Irène Némirovsky. Suite francesa.
Ediciones Salamandra, 2005. 475 páginas.
Tit. Or. Suite Française. Traducción: José Antonio Soriano Marco.
Cuando mi amigo Carlos me regaló este libro y leà la contracubierta, lo primero que pensé fue ‘Vaya, otra gran escritora de la que no tenÃa ni idea’. No importa lo que leas: siempre habrá una gran cantidad de buenos escritores de los que no habrás leÃdo nada. Peor todavÃa, de los que ni siquiera sabrás que existen.
Irène no tuvo precisamente una vida alegre. Aunque nació en una familia rica, su madre nunca la quiso; obsesionada con conservarse joven no podÃa admitir que su hija creciera y durante mucho tiempo la obligó a vestirse como si fuera una colegiala. En 1926 se casa con Michel Epstein, con quien tiene dos hijas. Ya es una escritora famosa, pero no son buenos tiempos para los judÃos. En 1939 comienza la segunda guerra mundial y en 1942 será detenida y enviada a un campo de concentración, donde fue asesinada el 17 de agosto de 1942. Su marido, sin saber que su esposa está muerta, hará todas las gestiones posibles por encontrarla. Sus esfuerzos sólo conseguirán que sea detenido en octubre de 1942. También morirá. La tutora de sus hijas consiguió que cruzaran la frontera y se salvaran. Cuando fueron a Niza a la casa de su abuela ésta les dijo que si sus padres habÃan muerto, que se fueran a un orfanato.
Las niñas llevaban en su huida una maleta con el último manuscrito de su madre. Lo conservaron a través de los viajes entre un refugio y otro. Años después, antes de confiar el manuscrito al Institut Mémoire de l’Edition Contemporaine, una de sus hijas decidió mecanografiarlo. Descubrió que lo que ella imaginaba simples notas o fragmentos de diario eran los dos primeros movimientos de una monumental novela. Novela que, al publicarse, obtuvo el premio Renadout, otorgado por primera vez a un autor fallecido.
De las cinco partes que hubiera tenido esta ‘Suite’, sólo tenemos las dos primeras. Tempestad en Junio es el relato de los dÃas previos a la invasión alemana de ParÃs. Ante la inminente llegada del ejército la gente se lanza a los caminos como puede, itnentando salvar sus pertenencias más valiosas, o con unas mÃnimas provisiones. En Dolce Francia ya se ha rendido, y buena parte del territorio está ocupado por los alemanes. Incluso en una guerra se dan ocasiones de confraternizar con el enemigo. El libro incluye también un apéndice con notas de la autora y varias cartas de los años 1936 a 1945.
Mientras lo estaba leyendo tenÃa una curiosa sensación. A veces pensaba ‘Es una gran escritora’ y otras veces ‘Es una escritora que escribe bien’. Conclusión: quizá no sea una obra maestra, destinada a ser un clásico, pero tiene páginas brillantes y una calidad media muy alta. Las historias que cuenta son también interesantes. No hay moraleja, no hay cursilerias ni patetismo; se narra lo que le pasa a la gente y ya está. Nunca hubiera imaginado que los pueblos ocupados llegarÃan a hacer buenas migas con el ejército alemán, pero asà lo dice la autora y yo me lo creo.
El libro respira amabilidad y tolerancia hacia una guerra a la que le faltaba poco para acabar con la vida de la autora. Trágica paradoja. Es difÃcil decir que historia me ha conmovido más, la de la gente sufriendo por culpa de la guerra, o la de la escritora que fue asesinada sólo por ser judÃa. También es difÃcil saber cual es más real. Maldita muerte.
(Un dÃa, un libro 345/365)
Escuchando: Nuclear Holiday. 3 colours red.



