Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

febrero 28, 2011

Benito Pérez Galdós. Doña Perfecta.

Filed under: Novela — Palimp @ 6:44 am
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RBA, 2006. 225 páginas.

Benito Pérez Galdós, Obras completas
El cabrón del campo

Soy de una ciudad que podría pasar por pueblo grande. Cuando gente de Barcelona pondera la solidaridad de los pueblos les digo que no saben de lo que están hablando, y que toda cara tiene su cruz. Esta novela es un perfecto retrato de lo que intento explicarles.

Hay resumen en la wikipedia: Doña Perfecta, pero con spoilers. Una boda concertada entre primos hace que Pepe viaje a Orbajosa y conozca a Rosario. Los jóvenes se gustan, pero las habladurías pueblerinas están por comenzar.

No sé dónde escuché que la controladora Doña Perfecta era un retrato de la madre del autor, pero no encuentro fuentes que lo certifiquen. Cuando el pobre e ingénuo joven llega al pueblo no sabe en que avispero se ha metido. Le caen palos por todas partes.

El autor dibuja a sus personajes con mucho acierto. Siendo ruines, malpensados, egoistas e inmisericordes, tienen una imagen de si mismos elevada, conceptuándose buenas personas. La de gente que conozco que responde a estas características.

Todo acaba como el rosario de la aurora, porque el happy end no estaba de moda en la época. Cuidado con los pueblos, que el siglo XIX lo tenemos a la vuelta de la esquina.

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Extracto:[-]

—Todavía no he podido formar idea de este pueblo —dijo Pepe—. Por lo poco que he visto, me parece que no le vendrían mal a Orbajosa media docena de grandes capitales dispuestos a emplearse aquí, un par de cabezas inteligentes que dirigieran la renovación de este país, y algunos miles de manos activas. Desde la entrada del pueblo hasta la puerta de esta casa he visto más de cien mendigos. La mayor parte son hombres sanos y aun robustos. Es un ejército lastimoso cuya vista oprime el corazón.

—Para eso está la caridad —afirmó don Inocencio—. Por lo demás, Orbajosa no es un pueblo miserable. Ya sabe usted que aquí se producen los primeros ajos de toda España. Pasan de veinte las familias ricas que viven entre nosotros.
—Verdad es —indicó doña Perfecta— que los últimos años han sido detestables a causa de la seca; pero aun así las paneras no están vacías, y se han llevado últimamente al mercado muchos miles de ristras de ajos.

—En tantos años que llevo de residencia en Orbajosa —dijo el clérigo, frunciendo el ceño— he visto llegar aquí innumerables personajes de la Corte, traídos unos por la gresca electoral, otros por visitar algún abandonado terruño o ver las antigüedades de la catedral, y todos entran hablándonos de arados ingleses, de trilladoras mecánicas, de saltos de aguas de bancos y qué sé yo cuántas majaderías. El estribillo es que esto es muy malo y que podía ser mejor. Váyanse con mil demonios; que aquí estamos muy bien sin que los señores de la Corte nos visiten, y mucho mejor sin oír ese continuo clamoreo de nuestra pobreza y de las grandezas y maravillas de otras partes. Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena, ¿no es verdad, señor don José? Por supuesto, no se crea ni remotamente que lo digo por usted De ninguna manera. Pues no faltaba más. Ya sé que tenemos delante a uno de los jóvenes más eminentes de la España moderna, a un hombre que sería capaz de transformar en riquísimas comarcas nuestras áridas estepas… Ni me incomoda porque usted me cante la vieja canción de los arados ingleses y la arboricultura y la selvicultura… Nada de eso; a hombres de tanto, de tantísimo talento, se les puede dispensar el desprecio que muestran hacia nuestra humildad. Nada, amigo mío, nada, señor don José, está usted autorizado para todo, para todo, incluso para decirnos que somos poco menos que cafres.

febrero 25, 2011

María Velasco, Nómadas no amados. Luis Araújo, Trayectoria de la bala.

Filed under: Teatro — Palimp @ 6:42 am
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Primer acto, 2010. 192 páginas.

María Velasco, Nómadas no amados, Luis Araújo, Trayectoria de la bala
El otro

Las dos obras de este volumen, bien arropadas en el prólogo de José Monleón, tratan desde diferentes perspectivas la conciencia de la inmigración; el sentimiento de quienes tienen que vivir en un país que no es el suyo.

Nómadas no amados transcurre en un espacio indeterminado alrededor de un viaje en avión y entre otros tiene como protagonista a Mafuma, becado en inglaterra. Trayectoria de la bala introduce en el seno de una buena familia la relación de uno de los hijos con una inmigrante de Irán mayor que él.

Ambas obras vienen precedidas de su prólogo específico, palabras del autor y una breve semblanza. En el caso de María Velasco sus palabras me hicieron leer con un poco de prevención su texto, al no estar de acuerdo con muchos de sus planteamientos, pero su obra me ha gustado bastante. La de Luis Araújo, sin ser excesivamente original tiene un planteamiento honesto y cumple su cometido.


