Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

Enero 31, 2010

Histeria nuclear

Archivado en: Noticias — Palimp @ 8:46 am
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No viene mucho a cuento en una bitácora de literatura, pero con la excusa de que he reseñado un par de libros de mi admirado Manuel Lozano Leyva les traigo aquí unas reflexiones que hace acerca de las manifestaciones antinuclear que se están sucediendo en estos días:

Solidaridad nuclear

De las que destaco lo siguiente:

España lleva casi cuarenta años fabricando electricidad con centrales nucleares sin haber producido ningún afectado, o sea, cero heridos y muertos. ¿Dónde está la desgracia a compartir solidariamente entre la ciudadanía? El ATC holandés que se toma como modelo está en un parque industrial, es amarillo chillón y está bien rotulado (no se oculta). Su ubicación la decidió el ministerio correspondiente y no conlleva compensación alguna para los pueblos vecinos. ¿Están locos o son tontos estos holandeses?

No es este espacio para debatir las bondades y maldades de la energía nuclear, ni soy experto en ello. Pero en este tema, como en muchos otros, no se oyen las voces de los profesionales y sí las de los propagandistas. Cuando la histeria entra en juego, el pensamiento racional desaparece.

El mejor ejemplo es de ida y vuelta. Cuando apareció la gripe porcina todos los medios de comunicación la anunciaron como la peste del siglo XX, y todos corrieron a comprarse mascarllas y a pedir que hubiera vacunas para todos. Después el viento cambió de dirección y lo peligroso eran las vacunas: la gripe no era para tanto y las vacunas peligrosísimas. Personalmente no sé dónde estará la verdad, pero antes de los dos subidones un amigo mío médico ya me dijo que la gripe no era tan fiera como decían, ni las vacunas tan peligrosas.

Si escucháramos -luego no tenemos por qué hacer caso- a los que realmente saben probablemente podríamos después tomar mejor nuestras decisiones.

Más del mismo autor aquí: Residuos, ciencia y democracia

Enero 30, 2010

Presumiendo de ebook

Archivado en: Noticias — Palimp @ 7:55 am
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El lanzamiento del iPad me viene de perlas para presumir de gadget tecnológico, ya que por una vez me he adelantado a las tendencias. Yo quería un libro electrónico, pero tengo mis manías. Me parece muy bien el esfuerzo que están dedicando a la tinta electrónica y que la experiencia de lectura se parezca mucho a un libro. Pero yo vivo entre pantallas y no me importa leer en un LCD. Una pantalla con iluminación propia tiene también sus ventajas; se puede leer en los viajes aunque no haya luz, en los hospitales sin molestar al enfermo y en la cama sin tener problemas con tu pareja.

Esas ventajas no me importarían tanto si no fuera porque una pantalla LCD tiene algo que está fuera del alcance de la tinta electrónica: el color. Además de libros yo quiero leer tebeos, y eso es imposible en un Kindle. Para acabar soy de los que piensan que un dispositivo que sólo sirve para leer libros es un poco pobre. Ya que tienes un aparato, que pueda hacer otras cosas.

En definitiva, lo que yo quería era algo como mi pocket PC, pero con una pantalla grande. Lo mismo que el iPad, que es un iPod XXL. Me costó encontrar uno, porque no quería que el precio subiera mucho y lo encontré. Por 250 dólares (al cambio 170 euros, la mitad que muchos que se ven en las tiendas) en una web china encontré el JE100. Pantalla de 7 pulgadas, lector de tarjetas, auriculares, lector de tarjetas microSD y dos conectores usb.

Comprar por internet en China me parecía un poco arriesgado, pero un capricho se lo merece. He tenido suerte; el paquete me llegó en pocos días y salvo el palo que me metieron en aduana y que no me esperaba estoy muy contento con él. ¿Quieren verlo?

Lo primero, el tamaño. Igual que un libro de bolsillo (más pequeño incluso):

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El peso también es similar. Al encenderlo aparece una pantalla con las diferentes opciones:

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Es un menú básico, pero para los expertos tenemos el modo avanzado:

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Un WindowsCE que si bien es limitado permite hacer bastantes cosas más que un libro electrónico tradicional. Como por ejemplo ver y editar archivos de Office:

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Puedes pasarte horas viendo power points de gatitos. Y después, echar un solitario:

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Evidentemente se pueden leer libros electrónicos:

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Éste que les pongo aquí, La decadencia del ingenio lo he comprado en línea por dos euro y medio. No quiero hacer didactismo pero personalmente no voy a pagar más de tres euros por un archivo. No me van las novedades y un libro me cuesta de segunda mano una media de dos euros y nuevo en edición bolsillo ocho. Los contenidos no me preocupan, tengo una biblioteca electrónica mayor aún que la física y lectura para unos veinte años (la mayor parte libre de derechos de autor o descatalogada). Peor lo mejor es poder leer tebeos:

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La pantalla es un poco pequeña y algunos textos no se leen bien, pero he hecho un programa con un efecto lupa que te aumenta una parte. También puede configurarse para ver sólo media pantalla en cuyo caso se ve muy bien aunque se pierde el efecto de ver la página completa. En su momento no encontré un buen lector para esto y lo tuve que programar yo (ventajas de no ser un iPod), pero en la web del fabricante han puesto una aplicación bastante buena -pero sin efecto lupa.

