Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

noviembre 18, 2009

Candeira gana el Aldecoa

Filed under: Noticias — Palimp @ 9:51 am
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No hace falta repetir lo que se aprecia en este cuchitril a Candeira. Por eso nos llena de orgullo y satisfacción anunciar que acaba de ganar el premio Ignacio Aldecoa. La noticia puede leerse aquí:

Altube y Candeira, premios Aldecoa

Altube y Candeira, ganadores de los premios de cuentos “Ignacio Aldecoa”

Pero dónde se puede leer una breve entrevista con el autor, y ver esa foto que ya debería ir renovando es aquí:

Matías Candeira y Xabier Altube vencen en el certamen de relatos Ignacio Aldecoa

Que alegría da cuando el talento es reconocido.

noviembre 16, 2009

Paul di Filippo. La trilogía Steampunk.

Filed under: Ci-Fi — Palimp @ 10:42 pm
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Grupo Editorial AJEC, 2008. 245 páginas.
Tit. Or. The steampunk trilogy. Trad. Teresa Ponce.

Paul di Filippo, La trilogía Steampunk
La nueva ciencia ficción

Comprar un libro sin referencias, porque te llama la atención la portada y porque te quema el dinero en el bolsillo, es un riesgo. Lo normal es encontrarse una decepción pero si aciertas, como es esta ocasión, el placer es doble.

La trilogía se compone de tres novelas cortas independientes pero que transcurren en el mismo ambiente: un siglo XIX con personajes históricos pero dónde las cosas han ocurrido de una manera muy diferente. En Victoria la reina ha desaparecido y un original científico capaz de hacer salamandras casi humanas y de aplicar la energía atómica a las locomotoras de vapor se encargará de buscarla. Hotentotes está protagonizada por Louis Agassiz y también es una búsqueda, pero de un fetiche con poderes sobrenaturales y de una naturaleza muy pintoresca. Por el camino se encontrarán a unos personajes totalmente desquiciados que también andan detrás del poder del talismán y acabarán encontrarse con el horror de horrores. En el tercero Emily Dickinson y Walt Whitman se verán embarcados en una extraña expedición al más allá de la mano de una medium.

La estructura en tres partes me ha recordado a El mapa del tiempo y el estilo a La verdadera guerra de los mundos. Son libros de ciencia ficción diferentes, de mucha calidad, llenos de referencias, bien escritos y que son un verdadero placer leer. Victoria es una novela normalita, pero Hotentotes está repleta de humor satírico y ácido y Walt y Emily es un tour de force narrativo para paladear despacio, dónde es difícil saber qué es parodia y qué homenaje. Al final reproduzco unos fragmentos de esta última historia; la descripción del acto sexual entre los dos poetas es para enmarcarla.

Una verdadera delicia.


Extracto:[-]

—¿Qué sabes del Movimiento Espiritista, Emily?

Con orgulloso desprecio creciendo en su pecho, Emily respondió:

—Sólo sé una cosa, después de leer claramente lo que a menudo estaba escrito entre líneas en la prensa sensacionalista: que hace doce años, dos jóvenes hermanas descerebradas (de apellido Fox y entonces residentes en Rochester, Nueva York) decidieron gastar una broma a sus padres, una broma que ascendió rápidamente a una farsa que ni remotamente se hubieran podido imaginar. Mediante golpeteos ocultos y otros trucos, insinuaron que estaban en contacto con el llamado «mundo de los espíritus», engañando fácilmente a su crédula madre y a su hermana mayor, quien se erigió como su representante en seguida. De unos inicios tan humildes, han pasado a hacer una fortuna convirtiéndose en charlatanas comunes, timando a miles de almas afligidas y pobres con trucos sencillos que ya eran viejos cuando nació Cagliostro y provocando la misma conducta en millones de personas por todo el globo.

La cara de Austin de ojos rojos mostró un semblante sombrío.

—Pareces terriblemente segura de la falsedad y la avaricia de las hermanas Fox y, por extensión, de todos los demás médiums. Creía que, de toda la gente, tú apoyarías la apertura de este tipo de diálogo entre este mundo y el siguiente. ¿Cómo puedes estar segura de que no hay nada de verdad en sus afirmaciones?

