Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

septiembre 30, 2010

Jordi Sierra i Fabra. Kafka y la muñeca viajera.

Filed under: Novela — Palimp @ 3:32 pm
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Ediciones Siruela, 2006. 150 páginas.

Jordi Sierra i Fabra, Kafka y la muñeca viajera
Cartero de muñecas

Primer libro que leo de Sierra i Fabra y casi de casualidad; se lo regalaron a mi mujer y yo lo pillé en un descuido. Está inspirado en un artículo de César Aira basado a su vez en un hecho real de la vida de Kafka. El artículo no lo encuentro en Babelia pero está reproducido en varias bitácoras, por ejemplo aquí: La muñeca de Kafka. El núcleo de la historia es éste:

En 1923, viviendo en Berlín, Kafka solía ir a un parque, el Steglitz, que todavía existe. Un día encontró a una niñita llorando, porque había perdido su muñeca. Kafka inventó al instante una historia: la muñeca no estaba perdida, sólo se había ido de viaje, para conocer mundo. Y le había escrito a su dueña una carta, que él tenía en su casa y le traería al día siguiente. Y así fue: esa noche se dedicó a escribir la carta, con toda seriedad. (Dora Diamant, que cuenta la historia, dice: “Entró en el mismo estado de tensión nerviosa que lo poseía cada vez que se sentaba a su escritorio, así fuera para escribir una carta o una postal”). Al día siguiente la niña lo esperaba en el parque, y la “correspondencia” prosiguió a razón de una carta por día, durante tres semanas. La muñeca nunca se olvidaba de enviarle su amor a la niña, a la que recordaba y extrañaba, pero sus aventuras en el extranjero la retenían lejos, y con la aceleración propia del mundo de la fantasía, estas aventuras derivaron en noviazgo, compromiso, y al fin matrimonio e hijos, con lo que el regreso se aplazaba indefinidamente. Para entonces la niña, lectora fascinada de esta novela epistolar, se había reconciliado con la pérdida, a la que terminó viendo como una ganancia.

No hay mejor resumen del libro. Pero hay que leerlo para ver la ternura que insufla el autor a Kafka, al que uno imagino siempre como alguien atormentado y oscuro, en absoluto el tipo de persona que escribiría día tras día cartas de los viajes imaginarios de una muñeca. Pero como dice Sierra i Fabra en el libro:

¿Salvar a una niña no era como salvar al mundo?

Para grandes, chicos y chicos grandes.


Extracto:[-]

En sus manos y su imaginación, la muñeca había conseguido que el mundo fuese un pañuelo. Ni Julio Verne la hubiese creado más fabulosa ni el mundo se le habría resistido en menos de ochenta días.

Dos semanas.

Catorce cartas.

Franz Kafka estaba impresionado.

Había tenido que comprar sellos usados en una filatélica y visitar un anticuario para mantener con dignidad el largo viaje de Brígida. Las cosas, o se hacían bien o no se hacían. Dora estaba medio fascinada y medio enfadada. Desde que Elsi había entrado en su vida, no hacía otra cosa que escribir aquellas cartas, con una voluntad y una dedicación que ya querría para sus cuentos o novelas. El enfado de Dora se debía a su catárquica concentración en pro de aquella correspondencia unilateral. La fascinación en cambio era debida a la voluntad depositada en su empeño. Su compañera la valoraba.

De noche, cuando lo abrazaba en la cama, le susurraba:

-Sólo a ti se te habría ocurrido algo parecido, cariño. Te quiero.

¿Salvar a una niña no era como salvar al mundo?

El primer dolor solía ser duro y amargo. El primer choque con la realidad, el despertar. Elsi jamás habría olvidado la pérdida de su muñeca. Ahora, en cambio, brotaba en ella aquel orgullo…
Incansable.

¿O no?

Porque, de pronto, esa mañana…

Franz Kafka examinó de nuevo su reloj, y el de la torre. Ningún error. Pasaban diez minutos de la hora habitual a la que Elsi aparecía corriendo por el extremo del parque, a su izquierda. Diez minutos, la mayor de las tardanzas. ¿Significaba eso que su interés había muerto de repente? ¿Y si se encontraba enferma? ¿Qué haría Brígida en tal caso, seguir escribiendo día tras día para cuando se recuperase?
Dos semanas, catorce cartas, y aquellos diez minutos bastaban para enfrentarlo a una certeza desconocida hasta ese momento.