Extracto:[-]

AZAFATA.- Buenos días, Señores Pasajeros, el Comandante y la tripulación, les damos la bienvenida a bordo de este avión modelo Airbus 380 con destino…

Ya no queda nada que ver. Ningún sitio a donde ir.

Volaremos a una altitud de 15.000 pies. Velocidad de crucero: 900 kilómetros por hora. La duración aproximada será de…

Los océanos que sobrevolamos están llenos de naufragios.

Por favor, hagan uso de los cinturones de seguridad, pongan el respaldo de sus asientos en posición vertical.

Aunque las momias del Británico
esperen tumbadas.
Pese a los parques de atracciones
y las reservas indias,
ningún sitio donde ir.
Les recordamos que está prohibido fumar.
Gracias.

Nada que ver.
Ningún sitio.
Aunque el gremio (turístico)
diga lo contrario.

(Despegue: vibración y ruido.)

febrero 24, 2011

Los libros también bailan

Filed under: Audiovisual — Palimp @ 1:06 pm
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Vía Oink

febrero 23, 2011

Benito Pérez Galdós. Marianela.

Filed under: Novela — Palimp @ 6:52 am
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RBA, 2006. 170 páginas.

Benito Pérez Galdós, Obras completas
Siempre adelante

Está en mis planes leer todo lo que pueda de Pérez Galdós y hoy toca relectura. Cuando yo era un zagal era obligatoria esta Marianela, y recuerdo una edición de Cátedra que debió quemarse en su momento.

Para un buen resumen, la wikipedia: Marianela que lo tiene muy bueno y con detalle.

Siguiendo la línea de los otros libros que he leído de este autor, no esconde sus fines didácticos. En este caso la lucha contra las malas condiciones en que vive la gente pobre, el corazón de piedra de muchas personas y una alabanza del progreso matizada. Si bien el doctor -hecho a sí mismo, otra lección moral- trae el milagro vía la ciencia no es sin coste.

A más de cien años de distancia todavía podemos aprender de estas lecciones.

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Benito Pérez Galdós – libros para descargar


Extracto:[-]

Se ha declamado mucho contra el positivismo de las ciudades, plaga que entre las galas y el esplendor de la cultura, corroe los cimientos morales de la sociedad; pero hay una plaga más terrible, y es el positivismo de las aldeas, que petrifica millones de seres, matando en ellos toda ambición noble y encerrándoles en el círculo de una existencia mecánica, brutal y tenebrosa. Hay en nuestras sociedades enemigos muy espantosos, a saber: la especulación, el agio, la metalización del hombre culto, el negocio; pero sobre éstos descuella un monstruo que a la callada destroza más que ninguno: es la codicia del aldeano. Para el aldeano codicioso no hay ley moral, ni religión, ni nociones claras del bien; todo esto se resuelve en su alma con supersticiones y cálculos groseros, formando un todo inexplicable. Bajo el hipócrita candor, se esconde una aritmética parda que supera en agudeza y perspicacia a cuanto idearon los matemáticos más expertos. Un aldeano que toma el gusto a los ochavos y sueña con trocarlos en plata para convertir después la plata en oro, es la bestia más innoble que puede imaginarse; porque tiene todas las malicias y sutilezas del hombre y una sequedad de sentimientos que espanta. Su alma se va condensando, hasta no ser más que un graduador de cantidades. La ignorancia, la rusticidad, la miseria en el vivir completan esta abominable pieza, quitándole todos los medios de disimular su descarnado interior. Contando por los dedos, es capaz de reducir a números todo el orden moral, la conciencia y el alma toda.


-Es decir, que se suicidó -dijo Sofía-. Era una mujer de mala vida y peores ideas, según he oído contar. Carlos no estaba aquí todavía; pero nos han dicho que se embriagaba como un fogonero. Y yo me pregunto: ¿Esos seres tan envilecidos que terminan una vida de crímenes con el mayor de todos, que es el suicidio, merecen la compasión del género humano? Hay cosas que horripilan; hay personas que no debieran haber nacido, no señor, y Teodoro podrá decir todas las sutilezas que quiera, pero yo me pregunto…

-No, no te preguntes nada, hermana querida -dijo vivamente Teodoro-. Yo te responderé que el suicida merece la más viva, la más cordial compasión. En cuanto a vituperio, échesele encima todo el que haya disponible, pero al mismo tiempo… bueno será indagar qué causas le llevaron a tan horrible extremo de desesperación… yo observaría si la sociedad no le ha dejado abierta, desamparándole en absoluto, la puerta de ese abismo horrendo que le llama…

-¡Desamparado de la sociedad! Hay algunos que lo están… -dijo Sofía con impertinencia-. La sociedad no puede amparar a todos. Mira la estadística, Teodoro; mírala y verás la cifra de pobres… Pero si la sociedad desampara a alguien, ¿para qué sirve la religión?