—¿Cómo podría pensar de otra manera, teniendo en cuenta los mensajes pueriles y ultramundanos que transmiten tales «médiums»? Obviamente, su origen está en la imaginación insípida del propio estafador. Caray, sí fuera a creer por un minuto que la gloria indescriptible del siguiente mundo estuviera en semejantes declaraciones como «Madre, no llores por tu hijo, aquí en el otro lado todo está lleno de regalices y piruletas de menta», entonces tendría que… bueno, no sé qué haría. ¡Desde luego suicidarme no, no vaya a acabar antes de lo necesario entre esos espíritus ñoños!

[--]

—Sé todo lo que va a decir, querida Emily. Tenga por seguro que yo también he pensado en la muerte largo y tendido. Tan glorioso como es nacer, sé que igual de glorioso es morir. Pues de no ser por la muerte —y sin duda es falso hablar siquiera de las dos por separado— la vida misma no tendría sentido. Sí, he oído susurros de muerte celestial toda mi vida, en la voz de las olas sobré la orilla y en el canto quejumbroso de las aves marinas. Pero a diferencia de usted, yo no anhelo la muerte, ni le doy más de lo que se merece. Estoy demasiado ocupado viviendo, demasiado ocupado dando placer a todos mis sentidos, para concederle a la muerte algo más que un saludo al pasar. ¡Mientras que usted, querida Emily, parece más decidida a abrazarse a la Muerte como a un amante!

[--]

—¡Oh, Walt, me alegro tanto por usted!

Walt trasladó las manos a la cintura de Emily.

—Permítame compartir mi alegría y mi fuerza renovadas, Emily.

Y entonces le besó.

George Gould le había besado una vez. Pero eso había sido hacía años. Y había sido un joven de cara suave, ¡no un hombre viril y con barba!

Walt se separó y susurró:

—¡Tú, tacto villano! ¿Qué estás haciendo? ¡Mi aliento está preso en su garganta! ¡Abre tus compuertas! Eres demasiado para mí. Mis sentidos han desertado de sus puestos…

—Los míos también… —dijo Emily.

Y se tumbó sobre el césped arrastrando a Walt con ella.

Las manos de Walt estaban muy atareadas bajo la ropa de Emily.

—Impulso, impulso e impulso, siempre el impulso procreador del mundo. De la penumbra, avanzan iguales opuestos. Siempre sustancia y aumento, siempre sexo. Siempre un entramado de identidad, siempre un brote de vida. Cultos e incultos sienten que así es. Es inútil explicarlo…

—¡Pues no lo hagas! —susurró Emily.

Walt estaba ya encima de ella, con las manos enterradas en el cuello de su blusa y su peso, como el tronco de un árbol, separándole las piernas. Podía oler el fragante herbaje de su pecho.

Emily le agarraba fuerte, con la boca contra su oreja.

—¡Mi río corre a ti, mar azul! ¿Me recibirás? Mi río espera respuesta, oh mar —ten compasión. Te llevaré arroyos de perdidos recodos. Dime, mar —tómame

Walt dijo:

—Ma femme —después presionó con fuerza lenta y ruda contra ella.

Emily derramó una lágrima, y se mordió el labio.

En el cielo, una nube sangró alizarina.

Walt se movía despacio.

—Bajamar aguijoneada por el flujo, y flujo aguijoneado por la bajamar. Carne de amor hinchándose y ardiendo deliciosamente en deseos. Límpidos chorros de amor ilimitados, calientes y enormes. Trémula jalea de amor, zumo espumoso y delirante. Noche nupcial de amor abriéndose camino con certeza y suavidad hacia el amanecer postrado, ondulándose hacia el día que cede complaciente. ¡Estoy perdido en el abismo del día que con su dulce carne me estrecha!

—¡Sí, Walt, yo soy el día, y tú eres mi noche!

—¡Y aquí llega el alba!

Walt lanzó un alarido bárbaro, y se dejó caer sobre ella, eclipsando el cielo.

noviembre 13, 2009

Eduardo Haro Tecglen. El niño republicano.

Filed under: Ensayo,Novela — Palimp @ 9:16 am
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Círculo de lectores, 1999. 250 páginas.

