Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

Junio 3, 2009

Bitácoras y Libros en Barcelona IX, vamos a contar mentiras

Archivado en: Noticias — Palimp @ 4:19 pm
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BLB

Parece mentira que llevemos ya nueve ediciones de Bitácoras y libros, pero así es, y la mentira fue el tema de los deberes el sábado pasado ¿Cuál es la mentira más gorda que has contado?

Los asistentes fueron:

Anna (Veleidades vitales)
Dsdmona (Dsdmona)
Nacho (El último peatón)
Mon (En clave pública)
Frida, (Porque el mundo me ha hecho así)
María José (32 líneas)
Musa Rella (Las tres musas)
Mezkal (Sumidero Mental)
Silvia (Tots a l’Agora, Contes al cove)
Vigo (La librería, Poemas en inglés, Poemas en francés)
Palimp (Cuchitril Literario)

Había pasado mucho tiempo desde la última vez, y fue un placer el reencuentro. Tanto que supo a poco; muchos temas de conversación y poco tiempo. Coincido con la queja de María José, las mesas deberían ser redondas para poder hablar con todo el mundo.

Sé que hay gente que no se anima a venir porque le da vergüenza, porque cree que todos nos conocemos, o porque piensa que esto es una tertulia de nivel. Pues bien, pedí un cameo de los asistentes para un fragmento de las historias vecinales y me servirá para ilustrar lo erróneo de esas suposiciones.

Puede dar la impresión de que cuando nos reunimos pasa esto:

Pero lo cierto es que la realidad se asemeja más a esto otro:

Aquí cabe todo el mundo y, como ven, la diversión está asegurada. Les dejo con las mentiras que se confesaron bajo estricto anonimato la noche de autos:


Hace un par de veranos, estando de vacaciones con unos amigos en la costa, decidimos gastarle una broma a uno de ellos. Esta consistió en colocarle una trucha en el anzuelo, aprovechando que iba abuscar unas cervezas. A día de hoy aún se sorprende cómo un pez de río abó en el mar y, finalmente, en nuestra barbacoa.


“Claro que me gusta Bisbal, cariño. Claro que no me importa ir ocntigo al concierto”
P.D. Ni siquiera me la follé.


Nunca te quise, aunque siempre te dije lo contrario. Te lo repetía una y otra vez para ver si, a base de decirlo, me lo terminaba creyendo… jamás te amé, aunque tú te merecieras que lo hiciera. Te mentí, vilmente, con premeditación y alevosía y todo para no quedarme sola… Nunca te quise y es ahora, pasado el tiempo, cuando te puedo decir la verdad; aunque tú siempre pensarás que te amé toda mi vida.


Ante la situación violenta en la que me encontraba, me vi en la necesidad de presentar a mi amante como a mi pareja.


La mayor de mis mentiras fue no reconocer ante mi mismo que estaba loco por ti. No quería enamorarme, de modo que me empeñé en convertirte en un ángel virginal, a pesar de que, cada día, tú desplegabas ante mí tus artes de hechicera, tratando de subyugarme. Encantado, no quise ver la red que de pronto me cercaba, ni quise comprender la intención de tus favores, así me obstiné en que tus juegos eran inocentes. No pude concebir que pensaras en mí como en una de tus presas. Cuando me obligaste a darme cuenta, ya era demasiado tarde. Perdí mi oportunidad, pero, a cambio, me quedó el triste consuelo de no saberme derrotado.


Sólo he mentido en cuestiones sentimentales… pequeñas mentiras para no hacer daño y salvarme el culo.


