Cuchitril Literario

Marzo 13, 2008

Hoy recomendamos…

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Recojo el guante que me lanza Sfer; en su bitácora ha realizado una encuesta y parece ser que lo que menos lee la gente es teatro. ¿Puedo hacer alguna recomendación para que la gente se anime? Pues claro.

Siemrpe digo que el teatro hay que verlo, no leerlo. Pero cada vez es más difícil arrastrar a la gente hasta los escenarios, mientras que en cualquier biblioteca hay una buena selección. A continuación les indico algunas de las obras que más me han gustado.

William Shakespeare

Este hombre era un monstruo, está claro. Es muy recomendable leerlo, porque hay pocos montajes en activo y cuando los hacen suelen estar muy recortados -si no vives en Reino Unido, claro. También es fácil de encontrar. En catalán les recomiendo la versión de Josep María de Sagarra, muy teatral.

José Sanchis Sinisterra

Empiecen por ¡Ay, Carmela!, una obra al alcance de todos los públicos y después sigan por sus piezas breves, metateatrales, fascinantes y profundas. Un pedazo de dramaturgo.

Dario Fo

Ganó el premio nobel por reivindicar el bufón, azote de los altos estamentos. Extremadamente divertido, tierno y humano. Un hombre de la calle que escribe con el corazón y con talento.

Oscar Wilde

El precursor del glamour. No tiene frase sin desperdicio. Su tremendo ingénio no perdió el norte y en sus obras encontramos también argumentos de peso. El amor siempre redime.

Bertolt Brecht

Lean Madre coraje y sus hijos. Una obra que no pierde fuerza al ser leída. Y después sigan con toda su producción. En la wikipedia dicen que su teatro es de difícil acceso, pero es mentira. Sus historias llegan directamente a las entrañas.

Harold Pinter

Otro premio Nobel. Su teatro no es para todos los públicos, pero si te gusta, te fascinará. Recortes de realidad, personajes confusos como la vida misma. Ganan mucho representados -si están bien representados. Sus obras son un reto para actores y directores.

Sergi Belbel

En mi opinión, su mejor obra es Elsa Schneider. El que se base en una obra de Schnitzler puede tener algo que ver. Ahora es el director del TNC y creo que no lo hace mal.

Octavi Egea

Sólo he leído Davant L’Empire. No es una gran obra, pero todavía la sigo recordando. Algo querrá decir ¿no? Tierno que es uno.

Edwar Albee

¿Quién teme a Virginia Woolf? es otro pedazo de obra que les recomiendo leer. Hay muy buenos dramaturgos en Estados Unidos: Arthur Miller, Tennessee Williams y David Mamet, por ejemplo. Su teatro es muy particular y para todos lo públicos -por eso hay tantas adaptaciones para el cine. Picoteen aquí y allá, encontrarán grandes obras.

Aristófanes

Los griegos inventaron el teatro y lo llevaron a cotas muy altas. Que Lisístrata sigue estando de actualidad lo demuestra las adaptaciones que se han realizado. Descárguelan aquí: Libros gratis de Aristófanes, y de paso descarguen otras obras suyas. La risa está garantizada.

Fernando Arrabal

El creador del teatro Pánico es más conocido por su frase ¡El mineralismo va a llegar!, pero tiene grandes obras. Pic-nic es una pieza maestra del absurdo, intemporal y magnífica. Si encuentran alguna edición de su Teatro Bufo comprobarán que el talento de este autor no se limita a las obras pánicas.

Podría seguir con la lista indefinidamente. Es una pena que el teatro no esté de moda, porque hay verdaderas joyas. Vayan a su biblioteca preferida y buceen por los ejemplares. Hay muchos que están escritos para usted.

Julio 17, 2005

Aristófanes. La Pau.

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AristofanesPau
Institut del teatre, 2000. Biblioteca teatral. 76 páginas.
Tit. Or. Eirene. Trad. Cristián Carandell.
13 personajes. 10 hombres y 3 mujeres. Coros.

Pacifismo esperanzado

Último capítulo -por el momento- de las reseñas sobre Aristófanes. En este caso se trata de ‘La Paz’, quizá, como apunta el prologuista y traductor de la obra, la más perfecta de las obras de Aristófanes. Si la lucha contra la guerra es una constante en este autor, en esta pieza vemos su más ferviente alegato.

La diosa Paz es prisionera de Polemos, que tiene la intención de acabar con todas las ciudades griegas. Un descuido permite que Trigeu, un héroe poco convencional que va a lomos de un escarabajo pelotero, logre rescatarla y conseguir la paz para toda la Grecia.

La obra está escrita en un momento en que Esparta y Atenas habían firmado una tregua de cincuenta años, lo que hace que la obra respire optimismo; Aristófanes cree que la consecución de la paz es posible y está al alcance de la mano. Aprovecha también para ridiculizar a todos los políticos de la época de talante ‘guerrero’, haciendo hincapié en Cleón, ferviente partidario de la guerra que había muerto no hacía mucho.

Aunque para representarla pesan estas referencias ‘locales’, Carandell ha conseguido, como en las otras piezas, una traducción excelente que conserva toda la comicidad del original. Un autor clásico que la escena actual tendría que recuperar.

(Un día, un libro 97/365)
Escuchando: ‘Che Pykasumi’, Joan Manuel Serrat


P.D. Ojalá, algún día, podamos todos vivir en paz.

Julio 13, 2005

Aristófanes. Els Ocells.

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AristofanesOcells
Institut del teatre, 2002. Biblioteca teatral. 92 páginas.
Tit. Or. Ornithes. Trad. Cristián Carandell.
24 personajes. 22 hombres y 2 mujeres.

