Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

diciembre 27, 2011

Pedro Montalbán Kroebel, En esta crisis, no saltaremos por la ventana. Alfonso Vallejo, Ka-OS.

Filed under: Teatro — Palimp @ 6:33 am
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Primer Acto, 2011. 198 páginas.
Pedro Montalbán Kroebel, En esta crisis, no saltaremos por la ventana, Alfonso Vallejo, Ka-OS

Me encantan estos volúmenes de El teatro de papel. No siempre me gustan, pero en general tienen una calidad bastante alta. Este volumen está muy bien traido en estos tiempos de crisis.

En esta crisis, no saltaremos por la ventana está ambientada en unas oficinas de Lehman Brothers en España. El único objetivo es ganar dinero, si hay que engañar a los clientes, adelante. Si hay que pisar a los compañeros, también. Así es el capitalismo que estamos intentando reconstruir (ahora que el ministro de economía fue de esa compañía todavía se te ponen más los pelos de punta).

Ka-OS es la historia de un pequeño teatro de periferia, militante, que intenta cambiar el mundo con sus proclamas y que tendrá un éxito por razones inesperadas. Pese a todo, el mundo es muy difícil de cambiar.

Dos obras para reflexionar sobre lo que todavía sigue mal en el mundo, y lo que nos queda.

Calificación: Muy bueno.

Un día, un libro (118/365)

Extracto:
MARTÍNEZ.- ¿A Pérez?
GARCÍA.- No, a mí abuela. Dile que venga. ¡Ahora!
MARTÍNEZ.- ¡Increíble!
(Sale MARTÍNEZ y regresa al momento con PÉREZ.)
PÉREZ.- Acaban de anunciar que BNP suspende tres fondos por falta de liquidez y City Home ha declarado quiebra.
GARCÍA.- Pues por si fuera poco, aquí Martínez, dice que le has robado un cliente.
PÉREZ.- ¿Qué? MARTÍNEZ.- González. PÉREZ.- ¿Yo?
GARCÍA.-Vamos a aclarar las cosas. (A MARTÍNEZ.) A ver, Primera regla. La próxima vez que te chives de algo te despido. ¿Entendido? Y lo mismo te digo a ti. Si tenéis un conflicto lo resolvéis vosotros. En un mercado libre los agentes económicos intercambian y se encuentran sin la intervención de la autoridad. No se acude a papá estado. ¿Queda claro? Regla número dos. ¡Somos un equipo! We work as a team. Tenéis tres minutos para resolver vuestro conflicto. Y si no sois capaces de hacerlo, tomaré una decisión y pensaré que sois una mierda de liberales, peor aún, unos socialdemócratas.
(GARCÍA los deja solos.)
PÉREZ.- ¿Has venido a verla sin hablar antes conmigo?
MARTÍNEZ.-Yo tampoco tengo compañeros.
PÉREZ.-Ya veo.
MARTÍNEZ.- González es mío.
PÉREZ.- ¿González?
MARTÍNEZ.- La última vez que hablé con él se comprometió a ingresar 800.000 euros y están en la cuenta.
PÉREZ.- Pero antes de ingresarlos, regresó.
MARTÍNEZ.- ¡No me jodas!
PÉREZ.- No estabas y lo atendí yo. Perdí una hora entera repasando las opciones de la estructura financiera en la que quería invertir.
MARTÍNEZ.- Eso se lo expliqué yo.
PÉREZ.- No muy bien, por lo que se ve.Tenía dudas y vino a resolverlas…
MARTÍNEZ.- Las órdenes de compra me las firmó a mí.
PÉREZ.- ¿Y qué? Ya conoces las reglas, el último que atiende al cliente antes de que suelte los billetes es el que se apunta la operación.
MARTÍNEZ.- Podías haberle dado mi teléfono. PÉREZ.- Si un cliente viene a la oficina se le atiende. MARTÍNEZ.-Ya… a quien madruga… PÉREZ.- Las normas, son las normas. MARTÍNEZ.- El que a hierro mata… PÉREZ.- Quien fue a Sevilla… MARTÍNEZ.- No me pises… que llevo chanclas… PÉREZ.- No es nada personal. Business is Business.
MARTÍNEZ.- ¡Qué casualidad! Con este cliente te pones al 150% de tus objetivos.
PÉREZ.- ¿Cómo?
MARTÍNEZ.- No me lo puedo creer.
PÉREZ.- ¿Te dedicas a controlar mis objetivos?
MARTÍNEZ.- Superar esa barrera supone mucho dinero adicional.
PÉREZ.- ¿Qué insinúas?
MARTÍNEZ.- Digo que es mucha casualidad.
PÉREZ.- ¿Me he inventado la visita del cliente? ¿Eso crees?
MARTÍNEZ.- Eres tú quien ha hablado.

diciembre 26, 2011

Chuck Palahniuk. Fantasmas.

