Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

abril 13, 2012

Martin Gardner. ¡Ajá! Inspiración.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 6:55 am
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Martin Gardner, ¡Ajá! Inspiración
RBA, 2007. 340 páginas.
Tit. Or. Aha! Insight. Trad. Luis Bou.

Mucho le debo a Martin Gardner, cuyos libros he leído con deleite. Pero todo empezó con los dos de la colección ¡Ajá!, uno azul y otro rojo, si no recuerdo mal, que compré por recomendación de un compañero del instituto, Salazar -que seguro que no se acuerda de mí- y que acabó de matemático (y si no recuerdo mal lo que me comentó una noche en una discoteca, dedicado a criptografía).

Pues este libro es una reedición en otro formato (el original era casi cuadrado) de uno de ellos, y lo he releído con casi el mismo placer que entonces. Y casi porque a pesar del tiempo transcurrido todavía me acordaba de muchos de los acertijos de todo tipo (geométricos, aritméticos, verbales, de lógica…) que nos propone el autor.

Les dejo con algunos ejemplos de los que son fácil copiar:

Elena vino con el encargo de su padre de la ferretería.
-¿Cuánto te ha costado?
- Los 500 me han costado 30 euros.
- Así que cada pieza vale 10 euros.
- Así es, papá.
¿Qué compró Elena?

Esta mañana se me cayó un pendiente en el café. Y aunque la taza estaba llena, no se mojó ¿Por qué?

Ayer apagué la luz y conseguí meterme en mi cama antes de que la habitación quedase a oscuras. Y eso que hay tres metros entre el interruptor y la cama. ¿Cómo lo hice?

Espero que encuentren las soluciones, y el libro, que está de saldo en varios mercadillos y que merece la pena.

Calificación: Muy bueno.

Un día, un libro (226/365)

marzo 31, 2012

Arturo Arnalte. Tránsfugas, travestis y traidores.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 10:18 pm
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Arturo Arnalte, Tránsfugas, travestis y traidores
Actis, 2009. 134 páginas.

Fue un libro inesperado, que me llegó de regalo junto a otro, y una sorpresa muy agradable. No suelo hacerlo, pero en este caso la contraportada ilustra muy bien el contenido:

El conde don Julián traicionó a don Rodrigo para vengar una afrenta; Cabeza de Vaca se sometió a los indios de Florida a quienes hubiera querido conquistar; Lope de Aguirre desafió a Felipe II para ser él también el rey, aunque solo fuera de un perdido reino flotante; La Monja Alférez luchó y mató para vivir como el hombre que deseaba ser; Juan Rana creó un personaje afeminado que hizo al Siglo de Oro cómplice de su secreto; Domingo Badía inventó a Alí Bey, su otro yo, para saciar su afán de notoriedad; José María de Murga fabricó al Moro Vizcaíno para huir de una existencia anodina…

Son apuntes biográficos sobre personajes bastante curiosos de nuestra historia. El único defecto de este libro es la brevedad, porque después de leerlo te quedas con ganas de conocer con más detalle la historia de estos outsiders, que se enfrentaron a convenciones sociales, a su pueblo y a las autoridades.

Narrado con gracia y amenidad, se lee en una tarde y deja un buen sabor de boca. Si no pudieran encontrarlo, apunten los nombres arriba citados y busquen información en la red o en otros libros; no se arrepentirán.

Calificación: Bueno.

Un día, un libro (213/365)

