Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

diciembre 29, 2010

Ya vienen los reyes…

Filed under: Noticias — Palimp @ 7:46 am
0 votos ¿Has leído este libro? Vota para darnos tu opinión

No quiero que acabe el año sin hacer unas cuantas recomendaciones para los reyes del año que viene. Una serie de libros que les pueden gustar y que, en cualquier caso, me gustarían a mí. Las antologías me pirran, este año he leído unas cuantas -las reseñas, en breve- y se han publicado algunas con muy buena pinta. Aquí tienen la lista:


Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual

Chéjov comentado

Pequeñas resistencias 5


Aquelarre: antología del nuevo cuento de terror español

La banda de los corazones sucios

Lo siguiente no es una antología, pero me he aficionado a los libros de Fforde:

Algo Huele a Podrido

diciembre 28, 2010

Wikileaks: La lectura en España

Filed under: Noticias — Palimp @ 6:11 am
1 votos ¿Has leído este libro? Vota para darnos tu opinión

Las revelaciones de wikileaks han provocado un terremoto político y una avalancha de reacciones sin precedentes. Ha sido el tema central de todos los medios de comunicación. Pero entre toda la inmensidad de documentos hay algunos que han pasado desapercibidos.

Para mí la historia comienza hace casi veinte años. Entonces yo estudiaba en Donostia y mis escasos recursos económicos unidos a mi voracidad lectora me hacían frecuentar la biblioteca de la ciudad. Era uno de sus mejores usuarios y todas las semanas me llevaba en préstamo bastantes libros.

Un día, al ir al mostrador, me dijeron que unas personas del ministerio de cultura querían hablar conmigo. Extrañado pasé a un pequeño cuarto en el que estaban dos señores de unos cuarenta años, vestidos de traje y corbata, que me invitaron amablemente a sentarme. Me explicaron que las encuestas sobre hábitos de lectura en España eran descorazonadoras. Que la gente no leía, y que estábamos muy por debajo de la media de Europa. Hacía mucho tiempo que una comisión dedicaba todos ss esfuerzos a intentar que aumentara el hábito lector, pero con poco éxito. Y había llegado el momento de tomar otro tipo de medidas.

Ellos se dedicaban a buscar gente que leyera muy por encima de la media. En casi todas las bibliotecas del país tenían instrucciones de dar una alerta con los usuarios que tomaran más libros en préstamo. Lo que me proponían era muy sencillo y a mí no me iba a dar ningún trabajo. Lo único que tenía que hacer era responder a las encuestas anuales con total sinceridad. Ellos se encargarían de que yo siempre estuviera en la muestra.

Les dije que la cosa me parecía poco ética, y que ya puestos ¿por qué no se inventaban las encuestas? Fue como si les hubiera insultado. Exclamaron indignados que no era lo mismo, que ellos no querían introducir datos falsos y que, si lo pensaba bien, lo que estaban haciendo era precisamente hacer la encuesta más fiable. “Hay muchas personas que leen mucho, pero que raras veces aparecen en la muestra. Nuestra tarea es conseguir que tengan representación”. Como yo no acababa de verlo claro apelaron a mi patriotismo, pero ni ahora ni mucho menos en aquella época he sido un patriota, así que para acabar de convencerme empezamos a hablar de dinero.

Ellos me pagarían una cantidad fija sujeta al IPC y con revisión bianual por cada libro que me leyera. Tenía una cuota mínima (cien libros al año) y debía pasar una lista con los libros que me había leído, de los que podían hacerme un examen sorpresa. Debía firmar, además, una cláusula de confidencialidad. No cometo traición puesto que todos los documentos -incluídos los que yo firmé- pueden encontrarse en wikileaks.

De hecho, el origen de esta bitácora puede encontrarse en esas listas que debía presentar. Les propuse este formato para agilizar las cosas y les pareció muy bien. Ahora supongo que, destapado el asunto, el chollo se me ha acabado, aunque seguiré con la bitácora.

No he sido el único y les invito a que investiguen en los documentos para que vean el alcance de la operación. Verán implicados, también, a bastantes bibliotecarios y a mucha otra gente.

¿Recuerdan el meme de los 50 libros? La propuesta era leer 50 libros en un año. Pocos saben que quien inició ese meme es Meribelgica, que ha seguido desde entonces sacando nuevos retos de incitación a la lectura. En los documentos se ve que la mano del departamento de cultura también está detrás de ella, aunque en este caso parece que hay algo más que una recompensa económica. He intentado ponerme en contacto con ella pero lo único que he obtenido es un ‘Sin comentarios’.