Filed under: Cuentos,Novela — Palimp @ 6:21 am
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DeBols!llo, 2007. 560 páginas.
Tit. Or. Haunted. Trad. Javier Calvo.
Chuck Palahniuk, Fantasmas
Gran hermano

El que la sigue la consigue. Empecé leyendo a Palahniuk por la película El club de la lucha, y aunque ninguno de sus libros me había maravillado, sabía que tenía que insistir. Éste es un gran libro.

Un grupo de escritores se encierran en una casa tras leer un anuncio en la prensa. Lo que parece una especie de taller o retiro literario para estimular la creatividad y escribir una gran obra rápidamente se transforma en una especie de Gran Hermano sin cámara donde cada uno intentará crearse una historia para cuando salgan de la casa. Mientras tanto, contarán sus historias.

La historia central no es sólo una excusa para enhebrar relatos, es una novela en sí misma irónica y cruel. Los cuentos son brillantes y encajan con el texto principal. Un libro redondo, lleno de oscuridad, y un retrato certero de nuestra sociedad actual, donde preferimos aparentar a crear, exhibirnos a construir.

Calificación: Muy bueno.

Un día, un libro (117/365)

Extracto: Lo bueno que tiene la bebida es que cada trago es una decisión irrevocable. Uno avanza al ataque, dueño de la situación. Lo mismo pasa con las pastillas, los sedantes y los calmantes, cada trago es un paso firme por un camino que has elegido.
Inky dice:
—Los lugares públicos son la nueva intimidad.
Y dice que aunque te alojes en el hotel más exquisito, uno de esos sitios de albornoz blanco donde hay orquídeas temblando junto al bidet en los cuartos de baño de mármol blanco, aun así lo más probable es que haya una cámara diminuta conectada para vigilarte. Dice que el único sitio que queda para tener relaciones sexuales son los lugares públicos. Las aceras. El metro. Que la gente solamente quiere mirar si les parece prohibido.
Además, dice, todo ese estilo de vida de champán y caviar ha perdido la garra. Ir en Lear Jet de aquí a Roma en seis horas hace que escapar sea demasiado fácil. Que el mundo se quede pequeño y gastado. Recorrer mundo no es más que la posibilidad de aburrirse en más lugares y más deprisa. Un desayuno aburrido en Bali. Un almuerzo predecible en París. Una céria tediosa en Nueva York, y quedarse dormido, borracho, durante otra mamada en Los Angeles.
Demasiadas experiencias límite y demasiado juntas.
—Como el museo Getty —dice Inky.
—Enjabonar, aclarar y repetir —dice el vagabundo de Global Airlines.
En el aburrido nuevo mundo donde todo el mundo es de clase media-alta, Inky dice que nada lo ayuda a uno a disfrutar de su bidet tanto como pasarse unas horas meando en la calle. Tú deja de bañarte hasta que apestes y una simple ducha caliente te resultará tan agradable como un viaje a Sonoma para darte un enema desintoxicante de barro.
—Piensa en ello —dice Inky— como en una especie de sorbete de pobreza.
Un pequeño oasis de infelicidad que te ayuda a disfrutar de tu vida real.
—Unios a nosotros —dice Inky. Con la mancha verde y pegajosa de jarabe para la tos pringándole las comisuras de la boca, y varios mechones del pelo de plástico de su peluca pegados a la misma, dice—: El viernes que viene por la noche.
Tener mal aspecto, dice, es la nueva forma de tener buen aspecto.
Dice que estará allí toda la gente bien. La Vieja Guardia. Las mejores partes del Almanaque de Sociedad. A las diez de la noche debajo de las rampas que suben al puente por el oeste.
No pueden, dice Evelyn. El miércoles por la noche Packer y ella se han comprometido para asistir al Vals por la Erradicación del Hambre en América Latina. El jueves es el Banquete por los Aborígenes Necesitados. El viernes hay una subasta benéfica para las trabajadoras sexuales adolescentes escapadas de sus hogares. Estos acontecimientos, con todos los bruñidos trofeos acrílicos que entregan, le hacen a uno echar de menos los tiempos en que el miedo número uno de América era hablar en público.

diciembre 25, 2011

John Irving. La epopeya del bebedor de agua.