Extracto:
De duelo en duelo
Pero Catalina no era hombre hecho para la vida apacible. Un domingo, acude al corral de comedias de la localidad y un español, un tal Reyes, se sienta delante de ella, tapándole parte del escenario. Le pide que le deje ver, y el tipo, chuleándose, le responde «desabridamente» que le deje en paz o le cortará la cara. Catalina aguanta el desplante, de momento. Pero al día siguiente, el tal Reyes pasa frente a su tienda y esta ve la hora de vengar la afrenta. Cierra el tinglado, toma un cuchillo, acude a un barbero para que le pique el filo como a una sierra, se cuelga la espada al cinto y busca a Reyes, al que encuentra frente a la Iglesia. Se aproxima por detrás, cuando está cerca le llama y, cuando este se gira, le corta la cara «con un refilón que le valió diez puntos».
Como el tal Reyes iba acompañado de un amigo, inevitablemente se produce una refriega a espada en la que Catalina atraviesa a este segundo tipo con «una punta, que lo pasó y cayó». Como tantos delincuentes de la época, busca refugio en la iglesia, aunque el corregidor se salta la ley, entra en el recinto sagrado y la saca a rastras hasta la cárcel, donde le pone grillos y cepo. Al saberlo el patrón, recorre las 32 leguas que separan Trujillo de Saña y logra, no su libertad, sino que se haga justicia y se le restituya a la iglesia, de donde había sido arrancada ilegalmente. Por las noches, cuando baja la guardia, escapa del templo y vuelve a casa.
Al estar en una situación de debilidad, necesitada de protección frente a la justicia, la amante del patrón comienza a propasarse y a «acariciarle mucho», hasta la noche en que le dice, creyéndola hombre, que «a pesar del diablo» ha de dormir con ella. No es la única mujer que se encandila con este mocetón imberbe, pero matón. Sin embargo, a Catalina no debió gustarle mucho aquella Beatriz, pues opta por salir del lance pasando a la tienda del mismo amo en Trujillo. El cambio a la localidad cercana no evita que sus enemigos la encuentren y estando en la nueva tienda entra un día un africano del servicio a avisarle de que le buscan dos caballeros, que son Reyes y su amigo. En esta nueva refriega a estocadas, el amigo de Reyes vuelve a caer, pero en esta ocasión para no levantarse. Catalina ha matado a su primer hombre.
Detenida por el corregidor Ordoño de Aguirre, va camino de la cárcel cuando este le pregunta de dónde es y, al descubrir que es «vizcaíno» como él, le dice en euskera que, al pasar frente a la iglesia, se suelte, corra hasta el templo y se acoja a la protección de Dios. Esta maniobra le salvará la vida muchas veces.

marzo 30, 2012

Ken Denmead. Soy un padre friki.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 6:23 am
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Ken Denmead, Soy un padre friki
Aguilar, 2011. 230 páginas.
Tit. Or. Geek dad. Awesomely geeky projects and activities for dads and kids to share. Trad. Alfredo Blanco Solís.

Cuando en una serie de los USA sale un bloguero (porque allí, a diferencia de aquí, hay blogs que tienenpoder mediático) siempre los pintan de la misma manera: gordo y con gafas. Más o menos este estereotipo:

Sin embargo, lo friki está de moda y hasta los padres frikis pueden estar orgullosos de serlo. Si eres un padre al que le gusta la tecnología y los juegos de rol, éste es tu libro. Basado en el blog GeekDad y con página web propia (¡Cómo no!): The Geek Dad Book, el libro nos ofrece una gran variedad de juegos y actividades para realizar con los hijos, todas con su toque geek (no confundir friki con geek ni con nerd).

Dejando de lado las construcciones basadas en LEGO, que implican tener el juego de construcción y bastantes accesorios robóticos, el resto son bastante asequibles y fáciles de montar. Algunos implican leds y pilas baratas y otros ni siquiera eso. Por ejemplo se puede sustituir el primitivo sistema de puntos o pegatinas para motivar a los hijos por algo más complejo, la construcción de un personaje de rol (dejo un buen extracto al final).

También hay cabida para los juegos de agua, y aunque aquí no tenemos las casas con jardín que tienen allá siempre hay alguna casa en el pueblo donde relalizarlos. Me gustaron mucho como hacer un tobogán de agua gigante, barato y fácilmente guardable y la guerra de pistolas de agua. Ésta última es muy sencilla; cada jugador se cuelga en el cuello una pastilla de Alka-Seltzer en un collar. Con pistolas de agua intentamos mojar la pastilla de los contrarios. El que conserva la pastilla el último gana.

Hay más libros de la serie, pero ignoro si están traducidos al castellano. Si se atreven con el inglés, en los enlaces al blog hay gran cantidad de recursos.

Calificación: Bueno y original.

Un día, un libro (212/365)