Estén atentos a los próximos informes de lectura. Es posible que se encuentren alguna sorpresa.

diciembre 23, 2010

Felices fiestas

Filed under: Noticias — Palimp @ 11:55 am
1 votos ¿Has leído este libro? Vota para darnos tu opinión

Estén preparados para el año que viene:

Dios recortará presupuestos en 2011

“Menos milagros y más personas al infierno”. Así de drásticos se mostraron los abogados y representantes terrenales de Dios al anunciar las medidas anticrisis para 2011 que se van a adoptar en el ámbito celestial. “No se podrán repetir milagros a gran escala como el de los mineros de Chile. De hecho, Dios no ayudará a nadie en 2011″.

Cuidado si son ateos, que está mal visto:


(Fabián Zalazar)

Y para acabar, un villancico:

diciembre 22, 2010

Tumbada la ley Sinde

Filed under: Noticias — Palimp @ 5:21 pm
0 votos ¿Has leído este libro? Vota para darnos tu opinión

Hubo suerte. Nadie quiso pactar con el PSOE o este no pudo dar a nadie lo que pedía y la famosa ley Sinde no ha sido aprobada. La noticia:

El Congreso tumba la ‘ley antidescargas’

He dicho muchas veces que estoy en contra de las descargas ilegales, pero estas leyes no son la solución. Con el agravante de que peligraba la libertad de expresión, al estar en manos de una comisión el decidir que páginas se cierran, en vez de decidirlo un juez. Como según la ley actual todos los jueces no estaban por la labor de cerrar páginas, han querido ir demasiado lejos.

Mentes perspicaces ya habían alertado que esta ley venía impuesta por la industria audiovisual de los EEUU y las filtraciones de Wikileaks lo han confirmado. A cualquier otro se le hubiera caído al cara de vergüenza y hubiera retirado la ley. A nuestro gobierno no.

Por si no es suficiente con cometer nuestros propios errores, ahora obedecemos cuando otros nos mandan equivocarnos. Ninguna ley va a frenar las descargas. La única vía es proporcionar el contenido a precios razonables y con facilidad de descarga. Pregúnten a iTunes.

El libro electrónico lleva el mismo camino. De momento la piratería es testimonial, aunque las ventas han caído hasta un 30%. Pero si no existen canales de distribución digital eficiente, cuando se popularicen las tabletas no van a vender ni medio libro.

Luego todo será llorar por la cultura y extender la mano.

diciembre 17, 2010

Richard F. Burton. Relat personal d’un pelegrinatge a Medina i la Meca.

Filed under: Novela — Palimp @ 2:10 pm
0 votos ¿Has leído este libro? Vota para darnos tu opinión

Quaderns crema, 2003. 812 páginas.
Tit. Or. Personal narrative of a pilgrimage to Al-Madinah & Meccah. Trad. Xavier Pàmies.

Richard F Burton, Relat personal d'un pelegrinatge a Medina i la Meca
Maestro del disfraz

La primera vez que oí hablar de Richard F. burton fue en la saga del río de Farmer. Más tarde lo localicé en Borges. Hay que ser todo un personaje para maravillar a personas tan dispares, y Richard F. burton lo era de sobra.

En una época en la que los extranjeros tenían prohibido acercarse a la Meca, bajo peligro de muerte, hay que tenerlos cuadrados para hacerse pasar por derviche y tomando como profesión la de médico realizar un peregrinaje lleno de peligros por desiertos sin ley -además del peligro constante de ser descubierto. Para rizar el rizo tomaba apuntes constantemente e incluso dibujaba los lugares por donde pasaba. Para evitar el riesgo de que descubriera los dibujos los rompía en una especie de rompecabezas.

La historia resultante, a pesar de que no soy aficionado a los relatos de viajes y que las descripciones de los lugares santos y de algunas costumbres se me hizo un poco pesada, es fascinante. Trufada de anécdotas jugosas y de un acertado dibujo de sus compañeros de viaje, uno recorre las págians admirado de tamaño talento, valentía y desvergüenza. El autor logró su objetivo y con el resultado escribió uno de los más divertidos libros de viajes jamás escritos. Tanto que seguiré buscando sus otras obras y alguna biografía suya de calidad.

