Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

noviembre 10, 2010

María José Buj. La práctica educativa en la primera infancia (3-6 años).

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Horsori Editorial, 2010. 194 páginas.

María José Buj, La práctica educativa en la primera infancia (3-6 años)
Manual de usuario

Puedo afirmar por experiencia que ser madre o padre no es tarea fácil. Cuando son bebés sus actividades son limitadas (comer, cagar, dormir y llorar, usualmente por ese orden). Pero a medida que pasa el tiempo los problemas crecen. No quieren comer, rompen las cosas, se enfadan, gritan, te quieren, no te pueden ver… (habitualmente todo a la vez). Muy pronto te das cuenta de que aunque pequeños son personas independientes con sus propias motivaciones, ilusiones y deseos.

Ayudarles para que crezcan siendo felices sin dejar de ser feliz tú no es tarea sencilla. Por suerte no estamos a oscuras, hay personas que dedican su vida a estudiar el comportamiento infantil y son capaces de proporcionarnos una guía para salir airosos del laberinto. María José Buj es una psicologa infantil con muchos años de experiencia -y además madre- y sabe de lo que habla.

En este manual se nos habla de las necesidades educativas de los niños en estas edades, explicando las diferentes fases del desarrollo sensorial, motriz, cognitivo y de lenguaje. Bajo el epígrafe de Los cimientos de una buena educación se nos enseña cuales son las condiciones que identifican a los niños de alto riesgos, nos explican los trastornos del aprendizaje y la importanca de educar las emociones.

La familia y la escuela son los dos pilares más importantes en la educación del niño en estas edades, y es fundamental que ambos se complementen, así como qe haya una continuidad en los dos ámbitos. Este manual está muy enfocado a padres y educadores y por eso hay todo un capítulo dedicado a este tema, explicando como debería ser la relación profesor-alumno y consejos para prevenir y resolver conflictos en el ámbito escolar. El libro acaba con el capítulo Educación para el desarrollo humano, del que me gustaría destacar las tres necesidades que tanto niños como adultos tenemos para vivir en sociedad: necesidad de inclusión social, de control de la conducta y de afecto.

Además de una buena base teórica su condición de manual de tipo práctico hace que se incluyan numerosos ejemplos de lo que se explica, pautas que se pueden utilizar frente a problemas o trastornos y ejercicios y juegos para desarrollar diferentes áreas de la formación del niño. Como he dicho anteriormente está pensado tanto como para padres y madres como para educadores o cualquier persona que trabaje con niños, la lectura es asequible y es muy fácil de entender y de poner en práctica.

Una guía y un soporte muy valioso para ayudar en la educación de nuestros niños.


Extracto:[-]

Estas funciones familiares, no tienen límites claros y, a menudo, se comparten con la sociedad, ya que muchas necesidades de las personas no se satisfacen dentro del grupo familiar. A pesar de este hecho, podríamos decir que la familia tiene dos funciones básicas para el niño:

• Favorecer el desarrollo afectivo- social. Nuestra sociedad tecnifica-da y competitiva, no parece estar en condiciones de responder a esta necesidad de afecto que necesita el niño, y no podemos delegar este papel a la escuela. La familia ha de proporcionar un clima adecuado de seguridad, es decir, una serie de condiciones para un buen desarrollo afectivo a través de estimulaciones tempranas y adecuadas.
Estas estimulaciones las encuentran los niños en la interacción con los padres, no siendo la cantidad de estimulaciones lo que produce diferencias en el desarrollo (aunque son importantes unos mínimos), sino la calidad, la variación y la estructuración con que se representan estos estímulos.

• Favorecer la autonomía en el ámbito social. Es, dentro de la familia, donde el niño se inicia en educación social, donde va adquiriendo valores y autonomía personal, para adaptarse a la vida social. Influenciado por su entorno más inmediato, la familia, el niño irá configurando esta trama de comportamientos y, en definitiva, su personalidad. La familia cumple la primera y más importante función de socialización en la vida del niño.

diciembre 17, 2008

María José Buj. Psicopatología infantil.

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Editorial Horsori, 2007. 162 páginas.

María José Buj, Psicopatología infantil
Trastornos tempranos

Comentaba no hace mucho el libro Práctica educativa en la primera infancia y ahora es el turno del monográfico que lo acompaña. La idea de la editorial es que cada libro venga acompañado de un monográfico orientado a los especialistas.

Es importante la detección temprana de cualquier tipo de psicopatología porque será posible dar al niño un tratamiento adecuado. En la actualidad existen técnicas que permiten aliviar o curar el problema.

El libro plantea los factores que pueden dar origen a un trastorno y en siete apartados que incluyen trastornos emocionales, del comportamiento, del desarrollo, psicobiológicos, del sueño, de la alimentación y del lenguaje explica cuales con los síntomas que nos permiten identificarlos y pautas de tratamiento.

Cada niño es un mundo, por lo que la autora ya nos advierte que ante la detección de un problema es necesaria la intervención de un especialista que haga un seguimiento y establezca unas pautas para tratar el problema. El libro es una guía excelente que puede llevarnos a identificar cuando es necesaria esta intervención y cuando no debemos preocuparnos.