Extracto:
Tú eres el padre y también el Game Master/Dungeon Master (GM/DM). Tu hijo llevará una hoja de personaje con sus estadísticas, habilidades, experiencia, etcétera. Tu hijo irá ganando puntos de experiencia cuando complete tareas normales (por ejemplo, mantener limpia su habitación, pasear a su mascota, fregar los platos) y podrá obtener puntos de experiencia extra por tareas concretas (unas notas especialmente buenas o mucho mejores que las anteriores, limpiar el garaje, como premio por su cumpleaños).
Cuando llegue a cierta cantidad de puntos, tu hijo podrá «pasar de nivel»: obtener una promoción en función de sus logros y crecimiento personal. En cada paso de nivel, tu hijo ganará puntos de habilidad, y otros que afectan a las características, que podrá utilizar después. Los puntos de habilidad le permitirán aprender nuevas habilidades (cómo utilizar la segadora para cortar el césped, con y sin supervisión; cómo hacer una colada), lo que a su vez puede hacerle ganar más puntos de experiencia. Los puntos de habilidad también le pueden dar beneficios —como la capacidad para recibir una paga mayor, ver la televisión una hora a la semana, o añadir una actividad extracurricular en el colegio, por ejemplo— a un ritmo moderado para que el niño equilibre el tiempo recreativo y la toma de responsabilidades. Los puntos extra que afectan a las características le ayudarán a conseguir más puntos y serán un indicativo del crecimiento personal del chico: si se vuelve más activo (se añadirán puntos de fortaleza física), gana agilidad (de destreza) o aprende las lecciones de la vida (de sabiduría).
La complejidad puede ir aumentando a medida que lo hagan los niveles (y el niño se vaya haciendo mayor). En la pubertad, por ejemplo, tu hijo puede adquirir la habilidad/capacidad de tener su propio teléfono móvil, y del coste del plan para pagarlo. También podrá utilizar su hoja de personaje para llevar las cuentas de su dinero (del mismo modo que un personaje de rol lo hace con su oro) y su presupuesto, de forma que pueda gastarlo en cosas nuevas que le ayuden a ganar más puntos de experiencia o dinero (el chico ahorra para comprar una segadora o una máquina limpiadora de agua a presión que le permitan montar su propio pequeño negocio en el vecindario). En realidad no se trata más que de ver hasta dónde queréis llevar vuestros hijos y tú la metáfora del juego. En algún momento tal vez se rebelen contra la idea de utilizar un sistema de juego para gestionar sus vidas. O quizá les encante la estructura. Como con todas las cosas que tengan que ver con la relación padre/hijo, los ritmos pueden ser distintos y tú conoces mejor a tus hijos.
Las reglas
El sistema sigue bastante fielmente el patrón de Dragones y Mazmorras y otros juegos de rol similares a los que he jugado a lo largo de estos años. Los rasgos principales del «personaje» de tu hijo son Características, Raza y Clase. Usando la hoja de personaje en blanco incluida en el Apéndice B (que también puede descargarse desde www.geekdadbook.com), ayuda a tu «jugador» a crear su personaje, reflexionando sobre cuáles son sus puntos fuertes y sus intereses, y diseñando al personaje de forma que optimice los resultados de hacer las cosas que se espera que haga; sí, ayúdale a maximizar las fortalezas y minimizar las debilidades del personaje si quieres, o haz que éstas guarden equilibrio si lo que deseas es animarle a que realice una mayor variedad de actividades. Dado que eres quien tiene el control de la tirada del reto que tus niños afrontarán y los puntos de experiencia que dichos retos les aporten, siempre podrás ajustar el «juego» en función de cómo modelen sus personajes antes de empezar. Si maximizan ciertas características con la esperanza de obtener éxitos con mayor facilidad, siempre podrás subirles el baremo para que se mantenga el equilibrio. Pero no se te ocurra decírselo, o acabarás oyendo eso de: «¡No es justo!».
Características del personaje
Abreviatura — Nombre
FRZ………..Fuerza (afecta a los retos de Combate)
INT………..Inteligencia (afecta a los retos de Magia)
SAB ………..Sabiduría (afecta a los retos de Fuerza de Voluntad)
DES ……….Destreza (afecta a los retos de Agilidad)
CON………Constitución física (afecta a los retos de Resistencia)
CAR ……….Carisma (afecta a los retos de Actuaciones)

marzo 29, 2012

Luis Pancorbo. Los dioses increíbles.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 1:09 pm
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Luis Pancorbo, Los dioses increíbles
Siglo XXI, 2011. 529 páginas.

Por si no tuviera pocas recomendaciones pendientes pillo lo primero que veo en la sección de novedades de la biblioteca. Se trata de un extenso estudio sobre los dioses que se adoran en diferentes culturas. Tan voluminoso catálogo de lo que el ser humano se empeña en creer haría flaquear las esperanzas de cualquier ateo. Estamos dispuestos a hacer una religión de cualquier cosa.

Sin embargo, y aunque el autor no lo dice claramente, tal variedad es también capaz de debilitar la fe del más fuerte. Es difícil creer que uno tiene al único dios verdadero a la vista de tantos, que abarcan todos los reinos. Desde las adoraciones a piedras hasta el reino animal, pasando por los cultos vegetales. Cultos que en muchos casos de variedades alucinógenas además de proporcionar una buena base a movimientos contraculturales de los años 60 y 70 tienen un extraordinario parecido con la comunión de los cristianos.