La mentira más grande que he contado fue cuando le dije “ya no te quiero”


Hoy en día lo que está de moda es la mentira virtual. Conocí a un pobre muchacho por Internet y le dije que era muy fácil crear a una super mujer de 1,80 de altura, con unas piernas de infarto, con unos pechos turgentes más duros que los de “Afrodita A”, con una sonrisa cautivadora y una melena negra azabache que ríete de “Pocahontas”. Le dije que nada de eso era verdad, que yo era una mujer de lo más corriente, una persona que pasaba desapercibida y creo que se lo creyó, qué inocente, pensar que yo soy una mujer normal. Me supo mal por él, mentirle de esa manera y mentirle con una verdad desmentida. En fin, seguro que con la descripción que os he hecho de mí, me reconoceréis enseguida. Aunque dicen que la peor mentira es la que uno se dice a sí mismo.


Yo no me hubiera acordado de Nuñez si no hubiera sido porqué un amigo me invitó a una reunión de blogeros en la cual debíamos explicar la mentira más grande que habíamos contado.

Mentir siempre ha sido mi condición, las pocas verdades que he dicho en mi vida las recuerdo perfectamente, pero las mentiras. ¿Cuál escoger? y entonces recordé a Nuñez, quizá porqué fuera una mentira con visos de estafa que se extendió a todo el colectivo laboral.

Nuñez era valenciano y si bien eso por si mismo no es remarcable, hay que señalar que en Nuñez era su marca de la casa y, ya es hora de decirlo: Nuñez no caía bien a nadie.

Hace años se pusieron de moda unas corbatas estrechas de piel en diferentes colores, y yo me compré una roja que me costó 300,- ptas., en cierta ocasión Nuñez me comentó que la corbata le gustaba y yo, que siempre necesitaba pasta, le respondí que se la vendía por 700,- ptas., es decir 400 más de lo que me había costado, debo aclarar que la desproporción de esa cifra no era premeditada sino fruto de mi primaria condición falseística incluso añadiría que, en este caso, fue involuntaria y sólo supe —reaccionar cuando Nuñez dijo que me la compraba y evidentemente no era de recibo volverme atrás.


La mentira adquirió entidad al día siguiente cuando Nuñez entró en la oficina y a voces se dirigió a mi increpándome, y es que su mujer, que si sabía el precio de la corbata, lo más bonito que le dijo fue incauto y burro, yo que ya había aprendido a curtirme en mis propias mentiras, le solté: “no dudo que tu mujer en alguna tienda haya visto una corbata similar a ésta por menor precio, pero seguro que no era de la misma calidad”. La mecha prendió, empezando por Dolores la secretaria quien apuntó a mi favor sumándose el resto de la oficina a mi causa, conscientes que el precio era abusivo y la trola descomunal. Nuñez dejó de hablarnos, solicitó el traslado a otra sucursal y aún hoy no me saluda en las comidas de Navidad. Pero lo peor fue que allí donde se trasladaba ya estaban al corriente del suceso con lo que todo el asunto adquirió ribetes de drama, sobretodo porqué una vez le confesó a alguien que en cada discusión con su mujer surgía la humillante corbata, en fin.

Aunque, también podría ser que dada mi afición a la invención, todo cuanto he contado no fuera más que otra mentira que no he podido controlar.


No suelo mentir nunca. Se me da fatal el intentarlo. Por poner un ejemplo, soy de los/las que si intentaba copiar en un examen sabía que el profesor me acabaría pillando con solo mirarme fijamente la cara. Así que de muy pequeñito/a mi mamá siempre me enseñó a no decir mentiras y yo puedo decir que prácticamente toda mi vida la he hecho caso… Tal vez las únicas mentiras dignas de mención en mi caso son las que uno/a se hace consigo mismo/a, pero ni siquiera esas las tengo claras.

Es por eso que antes de seguir rebuscando infructuosamente en mi memoria una mentira que tenga un mínimo de interés para ser contada, me permito la licencia de transcribir un fragmento del libro que estoy leyendo y donde el tema de las mentiras tiene bastante peso en la trama. El libro es de Luis Landero y lleva por nombre Juegos de la edad tardía. Vamos allá.