¿Hasta cuándo sería el cartero de muñecas?

septiembre 29, 2010

Y al final de La Rambla me encontré con la bella flor.

Filed under: Noticias — Palimp @ 11:24 am
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La huelga general convocada para hoy me da tiempo y una buena excusa para poner esta entrada. Hace un par de meses se inauguró una biblioteca en las ramblas de Barcelona, dedicada a la memoria de Andreu Nin.

Fue este fundador del POUM, y fue acusado -falsamente- de quintacoumnista. Los documentos que se aportaron habían sido falsificados por la NKVD. Es una de las páginas más negras de la guerra civil, y el origen del odio todavía vivo entre anarquistas y comunistas.

George Orwell militó en el POUM y su libro Homenaje a Cataluña es un retrato de estos hechos y una defensa del partido. Es posible que libros como Rebelión en la granja o 1984 no se hubieran escrito sin estas vivencias.

Poner a una biblioteca el nombre de un dirigente sindicalista no es muy habitual. En estos tiempos en lo que el neoliberalismo campa por sus respetos y la crisis se ceba en los trabajadores siempre viene bien recordar que no hace mucho hubo gente que luchó por un mundo más justo. Una lucha que nunca deberíamos abandonar.

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P.D.: Lo único que le hacía falta a Las Ramblas para ser perfecta: una biblioteca.

septiembre 17, 2010

Franco Chiaravalloti. Como un cuentagotas que se presiona suave, muy suavemente.

Filed under: Cuentos — Palimp @ 3:19 pm
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Editorial Hijos del Hule, 2009. 196 páginas.

Franco Chiaravalloti, Como un cuentagotas que se presiona suave, muy suavemente
Sangre, sudor y semen

Llegué a Decati sonde teibol a través del último peatón, pero no fue hasta la presentación de los premios Revista de letras que no me di cuenta de la razón del nombre. Despistado que es uno.

Después de disfrutar durante mucho tiempo gratuitamente de los relatos que el autor va publicando, pude por fin disfrutar en papel de su primer libro, Como un cuentagotas… (si quieren adquirirlo, sólo tienen que seguir el enlace). Una colección de relatos dividida en dos partes, gotas blancas y gotas rojas. Cada una con su propia portada; una vez acabada una sección hay que girar el libro para empezar por el otro lado.

En todo libro de relatos, y más habiendo algunos mínimos, la calidad es desigual. Sobre todo cuando algunos tocan el tema del escritor de vida bohemia (se utiliza un alter ego del autor que aparece en muchos cuentos). Pero, y esto es lo sorprendente en un escritor que empieza, todos tienen algo que los salvan, incluso cuando parece que iban a descarrilar. Un giro inesperado, una emoción que aparece de repente o una solución ingeniosa.

Me han gustado más -si no recuerdo mal- las gotas blancas. Puede parecer extraño preferir el sabor del semen al de la sangre, pero viendo como son los vampiros actuales es una elección obligada.

Sigo pocas bitácoras de ficción, y cuando lo hago es porque lo que dice el autor me interesa. Es el caso de Decati sonde teibol. Muchas veces la edición en papel no está a la altura de la electrónica, pero no es el caso. El libro me ha gustado mucho y para alegría de sus lectores da la impresión de que lo mejor está por venir.


Extracto:[-]

Marina

Marina lo intenta aún, sentada en el café. Lee lo mismo por enésima vez. El café está frío, el día también, y la silla de enfrente, vacía. Acaricia las páginas de ese poemario casero, No se cansa de aprenderlo de memoria, olvidárselo y aprenderlo otra vez, hasta el fin de los tiempos.

Marina sigue intentándolo, sentada en el café. El primer poema se lo escribió un día de lluvia. El segundo, cuando se creía embarazada. El de la página setenta, tras una discusión. El de la ciento doce, cuando se juraron eternidad. El de la última, cuando se evaporó entre brumas.

Marina está feliz. Al fin consiguió corporizar con versos a su amado. Esta noche hará el amor con las rimas, abrazada tiernamente a estrofas, comas y puntos suspensivos.