Como se afirma en la contraportada no pretende ser un catálogo de dioses; el autor intenta relacionar los datos antropológicos y su dilatada experiencia personal en artículos que intentan ir más allá, aunque no siempre lo consigue. Las referencias a la ciencia actual, por ejemplo, están muchas veces traídas por los pelos, cuando no imperfectamente entendidas. Aún así hay momentos de gran perspicacia y los datos que aporta son de gran interés (pueden ver ejemplos en los extractos del final).

Los últimos libros de ensayo que leído me han resultado más entretenidos que la ficción, pero en este caso ha sido al contrario. Me ha costado bastante acabarlo. Sobre si esto es culpa del autor o de la incapacidad del que esto escribe yo me inclino por lo primero, pero doctores tiene la iglesia. Pero interés no le falta.

Calificación: Bueno.

Un día, un libro (211/365)

Extractos:
El asunto, con toda su carga de improbabilidad y fantasía, no se desaprovechó para ciertas extravagancias. De ahí que el cocodrilo de Lutembe fuese escogido en 1948 como miembro del Colegio de Patafísica perdiendo desde entonces su encanto etnográfico. O biológico, pues de existir se hubiese tratado de todo un señor cocodrilo del Nilo, el mayor reptil viviente, con seis imponentes metros rematados en unas mandíbulas que partían un cuerpo humano como si fuese una perca. Ya decía Malinowski que la religión ayuda al hombre a soportar «situaciones de stress emocional». La religión según Malinowski ofrecería «.. .salidas para escapar a tales situaciones y callejones que no ofrecen los medios empíricos, salvo los ritos y la creencia en el dominio de lo sobrenatural»132. Tiene su lógica, pero sin olvidar la cantidad de desasogiego, de coerción, que la religión puede infiltrar también en los humanos. Con lo cual no parece que se acaba tan fácil el malestar. «Del problema del sufrimiento se pasa rápidamente al problema del mal y la injusticia»133, sostiene Clifford Geertz, quien no habla de derramar lágrimas de cocodrilo, pero que conoce a la perfección el relativismo javanés, o lo que es lo mismo, las fronteras que menguan como la lluvia después del sol. «La lluvia cae sobre los justos / y sobre los injustos: pero principalmente sobre los justos, /
porque los injustos tienen el paraguas de los justos»

«El reverendo Mr. Mac Queen de Skye dice que en casi todas las aldeas se representa al sol, llamado Gruagach, o el de la rubia cabellera, por una tosca piedra; y añade que se hacen libaciones de leche sobre la misma»360. Es otra vez la nostalgia del sol hecho piedra. Ya hemos visto que antaño en Tokelau envolvían a su deidad hecha de coral en una esterilla. No hay que ir a la Polinesia, ni a Japón, para ver que piedras, cuarzos, y si no cristales de botella, se insinúan ahora como entes poderosos a falta de mejor religión. Es un modo de pensar en que se piensa algo, por raro que sea. Y algunos lo acompañan de una nueva oración: «Ámbar: para el chakra sacro, calma los nervios»

Ya en 1903 llegó a la isla un médico, llamado por el hijo de Patón, para echar una mano en la lucha contra ese combinado letal de esclavitud, alcoholismo, enfermedades y la superstición del nahak, que llamado otras veces ne-tik, no había sido desterrado. El doctor en medicina J. Campbell Nicholson, nacido en Bangor (Irlanda), se instaló en Lenakel y construyó un pequeño hospital donde demostrar que las hechicerías del nahak no podían compararse con sus técnicas. Por otro lado, puso a prueba la superstición dando a un jefe unos alimentos tocados por sus manos, y el jefe en vez de morir, tal como predecían los espíritus, siguió tan campante. Eso dio confianza a los nativos y muchos concedieron al doctor Campbell Nicholson capacidad para curar, cayéndole desde entonces una avalancha de casos infecciosos, gangrenas y demás. La mayor parte de las enfermedades se agravaban por la negligencia y la suciedad. El médico recetó antes que nada agua y jabón, y el poder de los brujos menguó considerablemente. Lomai, un antiguo jefe caníbal, se iba acercando al hospital de la misión, reconociendo su poder, y tras él lo hicieron muchos otros comprobando que la higiene blanca no era tan mala, otra cosa serían sus ocultas intenciones.
1906 fue un año que debe ser señalado en los anales de la pequeña historia positiva del Pacífico sur. Por fin, el gobierno australiano prohibió la importación de trabajadores forzosos y los canacos de Nuevas Hébridas fueron repatriados masivamente desde Queensland. El impacto cultural fue tan grande que constituyó el detonante de movimientos de revitalización, a lo que se añadió el problema del uso extendido de las armas de fuego en las peleas intertribales. La caza en Tanna es del hombre más que de otras especies insignificantes. El doctor Campbell Nicholson se empleó a fondo en esa cuestión mientras llevaba adelante su particular campaña de higiene, quemando muchas cabanas donde se habían producido casos infecciosos. Por fortuna, a veces saltaba el sentido del humor, el mejor choque cultural. El doctor iba a caballo a poblados del interior donde nunca habían visto un animal así, y lo llamaban: «Cerdo que lleva a un hombre»