Filed under: Novela — Palimp @ 6:51 am
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Tusquets, 1989. 396 páginas.
Tit. Or. The water-method man. Trad. Iris Menéndez.
John Irving, La epopeya del bebedor de agua
Paternidad

Siempre había leído con agrado las novelas de Irving. Pero las últimas, sobre todo Una mujer difícil, no me habían gustado nada. O bien su calidad había disminuído, o mi gusto había cambiado. Tenía que averiguarlo y este libro, encontrado de saldo, me dio la oportunidad.

Fred Bogus Trumper no ha tenido mucho éxito en la vida. Para colmo, sufre una enfermedad que hace que orinar sea extremadamente doloroso. Para intentar arreglar su vida, deberá arreglar su pasado, y, sobre todo, la relación con su padre.

Recordaba de manera clara la decisión del protagonista frente a su urólogo, una declaración de orgullo aunque venga de un perdedor. Pero no recordaba la intensidad de la relación del protagonista con su padre, verdadero eje de la novela y la causa de la personalidad de Fred.

No, John Irving no es Faulkner, pero me sigue gustando.

Calificación: Muy bueno.

Un día, un libro (116/365)

Extracto:
—Tú siempre fuiste paranoide.
—Pero con hijos, es diferente —concluí, sin saber explicar qué era lo diferente.
Una vez le escribí a Merrill sobre esta cuestión. Le dije que los niños te daban una repentina sensación de tu propia mortalidad, evidentemente algo de lo que Merrill Overturf no tenía la menor idea. Nunca me contestó. Pero yo quería decir, sencillamente, que notabas cuánto habían cambiado tus prioridades. Por ejemplo, antes me gustaban las motos: no pude montar en una desde el nacimiento de Colm. No creo que fuese sólo una cuestión de responsabilidad; ocurre que los niños te proporcionan la noción del tiempo. Para mí fue como si antes no me hubiese dado cuenta de cómo pasaba el tiempo.
También experimentaba por Colm una sensación que parecía antinatural. Yo deseaba criarlo en una especie de habitat natural ficticio —algún tipo de pastizal o corral—, y no en el horrendo habitat natural real propiamente dicho, que me parecía muy poco seguro. ¡Criarlo en una especie de bóveda! Crear a sus amigos, inventar tareas satisfactorias, inducir problemas limitados, simular penurias (hasta cierto punto), fingir unas pocas amenazas cuidadosas, hacerlo ganar al final… nada demasiado irracional.
—¿Quieres decir que lo harías pastar, como a una vaca? —decía Couth—. Pero se volvería algo bovino, ¿no?
—El ganado está seguro, Couth, y está contento.
—El ganado es ganado, Bogus.
Biggie coincidía con Couth. Cuando se autorizó a Colm a dar la vuelta a la manzana en triciclo, me atormenté. Biggie decía que era necesario despertar en el niño la confianza en sí mismo. Yo sabía que así debía ser; sin embargo, acechaba entre los arbustos de la manzana, lo seguía sin ser visto. Mi idea del padre era la de un ángel guardián. Cuando Colm me veía apartar una rama y espiarlo desde el seto, le decía que lo que en realidad me interesaba era el seto. Estaba buscando algo; también traté de interesarlo en tan sana y nada arriesgada observación. ¡Mejor que lanzarte al peligro en tu triciclo! ¡Ven a vivir una vida plácida en el seto amigo!
Hasta descubrí un lugar que consideré adecuado como entorno controlado: el zoo de Iowa City. Allí no se luchaba encarnizadamente por nada.

diciembre 24, 2011

Pere Calders. Tots els contes.

Filed under: Cuentos — Palimp @ 6:40 am
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Labutxaca, 2008. 988 páginas.
Pere Calders, Tots els contes
Monumental

Mi amiga Sílvia me puso sobre la pista de este libro, y todavía no se lo he agradecido lo suficiente. He ido descubriendo a Calders de a poco, pero no me cabe duda de que es uno de los grandes cuentistas del siglo XX. Tener todos sus cuentos reunidos es un regalo.

