle? Sade i Nietzsche, entre els nostres intel•lectuals, estan més de moda. Potser perquè es refereixen més a la nostra fatiga, al nostre tedi, als nostres sentits, o a la nostra ment afeblida… Un es cansa de tot, fins i tot de la grandesa. Altrament, podria haver-hi decadències? En tot cas, dues temptacions, ambdues mortíferes, representen una amenaça des de l’interior a la nostra modernitat o la transformen en postmodernitat: la temptació de la sofística, des d’un punt de vista teòric, i la temptació del nihilisme, des d’un punt de vista pràctic. La postmodernitat, diria a la manera de Régis Debray, és el que resta de la modernitat quan s’han apagat les Llums [la Il•lustració] : és una modernitat que ja no creu en la raó, ni en el progrés (polític, social i humà), ni per tant tampoc en si mateixa. Si tot s’hi val, res no val: una ciència no és altra cosa que una mitologia més, el progrés només és una il•lusió i una democràcia respectuosa dels drets humans no és de cap de les maneres superior a una societat es-clavista i tirànica. Però, aleshores, què resta de la Il•lustració, del progressisme i de la civilització?

Que el progrés no és lineal ni està garantit és una evidència. Però és la justificació perquè lluitem per aconseguir-lo (la decadència també és possible), i no perquè hi renunciem.

Anomeno sofística tot discurs que se sotmet a una cosa diferent de la veritat o que pretén sotmetre la veritat a una altra cosa que no és ella mateixa. La seva culminació (o més ben dit, enfonsament) podria expressar-se en una afirmació d’aspecte dostoievskià, però de contingut més aviat nietzschià: «Si Déu no existeix, la veritat no existeix».

Anomeno nihilisme tot discurs que pretén invertir o abolir la moral no perquè sigui relativa, la qual cosa admeto de bona gana (també les ciències són relatives, i això no és cap raó per rebutjar-les!), sinó perquè sigui, com pretén Nietzsche, mentidera i nefasta. La qual cosa equival a reprendre aproximadament la frase d’Ivan Ka-ramazov: «Si Déu no existeix, tot és permès». Aquesta tendència culmina o es caricaturitza en un dels eslògans més famosos, i més ximples, del Maig del 1968: «Prohibit prohibir». Aquí és on es passa de la llibertat a la llicència, de la rebel•lió a la indolència, del relativisme al nihilisme. I només pot abocar a la decadència o a la barbàrie. Ja no hi ha valor que valgui ni deure que s’imposi; no hi ha altra cosa que el meu plaer o la meva covardia, els interessos i les relacions de forces.

Aquestes dues temptacions (sofística i nihilisme) van ser enunciades genialment per Nietzsche (i per aquest motiu destaca en la nostra postmodernitat: va pressentir l’abisme, amb el risc de vegades de precipitar-s’hi, amb l’empenta que el caracteritzava) a diverses obres seves, sobretot les més tardanes. En va resumir l’essencial en una frase que es troba als Nachgelassene Frag-mente: «Res no és veritat, tot és permès».

enero 20, 2009

Lytton Strachey. Retratos en Miniatura.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 11:00 am
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Editorial Valdemar, 1997. 940 páginas.
Tit. Or. Portraits in miniature. Trad. Dámaso López García.

Lytton Strachey, Retratos en Miniatura
Vidas originales

Me gustan mucho los libros del Club Diógenes de la editorial Valdemar. Publican con gusto, editan bien y no son caros. Sólo por la publicación de muchos libros de Chesterton que eran prácticamente inencontrables ya deberíamos darles las gracias. También han editado autores del círculo de Bloomsbury, como estos Retratos en miniatura.

Se trata de una colección de biografías breves de personajes no siempre muy conocidos, pero siempre interesantes. Escritas con fino humor, en su momento resultaron bastante escandalosas, aunque yo he sido incapaz de encontrar qué provocaría esas reacciones. Del iluminado Muggleton a la manipuladora Madame de Lieven incluyendo un apéndice con siete historiadores ingleses.

Se disfrutará mucho más si se tiene una cultura anglosajona -que no es mi caso-, pero el conjunto es divertido, interesante, original y -pese a los años transcurridos- muy fresco. La selección es muy acertada y me ha recordado a la Historia universal de la infamia de Borges. Las anécdotas más jugosas no son exclusivas de los grandes de la historia, y sobre estos oscuros personajes hay mucho que contar. Si se hace bien, como en el caso de Strachey, el resultado es un libro que no se puede dejar escapar.

Escuchando: La Luz De La Mañana. Facto Delafé Y Las Flores Azules.


