Cuchitril Literario

Julio 16, 2008

M. Dolors Madrenas. Va de broma?

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Edicions 62, 1999. 254 páginas.

VadeBroma
Aproximación a la parodia literaria

La parodia es un género que me encanta, la famosa Guía del Dragonstopista Galáctico al Campo de Batalla Estelar de Covenant en el Límite de Dune: Odisea Dos me arrancó muchísimas carcajadas, y me confieso seguidor de películas como Hot shots. Series como Los Simpson o Futurama recurren con gran acierto a ella en muchos de sus episodios.

Por eso un libro que trate el tema de la parodia literaria me resultaba tremendamente atractivo pero ¡oh sorpresa! más que un ensayo es un libro de texto, con breves reflexiones iniciales y muchos ejercicios para el alumnado. Para un profesor resultará muy útil, pero para un lector como yo ha resultado decepcionante.

Aún así el libro abarca un campo considerable (novela, cuento popular, poesía, teatro, crítica…) y los pocos ejemplos son suficientes para arrancar unas carcajadas y para pedir encarecidamente que alguien escriba un buen tratado sobre el tema. Si es posible, con muchos ejemplos.

Escuchando: La Farlopa Del Cajón. El gitano de Balaguer.


Extracto:[-]

Bueno, y aquí estoy yo con mi primer trabajito interviuvista; porque es lo que yo me he dicho: planchas, no. Antes de llevarlo al periódico quiero leérselo a unos cuantos amigos, y mejores amigos que ustedes…

Claro que ya habrán ustedes supuesto con quién he simulado mi primer interviú: he interviuvado a nuestro padre Adán. Yo quería que mi primer trabajo fuese un trabajo de verdadera altura, y me dije: mayor altura que el Paraíso… (Ríe.)

Me río, porque yo le pregunto a Adán en la interviú.

—¿Cuándo nació usted?

Y él me contesta:

—Yo nací a los veintitrés años.

Y esto es una verdad como una mezquita. Adán nació a los veintitrés años. No sé si esto lo dice el Pentateuco, pero si no lo dice el Pentateuco, lo digo yo, y es de una lógica que lamina, porque ¡caramba! Si Adán nace como un crío cual quiera, figúrense ustedes qué espanto. Sin madre, sin nodriza, sin una persona que le diese los indispensables biberones… ¡Un horror! Y con la de animales que había en el Paraíso. Porque hoy día, y gracias a los medios de comunicación, los animales están más repartidos, y hay animales en todas partes; pero entonces…
Pero lo más interesante de la interviú es cuando yo le digo a Adán: “Hábleme usted de Eva”, y coge Adán una silla para pegarme un silletazo. Porque, ustedes no me crear1′ pero yo juraría que la causa de todas las desgracias que llovieron sobre el pobre Adán la tuvo la socia que le impusieron a la trágala.
[...]

—¿Cuándo vio usted a Eva por primera vez, amigo Adán?

—Verá usted: yo me había dormido a la sombra de un guindo, y cuando abrí los ojos vi que, como a dos metros, había una señora metida en carnes, con las manos en el cogote y bailando esa danza que llaman de la cadera.

—¡Caracoles, qué raro!

—Yo me dije al verla: “Esta tía está loca”; y me levanté como para irme, y va ella y se me pone delante y me dice guiñándome un ojo: “¿Te la digo^resalao?” Aquello me hizo gracia, y como yo, en realidad, necesitaba una doméstica, le dije: “Bueno, mujer, quédate.” Pero bien me pesó, ¡bien!

—Sí, ¿eh?

—Calle usted, hombre. No tiene usted una idea de los disgustos que me proporcionó. Sisaba; hacía rabiara los perros; andaba siempre detrás de los pollos; metía los toros en el gallinero para asustar a los gallos; coqueteaba con los elefantes, y me engañaba de una manera que no había derecho. Casi todas las tardes me decía que me había guisado un carnero, y luego me daba cada mico…

—Bueno; pero lo de la manzana…

—¿Qué manzana?

—¿Eh? ¿Pero a ustedes no les echaron del Paraíso porque comieron de las manzanas prohibidas?

—No, señor; si la fruta prohibida no era la manzana; era el coco.

—¿El coco?

—Sí, señor. ¡Anda! Y poco miedo que le tenía yo al coco.

—¡Caramba! ¿ Y por qué lo comió usted?

—Porque no hay que darle vueltas, caballero; como una mujer se empeñe en una cosa… En fin ya usted las conoce. Eva se levantó una mañana diciendo: “Este tío prueba el coco”, y probé el coco, y además me gustó muchísimo el coco; cada cosa en su sitio.

Abril 11, 2008

Eugene Ionesco. Teatre.

Archivado en: Teatro — Palimp @ 7:24 am
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Edicions 62, 1990. 304 páginas.
Tit. Or. La lliçó, Les cadires y Rinoceront. Trad. Joan Tarrida.

Eugene Ionesco, Teatre
Por el absurdo a la razón

Soy un fanático del absurdo. El significado de esta palabra es Contrario y opuesto a la razón, pero no estoy de acuerdo. La utilización del absurdo, sea en la literatura o en el humor, normalmente consigue transmitir con una eficacia que no envejece las virtudes de la razón.