“Comprenda mi petición. Los lunes y jueves me digo: “Hoy llamaré al señor Olías y él me dirá la verdad de lo que ocurre en el mundo “. Esa, si quiere que le sea sincero, es mi única ilusión. Gregorio se aficionó tanto a las noticias, y a su papel de informador indiscutible, que muchas noches se quedaba hasta tarde escuchando la radio, como en los tiempos lejanos de la adolescencia. Había emisoras que al filo de la madrugada transmitían desde rincones remotos y hablaban de mundos ignorados hasta entonces. Y como Gil exigía sobre todos sucesos extraños, que creía reservados a los privilegios de la gran ciudad, Gregorio no tardó en centrar la información en países exóticos del África y del Extremo Oriente, y cuanto más singulares y rebuscados eran los sucesos, más los valoraba y se admiraba Gil. Así que para complacer mejor su sed de novedades, y también por comodidad, alteró algunas noticias, y otras sencillamente se las inventó. Allá por enero se inventó una guerra, la “Guerra de las Grandes Minas “, entre dos países imaginarios, a los que llamó Tamarca y Suilán. Dio nombre a los caudillos (el general Bantuka y su antagonista, el sanguinario mariscal Fusio, que era calvo y macizo y con monóculo de oro), a los accidentes geográficos, a las batallas y a los pactos. Situó el teatro de operaciones en la selva, en torno a unas minas de diamantes, y todas las noches — pues la imaginación era sincera y cronológica- se dormía siguiendo el curso de las hostilidades. Tomó partido por Tamarca pero durante tres meses la victoria estuvo indecisa.

- ¿Cómo va la Guerra de las Grandes Minas? -no dejaba nunca de preguntar Gil. Gregorio le informaba con toda suerte de detalles, y a veces analizaba los hechos con tan buena lógica que predecía sus consecuencias. “Me temo que el mariscal Fusio ha cometido aquí un error de estrategia que le ha de costar caro. ” Y le costaba caro, tarde o temprano. Gil se admiraba de la perspicacia de Gregorio, y su respeto por el crecía tanto como su gratitud. “Aquí nadie sabe nada de esos países ni de esa guerra, para que luego diga que las noticias llegan a todas partes. Aquí señor Olías, lo que hay es mucha ignorancia y mucho orgullo.”

Enero 8, 2009

Cuentos en el Valentina: Nostalgia de la Navidad

Archivado en: Noticias — Palimp @ 11:26 am
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Me despedía el año pasado con una entrada defendiendo la navidad. Debo ser el único, porque en casi todos los comentarios se hacía hincapié en que no se compartía mi entusiasmo :)

Lo entiendo racionalmente pero las emociones me pueden. Tanto es así que este viernes día 9 en el centro cultural Valentina estaré junto a Roger Corominas, Julio Manau y Cristina Salvador, el grupo Bocabadats, con una sesión de cuentos titulada Nostalgia de la Navidad. La entrada son seis euros y se incluye una consumición. Una manera barata y agradable de pasar la noche del viernes.

No esperen cuentos de color pastel o finales felices. El menú incluye mucho humor -¿Qué pasa si Papá Noel entra en una casa en la que son más de Reyes Magos? ¿Y si intentas montar un belén sin el correspondiente permiso municipal?-, amor y desengaño en unos grandes almacenes, el inesperado regalo que el diablo hace el día de navidad -por el cumpleaños de la competencia-, el origen de la tradición del Tió y las complicaciones que surgen cuando José y María tienen ¡dos niños! Historias que les harán ver la navidad de una manera diferente.

Les esperamos.


