Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

Marzo 7, 2010

¿Periodismo?

Archivado en: Noticias — Palimp @ 9:05 pm
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Si ayer criticaba la línea editorial que tiene El País en contra de google, hoy vuelven de nuevo a la carga:

Se abre la veda contra google

No tengo ganas de hacer una análisis exhaustivo del artículo desmontando las medias verdades y exageraciones que contiene. Tampoco quiero defender a Google, que no me pagan por ello. Sólo destacar que lo único real es la detención de los ejecutivos italianos por la polémica del vídeo de Youtube y que Bruselas ha admitido a trámite una denuncia por supuesta alteración de los resultados de su búsqueda.

El resto incluye perlas como las de dar alas a las declaraciones de Alierta, el presidente de telefónica, que quiere cobrar a Google por usar sus redes. Mejor que cualquier cosa que diga yo ya lo ha dicho José A. Pérez: Entrevista exclusiva con César Alierta. Telefónica da un servicio caro y malo. Google da un servicio bueno y gratis. Que cada quién piense quién es aquí el culpable.

Señores de El País: Ya sabemos que apoyan a la SGAE y a su caduco sistema de derechos de autor. Ya sabemos que les da mucha rabia no poder cobrar por los contenidos en la red, y depender de los buscadores para que la gente aterrice en sus páginas. Pero les aseguro que Google no tiene la culpa, y que seguir atacándolo de una manera tan burda no les va a dar ningún beneficio. Haciendo el ridículo de esta manera no sólo desprestigian a su periódico -ya tocado desde el caso Etxevarría-, también desprestigian a su profesión.

Con El Mundo enfrascado en teorías conspiranoicas y ácidos bóricos y El País diciendo patochadas sobre Google no es de extrañar que cada vez se vendan menos periódicos.

Marzo 6, 2010

Google no es un monopolio

Archivado en: Noticias — Palimp @ 7:21 am
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Perdonen que me salga de los temas habituales de esta bitácora, pero estoy un poco harto de la repetición de que google es un monopolio. En mi ignorancia pensaba que igual había una definición de monopolio que yo desconocía, pero una consulta a las fuentes me ratifica en mi opinión. Veamos que dice la RAE:

1. m. Concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que esta aproveche con carácter exclusivo alguna industria o comercio.

2. m. Convenio hecho entre los mercaderes de vender los géneros a un determinado precio.

3. m. acaparamiento.

4. m. Ejercicio exclusivo de una actividad, con el dominio o influencia consiguientes. Monopolio del poder político, de la enseñanza.

5. m. Situación de mercado en que la oferta de un producto se reduce a un solo vendedor.

Los casos que nos ocupan son el 1 y el 5, y ni google tiene una concesión ni es el único vendedor de ninguno de sus servicios. Buceando en otras definiciones encuentro:

monopolio
1. Concesión otorgada por la Administración a una sociedad para que ejerza con carácter de exclusiva una actividad.
2. Situación de mercado en que existe un único ofertante para un producto o servicio y múltiples demandantes, por lo que el primero puede establecer los precios que le convengan.

Muy parecida a la anterior. En el diccionario de la wikipedia:

Situación del mercado en la que existe sólo un vendedor para un mismo producto, produciendo de acuerdo a la economía clásica y neoclásica una desviación de la competencia perfecta.

Del artículo de la wikipedia:

Un monopolio (del griego monos ‘uno’, polein ‘vender’) es una situación de privilegio legal o fallo de mercado en la cual, para una industria que posee un producto, un bien, un recurso o un servicio determinado y diferenciado, existe un productor (monopolista) oferente que posee un gran poder de mercado y es el único de la industria que lo posee.[1]

Se debe tener en cuenta que en dicho mercado no existen productos sustitutivos, es decir, no existe ningún otro bien por el cual se pueda reemplazar y, por lo tanto, este producto es la única alternativa que tiene el consumidor para comprar. Suele definirse también como «mercado en el que sólo hay un vendedor», pero dicha definición se correspondería más con el concepto de monopolio puro.

Otras definiciones:

Monopolio: Industria en la que existe sólo un productor de un bien o servicio.

La fama de google viene por su buscador y no sólo existen más buscadores (sí, además de bing o yahoo, ¿Saben que todavía está altavista?), sino que en el resto de servicios -correo, vídeos e incluso publicidad- tiene una saludable competencia. Una competencia que está a un click de distancia. En internet la competencia entre buscadores es perfecta, porque el usuario para ir a un buscador u otro tiene que hacer lo mismo: teclear. En todo caso Bing tendría ventaja porque es el buscador por defecto del internet explorer.

En la calle donde viven mis padre hay dos bares. Uno siempre está lleno y en el otro no hay ni grajos. ¿Debería poner una demanda por monopolio?

En El País acostumbran a criticar a google, en una línea editorial que a veces roza lo ridículo. Como en la siguiente noticia:

Un quesero contra Google

En esta entrada intenté hacer un comentario criticando que se les ve el plumero y el texto no ha salido. Tienen todo el derecho a censurar los comentarios que no les gusten, pero me parece feo.