Es imposible hacer una reseña pormenorizada, aunque al final hago la habitual lista con todos los títulos. En este caso es inmensa porque hay muchos ‘microrelatos’, género en el que tiene auténticas joyas. Ejemplo:

La mort es presentà quan no se l’esperava, i ell li digué que no li havia donat hora.
—És que l’hora la dono jo —va respondre-li la mort.
—No sempre, no sempre… replicà ell—. Ara, per exemple, tinc l’agenda plena i a vós no us ve d’un dia. Però a mi sí. Telefoneu-me dimarts que ve, a quarts de cinc, i quedarem per una data.
—És irregular, no puc fer-ho. Va contra els reglaments —digué la gran senyora.
—Apa, bah! —es defensà ell, tot empenyent-la suaument cap a la porta—. Amb la feinada que teniu no em direu pas que depeneu d’un difunt puntual. En canvi, jo tinc compromisos inajornables.
I la mort se’n va anar amb la calavera entre les cames, sense saber-se’n avenir. No li havia passat mai.

El estilo Calders incluye humor, a veces negro, siempre con un toque de absurdo. Desde sus inicios, con esas Crónicas de la verdad oculta que me deslumbraron hace poco (y que veo que no he reseñado) y he vuelto a leer con igual gozo.

Porque este es un libro para releer cada año, o para abrir al azar y dejarse seducir por el talento de Pere Calders, más desconocido de lo que merece. Una colección imprescindible.

Calificación: Imprescindible.

Un día, un libro (115/365)

Cuentos incluídos en este volumen:

El primer arlequí

El primer arlequí
El pas del temps en el Museu Sentimental
L’herència dels retrats i de les ànimes
L’imprevist a la casa número
La meva estada al centre de la Terra
Pista fantasmal
El barret prodigiós i la barraca de monstres (conte infantil)
Epidèmia de la son a la Toscana

Cròniques de la veritat oculta

I. La imprevista certesa

El desert
La ratlla i el desig
La consciència,
visitadora social
El principi de la saviesa
L’any de la meva gràcia
La ciència i la mesura
La revolta del terrat
La clara consciència
L’home i l’ofici
Coses de la Providència
El Teatre Caramar
La clau de ferro

II. Ver, però inexplicable

El problema de l’índia
Els catalans pel món
L’arbre domèstic
Cada u del seu ofici
L’esperit guia
Fet d’armes
Història natural
La fi
O ell, 0 jo
L’«Hedera Hèlix»
Una curiositat americana
Quieta nit
III. L’escenari desconcertant
Coses aparentment intranscendents
La maleta marinera
Les mans del taumaturg
El geni magiar
Feblesa de caràcter
Raspall (conte infantil)
Un crim

Gent de l’alta vall

Fortuna lleu
La vetlla de donya Xabela
Primera part d’Andrade Maciel
La verge de les vies
Aquí descansa Nevares

Demà, a les tres tres de la matinada

I. Demà, a les tres de la matinada
Demà, a les tres de a matinada
El sistema Robert Hein
El batalló perdut
Mirades profundes
Amor gairebé impossible
La desaparició de Lerena i Hargis
Les parets i les barbes

II. Tres reportatges especials
I. Reportatge del dia repeti
II. Reportatge de l’esbós de la mort
III. Reportatge del monument de Sonilles

Contes diversos

L’espiral
Les relacions entre el bé i el mal
Els nens voladors
La finestra
En començar el dia
Mort a data fixa
La «Nemours 88»
Àtoms per a la pau
Un gos és com un rei
Explorador celeste a la deriva
El dia del judici
Ruleta russa
L’ètica a muntanya
Mig d’amagat
El jurament hipocràtic

Invasió subtil i altres contes

Invasió subtil
Un trau a l’infinit
El millor amic
Nosaltres dos
No s’admeten corones
El testament de «La hiena»
Zero a Malthus
Tot esperit
Vinc per donar fe
La batalla del 5 de maig
La rebel·lió de les coses
Esport i ciutadania
La lluna a casa (conte infantil)
L’Arca de Noè (conte infantil)
Filomena Ustrell (1916-1962)
Refinaments d’ultramar
La societat consumida

Contes breus

Nota biogràfica
Qüestions de tràmit
Balanç
Passos comptats
Obcecació
Lligant caps
L’exprés
Vent gris
Copyright
Ganes de buscar-se-la
Costums d’altres terres
No se sap mai
La fi del cap
De quan les bèsties parlaven
Pels volts del paller
Història castrense
Confessió
Venim de la pols
Discreció
Falsa modèstia
El fill de Venus
Per a un demà millor
El mirall de l’ànima
A tornajornals
Carta al jutge
Un amic del poble