Algunos extractos destacados:

La sorpresa de la vida en tierras de oriente:

L’arcada és un element arquitectònic prominent; en un lloc el veus com una mera carcassa que dóna a algun immens vestíbul desert; en un altre, el mateix gegant està revestit de pedra desgastada i fusta delicadament treballada. No hi ha ni una línia recta; les altes parets sense obertures de les mesquites s’inclinen sobre els seus contraforts massissos, i tota l’estona sembla que els esvelts minarets estiguin a punt de desplomar-se’t a sobre. Les cornises sobresurten, tortes, de les cases, i les grans golfes se sostenen purament per la força de cohesió. I perquè no falti res a aquest marc d’incomparable bellesa, la gràcil curvatura de la palmera—sobre el ventall de palmes de la qual, trèmul a causa del fresc oratge nocturn, centelleja un raig de lluna—sorgeix de darrere una elevació fosca o de darrere la negror d’un grup de cases que queden gairebé arran de terra. En una paraula, l’escena és tan estranya, tan fantasmagòrica, tan irreal, que sembla absurd imaginar que, en indrets semblants, éssers humans com nosaltres hi puguin néixer, i viure-hi tota la vida, i complir-hi el manament de «créixer i multiplicar-se», i morir-s’hi.

Un fragmento de la descripción de sus compañeros de viaje:

Ara voldria descriure breument la colla d’homes de la Meca i de Medina als quals el destí m’havia unit; els seus noms apareixeran tan sovint a les pàgines següents que unes paraules sobre les seves persones no quedaran aquí fora de lloc.

Primer de tot, correspon parlar de Yeffendi Umar -anomenat així a títol honorífic—, un daguestànic o cir-cassià oriental nét d’un muftí hanefita de Medina, i fill del xeíc Rakh, un funcionari responsable de guiar caravanes de dromedaris. Assegut a la seva sella, amb el seu cos petit, rabassut i rodanxó, de cara pàl·lida i temperament biliós, ulls grisos, faccions fines i rostre totalment imberbe—cosa que afecta els seus sentiments—, sembla que tingui quinze anys, però confessa tenir-ne vint-i-vuit. Es comporta com un estudiant; vesteix elegantment, prega amb regularitat i no pot veure el bell sexe (com tots els àrabs, les fílies i fòbies dels quals sempre són extremades); és «seriós», té un aire bondadós, un tarannà senzill i una veu suau i calmo-sa. Quan se’l provoca, s’enfurisma com un tigre de Bengala. Els seus pares li insisteixen perquè es casi, i ell, igual que Qàmar Az-Zaman, ha fet saber al seu pare que ell és «una persona gran però de poc seny». Empès, d’altra banda, pef un ram de melancolia, i per la falta de ganes d’estudiar a Medina, va abandonar la casa paterna i va entrar a la mesquita d’Al-Azhar com a tàlib ‘ilm (estudiant) sense recursos. Els seus desconsolats amics i parents van enviar-ni u home de confiança perquè el fes tornar a casa, si conven la força; finalment ha cedit, i ara espera la seva prime-oportunitat de viatjar de franc, si pot ser, cap a Medina.

Aquest home de confiança és un criat negre, anomenat Sa’ad, que a la seva vila natal és conegut amb el sobrenom j’^Al-Tinni» (el Dimoni). Nascut i criat com a esclau al si de la família de Yeffendi Umar, va obtenir la manumissió, va allistar-se com a soldat a Al-Hijaz, va cansar-se que no li paguessin mai les soldades endarrerides, va fer-se comerciant i va viatjar amunt i avall: fins a Rússia, Gibraltar i Bagdad. És un africà genuí, que de cop és renouer i feliç i de cop cau en un silenci taciturn; afectuós i impertinent, valent i fanfarró, eixelebrat i traçut, massa amic de baralles i mancat totalment d’escrúpols. El costat bo del seu caràcter és l’amor i el respecte que sent pel seu jove amo, Yeffendi Umar; però a aquest i tot pot arribar a escridassar en el paroxisme de la ira, i robar-li tot allò que pugui arreplegar. És generós amb els seus béns, però sempre demana a préstec i no torna mai els diners; va vestit com un captaire, amb un fes gal-dosíssim que li cobreix el cap enrinxolat i una camisa de cotó i prou damunt la seva pell negra com el sutge; els seus dos baguls, en canvi, estan plens de roba elegant per a ell i les tres senyores (les mullers) que té a Medina. No pateix per res que no siguin aquests baguls. Mentre buscàvem embarcació, no parava d’insistir perquè el conduïssin a la presencia de Ja’afar Bei, i, quan finalment ho va aconseguir, es va comportar amb tanta insolència que ja ens l’imaginàvem toüt d’una allisada; el seu desvergonyiment, però, més aviat va divertir el dignatari. Es passa el dia voltant pel basar, Parlant de nòlits de mercaderies i persones; perquè ha de-C1dit, costi el que costi, viatjar de franc, i, amb la tenacitat lue té, segur que se’n sortirà.

