Jesús López Bobadilla, el poeta nutricio (III)
Viene de aquÃ: Jesús López Bobadilla, el poeta nutricio (I) y Jesús López Bobadilla, el poeta nutricio (II)
En la cuadrilla lo llamábamos en broma el ‘poeta nutricio’ y era normal hacer bromas con su particular estilo. De repente, alguien se ponÃa serio y decÃa:
Fresas, limón,
Prefiero el melón.
Y lo normal era seguir el juego haciendo la exégesis del poema y proponiendo interpretaciones de lo más absurdas. Yo mismo sigo haciendo este tipo de bromas –en el vacÃo, puesto que ya no queda nadie de esa cuadrilla- a modo de homenaje. Incluso uno de sus versos –o de una parodia, porque con la distancia es difÃcil saber qué era qué- lo tengo como frase hecha: ‘Como unas bravas sin pan’ (Que viene a significar una situación en la que rozando la perfección se estropea por la falta de un ingrediente básico; se pueden comer las bravas sin pan, pero no es lo mismo ). Insisto en que no era mal poeta, sólo que su actitud era fácilmente ridiculizable.
Hace unos meses me llamó mi amiga del instituto, preguntándome si iba a ir por Logroño, porque querÃa hablar conmigo. Quedamos para vernos un fin de semana en su casa, porque querÃa darme una cosa que me iba a interesar. Después de las preguntas de rigor, cómo estás, cómo va la vida, etcétera, mi amiga fue directamente al grano: Jesús López Bobadilla habÃa muerto. Lo habÃa atropellado un coche en Madrid, donde al parecer vivÃa como un sin techo. La única dirección que encontraron entre sus cosas era la de mi amiga, asà que se pusieron en contacto con ella y tuvo que ir a Madrid a reconocer el cadáver (no sabÃa que los padres de Jesús habÃan muerto y que prácticamente no tenÃa familia, a excepción de de unos primos lejanos). Allà le entregaron sus últimas pertenencias: tres o cuatro libros, un sobre en el que tenÃa algo de dinero y una caja de madera con un candado –cuya foto reproduzco aquÃ.
Mi amiga pensó en tirarlo todo pero al final le pudo más la curiosidad y cuando llegó a su casa abrió el candado (ella dice que con una horquilla, sé que los candados pequeños se abren con la mirada pero me parece muy peliculero. Insiste en que no le dieron ninguna llave y eso sà que encierra un pequeño misterio.). La caja estaba llena hasta arriba de papeles. Cuadernos, hojas sueltas, servilletas, todos escritos con la letra pequeña y apretada de Jesús. Poemas, reflexiones, fragmentos de diario… sin ningún orden ni indicación. A mi amiga el contenido no le interesa nada, bastante habÃa sufrido en su momento por culpa de la afición de Jesús a la poesÃa.
TenÃa una oferta que hacerme ¿QuerÃa ser el albacea literario de Jesús?. Si no aceptaba la oferta tirarÃa todo a la basura sin pensárselo dos veces. No sabÃa si los escritos eran buenos, malos o regulares; no querÃa hacerse cargo de ellos y no iba a buscar a nadie más. O me los llevaba yo en ese momento o al contenedor.
(Continuará)



Septiembre 9th, 2009 at 1:28 pm
genial.
Septiembre 9th, 2009 at 5:32 pm
Esto es el argumento inicial de una buena pelÃcula fantástica (o de terror).
Saludos.
Septiembre 10th, 2009 at 2:40 pm
Esto se está poniendo cada vez más interesante…
Septiembre 10th, 2009 at 3:54 pm
Y entonces, ¿qué pasó?
Septiembre 10th, 2009 at 4:04 pm
Ya está publicada la cuarta y útima parte (de momento) de esta historia.