No tiene conexión integrada, pero enchufándole un aparatito podemos tener wifi y conexión a a internet:

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El poder conectar periféricos por USB permite incluso ponerle un teclado y un ratón inalámbricos que funcionen con usb:

Sin olvidarnos de las posibilidades multimedia. No permite florituras como el iPad, pero permite enseñar las fotos de tu hija con una calidad más que aceptable:

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Y reproducir música e incluso vídeos:

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No todo son ventajas, claro. Si la batería de un libro electrónico dura casi un mes sin cargarse, la batería del JE100 dura entre 3 y 6 horas dependiendo del uso, lo que obliga a una carga nocturna diaria si se usa con frecuencia. Esto no me preocupa demasiado porque es lo que tengo que hacer con el móvil.

Lo peor es que a este precio el procesador y la memoria son bastante limitados. Algunas cosas van un poco lentas y la reproducción de vídeos que he puesto arriba es un poco tramposa; los reproduce, pero a saltos. Pero si tenemos en cuenta su precio y lo que puede hacer, para mí es una compra excelente. De momento no he conseguido que reproduzca archivos flash (swf) pero cuando lo consiga hay unos cuantos juegos que podré utilizar.

Nunca me compraré el iPad, en parte por mis prejuicios hacia Apple, en parte por lo cerrado del sistema. Pero la salida al mercado provocará que surjan otros productos muy parecidos con otros sistemas operativos. De aquí a unos dos años me plantearé la idea de comprarme uno de ellos. Ya hay algunos con muy buena pinta (Viewsonic). Lo que sí creo es que los dispositivos con tinta electrónica se utilizarán para personas mayores que no quieran mucha complicación y que quiere leer con la letra bien grande. Los más jóvenes preferirán un centro de ocio integrado con vídeo, música, internet y videochat que, de paso, les permita leer un libro.

Enero 29, 2010

Connie Willis y Cynthia Felice. Raid de luz.

Archivado en: Noticias — Palimp @ 10:01 am
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Ediciones Júcar, 1991. 242 páginas.
Tit. Or. Light raid. Trad. Elías Sarhan.

Connie Willis y Cynthis Felice, Raid de luz
Mundo en guerra

Vi este libro en la biblioteca y aunque no tengo ni idea de quién es Cynthia Felice el nombre de Willis es suficiente para que me lo lea . Aunque en la portada ponga que se trata de Una historia de amor y aventura en un mundo devastado por la sequía, la guerra y los ataques laser.

Estamos en un mundo muy diferente del nuestro -no se aclara si es porque transcurre en un futuro lejano o porque se parece al nuestro pero no es el mismo, que es lo que me parece más probable. Hay una guerra civil entre el este y el oeste de Norteamérica y los ataques son como los bombardeos de la segunda guerra mundial pero con rayos láser. La helena Ariadne, de diecisiete años, está refugiada en la neutral Victoria. Al no tener noticias de su padre -que junto con su madre trabaja en la poderosa Hydra Corps- decide volver con ellos para encontrase con que su madre está detenida por alta traición.

Nada que ver con lo que esto acostumbrado a leer de la autora. No sé si porque era primeriza o por la influencia de Cynthia Felice. Se lee de un tirón y engancha, pero los personajes son bastante planos y en ocasiones increíbles y no aburre por la cantidad de acción que tiene, no por sus cualidades literarias. Entretenido pero olvidable.


Extracto:[-]

Me desperté deseando estar todavía en Victoria. Por lo menos, de lo único que tenía que preocuparme allí era de mantener alimentada a la camada de la señora Ponsonby y cambiarles los pañales para la siesta. Aquí se me presentaba la elección de tantas preocupaciones, que me podría llevar todo el día anotarlas, sin contar con la decisión de cómo abordarlas. Siempre que hubiera algo que se pudiera hacer al respecto.

Mi madre se hallaba en la cárcel, mi padre pensaba que yo era «una traidora y una puta», para utilizar sus propias palabras. Joss y Essex no parecían compartir esa idea, pero los dos tenían la convicción de que mi madre estaba saboteando a la Hydra Corp, y yo no sabía qué pensar. No creía que Essex hubiera inventado unas acusaciones contra mi madre con el fin de apoderarse de la Hydra Corp, a pesar de lo que papá había dicho; sin embargo, también sabía que no me estaban contando la historia completa y, si Joss era el sirviente de Essex, yo lo era de la señora Ponsonby.