Imprescindible para maestros, logopedas, psicólogos y pedagogos.


Extracto:[-]

Existen dos sistemas visuales:

1. El sistema de “visión central”, denominado también “focal”, cuya función es la de analizar formas y objetos, detalles y posiciones de éstos.

2. El sistema de “visión periférica” o “visión ambiental”, cuya función consiste en analizar las relaciones espaciales y el desplazamiento de objetos.

El bebé ciego necesita ayuda desde el inicio de la vida, dado el riesgo que supone la adaptación a la ceguera y el descubrimiento que debe hacer de un mundo en el cual muchos de los estímulos, en principio, no le atraen.

La vista supone un estímulo constante para la actividad de la persona, sea afectiva, cognitiva o física. Aproximadamente, el 80% de la información es recibida por medio de la visión, que además nos proporciona una verificación inmediata de aquello que vemos, y la impresión de elementos que estimulan la curiosidad y el interés del niño, elementos que una vez procesados en el cerebro, podrán integrarse en una totalidad.

La visión tiene un papel básico como organizadora de la experiencia, en la función de síntesis y en la formación de imágenes en el pensamiento. Los niños ciegos deben de construir la imagen del mundo mediante el uso de los sensores de que disponen. Así, las imágenes serán formadas con la ayuda de percepciones auditivas, táctiles, propioceptivas y cinestésicas. Sin embargo, muchos objetos y fenómenos quedan inaccesibles al oído humano, y al tacto (sol, luna, paisajes, etc.)

Todas las experiencias proporcionadas a un niño ciego deben ser presentadas de forma apropiada y con un ritmo lento que le permita la aprehensión del mundo que le rodea paso a paso, haciéndolo significativo.

Para realizar diagnósticos de deficiencias se utilizan los Potenciales Evocados Visuales (PEV) y los electrorretinogramas, los cuales pueden orientar acerca de la dimensión del problema.

Bases para la estimulación visual del niño con baja visión

Se ha de transformar el entorno del niño, en la medida de lo posible, en un entorno sugerente, lleno de potentes reclamos visuales. Un mundo vivo, lleno de color, con fuertes contrastes (plateados, tonos amarillentos, blancos, negros, espejos, etc.).

El objetivo básico de la estimulación es, en principio, conseguir que el niño dé significado al estímulo que recibe, de forma que pueda llegar a formar un proceso visual que sea potenciado al máximo.

Por otro lado, ayudaremos al pequeño a descubrir la alegría de mirar, de potenciar su curiosidad, que experimente con sus ojos, con sus manos y con su cuerpo, las posibilidades que le ofrece el entorno, estimulando no solo su visión, sino también su inteligencia y personalidad.

Se podrá considerar y evaluar, al principio, su reacción a la luz, su capacidad de fijación y seguimiento, el campo visual que utiliza, la acomodación, la agudeza visual que presenta de cerca y de lejos, la formación de convergencia, el contacto visual que realiza, la percepción cromática y la percepción de la profundidad, para finalizar con la observación de la coordinación ojo-mano y ojo-pie.

Pero, sin duda, uno de los aspectos más importantes es que cualquier ejercicio de estimulación visual que se presente al niño, se realice en forma de juego, en una situación relacional y motivadora, que agrade al niño, y lo potencie para convertirse en un participante activo en el proceso de mejora de la funcionalidad del resto visual que conserva.

Estimulación precoz del niño ciego y disminuido visual

Es fundamental el compromiso de padres y reeducadores, el afianzamiento de vínculos afectivos entre niño, padres, reeducador, compañeros y entorno social.

Se deben respetar los estados emocionales del niño, estimular la actividad espontánea y jerarquizar la lúdica para favorecer la independencia. El juego actuará como una actividad totalizadora, como una zona intermedia entre la fantasía y la realidad.

El tratamiento se adecuará a las necesidades individuales, después de un exhaustivo diagnóstico y pronóstico oftalmológico y del médico pediatra, para planificar el tipo de estimulación más adecuada al caso.

Las actividades como la música, la plástica, la dramatización y la expresión corporal, evitarán el aislamiento y favorecerán al desarrollo de la creatividad.

febrero 1, 2008

María José Buj. La Práctica Educativa en la primera infancia.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 9:57 am
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Editorial Horsori, 2007. 158 páginas.

María José Buj, La Práctica Educativa en la primera infancia
Instrucciones de uso

Vivimos en un mundo cambiante; por un lado la estructura de la sociedad es diferente a la de hace cincuenta años, por otro, la ciencia avanza cada vez más. Todo esto, que debería significar progreso, en muchas ocasiones lo que nos provoca es confusión.

Un ejemplo lo tenemos en la educación de los niños. Tradicionalmente había un cuerpo de conocimiento que se transmitía de madres a hijas. La madre era la que se ocupaba casi en exclusiva del cuidado de los hijos. Ahora, no sólo hay una ruptura en esa transmisión de conocimientos, sino que la incorporación de las mujeres en el mercado laboral hace que sean los dos miembros de la pareja los que deban ocuparse de estas tareas. Pero los niños no vienen con manual de instrucciones y lo normal es que padres y madres se encuentren un poco perdidos.