-Refiérome al miserable desesperado que reúne a todas las miserias la miseria mayor, que es la ignorancia… El ignorante envilecido y supersticioso sólo posee nociones vagas y absurdas de la divinidad… Lo desconocido, lejos de detenerle, le impulsa más a cometer su crimen… Rara vez hará beneficios la idea religiosa al que vegeta en estúpida ignorancia. A él no se acerca amigo inteligente, ni maestro, ni sacerdote. No se le acerca sino el juez que ha de mandarle a presidio… Es singular el rigor con que condenáis vuestra propia obra -añadió con vehemencia, enarbolando el palo en cuya punta tenía su sombrero-. Estáis viendo delante de vosotros, al pie mismo de vuestras cómodas casas, a una multitud de seres abandonados, faltos de todo lo que es necesario a la niñez, desde los padres hasta los juguetes… les estáis viendo, sí… nunca se os ocurre infundirles un poco de dignidad, haciéndoles saber que son seres humanos, dándoles las ideas de que carecen; no se os ocurre ennoblecerles, haciéndoles pasar del bestial trabajo mecánico al trabajo de la inteligencia; les veis viviendo en habitaciones inmundas, mal alimentados, perfeccionándose cada día en su salvaje rusticidad, y no se os ocurre extender un poco hasta ellos las comodidades de que estáis rodeados… ¡Toda la energía la guardáis luego para declamar contra los homicidios, los robos y el suicidio, sin reparar que sostenéis escuela permanente de estos tres crímenes!

febrero 21, 2011

Josefina Aldecoa. En la distancia.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 6:20 am
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Editorial Alfaguara, 2004. 240 páginas.

Josefina Aldecoa, En la distancia
Recuerdos

Esperaba una novela y he encontrado unas memorias. No sé si he salido ganando con el cambio, porque aunque me gustan las biografías y libros de recuerdos estas me han parecido algo sosas.

Empieza -lógico- por la infancia:

Todo se fragua en la infancia. Yo me reconozco en la niña que fui. En aquella infancia que terminó bruscamente un día de julio, cuando un rumor de motores se acercó por el aire y los aviones se precipitaron hacia Asturias para descargar sus bombas en tierras republicanas.

En el comienzo de aquella etapa histórica también me reconozco. En la tristeza de mi abuelo, en el miedo de los mayores, en la amenaza latente, el silencio repentino que parecía inundarlo todo. En la espera de nuevos motores en el aire y nuevas explosiones a lo lejos.

Mi padre fue a recogernos en el primer coche civil que pasó después de entrar las tropas en La Robla.
Aquel verano quedó truncado y mis padres decidieron que debíamos estar todos juntos en la ciudad.
Al llegar a León me enteré enseguida. Mi profesor de la Escuela Preparatoria había sido fusilado. Acusación: tratar de politizar a los alumnos. Nos leía a Lorca, a Machado, a Alberti, a Juan Ramón. Por primera vez comprendí que sí, que la cultura tenía que ver con la política y que, en determinadas circunstancias, la cultura era peligrosa. Aunque, con toda seguridad, también era la mejor de las políticas.

Aquella muerte injusta y brutal marcó un punto de imposible retorno.[...]

Cuenta sus primeros viajes a Londres, donde descubrió la libertad:

«Cuando pensamos en los gigantes intelectuales, que fueron los líderes del pensamiento en nuestro siglo —escribe Alys Russell—, pensamos en ellos como gente famosa, con muchos títulos después de sus nombres y cargados de honores. Dos de ellos recibieron el O. M., máximo honor británico; dos están enterrados en Westminster Abbey. Pero yo les conocí cuando eran jóvenes y pobres y desconocidos, cuando no tenían un lugar en la sociedad, ni privilegios, ni riquezas. Recuerdo a uno como un oficinista, a otro como un maestro de escuela y a otro como un irlandés, crítico musical, ganando treinta chelines a la semana: tales eran Sydney Webb, Graham Wallas y Bernard Shaw cuando yo los conocí por vez primera».

Y acaba con algunas reflexiones acerca de su literatura, la literatura femenina, etcétera:

a literatura son ya muchas las mujeres que escriben. La incorporación de la mujer a profesiones tradicionalmente masculinas es, a partir del siglo XX, un fenómeno imparable en el mundo occidental. Lentamente, a finales de siglo, también en España: médicas, juezas, arquitectas, escritoras.

No se suele hablar de medicina femenina, justicia femenina, arquitectura femenina. Pero sí de «literatura femenina».
Ahora bien, ¿existe una literatura femenina? Sí. También existe una literatura china, por lejana y ajena que nos parezca.

Lo mas importante en ambos casos, femenina y china, es que sea una verdadera literatura. Lo de «femenina» tiene el mismo valor clasificativo que lo de «china».

Es un adjetivo que puede añadirse a la palabra literatura para tratar de señalar algún signo de identidad específico. Pero que no tiene nada que ver con la autenticidad o la calidad del fenómeno literario.

Su vida ha sido interesante pero el libro es algo flojillo. No sé si por pudor de la autora, y lo que nos cuenta está limpio de polvo y paja o por mala elección de los recuerdos. Las memorias de Tusquets también son muy blancas pero muchísimo más interesantes.

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