Eduardo Haro Tecglen, El niño republicano
Recuerdos de infancia

Leo tarde este libro, regalo de mi amigo Luis, por culpa de las votaciones del esclavo lector, y debería haberlo hecho antes. Esta curiosa mezcla de memorias, relatos y columnas periodísticas de difícil clasificación me ha dejado muy buen sabor de boca.

Personal y bien escrito, nos permite conocer un poco más del autor, de muchas de sus amistades (a destacar Fernado Fernán Gómez) y compartir -o disentir mentalmente- sus opiniones. Les dejo extractos escogidos.

Wenceslao Fernández Flórez después de la guerra, la génesis del bosque animado:

Hasta los perros -la pareja de dálmatas, el doberman altivo, los perritos madrileños ladradores- tienen también prisa para correr al corralito diminuto -que ha puesto el Ayuntamiento en Valle de Súchil- donde tranquilizar la corriente mingitoria que han contenido durante la noche (sobre ese corralito, ahora cerrado por obras, la casa donde vivió Wenceslao Fernández Flórez: había abajo una vaquería, con vacas vivas asomando: y le decía yo que podía recordarle su Galicia). «Han ganado los míos, me han prohibido todo, ya no puedo escribir», decía el viejo monárquico que había pasado la guerra oculto en una Embajada. Pobre Wenceslao, tan inteligente, tan crítico, tan regeneracionis-ta, qué miedo había pasado en la guerra, escondido («Una isla en el mar rojo»). «Ahora escribo una obra lírica, para que me dejen…» Sería El bosque animado.

Como hipótesis no está mal, yo me reconozco en mi amor por la tecnología:

El niño seguiría aún prefiriendo el otro misterio, el de la galena tocada en los puntos sensibles por la aguja en que terminaba una espiral, de donde salían las voces, las músicas del mundo inmediato, pero lejano: más allá de la calle. El niño se hacía él mismo estos receptores de galena, siguiendo los esquemas de los periódicos, con un material de ferretería y horadando una caja de puros.
Los chavales -voz en desuso; viene del gitano- descifran ahora los miniordenadores, organizan la electrónica de sus grupos musicales. Para encontrar una decisión semejante en otras clases de edad hay que saltar por encima de varias generaciones y llegar a sus abuelos -o más- que, con algunos millones de células nerviosas muertas en el camino, son capaces de acudir con tozudez y satisfacción a los instrumentos domésticos. Los grupos intermedios son más reacios. Se les oye frecuentemente repudiar la técnica en razón de un humanismo; sobre todo si son intelectuales y aprecian en sí mismos la existencia de un hálito al que llaman talento -a veces, con razón- y al que atribuyen una condición gaseosa que podría estropearse o desaparecer si aceptasen la mediación de un instrumento.

Y con él llegó el escándalo, el mejor público del porno, los niños:

Alvaro de Retana escribió una novelita sicalíptica, o «verde», que se llamaba A Sodo-ma en tren botijo (Retana: dijeron de él que durante la guerra había celebrado orgías vestido con casullas tomadas de alguna iglesia saqueada. Le condenaron a muerte, luego le indultaron, menos mal). Llamar Sodoma a Alicante era una exageración, o mucha exageración. Esas novelitas, y otras claramente pornográficas, las vendían a la puerta de los institutos de Segunda Enseñanza, o Bachillerato, y las hojeaban los guardias que estaban para evitar disturbios entre SEU y FUE, durante la República: pero el puesto de pipas, caramelos y pornografía era legal para los niños. Todavía me escandalizo del escándalo cuando leo una catástrofe en provincias porque una empresa mandaba publicidad de vídeos y novelas pornográficas a los niños. ¿A quién se le va a mandar, si no? La idea de las libertades, entonces, era distinta. Probablemente equivocada: para los niños, no.

Recordando compañeros con ternura:

Pobre Demetrio, pobre amigo mío. «Asesino en su juventud», decía su informe: y era que un cochero le había golpeado con el látigo; al tirar de ese látigo, el cochero cayó al suelo y se mató. Juventud un poco enloquecida: a su primera esposa, una gitanilla casi infantil, la secuestró del Retiro, donde actuaba, la llevó al cura preparado y les casó; aún estaban en esa luna de miel escapando de gitanos, como en un drama de Lorca, cuando la esposa niña murió.