Retazos de una vida

Nació un día inexistente.
Creció en medio de un espejismo.
Se educó en escuelas de humo.
Trabajó con jefes invisibles.
Envejeció junto a una mujer imaginaria.
Y hoy, a punto de morir, se arrepiente.

septiembre 16, 2010

Munt de Mots

Filed under: Noticias — Palimp @ 6:53 pm
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Hoy se ha presentado en el teatro Romea las actividades que su fundación tiene para esta temporada, entre las que está la colaboración con el festival Munt de Mots. Ahí me he colado yo también, codeandome con lo más selecto del panorama teatral barceloní (estaban, entre otros, Jordi Casanovas, Lloll Bertran e incluso ¡Llongueras!).

Ya está a punto con toda la información pertinente la página del festival:

Munt de Mots

Entre los muchos participantes está un servidor, e información de la charla y la sesión de cuentos eróticos que presentaré:

Juan Pablo Fuentes

Si están en Barcelona no pueden perderse este festival, hay una cantidad impresionante de actuaciones de narradores de mucho nivel. Seguiré informando.

septiembre 15, 2010

José Luis Zárate. La máscara del héroe.

Filed under: Ci-Fi — Palimp @ 3:43 pm
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Editorial AJEC, 2009. 288 páginas.

José Luis Zárate, La máscara del héroes
El revés de la trama

Soy un lector empedernido de la bitácora de José Luis Zárate, brillante creador de ficciones cortas. Cuando vi anunciado este libro tardé poco en comprarlo pese a lo que me cuesta aflojar el bolsillo para comprar novedades. Si había disfrutado tanto con la lectura de sus cuentos gratis, lo menos que podía hacer era compensarlo.

Recoge el volumen tres novelas cortas:

Del cielo profundo y del abismo

Ya la reseñé aquí: Premio UPC 2000. Un trasunto de Superman se enfrenta a sus propios fantasmas. Sigo pensando que la prosa no es la más adecuada para la historia, que está muy bien construida.

La ruta del hielo y la sal
Drácula llega a Inglaterra en un barco, y nadie nos ha contado su historia. El capitán del barco tiene también sus propios demonios y los azares de la navegación se mezclarán con los fantasmas del pasado. Aquí la prosa, exquisita, armoniza con la historia y con el tema vampírico. Muy buena.

Xanto. Novelucha libre
¿Quién es el más apropiado para luchar con las fuerzas del caos? ¿Qué heroe será capaz de detener a las fuerzas de la oscuridad? Miles de convocantes han atraído a los monstruos de otras dimensiones, que destruirán toda forma de vida si algún luchador no logra impedirlo. Parodia homenaje que te atrapa y te arranca más de una sonrisa. Buenísima.

Muchos dicen que la ciencia ficción está muerta. Con sus temas agotados y absorbida por el mainstream parece que no da más de sí. Yo creo que no es cierto. Hay rutas nuevas que no sé si renovarán el género, pero que a mi me causan muchos momentos de placer. Por un lado tenemos a escritoras como Connie Willis que cuando no escribe ciencia ficción lo parece. Tenemos el caso de Jasper Fforde, que inventa mundos completamente nuevos.

Y luego tenemos el caso de escritores como Barreiro, Félix J. Palma, Paulo Di Filippo o José Luis Zárate que escriben una ciencia ficción diferente. Es curioso que los cuatro libros comparta estructura; tres novelas cortas a veces relacionadas que beben de modelos antiguos o de iconos pero que iluminan con un enfoque especial o diferente.

Mientras haya escritores como José Luis Zárate, la ciencia ficción está a salvo.

Actualización: Tal como lo explica en su bitácora (La ruta del hielo y la sal finalista premio Ignotus) y Juanma lo había hecho antes (Finalistas de los premios Ignotus) la novela corta La ruta del hielo y la sal es finalista de los premios Ignotus.