Marzo 4, 2010

Crítica literaria en las cajas de ahorro

Archivado en: Noticias — Palimp @ 10:14 am
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Conversación real:

Palimp: Hola, me dejé ayer un libro en el cajero automático y venía a ver si por casualidad lo habían dejado aquí.
Amable cajero: Si, nos han dejado un libro ¿Es el Ulises?
P: No, otro. También me dejé dos revistas.
AC: Pues no, sólo tenemos el Ulises.
P: ¿El de Homero o el de Joyce?
AC: El de Joyce. Por eso se lo habrán dejado.

Febrero 18, 2010

Iban Zaldua. Porvenir.

Archivado en: Noticias — Palimp @ 7:40 am
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Lengua de trapo, 2005. 190 páginas.
Tit. Or. Etorkizuna. Trad. Iban Zaldua.

Iban Zaldua, Porvenir
Futuro inamovible

Leí Si Sabino viviría y aunque me gustó no me pareció para tanto. Lo seguí leyendo (Mentiras, mentiras, mentiras) un poco a la contra pero he acabado cogiéndole cariño. Con este libro ha acabado de convencerme.

Publicado en euskera originalmente el propio autor se ha encargado de traducir los siguientes relatos:

El sofá
La cosa no tiene remedio
La Bella Durmiente: una historia económica
La fábrica, o a, e, i, o, u
Adulterio
Lo único que cambia
El Gargantúa
Siete cosas
La Mancha
La solución al problema de la vivienda
Viaje de verano
Gusanos de seda
El doctor Iriarte
Primero de mayo
Rostro
Porvenir
Unidos por dos temas; la imposibilidad de cambiar el futuro -o el pasado- con incursiones en la ciencia ficción y la ruptura de las parejas. Combinados dan un tono sombrío y desesperanzado al conjunto.

El sofá o La Mancha nos hablan de crisis de parejas. La Bella Durmiente: una historia económica da una vuelta de tuerda al cuento clásico en tiempos de crisis. La solución al problema de la vivienda mezcla elementos de ciencia ficción con la dureza de un divorcio. Si La cosa no tiene remedio explora la posibiildad de cambiar el pasado, en Rostro se nos habla de lo inexorable del futuro.

Además, tiene una característica que me gusta en un libro. Sus cuentos te siguen viniendo a la cabeza después de leídos, te acuerdas de ellos. Señal de que en algún sitio de tu cabeza han encontrado aposento.

Otra particularidad. En la contraportada aparece el siguiente texto:

« Y tú… ¿de dónde has salido?». «Vengo del porvenir para matarte». «Pero. .. ¿quién eres?». «Soy tu nieto, que no ha nacido aún». «¿Y por qué quieres matarme?». «Porque eres un criminal de guerra». «¿No te das cuenta de la paradoja? Si me matas tú nunca llegarás a nacer». «Ya lo sé: de hecho, hace tiempo que tomé la decisión de suicidarme». «Espera…». «No queda tiempo…». Disparo dos veces y el cuerpo del oficial, mi abuelo, se desploma sobre el barro. Pero no me he desvanecido. El fragor de los cañonazos resuena cada vez más cerca. Me siento en el fondo de la trinchera y pienso en la extraña manera que he tenido de saber que el abuelo no era, en realidad, el padre de mi padre.

Que imaginaba fragmento de cuento. Pero no aparece en todo el libro, así que tenemos que considerarlo un microcuento independiente.


Extracto:[-]

Érase una vez, en un reino muy lejano, un rey y una reina que veían pasar los días con gran tristeza porque no lograban tener descendencia. Finalmente, después de mucho rogar a los cielos, su deseo se vio cumplido y la reina dio a luz a una hermosa niña. Los monarcas, entonces, organizaron una gran fiesta para celebrar el acontecimiento y llamaron a todas las hadas del reino para que amadrinaran a la recién nacida. Siguiendo la costumbre, cada una de las hadas concedería un precioso don a la criatura, pero en el transcurso de la ceremonia hizo su aparición una anciana hada a la que se habían olvidado de invitar, la cual, enfurecida, en lugar de otorgarle una gracia le lanzó una terrible maldición: «Al cumplir los dieciséis años se clavará en el dedo el huso de una rueca y morirá»; por fortuna, una joven hada que aún no le había ofrecido su regalo a la pequeña, pudo añadir sin demora: «No morirá; la princesa se quedará dormida durante varios años y el beso de amor de un príncipe la despertará».

El rey, pese a todo, quiso proteger a su hija de la desgracia y publicó un edicto ordenando la destrucción de todas y cada una de las ruecas que hubiera en el reino. Las protestas de los gremios de los hilanderos, de los tejedores, de los pelaires y de las guildas de mercaderes fueron infructuosas: quien conservara una rueca perdería la cabeza, y sólo quien voluntariamente entregara las suyas podría acceder a la compensación monetaria prometida por la corona.