Ni las leyes de la hospitalidad impiden el asalto por parte de los niños de al casa:

Amb uns quants sarcasmes vaig aconseguir que aquell po-cavergonya es posés fet una fúria; va apuntar-me amb el seu puny diminut, i, obrint desmesuradament els seus grans i rodons ulls negres, va quedar-se’m mirant mentre es llepava el genoll amb aire desafiant. El xeic Hamid, que per casualitat entrava en aquell moment, va quedar parat al llindar, amb una mà a la barbeta, esgarrifat de veure que Yeffendi era víctima d’aquella humiliació; i no em va ser fàcil salvar el meu ofensor d’un correctiu exemplar. Un altre d’aquests pillets va agafar-me una de les pistoles carregades que duia, i, abans que la hi pogués treure de les mans, va apuntar-la al cap de la persona que tenia al costat; per sort, només estava mig armada, i el gallet anava fort. Aleshores un marrec seriós i altiu d’uns sis anys, que duia un tinter a la cintura—senyal que aprenia de lletra—, va agafar-me la pipa i es va posar a fumar fent grans pipades. Vaig tenir la gosadia d’establir alguna comparació burleta entre la seva estatura i la llargada del broc de la pipa, i de cop la va rebotre contra terra i se’m va quedar mirant fit a fit amb els ulls flamejants i les faccions desfigurades per la ira. No vaig trigar a assabentar-me de la causa de tant d’atreviment: aquella canalla, en comptes de rebre unes bones pallisses, tan sols rebia renys i reganys, una mena de càstig que no els feia sinó riure.

Però no deixaven de tenir alguna qualitat; eren vailets amb caràcter, que a casa s’esbatussaven com anglosaxons i al carrer es barallaven amb bastons i pedres. I examinaven les armes que portàvem—abans de dignar-se a mirar res més—ben bé com si de mitjana tinguessin divuit anys en comptes de cinc.

Las supersticiones están e todas las partes del mundo, no somos quién para juzgar otras religiones:

a Escòcia, si veuen una aura al voltant d’una persona, creuen que això presagia la seva mort imminent; a França tenen els seus loup-garous, revenants i poules du Vendredi Saint (és a dir, gallines nascudes el dia de Divendres Sant que figura que canvien de color cada any); mentre la Sagrada Túnica continuï guarint devots a Trèveris, les marededéus piquin l’ullet a Rímini, la sang de sant Gener es liqüi a Nàpols, i les Addolorate i les Estati-che provoquin l’histerisme a Roma; mentre la Verge es manifesti als nens als Alps i a França, mentre a Alemanya es progressi amb la psicografia, mentre Europa—la civilitzada, la il·lustrada, l’escèptica Europa—continuï desva-riejant sobre la clarividència i les taules que es belluguen soles, i mentre la pragmàtica Amèrica cregui en mèdiums i comunicacions dels esperits per mitjà de cops i botzines,13 continuaré considerant la gent de Medina tan sàvia com qualsevol altra, i les seves supersticions tan respectables com qualssevol d’arreu del món.

Ojo con ser generoso:

Vaig demanar-li alguna cosa fresca per beure; ella em va allargar un platet de metall amb un líquid que feia molta olor de màstic, i em va instar que m’ho begués assegut. Va informar-nos que aquella tomba és propietat d’una dona sola, que hi va cada tarda, accepta les almoines dels fidels, hi prega, escombra el terra i treu la pols de tots els paraments. Vam deixar cinc piastres per a una matrona tan respectable, i vam gratificar aquella vella servicial amb un altre xíling. Ella ens ho va agrair assabentant una colla de captaires que a la Ma’ala hi acabava d’entrar un pelegrí ric, i la seva pesadesa em va obligar a sortir escapat de les parets sagrades del recinte.

Página siguiente »