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Diciembre 22, 2008

Bitácoras y Libros en Barcelona VIII, sexo con aroma navideño

Archivado en: Noticias — Palimp @ 7:15 pm
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BLB

El pasado sábado se celebró la octava edición de Blocs i Llibres a barcelona / Bitácoras y Libros en Barcelona con los siguientes asistentes:

Sergi Bellver (Bitácora de Sergi Bellver)
Quiosquero y Quiosquera (Pies para quiosquero)
Iván Humanes (Últimas palabras)
Anna (Veleidades vitales)
Frida, (Porque el mundo me ha hecho así)
María José (32 líneas)
Musa Rella (Las tres musas)
Mezkal (Sumidero Mental)
Silvia (Tots a l’Agora, Contes al cove)
Vigo (La librería, Poemas en inglés, Poemas en francés)
Palimp (Cuchitril Literario)

(creo no dejarme a nadie)

Aunque el tema de los deberes era explícitamente sexual, el espíritu de la navidad se infiltró en nuestros corazones y resultaron tener un importante componente de ternura. En vez de detalles escabrosos y subidos de tono tenemos aventuras curiosas, graciosas y ligeramente eróticas. Al final tienen la lista, referencias a Terelu incluidas.

Fue un placer conocer a Sergi Bellver, al que agradecemos su presencia y reencontrarse con el núcleo duro de estas quedadas. Hacía tiempo que no nos veíamos y se echaba de menos. Tuvimos una cena tranquila porque inexplicablemente no había nadie más en el restaurante, pero para la copa posterior tuvimos problemas para encontrar sitio. Estar en buena compañía hace agradable incluso el estar dando vueltas. Repetiremos pronto, cuando nuestra musa particular vuelva de vacaciones.

No les entretengo más y voy a lo que realmente están esperando; los deberes:

(Aviso: salvo cuatro historias creadas para rellenar y preservar el anonimato todas son -o deberían ser- auténticas)

Era una noche de luna llena y aunque eso era lo que menos nos importaba, no estaba de más poder ver algo dentro de aquel coche. La cosa tenía su encanto. Romanticismo, caricias subiditas de tono, era nuestra primera vez… Nos había costado mucho encontrar aquel sitio tan escondido, detrás de unas casas de campo. Ladraban algunos perros, pero nosotros ajenos a lo que se nos venía encima hicimos oídos sordos. Todo crecía y tomaba dimensiones desconocidas. Crecía el deseo y todo lo demás. Ya se sabe. Pero de pronto la luz de una linterna alumbró el interior del vehículo como un rayo que nos cegó a los dos. Empezaron los temblores y los extraños abrieron la puerta. Una pareja de la guardia civil. No podía ser. Uno de ellos llevaba una espada láser de la guerra de las galaxias, o una porra iluminada. La cuestión es que nos hicieron salir del coche y nos pidieron la documentación y muy amablemente nos propusieron que continuáramos la noche juntos. Yo argumenté que mi coche era algo pequeño para los cuatro pero a ellos eso no pareció importarles. La verdad es que desde entonces tengo otra idea muy distinta de la guardia civil y de las porras iluminadas…


Salía con un tío desde hacía un par de semanas y me propuso jugar con una pluma. Me dio curiosidad. Me desnudó y me preguntó si quería que me atara. A tanto no llegué, me dio un poco de miedo pero prometí no moverme. Empezó a acariciarme con una pluma larga y blanca. Muy suavemente. Se veía que no era la primera vez que lo hacía ¡menudo arte! Las sensaciones son muy sutiles, demasiado. Te vas calentando tan poco a poco que ni lo notas, hasta que estás en la frontera de la excitación y el ¡cabreo! porque lo que quieres es sentir algo de verdad y no algo casi virtual. Como había prometido no moverme y soy cumplidora, aguanté. Aguanté las marejadillas de placer que me iban subiendo por las piernas, las sensaciones confusas que me iban invadiendo y el estar durante diez minutos a punto, casi a punto de llegar pero no del todo… rozando el climax una eternidad. De pronto, como si cayera de un décimo piso, me corrí. Probablemente duro un minuto, pero me pareció correrme durante media hora. Me dejó exhausta.