Extracto:[-]

Nacido en 1645, hijo menor de un par sin dinero, John North fue uno de aquellos niñitos buenos que, en el siglo diecisiete, parecían destinados de forma inevitable al estudio, a la universidad y a la Iglesia. Su bondad, la diligencia, el cuidado que ponía en todo lo que hacía, eran quizá, en verdad, más que cualquier otra cosa, el resultado de una cierta timidez muy arraigada; pero nada se podía hacer. El miedo no se exorciza con facilidad. Cuando era estudiante en Cambridge, el joven, en la oscuridad, aún temía a los fantasmas, y dormía con la ropa de la cama sobre la cabeza.

Durante un tiempo —nos informan—, dormía junto a su tutor, quien, en una ocasión, al regresar a casa, halló al estudiante en la cama, en la cual solamente se veía la coronilla. El tutor, imprudentemente, le tiró del pelo; y entonces el estudiante se sumergió en la cama, el tutor lo siguió, y al final, dando un gran chillido, el estudiante saltó mientras esperaba ver un enorme fantasma.

Pero, a pesar de semejantes contratiempos, el joven siguió los estudios con celo ejemplar. Pronto fue profesor en su propia universidad, y doctor en teología. Continuó trabajando y trabajando; reunió una vasta biblioteca; leyó a los clásicos hasta que «el griego casi llegó a ser lengua vernácula para él»; luchó con el hebreo, buceó en la lógica y la metafísica e incluso «tuvo relaciones, aunque no muy profundas, con las matemáticas». Como no deseaba desperdiciar ni un solo momento, el doctor se procuraba cualesquier medios para convertir las más comunes conversaciones en medio de instrucción, porque «no le complacían los pasatiempos insípidos de los bolos, ni las conversaciones de menos sustancia, tales como los chismes de la ciudad, juegos de palabras y similares». Finalmente, su fama de poseedor de conocimientos prodigiosos se extendió por el país. Predicó ante el rey Carlos II, y el gran duque de Lauderdale se convirtió en su mecenas. A la temprana edad de veintisiete años, su talento y su virtud se vieron recompensados con la cátedra de griego de la universidad de Cambridge.

Su talento y virtud eran en verdad notables, pero todavía los informaba y dominaba una aprensión subyacente. La naturaleza del doctor era, en el más genuino sentido de la palabra, meticulosa. Lo mantenía en tensión constante una sobresaltada exactitud. Se preocupaba con igual intensidad por el estado de su alma, y por su reputación ante la posteridad. Publicó solamente un librito, un comentario sobre algún diálogo de Platón; el resto de los frutos múltiples de sus tareas —notas, sermones, tratados, conferencias, disertaciones—, se quemó tras su muerte, para cumplir sus instrucciones. Un cuadernillo de notas sobrevivió a aquella desgracia, contenía el esbozo de un trabajo mayor contra los socinianos, la república y Hobbes. Pero el doctor había tomado la precaución de añadir una cautela en la primera página: «maldito sea quien se forme una opinión sobre mí por lo que aquí halle escrito»

enero 18, 2009

Visita a la tumba de Poe

Filed under: Audiovisual — Palimp @ 11:38 pm
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Mañana es el bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe y muchas bitácoras se han hecho eco del mismo (El corazón delator, Edgar Allan Poe). Lo que poca gente sabe es que desde 1949 un hombre con capa y somprero se acerca cada madrugada del 19 de enero a su tumba, deja unas rosas, abre una botella de coñac y brinda por el escritor. Nadie sabe quién es, aunque cada vez lo tiene más difícil.

Quien sigue esta tradición no es el mismo que la empezó; el testigo ha pasado de manos. Si quieren conocer toda la historia visiten el siguiente enlace en la web de Nieves Concostrina, que la explicó en su programa de radio:

Visita misteriosa a la tumba de Edgard Allan Poe

Merece la pena escucharlo.

Esta madrugada, aunque no estemos en Baltimore, alcemos nuestras copas por el maestro.

Las noticias en inglés:

Mysterious Fan Visits Edgar Allan Poe’s Grave
Mystery visitor returns to Poe’s grave
Mystery Visitor Toasts Edgar Allan Poe’s Baltimore Grave

enero 16, 2009

Richard Dawkins, El espejismo de Dios.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 4:26 pm
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Editorial Espasa Calpe, 2007. 452 páginas.
Tit. Or. The God delusion. Trad. Regina Hernández.

Richard Dawkins, El espejismo de Dios
Evangelización atea

Todas las religiones tienen la extraña costumbre de convencer a los no creyentes de que son los poseedores de la única verdad. En el caso de que uno sea ateo ¿Qué tiene que hacer? ¿Respetar las creencias religiosas aunque no las compartan? ¿O hacer como el enemigo y hacerles ver lo equivocados que están? El biólogo Richard Dawkins escoge la segunda opción y a través de este libro se propone explicar, de una manera clara, que es casi seguro que no hay Dios.