Pobre Demetrio… No le dejaban casi comer: compraba a veces queso y me lo daba a mí, en aquella redacción de la calle de la Madera: y espiaba cómo el niño rojo y hambriento lo saboreaba. O hacían en su casa empanadillas para mí. Pobre, pobre amigo. La última vez que le vi, en su ático modestísimo de la calle de Campomanes del que ya no salía, apenas podía hablar de la congestión; y tenía mucho miedo a morir, porque había amado tremendamente los placeres de la vida. Vine de París, le vi aterrado y perdido, me marché, y se acabó Demetrio para siempre. Menos mal que le habían sacado los demonios del cuerpo y no se lo podrían llevar.

noviembre 10, 2009

Blocs i Llibres a Barcelona / Bitácoras y Libros en Barcelona (X)

Filed under: Noticias — Palimp @ 10:40 pm
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BLB

Número redondo: Décima edición de este evento el próximo 14 de noviembre, comenzaremos a las 20:00 h. en el Lletraferit de Barcelona.

¿Qué es esto?

Entre los bitacoreros existe una larga tradición de celebrar reuniones o quedadas para poder ver en persona a tus conocidos en la red. En reuniones como la Beers & Blogs bloggers de Barcelona -principalmente del sector tecnológico- se han ido conociendo.

Los amantes de los libros, escritores o seguidores de bitácoras no vamos a ser menos y para compartir unas horas de conversación y buena compañía se han montado estas reuniones. ¿Requisitos para asistir? Que te apetezca. Ya llevamos ocho ediciones: la primera , la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta, la sexta, séptima, la octava y la novena.

Programa

La reunión empezará el sábado 14 de noviembre a las 20:00 h. en el bar Lletraferit, situado en la calle Joaquín Costa 43. El mapa es el siguiente:


Ver mapa más grande

Está muy cerca de la plaza Universidad. No es necesario llegar a las 20:00. Si alguien quiere venir más tarde, no hay problema, estaremos hasta las 21:30 h. Gracias a Anna por informarnos de que el antiguo lugar de reunión ya no estaba disponible.

La cena, como viene siendo habitual, la haremos en el restaurante Eucaliptus (ver mapa). Como tenemos que hacer reserva es importante que confirméis la asistencia a la cena lo más pronto posible.

Para tomar las últimas copas -si alguien se anima- iremos al bar Raval, si cabemos y nos tratan bien. De todas maneras, no habrá ningún problema en encontrar un sitio y se aceptan sugerencias.

Deberes

La X representa la incógnita, así que hacemos caso de la recomendación de nuestra Musa particular y proponemos lo siguiente:

El secreto de tu mejor amiga/o que has guardado durante años…

Si no tienes mejor amigo, o los que tienes son unos sosos también se admitirán secretos empresariales jugosos -aunque no se diga la empresa- o secretos que conoces aunque no deberías conocer (por haber pillado a alguien in fraganti).

Hago hincapié en el anonimato: todo los escritos se meten en una bolsa y nadie sabe quién ha escrito qué. Se incluyen dos o tres inventados para hacer más difícil la identificación y en ninguna de las ediciones anteriores nadie ha sabido quien ha escrito qué.

Si sólo quieres pasarte a tomar una copa no hay problema, pero si quieres asistir a la cena hay que confirmar asistencia. Podéis hacerlo en los comentarios o enviando un correo a liblit@gmail.com.

Difúndelo en tu bitácora, llama a tus amigos, escríbelo en las paredes…

¡Os esperamos!

noviembre 9, 2009

Washington Irving. Cuentos de la Alhambra.

Filed under: Cuentos — Palimp @ 8:43 am
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Club internacional del libro, 1983. 190 páginas.

Washington Irving, Cuentos de la Alhambra
Misteriosa Granada

Solemos olvidar a los clásicos porque nos obligaron a leerlos en la escuela. No sé que recuerdo tenía de estos cuentos, pero era malo y me esperaba algo soporífero. Pero no es así; la recopilación de leyendas que giran alrededor de la Alhambra y que incluyen un sin fin de encantamientos, princesas enamoradas e incluso aguadores afortunados está escrita en un lenguaje vivaz que no ha envejecido nada y que se disfruta igual que una recopilación moderna en el mismo sentido como es Leyendas españolas.