Edward Bulwer-Lytton lo dijo, pero yo lo confirmo: la pluma es mucho más poderosa que la espada.


Ella me pidió que no lo hiciera, que tenía miedo, que con su marido le dolía, que por ahí no.

No le hice caso, insistí, trabajé con varias armas, derribé sus defensas, la derroté a lengüetazos.

Entré.

Al final me pidió que no parara, sobre todo, que no parara, por ahí.


Creo que lo más raro que me han pedido nunca me lo pidió un antiguo ¿novio? A mí no me hubiera importado hacer las típicas escenitas de el paciente y la enfermera o el profesor y la alumna, pero me pidió que nos lo montáramos como si yo fuera Terelu y el Pipi Estrada. Lo que hay que oir. Accedí, pensando que se lo contaría a mis nietas -y mira por dónde me sirve para contarlo aquí. No daré detalles, pero os aseguro que oir ‘Terelu, Terelu’ mientras llegaba al orgasmo es una de las experiencias más extravagantes de mi vida. No duramos mucho, por suerte para mi salud mental. Cada vez que veo a Terelu en mira quien baila me acuerdo de él. Se estará poniendo las botas.


No es exactamente lo más raro que me han pedido en una relación sexual, pero servirá. Perdí mi virginidad de una forma bastante rara. Salí una noche con la que era entonces mi pareja por los locales del Born. Entramos en una especia de garito underground de donde recuerdo que había cuadros colgados de cuerdas como si de lámparas se tratase. La sala estaba prácticamente vacía. En un momento de calentón, vimos unas escaleras en un rincón y subimos, y allí inexplicablemente nos encontramos con una cama con forma de corazón. Posiblemente estaba allí para realizar algún tipo de performance. Nosotros nunca llegamos a la cama; nos quedamos en el camino. Hicimos “el amor” entre el espacio que separaba la escalera de la cama, mientras resonaba en el ambiente lo que comúnmente denominamos como música máquina. Estuvo divertido y todo fue bien. ¿Y que decir? Siempre será una anécdota inolvidable.


Lo más raro: una vez que me pidió sexo una persona que no estaba borracha. Ni drogada.


¿A quién se le habrá ocurrido que un servicio puede ser divertido para tener sexo? Si es el lugar más inadecuado, vamos.

Encima de la lavadora… con un calentador en la cabeza.

Sobre el inodoro… son demasiado bajos y no se puede uno/a mover a gusto.

En el lavabo… uno piensa que están pegados ¡solo están apoyados, señores!

En la ducha… Seguro estará imaginándose la escena del jacuzzi, pero no: hablamos de un piso de 35 metros cuadrados, con un cuadrito minúsculo donde cae el agua, que por algo le dicen “plato” de ducha y no “fuente” de ducha. Y claro, es lo más parecido a una pecera, y el sexo oral se convierte en una especia de ahogamiento, casi un método de tortura de Guantánamo. Y ni hablar de patinarse, o de que en invierno inevitablemente uno queda debajo del chorro de agua caliente y el otro no. Definitivamente el menage a trois es elitista, el día que me gane la lotería será lo primero que haré.


Mal hecho está el mundo que te da pan cuando no tienes dientes y una líbido activa las 24 horas cuando vives en casa de tus padres y no tienes ni un mal simca mil dónde hacer el amor. En esos casos la naturaleza viene al rescate, y no faltan lugares idílicos dónde puedes adentrarte de noche con tu pareja para echar un polvo ecológico. Ahí estábamos los dos, en pleno bosque, al pie de un hermoso árbol -muy aconsejable para apoyarse en ciertas posturas. Pero mi novia pensó que alguien podría tener la misma idea y que no le gustaría ver interrumpido el coito por la aparición de espontáneos. No digamos si en vez de otra pareja son mirones o cosas peores. Así que me propuso subirnos por las ramas. Las del árbol, se entiende. Cualquier tío está dispuesto a descender dos peldaños en la escala evolutiva si de follar hablamos, sin contar que una erección nos suele dejar con la inteligencia de una ameba. Así que trepamos, buscamos y encontramos una postura agradable, y dimos rienda suelta a nuestra pasión. En el kamasutra no hay consejos y en internet tampoco he encontrado nada, pero desde aquí hago un llamamiento a investigar este terreno inexplorado.