marzo 22, 2012

Henri Poincaré. La ciencia y la Hipótesis.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 10:17 pm
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Henri Poincaré, La ciencia y la Hipótesis
Espasa-Calpe, Austral, 1943. 232 páginas.
Trad. Alfredo B. Besio y José Banfi.

En su momento ya reseñé una selección de trabajos de Pincaré: Sobre la ciencia y su método y me quedé con ganas de más. Poincaré, además de tener un gran talento para las matemáticas y la física era un gran divulgador. En sus tiempos sus libros se vendían como rosquillas y aún hoy, a casi un siglo de distancia, es un placer leerlos.

Teniendo en cuenta que fue el precursor de la teoría del caos, que algunas de sus ecuaciones están en el corazón de la teoría de la relatividad, y que su conjetura (hoy teorema) ha dado mucho que hablar, es normal que tenga algo que decir. Como lo dice bien y de una manera amena se lee con gusto.

Una anécdota suya ha quedado para la historia de la creatividad. Después de trabajar sobre un problema matemático con esfuerzo pero sin resultados se fue de viaje para despejarse. Entonces:


En este momento marché de Caen (…) Las peripecias del viaje me hicieron olvidar mis
trabajos matemáticos; al llegar a Coutances subimos a un omnibus para realizar no sé qué
paseo; en el momento de poner el pie en el estribo me asaltó la idea, sin que ninguna de
mis anteriores meditaciones pareciese haberme preparado para ella, de que las
transformaciones que había empleado para definir las funciones fuchsianas eran idénticas a
las de la geometría no euclidiana. No pude comprobarlo, no tuve tiempo para ello, puesto
que apenas me senté en el autobús reanudé la conversación antes comenzada, pero
cuando se me ocurrió tuve inmediatamente la plena certidumbre.

Muchas veces leer obras de científicos del pasado es tarea ardua. No es el caso, sino todo lo contrario.

Calificación: Muy bueno.

Un día, un libro (204/365)

Extracto:
Definición de los inconmensurables. — Los matemáticos de la escuela de Berlín, Kronecker en particular, se han preocupado por construir esta escala continua de los números fraccionarios e irracionales, sin servirse de otros materiales que el número entero. El continuo matemático sería, según este modo de ver, una creación pura de la mente en la que la experiencia no tendría ninguna participación.
La noción de número racional no pareció presentarles dificultad; se han esforzado, sobre todo, por definir el número inconmensurable. Pero antes de reproducir aquí su definición, debo hacer una observa-’ ción, a fin de prevenir el asombro que no dejaría de provocar en los lectores poco familiarizados con las costumbres de los geómetras.
Los matemáticos no estudian objetos, sino relaciones entre los objetos; les resulta, pues, indiferente reemplazar esos objetos por otros, siempre que las relaciones no cambien. La materia no les importa, sólo la forma les interesa.
Si esto no se recordara, no se comprendería por qué Dedekind designa con el nombre de número inconmensurable a un simple símbolo, es decir, algo muy diferente de la idea que uno cree hacerse de una cantidad, que debe ser medible y casi tangible.
He aquí ahora cuál es la definición de Dedekind:
Se pueden distribuir de infinitas maneras los números conmensurables en dos clases, ajustándose a la condición de que un número cualquiera de la primera clase sea mayor que un número cualquiera de la segunda clase.
Puede suceder que entre los números de la primera clase haya uno que sea menor que todos los otros; por ejemplo, si se colocan en la primera clase todos los números mayores que 2 y también el 2, y en la segunda todos los números menores que 2, es evidente que 2 será el menor de todos los números de la primera clase. El número 2 podrá ser elegido como símbolo de esta clasificación.

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