La existencia de Dios debería tratarse como cualquier otra hipótesis científica, y eso es lo que hace el autor en el capítulo 2. De momento no se ha encontrado ninguna confirmación experimental, y eso que en Estados Unidos se han gastado fuertes sumas de dinero para realizar experimentos sobre el poder de la oración.

Los que piensen que filósofos y teólogos han dado buenas razones para creer en Dios probablemente cambien de opinión tras leer el capítulo 3. Las famosas Cinco vías de Santo Tomás no resisten un análisis profundo. La Biblia -y otros libros religiosos- está llena de contradicciones y parece poco probable que tenga una inspiración divina. Otros argumentos -como el de la experiencia personal- son aún más endebles.

Lo cierto es que, al contrario de lo que opinan muchas personas de fe religiosa, el diseño del universo no nos conduce a la existencia de un diseñador. En el capítulo 4 vemos que los seres vivos están llenos de remiendos e imperfecciones. La teoría de la evolución explica la causa de tanta ineficiencia; en caso contrario deberíamos pensar que el creador es un chapucero.

Pero si esto es así ¿Por qué en todas las culturas aparece la religión? El capítulo 5 explica el tema estrella de Dawkins: el meme. Que no es lo que se entiende en la blogosfera como tal, sino la unidad mínima de transmisión de la herencia cultural. Las ideas religiosas son buenas en propagarse y mantenerse, así que no es extraño que tengan una larga vida y aparezcan por doquier.

¿Nos hace falta la religión para ser buenos? El capítulo 6 afirma que no, que nuestra moralidad ha evolucionado junto con nosotros, y sólo hay que ver como se comportan nuestros primos los chimpancés para darse cuenta de que no hace falta religión para tener comportamientos nobles y altruistas. No sólo eso, en el capítulo 7 el autor va más allá al poner de manifiesto como la moralidad de los grandes libros sagrados como la Biblia o el Corán ha quedado obsoleta y lo difícil que es conciliar sus brutalidades con el pensamiento moderno. Algo que en este Cuchitril dejamos claro en la reseña de La Biblia ante la Biblia.

La religión no sólo no nos hace falta para ser buenas personas, sino que además nos empeora. Citando a Steven Weinberg:

Con o sin religión siempre habrá buena gente haciendo cosas buenas y mala gente haciendo cosas malas. Pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta la religión.

Ya Dawkins habia rodado un documental titulado La raíz de todo mal que puede verse (junto con otros también interesantes) en Google Video: The God delusion. La intolerancia, las guerras de religiones, la inquisición, el terrorismo islámico… ¿hace falta decir más?

Si usted ha nacido en España, lo más probable es que sea católico. No es una cuestión de elección, sino de adoctrinamiento. Quizás exageradamente el autor considera que este lavado de cerebro es peor que los abusos infantiles, pero tiene su parte de razón ¿Por qué extirpamos de los niños esa capacidad de elección?

Hasta aquí los argumentos del autor. Como ateo recalcitrante estoy, en general, más de acuerdo que en desacuerdo, pero tengo mis objeciones.

Lo primero que llama la atención es que Dawkins diga que es casi seguro que no hay Dios. ¿Por qué este casi? Porque la ciencia nunca nos permitirá dar una respuesta a esta pregunta, lo mismo que a otras como ¿Por qué el ser y no la nada?. Podemos poner a prueba hipótesis del tipo Dios se comunica con algunas personas o Dios se preocupa por el ser humano, pero nunca podremos falsar la hipótesis Dios existe. Tiene razón al afirmar que entre un teísta que relegue a Dios al simple acto de crear el universo y luego irse y un ateo no hay una diferencia sustancial. Pero la cuestión sigue abierta.

El ataque está más orientado a la religión organizada que a la metafísica, y ahí, hay que reconocerlo, da de lleno. Hay que tener en cuenta que en los Estados Unidos las organizaciones religiosas tienen mucho poder; tanto que el debate sobre el diseño inteligente -una artera estrategia para introducir el creacionismo en las escuelas- está más vivo que nunca. Para captar hasta que punto es importante la religión esn ese país sólo hay que ver las series de televisión que nos llegan. En todas la gente va los domingos a la iglesia. Hemos visto un presidente demócrata con el Nobel de economía -El ala oeste de la casa blanca-, un presidente negro -24- y una presidenta -Señora presidenta-. Pero es inimaginable un presidente ateo. El propio autor da los datos de la siguiente encuesta sobre si darían su voto a una persona cualificada para un cargo público que fuera mujer (95%), católico (94%), judío (92%), negro (92%), mormón (79%), homosexual (79%) o ateo (49%).

Soy ateo pero nunca he querido evangelizar. Creo que todo el mundo tiene perfecto derecho a estar equivocado. Siempre he comulgado con la postura que tenía el gran biólogo y divulgador Stephen Jay Gould de los ministerios separados, que viene a decir que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Que la ciencia se ocupe de las leyes de la naturaleza y la religión de temas morales. Dawkins preferiría que la religión ni existiera.