Los deberes de esta noche sí que me ponen en un verdadero apuro. Mis parejas siempre han sido personas bastante normales y ni siquiera bajo la influencia del alcohol suelen pedir cosas raras. Con esto no quiero decir que nunca haya explorado el sexo más allá de lo tradicional. Como ya he dicho, he tenido varias parejas e incluso he participado en tríos, tanto de dos hombres con una mujer como de una mujer con dos hombres. Por eso puedo hablar con conocimiento de causa tanto de cunnilingus como de felaciones, de “griegos” o de “cubanas”. Sin embargo, nadie me ha pedido nunca que le golpee con un látigo, o que le espose a la cama, o que le recite la alienación de un equipo de fútbol. Por eso, es una suerte que se mantenga el anonimato, ya que si no, me temo que suspendería el examen irremediablemente.


Me pidió verme mientras me masturbaba. No es muy raro, cierto. Pero le gustaba mirar mientras yo me acariciaba, cambiando de postura y cuando llegaba al orgasmo -casi olvidando su presencia- se tumbaba encima de mí y me penetraba ansioso. Una vez decidí montar el numerito por todo lo alto. Representaría que estábamos rodando una película pornográfica, él el director y cámara y yo la actriz. No teníamos cámara y tampoco lo hubiera permitido, así que él sólo imaginaba que tenía una. Compramos un consolador para darle más realismo. Empezamos más o menos como siempre, aunque estaba ridículo con su cámara invisible. Poco a poco nos fuimos metiendo en el papel, él dando indicaciones y yo mostrándome cada vez más lujuriosa. Nunca había usado un consolador, pero lo lamí como si fuera lo más apetecible del planeta. Lo hundí en mi sexo gimiendo como una perra en celo (no fue así, pero es más acorde con la imagen de una película pornográfica). El numerito duro tanto que cuando mi novio dejó de lado la cámara y vino conmigo a la cama no duró ni medio minuto. No me importó mucho ya había tenido dos orgasmos y estaba servida. Ahora me da pena no haber tenido cámara. Creo que mi actuación fue memorable, y digna de ser conservada.


Proponerme, lo que es proponerme, nunca me han propuesto nada. Digamos que, en este terreno, las cosas siempre han ido rodadas, un entendimiento, un acuerdo tácito, sin ruptura de continuidad. Quizá la única vez fue cuando… bueno, no sé como surgió la idea, o sí lo sé, lo propuse yo. “Mi fantasía sería hacer un trío”. Y allí estaba él/ella para cumplir todos mis deseos. “Se lo digo a alguien de confianza, a mi hermano/a. Quedamos en un bar para que le conozcas y si no te gusta no hacemos nada”. Viéndole podía imaginar a su hermano/a y pasé unos días cachondo/a perdido/a pergeñando el plan. Pero no pudo ser, mi fantasía me exigió derechos de antigüedad… y me quedé con ella: sabía que ella duraría más conmigo que yo con aquel/lla noviete/a.


Mi novia me planteó hacer un trío con otro tío. Me convenció con el cebo de que después haríamos uno con dos tías. Acepté y una noche nos lo montamos con un amigo suyo. Como a los dos nos daba cosa tocarnos en vez de trío tuvimos duos alternados y cuando me tocó a mi de ‘mirón’ tuve que aguantar como otro se tiraba a mi novia, mientras ella gemía de placer. Os juro que en mi vida he visto algo más excitante. Las emociones iban por otro lado, pero me puso la polla a punto de explotar. Con el tiempo lo dejamos, el otro tío no tuvo nada que ver, no sé si el trío quiso decir algo, pero yo todavía utilizo el recuerdo de aquella noche para masturbarme. Lo del trío con dos tías, maldita suerte, nunca llegó a realizarse.