Fuera lo que fuese, Joss había dejado una túnica y una clámide sobre el tocador, junto con un juego de toallas gruesas con el timbre real en ellas. ¿En qué no pensaba? ¿Zapatos? No. Había unas sencillas sandalias de cuero en el suelo. Me pareció un descaro lo de las ropas. Normalmente, la gente no llevaba vestidos formales para trabajar en la Hydra Corp, pero tampoco iban con monos ceñidos. Joss había llegado a la conclusión de que una vestimenta formal resultaba mejor que una indecente y, aunque odiaba estar de acuerdo con él, yo también lo pensé.

Me levanté de la cama, me quité el mono y me pasé la túnica por encima de la cabeza. Era sencilla y me llegaba hasta las rodillas, donde tenía un reborde de color púrpura, y era lo suficientemente informe como para irle bien a cualquiera. La clámide era de seda, sin duda importada, pero yo no pensaba llevarla, no con ese timbre real bordado en ella. Abrí el armario de mamá en busca de otra cosa.
En su interior había ropa colgada; sin embargo, lo único de m1 madre eran los vestidos de gala y los formales. El resto eran unas camisas limpias, un par de pantalones y un discreto uniforme de las
Fuerzas Aéreas de la Commonwealth. Entonces recordé que Joss había ocupado el dormitorio. Era más alto que yo, aunque no mucho más robusto, pero no pensaba coger ropas prestadas de él. Quizá pudiera pedirle algo a Gaea. Sabía que ella estaba aquí. La había visto ayer.

Me volví hacia el terminal de al lado de la cama y pedí el menú de Dónde está quien, pero mi viejo código sólo me proporcionó un mensaje de privilegio insuficiente, escrito con unas alarmantes letras escarlatas. Podría conseguir entrar, aunque me llevaría tiempo; entonces se me ocurrió que a esta hora Gaea estaría tomando el desayuno en la zona de estacionamiento. Si me apresuraba, la vería antes de que se marchara. Me eché otro vistazo en el espejo y llegué a la conclusión de que estaría decente en cuanto me peinara.

Empecé a rebuscar en los cajones del interior del armario. Suponía que las cosas de mamá también habrían sido retiradas, pero no me importaba robar un peine.
El primer cajón que abrí estaba lleno con cosas de Joss, pero no vi un peine ni nada con lo que pudiera sujetarme el cabello. Abrí el otro cajón superior. Las cosas que había allí de mamá no habían sido tocadas, ni siquiera su cepillo con dorso de plata. No debieron de haberle permitido que guardara por sí misma lo que se llevaría a la prisión, sólo le metieron algunas ropas en un bolso y se las enviaron, sin pensar remotamente en su pelo. Decidí preguntarle a Joss si me permitirían llevarle un paquete con sus cosas personales. Probablemente sospecharía que querría introducir un láser, aunque tal vez me dejara llevarle un cepillo y un peine y, así, tendría la oportunidad de verla.

Enero 28, 2010

Martine Kittler. Té.

Archivado en: Ensayo — Palimp @ 8:39 am
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Editorial Zendrera Zariquiey, 1996. 38 páginas.
Trad. Àngels Fabregat.

Martine Kittler, Té
Five o’clock

En la vida me hubiera imaginado leyendo un libro de este estilo si no fuera por el reto 2010. Este librito me sirve para la difícil papeleta de un título de dos letras.

Tras una breve introducción con curiosidades e historia del té se pasa directamente al recetario en el que se encuentran algunas maneras de alegrar con diversos licores esta infusión. Encontramos también un apartado sobre varios consejos para saber preparar un buen té.

Me ha alegrado ver varias fotos de samovares que después de años leyendo literatura rusa no sabía lo que eran y no se me había ocurrido mirar en internet.

En este libro no hay ni mención, pero les recomiendo leer este artículo de la wikipedia:

Guerras del opio

Porque el consumo inglés de té fue una de las causas de la introducción del opio en China. Hasta una inocente infusión puede ser causa de varios males.

Enero 27, 2010

Defendiendo el cuento

Archivado en: Noticias — Palimp @ 8:23 pm
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Sergi Bellver se ha marcado una entrada de antología:

El cuento español del siglo XXI

Donde además de unos comentarios críticos lista la friolera de 219 títulos (por el momento) de libros de cuentos escritos por españoles en el siglo XXI. Un índice para bucear, hacer acopios y buscar en la biblioteca.

De paso pueden visitar las Votaciones de Revista de Letras y votar por los candidatos del Cuchitril: Decati Sonde Teibol, Bitácora de Sergi Bellver y Apostillas Literarias.

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