En el Teatro del aburdo uno de los nombres principales es Eugène Ionesco, cuya primera obra, La cantante calva es una de las obras cumbres del género. He leído casi toda la obra de Ionesco, pero no tenía ninguna obra suya; vi este libro en el mercado de San Antonio por un euro y enmendé la falta.

Contiene tres obras. La lección, una de mis preferidas, donde la relación entre un profesor y una alumna va subiendo de intensidad hasta acabar en un final imprevisible. Uno de mis pasajes preferidos es cuando el profesor habla de un amigo suyo que no podía pronunciar la f. En vez de f decía f. En vez de frigorífico, frigorífico

En Las sillas una pareja de ancianos atienden a un público imaginario mientras los van acomodando en un escenario cada vez más lleno de sillas. Están esperando al orador, que transmitirá las grandes ideas del anciano. No les estropearé la sorpresa final, que ha hecho clásica esta obra, aunque para mí no ha envejecido del todo bien.

Por último, El rinoceronte narra las desventuras de un hombre común que ve como toda la gente a su alrededor se va transformando en rinocerontes. Alegoría del surgimiento de los fascismos mantiene su vigencia ¿Cuántas buenas personas se vuelven de repente anti-inmigrantes?

Un excelente dramaturgo al que siempre es conveniente volver. Es una pena que no se represente más.

Reto 2008: Rumanía.

Escuchando: Revoir les choses. Dominique A..


Extracto:[-]

L’ALUMNA

Em fa mal el queixal.

EL PROFESSOR

…els llavis… Finalment, les paraules surten pel nas, per la boca, per les orelles, pels porus, arrossegant amb elles cadas¬cun dels òrgans que hem anomenat, arrencats de soca-rel, en una embranzida formidable, majestuosa, que no és res més que el que anomenem la veu, modelant-se en cant o transfor¬mant-se en una terrible tempesta simfònica amb tot un acom¬panyament… de rams de les flors més variades, d’artificis sonors: labials, dentals, oclusives, palatals i d’altres, que tan aviat amanyaguen com són amargues o violentes.

L’ALUMNA

Sí, professor, em fa mal el queixal.

EL PROFESSOR

Continuem, continuem. Pel que fa a les llengües neoespa-nyoles, es tracta de parentes tan pròximes les unes de les altres que se les pot considerar com veritables cosines ger¬manes. A més, són filles de la mateixa mare: la llengua espa¬nyola. Per això és tan difícil distingir-les. I per això també és tan útil una pronunciació correcta, sense defectes. La pronun¬ciació per si sola val tota una llengua. Una pronunciació defec¬tuosa pot fer-nos males passades. A propòsit d’això, i fent un parèntesi, permeti’m que li exposi un record personal. (Un moment de repòs, el PROFESSOR s’abandona al record; la seva expressió s’entendreix; de seguida, però, es recupera.) Era jove, jo, llavors, gairebé un nen. Feia el servei militar. Tenia un amic en el regiment, un vescomte, que patia d’un defecte de pronunciació bastant greu: no podia pronunciar la lletra f. En lloc de f, deia f. Així, en lloc de: font, d’aquesta aigua no en beuré, deia: font, d’aquesta aigua no en beuré. Pronunciava filla en lloc de filla, Fermí en lloc de Fermí, fesol en lloc de fesol, fot el camp en lloc de fot el camp, farrigo-farrago en lloc de farrigo-farrago, fifí, fa, ni fa ni fum en lloc de fifí, fa, ni fa ni fum; Felip en lloc de Felip; fictòria en lloc de fictòria; febrer en lloc de febrer; març-abril en lloc de març-abril; Gerard de Nerval i no pas Gerard de Nerval, que és tal com s’ha de dir; Mirabeau en lloc de Mirabeau, etc, en lloc d’etc, i així etc, en lloc d’etc, i així etc. Només que tenia la sort de poder ama¬gar aquell defecte tan bé, gràcies a l’ús de barrets, que ningú no se n’adonava.

L’ALUMNA

Sí. Em fa mal el queixal.

EL PROFESSOR (Canviant bruscament de to, amb una veu dura.)

Continuem. Abans que res serà bo de precisar les afinitats per, tot seguit, comprendre millor el que distingeix aquestes llengües entre si. Les persones no iniciades a penes poden discernir les dife¬rències. Així, totes les paraules de cadascuna d’aquestes llengües…

L’ALUMNA

Ah, sí?… Em fa mal el queixal.

EL PROFESSOR

Continuem… són sempre les mateixes, així com totes les desinències, tots els prefixos, tots els sufixos, totes les arrels…

L’ALUMNA

Les arrels de les paraules són quadrades?

EL PROFESSOR

Quadrades o cúbiques. Depèn.

L’ALUMNA

Em fa mal el queixal.

EL PROFESSOR

Continuem. Per posar un exemple que no vol ser més que una il•lustració, prenem la paraula front…

L’ALUMNA

Amb què la prenem?

EL PROFESSOR

Prengui-la amb el que vulgui, però no m’interrompi.

L’ALUMNA

Em fa mal el queixal.

EL PROFESSOR

Continuem… He dit: «Continuem.» Prenem doncs la paraula front. Ja l’ha pres?