No sé si por mi falta de perspicacia o por mi mala memoria lo cierto es que no recuerdo que nunca me hayan pedido nada raro, sexualmente hablando, y en la época de descubrimientos y novedades todo me parecía de lo más natural y lamentaba no haber sido yo quien cayera en la cuenta de aquello que me parecía de lo más obvio. Pero si puedo contar lo que me sucedió con un amante de temporada; no poeduo decir que fuera un joven imberbe más bien estaba en la frontera de los cuarenta, pero… Sólo sabía hacer el cunnilingus en la posición del 69, de forma que algo que suele ser de lo más divertido, al finalizar las emana se ha´bia convertido en pura rutina, así que me vi en la necesidad de enseñarle alguna variante. Un día, o una noche, o una tarde… le puse boca arriba, me arrodillé a la altura de sus orejas y… ya saben, le gustó tanto que al finalizar la semana siguiente me vi, de nuevo, en la obligación de enseñarle otra modalidad lingüística, habíamos caído de nuevo en la rutina, variante horcajadas.

Actualización: Anna nos proporciona las siguientes fotos del evento (click para ampliar).

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Noviembre 12, 2008

Barcelona Metròpolis: Vivo en Barcelona: sí pero, ¿cómo?

Archivado en: Noticias — Palimp @ 12:03 pm
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100_2780La revista Barcelona Metròpolis se está trasladando a la red, con licencia creative commons. Como me comunica Neus:

En los tres primeros números de la nueva etapa, Barcelona Metròpolis ha hablado de turismo y turistas, del mito de la sociedad civil catalana y de (mal)vivir en la ciudad. El sitio web ofrece en abierto estos contenidos para que los usuarios que se interesen por las cuestiones planteadas puedan dar su opinión, tanto en el blog (trilingüe: vamos a ver si es posible una conversación trilingüe sin traducción simultánea…) como al pie de los artículos publicados.

Una buena noticia para los que vivimos en Barcelona y nos gusta nuestra ciudad. Artículos hay para todos los gustos, desde los modelos turísticos hasta la realidad sobre el maquillaje de la ciudad. Después de todo el barullo que ha montado Woody Allen es imprescindible leer el artículo La imagen de Barcelona a través del cine, donde encontraremos películas que nos mostrarán otra cara de Barcelona.

La presentación de este espacio on-line se hará este jueves 13 a las 19h en la Fundació Sunyol con un debate sobre la pregunta: Vivo en Barcelona: sí pero, ¿cómo?. Están todos invitados.

Septiembre 30, 2008

Edición número 57 de la feria del libro antiguo y de ocasión de Barcelona

Archivado en: Librerías — Palimp @ 6:52 pm
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Como cada año en el Paseo de Gracia de Barcelona y hasta el 5 de octubre se celebra la feria del libro antiguo y de ocasión. Lo cuenta muy bien Diari d’un llibre vell y aquí hay fotos.

Cuando vivía en Logroño estas ferias eran la ocasión perfecta de gastarse los ahorros del año y nutrir la biblioteca. Viviendo en Barcelona, que cada domingo por la mañana hay feria y teniendo librerías de segunda mano a mansalva la verdad es que es más una excusa para dar un paseo que otra cosa. Cada vez vienen menos librerías de fuera de Barcelona (sólo recuerdo una de Granada y otra de Valencia), y cada vez hay menos ofertas. Supongo que con lo que cuesta tener el puesto no es cuestión de poner los libros más baratos en el escaparate. Yo como soy un roñica compro poco. Aún así, y siendo este mi año de no comprar libros me fui a casa con cuatro en la bolsa.

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