Utopía alada

Seguimos con Aristófanes, esta vez con ‘Los pájaros’, una de sus mejores comedias.

Pisteter y Evèlpides están buscando una ciudad perfecta donde instalarse, en Atenas ya no se puede vivir. Pedirán ayuda a Tereu, el rey mítico de Tracia convertido en pájaro por los dioses. Tras convencer a los pájaros de que ellos eran los primeros dioses, fundarán una ciudad en las nubes; Nuvolcuculandia (Nefelocoquigia). No tardan en aparecer diferentes indeseables (adivinos, inspectores, vendedores de decretos) en la nueva ciudad. Pisteter conseguirá echar a todos ellos.

El carácter de fábula no impide a Aristófanes realizar parodias de la realidad ateniense, y el colorido y costumbres de los pájaros seguro que tienen un éxito asegurado en la representación. La excelente traducción-adaptación de Cristián Carandell ha hecho que me riera con ganas en varias ocasiones. Excelente.

(Un día, un libro 93/365)
Escuchando: ‘Predicción de fiesta’, Pablo Guerrero

Mayo 30, 2005

Aristófanes. Lisístrata.

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Institut del Teatre. Biblioteca Teatral, 1988. 73 páginas.
Trad. Cristián Carandell.
10 personajes. 6 hombres y 4 mujeres. Coro femenino y masculino.

El arma definitiva

Me imagino a Aristófanes como un viejo reaccionario y algo cascarrabias. Conservador y un poco demagogo era sin embargo un pacifista acérrimo; varias de sus obras son una apología de la paz. Si muchas de sus escenas son realmente graciosas, en otras recurre a un humor escatológico y de ’sal gruesa’ (humor sólo entendible si se lee bien el griego -que no es mi caso-, o se disponen de buenas ediciones anotadas). Me gusta Aristófanes y le tengo cariño; el volumen anotado de sus obrascompletas que encontré en una librería de viejo es uno de los pocos libros que se quemaron en el incendio de mi biblioteca al que sigo echando de menos.

Fragmentos de sus obras, junto con algunas de Catulo (’pedicabo ego uos et irrumabo’) me han servido para ilustrar que la liberalidad en el lenguaje no son privativas del siglo XX. ‘Lisístrata’ es una de las mejores obras de teatro de todos los tiempos, y el más divertido y original alegato contra la guerra que pueda leerse. Para conseguir la paz, Lisístrata ha encontrado un método infalible; convencer a las mujeres de ambos bandos de que no tengan relaciones sexuales con sus maridos hasta que no se haya firmado la paz. Una estrategia que tendrá éxito y dará lugar a unas escenas de una comicidad espléndida.

Tanto jugo se puede sacar del argumento, que el dibujante de comics Ralph König ha hecho su particular adaptación (de la que puede haber adaptación cinematográfica), aunque en este caso la huelga sexual provoca que atenienses y espartanos decidan decantarse por la homosexualidad consiguiendo la paz pero de una manera diferente.

A la excelencia de la obra se une una traducción ‘hecha para representar’, porque ‘el actor de teatro no puede pararse a leer los pies de página’. Las obras de Aristófanes están repletas de juegos de palabra que resultan intraducibles, y que, inevitablemente, se han perdido en esta adaptación. Pero se han conservado con gran maestría otros tipos de gags, y el resultado merece la pena. Un clásico con toda la frescura de una obra actual. Excelente.

Como muestra, la primera página de la traducción, traducida del catalán más o menos como he podido:

Lisístrata: ¡Estas mujeres! Las invitas a una bacanal y no se puede ni entrar; vienen todas volando y ¡ala! a tocar el timbal. Pero para esto, en cambio, no se presenta ni una. Calla, que aquí viene la vecina. ¡Buenos días, Kalonike!
Kalonike: Buenos días, Lisístrata. ¿Que pasa, que estas preocupada? ¡Hija, no pongas esta cara! ¡No te favorece nada!
Lisístrata: ¡Es que se me enciende la sangre!¡Damos pena, las mujeres! ¡Para empezar, los hombres nos tienen por unas sinvergüenzas!
Kalonike: ¡Porque lo somos!
Lisístrata: Las convoco por una cuestión de vida o muerte que tenemos que tratar y mira, ellas durmiendo, no aparecen.
Kalonike: Ya vendrán, mujer. ¿No ves que no podemos salir de casa así como así? Tenemos que estar por el marido, por la escalava, cuidar de los niños, hacer la sopa, la colada…
Lisístrata: Sí, ¡pero hay cosas más urgentes y penetrantes!
Kalonike: ¿Cosas penetrantes, dices? ¿Y como son de gordas?
Lisístrata: ¡Uy, muy gordas!
Kalonike: ¡Coño! ¡Y que esperan para venir!
Lisístrata: No, no es lo que imaginas. Ya estarían todas aquí, si fuera eso. No, no. Hace días que me ronda por la cabeza una cosa que me hurga cada noche y me quita el sueño.
Kalonike: ¡Ah, debe ser una cosa fina! ¿Y quieres decir que es por la cabeza por dónde te ronda? ¡Si tanto te hurga!
Lisístrata: ¿Otra vez con eso? Sí, señora, una cosa muy fina. Los hombres son unos bestias. Tendríamos que agarralos y…
Kalonike: ¿Por donde?
Lisístrata: ¡Y dale! Es la salvación de Grecia la que proyecto. De las mujeres, sí, de las mujeres depende…
Kalonike: ¡Pues sí que estamos bien!

(Un día, un libro 49/365)