Extracto:[-]

No hubo ninguna imagen televisiva, ni un reportero a tiro de cámara. Llegaron cuando ya el auto y la patrulla eran escombros, humo aclarándose en el aire. La multitud se había ido a su casita, maravillada por los acontecimientos del día. Los niños se llevaron, como juguetes y memoria: pedacitos de capa, de coche, de moto. Los pocos testigos fidedignos se habían marchado ya a divulgar la noticia más allá de la comunicación de masas; por medio de la comunicación de mesas (de cantina, de cafés, sobremesas familiares). Y mientras la anécdota daba vueltas, se transformaba: era más brillante al pasar por cada nueva boca, tenía más aire de verosimilitud entre más se repetía. La leyenda en marcha. El Xanto en motocicleta esquivando mil obstáculos y a una patrulla llena hasta los topes de gendarmes ametrallando a quien estuviera junto, que si bien nunca se encontró ahí, la imaginación la colocó porque hacía falta: alguien echando tiros y tratando de detener la heroica acción de liberar a un inocente atrapado en una pipa de gas. Las charlas sobre esa acción eran ceremonias sencillas, pero aún así profundas. Quien lo narraba se volvía no sólo un mero espectador, sino una parte importante del hecho. De alguna manera, todos los que hablaron de esos segundos vertiginosos se convirtieron en el Xanto. Ese mismo Xanto que de inmediato identificaron como el verdadero, el real Luchador de las Multitudes. El auténtico enmascarado que, por supuesto, no tenía nada que ver con el delincuente que los miraba desde los carteles de recompensa, acusado de todo, culpable de cualquier crimen; según los impresos narcoluchador, porque ahora los malos eran narcos y si aún los caballos fueran lo más preciado en un mundo sin autos sería acusado de ladrón de caballos, cuatrero. El público empezó a desconfiar. Intuía, como hace siempre, que se buscaba al Luchador de las Multitudes por algo muy diferente a lo que se afirmaba. Estaban en lo cierto. De pronto, cada uno de los carteles que prometían una recompensa se volvió una aclamación. Les gané, decía la voz silenciosa del luchador, gritaba con su ausencia: triunfé sobre estos millones, ya que nadie me ha entregado soy más poderoso que la codicia, que estos carteles obsesivos y los perros tras mi pista. Una ovación impresa. Un triunfo sobre esos traidores a dos tintas. Y a la gente le encantaba que alguien ganara en alguna ocasión. Cuando el jefe de la policía habló de los daños causados por el enmascarado al paso a desnivel, culpable de dañar una importante arteria de esa ciudad desangrada, aún los que no habían estado presentes, ni habían oído del rescate, desconfiaron. La magia no tuvo nada que ver en ello. Fue la magnitud de la cacería, los rumores terribles contra el Xanto. En un principio la ciudad los ignoró, pero el rescate no fue un rumor. Fue un hecho comprobado. Ahí estaban los restos de los autos, el par de oficiales heridos que fracasaron al intentar capturar al Luchador de las Multitudes. No invenciones. Todos lo vieron. Todos fueron testigos. Todos podían jurar que era verdad. Aún los que no estuvieron ahí. El Xanto bajó del paso a desnivel ondeando su capa, a salvar a alguien en problemas. Cualquiera podía estar en problemas. Cualquiera, en esta vida tan rara, podría encontrarse, sin saber cómo, atado a una pipa sin control. Que bueno que exista el Xanto, qué hermoso, qué justo I que haya Xantos. Aunque los medios de comunicación digan lo que digan; sólo es importante esa sensación de justicia, ese símbolo de que no todo está perdido. Las leyes parecen que se han vuelto en contra de todos aquellos que no tienen ningún poder, entonces, si hay alguien tan chingón como el Xanto, si existe alguien dispuesto a sacrificarse por un desconocido atado a las llamas, entonces no es raro que los códigos y las reglas no lo entiendan, es ya difícil explicar cosas tan sencillas como un héroe. Es lógico que, ahora, los héroes estén al otro lado de la ley. Por ello, por eso, por todo, la gente recordó que, en realidad, siempre les ha ido a los técnicos, aunque los rudos tengan de su parte al réferi. Siendo así se ama más a los técnicos.

De pronto fue sencillo darse cuenta de que, aunque los técnicos perdieran, ganaban. De pronto todos regresaron a esas épocas en que podían confiar al menos en algo:

El Xanto daría una buena lucha. Era bueno recordarlo.

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