Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

enero 18, 2006

[*] Juan Carlos Ortega. Buenos días, Sócrates.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 5:38 pm
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Editorial Aguilar, 2004. 189 páginas.

Reflexiones de un filósofo sin estudios

Para que no se diga que todos los libros que aparecen aquí son de ediciones descatalogadas, voy a comentar uno de reciente, recientísima aparición que me acaba de recomendar un amigo por vía de urgencia. (en su momento era de reciente aparición, claro)

Tomando como referente lejano aquellos artículos de Stephen Jay Gould que relacionaban cosas impensables como el brontosaurio y la nalga de un ministro, el autor nos desvela la relación que existe entre grandes figuras de la historia y los más anodinos sucesos cotidianos. Descubriremos, por ejemplo, la relación entre Isaac Asimov y los tapetes de ganchillo, o entre Mozart y los contestadores automáticos.

El objetivo del libro es tan simple como encomiable: Analizar los tópicos que escuchamos y decimos hasta la saciedad y a los que ya consideramos como verdades inmutables. ¿Es cierto que no hay que generalizar, o nos quedaríamos sin ciencia si lo hiciéramos? ¿Es preferible que nos traten como personas o como números? ¿Es imprescindible la objetividad en un telediario? Para comprobar la falsedad de estas frases hechas Ortega se vale de las vidas de grandes figuras de la historia; científicos como Einstein y Newton, artistas como Beethoven y Dickens, filósofos como Séneca y Popper, santos y hasta al mismísimo Dios.

Todo ello relatado con un humor chispeante (y no me resisto a transcribir -aunque vulnere derechos de autor- el hipotético envío de mensajes entre Kepler y Galileo:
KEPLER: hola galileo. k tal? stoy pensando n leyes matematicas para ls movimientos d ls planets. y tu?
GALILEO: hola kepler. yo tb, pro m interesa + el tema d caida de cuerpos n l vacio. has encontrado formula d movimiento planetario?
KEPLER: todavia n, pro stoy n ello. x cierto a mi tb me interesa!! ;-) ¿m pueds mandar por sms la formul d caid d ls cuerpos?
GALILEO: claro k si: s=1/2g.t2 ;-) )))))
KEPLER: gracias, creo k a d haber 1formul para l caida d ls cuerps aplicable a planets. pro no la encuentro :-(
GALILEO: ahora k lo pienso, creo k puedo ayudarte! t llam lueg. 1 abraz.
KEPLER: ok. gracs x tod. ;-) jk
) y con una selección de tópicos que no dejan indiferente. Puedes estar de acuerdo con el autor (el tema de la culpa), puedes querer matizar (las generalizaciones) e incluso puedes discrepar. Pero, en todos los casos, es de agradecer una mirada crítica sobre tantas frases que ya se han fosilizado en nuestras conciencias.

En una época en la que el papanatismo intelectual campa por sus respetos, un libro de esta categoría es refrescante (acepción positiva del frío) y con una estupenda moraleja (porque no todas las moralejas son malas): de vez en cuando es muy interesante y divertido pensar por uno mismo.

¿A qué esperan para ir a comprarlo?

(Un día, un libro 282/365)
Escuchando: Dogs they make up the dark. Devendra Banhart.

septiembre 8, 2005

Rómulo Gallegos. Canaima. La rebelión. El piano viejo.

Filed under: Novela — Palimp @ 10:28 pm
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Ed. Aguilar, 1968. 478 pag.

Gallegos Canaima

Exhuberante Orinoco

Otro autor que leo gracias a mi ignorancia. No podía ser que estuviera leyendo a autores con el premio ‘Romulo Gallegos’ y no supiera nada del escritor que da nombre al premio. Me terminó de decidir un ensayo de Bolaño en ‘Entre paréntesis’; comentaba que vio una placa por la calle Sepúlveda donde decía que Gallegos había vivido ahí. Desde entonces ando a la búsqueda de la placa, porque yo vivo cerca, pero no he tenido ningún éxito. Si alguien sabe donde se encuentra, que me lo diga; prometo recompensarle.

Más éxito tuve a la hora de buscar sus libros. Me fui a estantería de libros y encontré unos cuantos. Bastantes en la librería Praga de Granada. Así que cuando estas vacaciones pasé por allí, me acerqué y aproveché para comprar dos libros de Gallegos y conversar con el amable librero que me atendió sobre el futuro de las librerías de viejo. No hay que preocuparse; no les va mal.

Como otras veces he descubierto que ya había leído otro libro del autor: Tierra bajo los pies. Mi problema es que soy un completo desmemoriado para los nombres. Con un poco de suerte me acuerdo del argumento, y esta es una de las razones por las que mantengo esta bitácora; para poder refrescar en un momento el argumento del libro y lo que me pareció.

Por citar el prólogo, Canaima transcurre en la selva cauchera venezolana, que, con su pujanza tropical, domina y consume a los hombres que se aventuran en ella. Pues Canaima, espíritu maligno, acecha siempre en la espesura y las tempestades. La novela se articula alrededor de la figura de Marcos Vargas, un hombre valiente que parece dispuesto a plantar cara al destino. De jovenzuelo arrojado pasa a ser aprendiz de empresario, enfrentado al caciquismo local. La aventura le llama en la selva, donde se convertirá en capataz de un campamento purgüero, donde se extrae el caucho. Y más tarde… mejor lo descubren ustedes.

El protagonista no es Marcos, ni los Ardavines, caciques locales a quienes todos temen. Tampoco los hermanos Vellorini -comerciantes de éxito- ni sus hermosas hijas. El centro de todo es el Orinoco, y los paisajes salvajes, y las emociones desatadas. Un lugar primitivo, duro, donde los hombres son hombres o mueren. Y el lenguaje lleno de exclamaciones que se va torneando en la boca de quien lo habla:

—Infiero que ya usté debe de terié su gente completa y los recortes repartios—díjole a Marcos Vargas—; pero, por vía suyita, déme un desechito aunque sea pa hacerle barro en la pata de los palos del morao. A mí no tiene que proauparme tren, porque ya lo traigo en el guayare, ni yo a usté quiero engañarlo. Vengo picureao de las cabeceras del Cuyubini, porque si hambre y paloapique ya aprendí a llevarlos juntos sn las tripas, lomo mío y plan de machete ajeno no me gusta que anden reunios. Ya se ajuntaron allá una vez, y por eso cogí mi cachachá. Y ya estaba rumbiando pal lao inglés, pa ponerme juera del alcance de los ardavineros cuando un toc-toc que escuché en la montaña silencia me hizo detenerme mirando parriba. Era un monstro de los infiernos tratando de subí a los cielos. Este que digo: un purgüero de los suyos, con tó y espuelas calzas, dándole al morao con su machetico tocón, encaramao en la horqueta. Lo saludé desde abajo, me contestó desde arriba, entramos en conversación y asina vine a saber que en esta empresa había, por equivocación, un jefe bueno con quien se podía trabaja.

El destino que encuentra Marcos quizá no era el suyo y tenga que ser su hijo quien lo recoja. Pero el caudal impetuoso de emociones seguirá resonando después de su lectura. ¿Se atreven a enfrentarse cara a cara con Canaima?

(Un día, un libro 150/365)
Escuchando: Recuerdo Prestado. Café Tacuba.