Las consecuencias de la medida se dejaron sentir inmediatamente: mientras la princesa crecía alegre y feliz, la pañeríadel reino, famosa en toda la cristiandad, se sumió en una gran decadencia. Los hilados de lino, algodón y lana tuvieron que importarse de otros lugares, lo que elevó los costos de producción y dañó gravemente la competitividad de los paños fabricados en el reino. Tras la práctica desaparición del oficio de hilandero, los telares fueron parándose uno a uno; los productos extranjeros, más baratos, invadieron el país, y el paro y la mendicidad crecieron sin tasa en las ciudades.
La hacienda del reino sufrió pronto las consecuencias: por una parte, la recaudación de los impuestos sobre la producción artesanal se desplomó, tanto que el aumento de los ingresos por los aranceles sobre la importación fue incapaz de compensar las pérdidas; y, por otra, las ayudas pecuniarias solicitadas por todos los hilanderos, tejedores, pelaires, bataneros, tintoreros, arrieros, tenderos y trabajadores de otros tantos oficios que habían caído en el paro —y que, conforme a lo que magnánimamente había prometido el rey, se concedieron sin dilación— vaciaron en poco tiempo las arcas reales. El estado tuvo que recurrir a préstamos y asientos de los grandes banqueros de Genova, Augsburgo y Amberes, pero eso no hizo sino agravar el desequilibrio financiero del reino: como garantía del pago de los intereses, tuvo que recurrirse a la exportación masiva de lana, mineral y otras primeras materias, aumentando la dependencia exterior de la economía nacional y, en un segundo momento, a instancias de los acreedores, se suspendieron los subsidios concedidos a todos los afectados por la orden de destruir las ruecas; a la mañana siguiente estalló una revuelta en el distrito de los menestrales de la capital, la primera de las muchas que prenderían los siguientes años. La princesa, entre tanto, había cumplido ya los quince años y, un día, aprovechando que el rey se había ausentado para aplastar un alboroto en alguna región del reino, decidió explorar un ala del palacio que no conocía. Allí, en una habitación abandonada y llena de polvo, encontró a una anciana sorda que no sabía nada de la prohibición del rey, sentada frente a una extraña máquina que no reconoció: la princesa no podía saber que se trataba de una rueca, porque jamás había visto una, y en cuanto, impulsada por la curiosidad, la tocó, se pinchó en un dedo con un extremo del huso y cayó al suelo profundamente dormida. Aquel sueño extraño no restó ni brillo ni color, sin embargo, a las mejillas de la princesa.

Al saber aquello, el hada que acertó en atenuar la maldición dejó su morada y se dirigió hacia el palacio real, con la intención de encantar y adormecer todo el reino, para que así, al romperse la maldición, la princesa encontrara todo tal y como lo había dejado. Pero no pudo cumplir su designio: los representantes del Fondo Monetario Internacional y la junta de acreedores, del estado no podían admitir, en aquella situación, que la actividad económica del reino se detuviera ni siquiera por un instante, y ordenaron deportar al hada. Es más, previendo que la Bella Durmiente podría llegar a convertirse en una excelente atracción turística, en pocos meses se llevó a cabo la construcción de un parque temático alrededor de la cúpula de cristal que protegía a la princesa. Pero los ingresos de dicho parque tampoco fueron suficientes para disminuir el monto de la deuda externa del reino. Lo cierto es que ocurrió justamente lo contrario, tal y como continúa ocurriendo hoy en día.

Han pasado muchos siglos desde entonces, y allí sigue la princesa, siempre dispuesta a ser visitada. Hace poco que he estado, y puedo jurar que, como afirman los prospectos turísticos, los colores de su rostro siguen siendo tan vivos como el primer día.

La Bella Durmiente sigue esperando el beso de amor de un príncipe. Pero no parece que haya en el mundo nadie que sueñe con convertirse en rey consorte de un país tan en decadencia como este.

Febrero 11, 2010

La buena gente

Archivado en: Noticias — Palimp @ 8:27 pm
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El infierno son los demás, y cuando se tienen diferencias con los vecinos llevarías hasta en la ducha una camiseta con ese lema. ¡Ah, las comunidades de vecinos! Cuanto odio, malos entendidos, críticas y envidias en un espacio tan pequeño y por parte de personas en principio razonables. Cuando la gente se queja de lo mal que va el mundo siempre pienso lo mismo. Si el patio de una escalera rezuma mala baba me maravilla que las ventajas de la civilización puedan extenderse más allá de una tribu pequeña. Toda sociedad moderna es un milagro.

Luego pasas hora y media hablando con un técnico de ADSL para seguir sin internet y acabas convencido de que el infierno está lleno de incompetentes. La mala suerte remata la faena y pierdes un libro que llevabas a devolver a la biblioteca. Hay semanas que tendrían que empezar los viernes.

Pero luego estás con la familia y el mal humor va desapareciendo, un café o unas cervezas con los amigos hacen que olvides los problemas y descubres que alguien encontró ese libro y, en vez de quedárselo, lo devolvió a la biblioteca. Recuerdas tantas lecturas en las que protagonistas amargados encuentran una tregua en el amor o la amistad frente al absurdo de la vida.

Piensas en la buena gente y si el infierno son los demás, también son el paraíso. O, si más no, refrescantes oasis que hacen este camino más soportable.

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