Tot s’aprofita

Tot s’aprofita
El poder de la conversa
Assaig general
Ultimes voluntats
Visita periòdica
La Legió Estrangera
El planeta In
Celestial exprés
Gent de mal viure
La sort a cegues
Regal d’aniversari
Accident de treball
Traspàs de Federico
Tetramonte
Coses que passen
La nota única
Atordiments de la vida
Incredulitat
El cactus
La mosca
Reparació de faltes
Al bat de l’estiu.
(Esborrany de fulletó)
Amistat en temps de guerra
Pedagogia aplicada
Un pròleg per a la Diana

Contes breus

Els problemes de la parella
Trànsit
Temps difícils
Problema
Solució
Epitalami
A manera de tascó
Cibernètica
Via morta
Prescripció facultativa
L’edat d’or
A trenc d’alba…
…Cap al tard
Les cames

De teves a meves

Primera part

De teves a meves
Cicle de terror
Amb l’ajut de la informàtica
Entreacte
Vorejant la riera
Quaranta-cinc graus sota cobert
Nit de pau i Bones Festes
Que consti
El núvol guilla
Promoció de vendes
Sense anar tant lluny
Estudis per correspondència

Segona part. Contes breus

Judici precipitat
Miratge
Altres dimensions
Obituari
Forats negres
Espais blancs
La planeta
L’hora en punt
L’ordre dels factors
Meteorologia aplicada
Som així
El bons costums
Trumfos ferms
Ars poètica
No costa res d’ésser amable

Un estrany al jardí

Un estrany al jardí
Entre dos vels
Qüestions de tràmit
Encàrrec de compromís
Atenció: alarma verda
Minidrama silvestre
Mitologia costanera
Les paraules i els fets
Meditacions recreatives
Filosofia hertziana
L’art d’endevinar
Passió abrandada
Delinqüència senil
Festa d’amor universal
Problemes
Reunió d’alt nivell
Avui fos i demà festa
Moviments de caixa
Reconversió urgent
Malfiança
Entre cel i terra
L’instint de reproducció
El do de la inspiració
Petits conflictes de carrer
L’art de vendre
Les vocacions imparables
Era de preveure
Espionatge industrial
Taula i sobretaula
Tot queda a casa
Una carta
Tecnologia al galop
Telèfon de l’esperança
Les influències dels astres
Vora la mar
El miracle de l’ànima
Triangles màgics

L’honor a la deriva

L’honor a la deriva
La carta de l’almirall
Sabotatge cibernètic
L’escola de Viena
Pau a la Terra
Vides exemplars
Des del cel cap avall
El barret fort
Discreció exquisida
Mosques a millor vida
De quant la gent parlava
Excés de pressió
Falten bons tiradors de primeres pedres

Contes breus

Prestidigitació d’altura
Final de Ramir el Fort
Una cosa va per l’altra
Ja era hora
Poca corretja
Val més no tocar-ho
Venim de lluny
L’antiga saviesa
Què hi podríem fer?
Per si algú m’escolta
Muts i a la gàbia
Tocar de peus a terra

diciembre 23, 2011

Varios autores. Postales desde la Habana y otros relatos.

Filed under: Ci-Fi — Palimp @ 6:46 am
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AJEC, 2005. 226 páginas.
Postales desde la Habana y otros relatos
III antología el melocotón mecánico

Me gusta leer cosas de gente que está empezando. Muchas veces la calidad deja bastante que desear, pero también pasa con gente consagrada, y como contrapartida sueles tener una frescura difícil de encontrar. Los relatos participaron en el concurso El melocotón mecánico y son los siguientes:

Da la luz, Miguel Rodrigo Gonzalo
El otro gólem, Gonzalo Geller
El punto canalla, Mª Concepción Regueiro
El diván de tela roja, Silvia Vacilo
Final, Ezequiel Deilutri
Estación de paso, Eríc Brown
Besos de sangre, Alicia Sánchez Martínez
Lurun: totum mens, Gonzalo Guijarro Puebla
¿Te acuerdas?, Carlos Martínez Córdoba
Tiempo de dioses, Francisco Ontanaya
Postales desde La Habana, Ignacio Sanz Vallas

En general están bastante bien. Mis preferidos El punto canalla, sobre un producto destinado a cumplir los sueños que no funciona como promete, ¿Te acuerdas?, una historia asfixiante sobre el retorno al pueblo, Tiempo de dioses, por la capacidad sugerente de ingeniería a nivel de galaxia y la ganadora Postales desde La Habana, posiblemente la más correcta desde el punto de vista estilístico que explora una historia alternativa donde Nixon no perdió las elecciones y en Cuba el Che todavía pelea contra la dictadura.