Hoy no creemos en fábulas, no como en la antigüedad que al decir de Irving:

En aquellos días, la gente se rendía enamorada más rápidamente que ahora, atestiguándolo así todas las fábulas y leyendas. No fue extraño, por tanto, que los ojos de las tres princesas, implorantes de favor y relampagueantes de emoción se clavaran como flechas en el alma y en la fantasía de los tres ardorosos caballeros, más cautivos que antes desde aquel momento, no sólo en homenaje de gratitud, sino, especialmente, en rendimiento de admiración. Lo singular era que cada uno de ellos había quedado prendado de distinta princesa, en tanto que éstas, intensamente impresionadas por el sereno continente de los nobles cristianos, fomentaron en sus pechos esa impresión, estimulada asimismo por el valor que oyeron desplegado por los caballeros en el combate y por su brillante alcurnia.

Una lectura muy agradable, y nunca está de más bucear en nuestro pasado.

Descárgalo gratis:

Irving, Washington – Cuentos De La Alhambra.doc

(Te hará falta el programa EMule)


Extracto:[-]

Volviendo a nuestro cuento. Peregil había empezado su negocio con su único cántaro de agua, grande, es cierto, que llevaba a las espaldas, Gradualmente ascendió en categoría entre los de su oficio, tanto, que se procuró una ayuda, la más útil que podía: un velludo borriquillo. A cada costado de su orejudo compañero iban los cántaros, en cuévanos y protegidos con hojas de higuera contra el calor directo del sol. Granada no conocía aguador más infatigable ni de mayor jovialidad: las calles de la ciudad recogían su pregón, vivo y placentero, que lanzaba marchando detrás del borriquillo. pregón que en verano se oye en todas las ciudades españolas: «¡Agua! ¿Quién quiere agua, más fría que la nieve?» Cuando un parroquiano se le acercaba, le servía con palabras agradables, respondidas siempre con una sonrisa; y si quien quería el agua era mujer, no faltaban la mirada picaresca o el galanteo o el requiebro.

Así tenía Peregil fama de ser uno de los hombres más corteses, divertidos y felices de Granada. ¡Pero cuan cierto es que quien ríe y quien más alegre parece no es el más dichoso! Bajo esta capa de jovialidad, le ahogaban a Peregil pesares y cuidados. Tenía una larga prole, hijos andrajosos y hambrientos que esperaban a su padre cuando por las noches volvía a la mísera vivienda que habitaban, pidiéndole pan a voz en grito. Su compañera, bien lejos de ayudarle, era para él carga pesada; antes del matrimonio lucio agraciada belleza y bailó con habilidad y arte el bolero, acompañándose de las castañuelas; y ahora se gastaba el escaso dinero que Peregil ganaba a fuerza de sudores y vigilias en baratijas y en fruslerías, y se apoderaba del borriquillo los domingos, los días de
santos y las innumerables fiestas que en España se celebran, y que son más nunerosas que los días de trabajo. Como si esto fuera poco, en la esposa de Peregil se reunían, además, el desaliño y la pereza, y un deseo tan incontenible de saberlo todo y de entender de todo, metiéndose en berenjenales, que abandonaba casa, quehaceres, cuanto tuviera en mano para correr adonde hubiese un enredo que oír y en el que dar opinión y consejo.

Pero el ordenador del universo que atempera los vientos a las necesidades de los débiles, acomoda, asimismo, el yugo del matrimonio a los caracteres de quienes han de soportarlo. Y en esto tenéis a Peregil, que parecía sufrirlo todo con resignación porque quería a sus hijos lo mismo que la corneja a sus huevos, viendo su imagen multiplicada y perpetuada en ellos, retrato exacto ni más ni menos que del Peregil de piernas zambas y de espaldas anchas que toda Granada conocía. El mayor placer de nuestro aguador era, tan pronto como disponía de un día libre y de unos maravedíes, llevarse consigo a su prole, en los brazos unos, pisándole los talones otros, para que retozaran en la vega, mientras su esposa recordaba los años sueltos bailando en las angosturas del Darro.

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