Sin embargo cada vez se conoce más cómo es el proceso de aprendizaje de los infantes; cómo adquieren los conocimientos, cuales son los estímulos adecuados para cada edad, y cómo diagnosticar si un niño tiene problemas. Proporcionar esta información a padres y educadores es el objetivo de este libro.

Está estructurado en tres partes: Necesidades educativas de 0 a 3 años, dónde desglosa qué le hace falta a un niño para cada tipo de desarrollo (sensorial, motriz…). Los cimientos de una buena educación, dónde se hace hincapié en la importancia de la educación en estas edades tan tempranas y como identificar a niños de alto riesgo. La continuidad familia-escuela explica la importancia de que la educación se de tanto en la familia como en la escuela e incluye consejos útiles para favorecer la comunicación con los niños.

La autora es una psicóloga infantil con muchos años de experiencia en campos como la estimulación temprana o trastornos de déficit de atención y es la primera vez que se publica un libro de este estilo centrado en los primeros años de vida del niño.

Explicado con un lenguaje ameno y accesible para no expertos, proporciona una imprescindible guía para todas aquellas personas que viven y trabajan con niños. Padres en ciernes, no lo dejen escapar.

Escuchando: Toorradetes de Santa Teresa. Guillamino + Pedrals.


Extracto:[-]

De 1 a 2 años

Cuando el desarrollo del niño transcurre sin ningún tipo de alteración, al llegar a los 12 meses debería consolidar la marcha bípeda, la que le proporciona un mayor intercambio con el medio, posibilitándole enfrentarse a éste con una mayor independencia. En este proceso de intercambio, se enriquece la actividad con los objetos produciéndose la asimilación de la lengua materna.

Estos dos logros del desarrollo que alcanza el niño en esta segunda etapa de su vida: el dominio de la marcha y el desarrollo del lenguaje, le permiten la ejecución de los movimientos con una participación más activa de su pensamiento. Esto se debe a que el nivel cognitivo de desarrollo en estas edades, permite que los niños hagan más efectivas sus acciones por medio de las representaciones sensoriales, por ejemplo: cuando el niño salta, lo hace pensando en el animal que conoce. A esta edad, la tarea motriz se puede sugerir mediante la representación de objetos, animales conocidos, elementos de la naturaleza, relatos de cuentos, cantos y rimas.

A medida que avanzan en este grupo de edad, las respuestas motrices se relacionan cada vez más con el cuerpo y el espacio donde el niño se mueve. Por ejemplo, si se le pregunta al niño, dónde están las manos, él es capaz de mostrarlas y realizar determinado movimiento que puede o no, ser sugerido por el adulto.

En el desarrollo motor del niño de 1 a 2 años, se incorporarán habilidades primarias que permitirán la ejecución de movimientos cada vez más complejos. A partir de la marcha, surgen los primeros intentos de carrera, y en la medida que aumenta la fase de vuelo de la carrera, aparece el salto.

La actividad motriz del pequeño se torna más activa e independiente. Las informaciones que el niño adquiere en torno al conocimiento y manejo de su cuerpo, y a los desplazamientos en el espacio, hacen que pueda apropiarse progresivamente de las vivencias necesarias para avanzar en su desarrollo.

Se podría afirmar que la motricidad evoluciona de la siguiente manera:
• Al año de edad, puede apreciarse en el niño la marcha en una sola dirección, con movimientos coordinados de brazos y piernas. Son capaces de caminar por tablas anchas o sendas separadas a nivel del suelo y, al final del año, por líneas trazadas en el mismo.

• Estos pequeños son capaces de manipular los objetos antes de lanzarlos al frente y en dirección hacia abajo. Estos lanzamientos los realizan sin orientación.

• El éxito de caminar sustituye al gatear; no obstante, en muchas ocasiones, realizan desplazamientos en forma de gateo para alcanzar objetos a nivel del suelo y, otras veces, lo realizan para subir y bajar los obstáculos de pequeña altura.

mayo 11, 2007

Mª José Buj. La práctica educativa en la primera infancia.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 8:09 pm
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Hoy no les traigo una reseña, sino un lanzamiento. La editorial Horsori acaba de publicar el libro La práctica educativa en la primera infancia, de Mª José Buj Pereda. Todos sabemos que, por desgracia, los niños no vienen con un manual de instrucciones. La educación que recibe un niño en sus primeros años de vida es decisiva para su desarrollo, y este libro proporciona una orientación para que padres y educadores puedan intervenir con acierto en su aprendizaje.

Hasta ahora no existía ningún libro que abarcara edades tan tempranas, por lo que cubre un importante hueco dentro de la bibliografía pedagógica. La escritora es una profesional competente, con muchos años de experiencia como psicóloga y logopeda infantil y especialista en estimulación temprana. Además es la mujer más guapa que he visto nunca, tiene una sonrisa preciosa y es -que suerte la mía- mi mujer. Felicidades por tu primer libro, amor mío.

BujPracticaEducativa