Como punto negativo el tamaño de letra, minúsculo, que dificulta la lectura.

Más reseñas: Postales desde La Habana y Otros Relatos y Postales desde La Habana y Otros Relatos

Calificación: Con altibajos pero en general bueno.

Un día, un libro (114/364)

Extracto: Estaban sentados el uno frente al otro alrededor de una mesa de fórmica. Una bombilla de sesenta vatios colgaba de un cable desnudo que nacía en el techo de la vieja cocina. Una cafetera llena de agua hervía sobre la espiral de un infiernillo eléctrico mientras la bella Manuelita molía el café al ritmo de los primeros compases de Guantanamera. El cuerpo del soldado yanqui descansaba en el interior de un hielera de 1950 que había en el sótano del burdel. Era una hielera muy grande, la más grande que Evaristo había visto nunca. Se preguntó si alguna vez la habrían usado para guardar bebidas.
— ¿Leche y azúcar? —preguntó Manuelita en tono meloso. Nadie diría que acaba de matar a un hombre…
— No, gracias —contestó, casi en un stisurro.
Ella asintió en silencio mientras le dirigía una de esas miradas que parecen decir: “¿Qué voy a hacer contigo?” Echó un chorrito de leche en su taza y tres terrones de azúcar.
— Lo que has hecho hoy ~ comenzó — ha sido muy valiente. —Fallé —dijo Evaristo sin atreverse a mirarle a los ojos — . No le di.
— Aún así, se necesita valor para intentar algo así, aunque no lo consiguieras. Conozco a muchos hombres hechos y derechos que no habrían tenido pelotas para matar a un sargento yanqui.
—¿Era sargento? —preguntó Evaristo, súbitamente aterrorizado. En la Cuba actual cargarse a un soldado americano ya era grave, pero a un sargento… Le fusilarían, seguro. —¿Te importa? No te preocupes —le confió —. Tú no le mataste.
— Estaba allí. Es lo único que les hace falta para colgarte un asesinato. Manuelita sonrió.
— Eres un chico muy listo. ¿Cuántos años tienes?
— Catorce —contestó Evaristo, tras un momento de duda. -¿Seguro?
Olvidaba que estaba tratando con una bruja.
— Doce —admitió, avergonzado.
—¿Por qué querías cargarte al americano?
—Mató a mi hermana.
Manuelita tomó un sorbo de café mientras asentía en silencio.
— Entiendo.
—Un amigo mío le vio hacerlo. Él me dijo dónde podía encontrarle.
—Y por eso estás aquí.
-Sí.
Durante un largo minuto ninguno de los dos dijo nada, hasta que al final la madame preguntó:
—¿Te gustaría ser soldado, niño? ¿Combatir al lado del comandante Guevara?
—¿Podría matar yanquis?
Manuelita Montalbán soltó una gran carcajada.
—No, no. Eres aún muy chico para eso. Pero podrías sernos útil de otra forma. Como espía, por ejemplo, o llevando mensajes. Podrías informarnos sobre lo que se cuece en las cantinas donde beben los soldados americanos. Cosas así… ¿Te interesaría?
¿Qué si le interesaba?
Evaristo pensó en su padre, en su hermana, que ahora descansaba en una sencilla tumba del cementerio de San José, pensó en el sargento muerto puesto a enfriar en el sótano y en la venganza que no pudo llevar a cabo. Y ahora la gorda Manuelita le proponía ser un soldado de la guerrilla que había luchado contra los imperialistas yanquis desde el principio de la guerra, incluso podría conocer al Gran Hombre en persona: Ernesto “Che” Guevara. Manuelita había puesto un cartel de propaganda del “Che” bajo una imagen del Corazón de Jesús, como si quisiera establecer una jerarquía para sus ídolos. La fotografía que mostraba al barbudo líder revolucionario con su sempiterna boina ladeada aparecía enmarcada por la leyenda: “¡HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE!”, con la bandera cubana de fondo.
Ninguno de los dos sabía que el cartel había sido diseñado por una agencia de publicidad de la avenida Madison, Nueva York.
—Sí— contestó —. Me interesa.

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