Cuchitril Literario

Mayo 22, 2005

J. D. Salinger. El guardián entre el centeno.

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Literatura Alianza Editorial, 1945 (trad. 1978). Tit. Original: The catcher in the rye
Traducción: Carmen Criado. 228 páginas.

La estafa del libro maldito

Hay cosas de la cultura norteamericana que sólo puedes entender si has vivido allí. Tienes que vivir allí para entender la cultura de las armas, su sentido de la comunidad o la imagen del sueño americano… son elementos fundametnales en su idiosincracia y, si las quitaras, te resultaría imposible reconocerles. Otra no demasiado comentada es la asociación entre un suceso horrendo y lo que tenía en la mano justo antes de que el criminal de turno llevara a cabo su acción. Y si además, puede tener la más mínima conexión con el hecho, pues mejor. Así, podemos entender que algún iluminado le dé por matar a trescientas personas después de haber leído (por poner un ejemplo totalmente aleatorio) American psycho y que ese libro pueda ser considerado como maldito por alguna explicación que dé de tal crimen. Ni que decir tiene que esa etiqueta tiene una repercusión muy significativa en la posterior venta de libros, es lo que tiene el rollito oscuro.

Supongo que algo parecido a esto ha sido la razón por la que “El guardián entre el centeno” fue considerado un libro maldito, y nada más lejos de la realidad (*). La única razón por la que podría considerarse maldito este libro es por el análisis de las relaciones sociales que hace el protagonista, un adolescente, para más señas. Y aunque no deje de tener su parte de razón (toda relación implica un mínimo componente de hipocresía, especialmente pensando en el largo plazo), lo cierto es que no deja de ser una crítica bastante suave (olvídense de la crítica a la american way of life, aunque habría que verlo desde la época en la que fue escrita: finales de los años 40).

Libro hasta cierto punto ameno, aunque llega a aburrir en algún momento. Bien contado, sencillo de leer y narrado desde el adolescente protagonista, lo que facilita la perspectiva. No voy a contar nada de la historia sencillamente por respetar una de las mejores cosas del libro: que en la contraportada está totalmente en blanco. Algún momento gracioso, algún personaje interesante, una bonita fotografía de muchas cosas ocultas de la sociedad americana en algún momento… El final es coherente con la personalidad del protagonista, el más adecuado a mi modo de ver. También es comprensible que a mucha gente pueda acabar hartando si creen que existe alguna razón que pueda convertir esta obra en especial: simplemente no existe.

(*) Omito descaradamente el hecho de que este fue el libro que estaba leyendo el asesino de John Lennon antes de quitarle la vida… por una razón muy sencilla: a nadie se le ha ocurrido considerar la Biblia un libro maldito, a pesar de que muchísima gente la leía antes de cometer sus crímenes, con el añadido de que aquí sí encontraban justificación para tales actos.

(Un día, un libro 41/365)


La reseña de hoy, de un clásico que un servidor todavía no ha leído, es por cortesía de The happy butcher, opositor ideológico pero buen amigo, que ejerce hoy de posteador invitado. Gracias.