El problema es que la religión no se limita a marcar las reglas que tienen que seguir sus fieles. Opina como deben comportarse los demás -como en la polémica sobre el matrimonio homosexual-, censura libros o películas y decide sobre que se puede o no se puede investigar. La religión no juega limpio en los ministerios separados. Mientras las cosas estén así cualquier libro que aporte un poco de racionalidad al mundo será bienvenido.

Descárgalo gratis:

Dawkins El Espejismo De Dios.pdf

Dawkins Richard – El Espejismo De Dios.pdf

Escuchando: Underneath a Distant Moon. Rialto.


Extracto:[-]

LA RELIGIÓN COMO SUBPRODUCTO DE ALGUNA OTRA COSA

En cualquier caso, me gustaría ahora dejar de lado la selección de grupo y volver a mi propio punto de vista del valor de supervivencia darwinista de la religión. Soy uno de los cada vez más numerosos biólogos que ven la religión como un subproducto de alguna otra cosa. De forma más general, creo que quienes especulamos acerca del valor de la supervivencia darwinista necesitamos «pensar en subproductos». Puede que cuando preguntemos acerca del valor de supervivencia de cualquier cosa estemos haciendo la pregunta errónea. Necesitamos reescribir la cuestión en una forma más útil. Quizá la característica en la que estamos interesados (en este caso, la religión) no tiene un valor de supervivencia directo por sí misma, pero es un subproducto de algo que sí lo tiene. Encuentro que esto puede ser útil para introducir la idea del subproducto con una analogía que proviene de mi especialidad del comportamiento animal.

Las mariposas nocturnas vuelan hacia la llama de la vela y esto no parece ser accidental. Se salen de su camino para incinerarse en una ofrenda de fuego. Podemos denominarlo «comportamiento de autoinmolación» y, bajo este provocativo nombre, imaginar cómo podría favorecerlo en la tierra la selección natural. Mi idea es que debemos reescribir la cuestión antes de incluso intentar una respuesta inteligente. Esto no es suicidio. El aparente suicidio surge como efecto colateral involuntario o subproducto de cualquier otra cosa. Un subproducto… ¿de qué? Bien, esta es una posibilidad, que servirá para este propósito. La luz artificial es un invitado reciente a la escena nocturna. Hasta hace poco tiempo, las únicas luces nocturnas a la vista eran la Luna y las estrellas. Están en el infinito óptico, por lo que los rayos que salen de ellas son paralelos. Esto hace que sean adecuadas para utilizarse como compases. Se sabe que los insectos utilizan objetos celestiales tales como el Sol y la Luna para guiarse correctamente en línea recta y pueden utilizar la misma brújula, con signo opuesto, para regresar al hogar tras una escapada. El sistema nervioso de los insectos es un experto en establecer una regla de tres temporal de este tipo: «dirígete en un curso tal que los rayos de luz incidan en tu ojo en un ángulo de 30 grados». Dado que los insectos tienen ojos compuestos (con tubos rectos o guías de luz irradiando desde el centro del ojo como las espinas de los erizos), esto podría corresponder en la práctica a algo tan simple como guardar la luz en un tubo particular u omatidio. Pero la brújula de luz confía críticamente en el objeto celestial que está en el infinito óptico. Si no lo está, los rayos no son paralelos, sino que divergen como los radios de una rueda. Un sistema nervioso aplicando la regla de tres de los 30 grados (o cualquier otro ángulo agudo) a una vela cercana, tal como si fuera la Luna en el infinito óptico, dirigirá a la mariposa nocturna, mediante una trayectoria espiral, hacia la llama. Trasládelo a usted mismo, utilizando cualquier ángulo agudo como el de 30 grados, y generará una elegante espiral logarítmica hacia la vela.

Aunque en esta circunstancia particular es fatal, la regla de tres de la mariposa nocturna es, de media, una buena regla porque para una mariposa nocturna la observación de las velas es extraña en comparación con la observación de la Luna. No nos damos cuenta de los cientos de mariposas que silenciosa y eficazmente están dirigidas por la Luna o por una brillante estrella, o incluso por el brillo de una ciudad lejana. Solo vemos a las mariposas revoloteando hacia nuestra vela, y hacemos la pregunta incorrecta: ¿por qué se suicidan todas esas mariposas? En vez de eso deberíamos preguntar por qué tienen sistemas nerviosos que las dirigen manteniendo un ángulo fijo hacia los rayos de luz, una táctica que solo percibimos cuando es errónea. Cuando la pregunta se reelabora, el misterio desaparece. Nunca fue correcto denominarlo suicidio. Es un subproducto fallido de una brújula normalmente útil.

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