James BeauSeigneur. El nacimiento de una era.
Martínez-Roca, 2006. 334 páginas.
Tit. Or. Birth of an age. Trad. Alicia Frieyro Gutiérrez.
La editorial Martínez-Roca tuvo a bien enviarme también la segunda parte de la trilogía del Cristo clonado. La tercera sale ahora en octubre y no sé si tendrán previsto enviarlas (aunque vistos los palos que les estoy dando igual lo que me envían son dos matones
).
Copio otra vez el resumen de la página:
Decker Hawthorne debe consumar una importante misión: proteger a Christopher Goodman, el elegido.
Siglo XXI. Dos holocaustos nucleares han sacudido el planeta y matado a millones de personas. En Jerusalén, ciento cuarenta y cuatro mil judíos mesiánicos han desarrollado poderes sobrenaturales y deben lealtad a un hombre que dice ser el apóstol Juan. Todos los países del mundo, ante la gravedad de estos hechos, y olvidando sus rencillas y diferencias, se ven obligados a unirse bajo un único mando de las Naciones Unidas para afrontar un futuro que presagia catástrofes y misteriosas plagas que anuncian el último paso evolutivo: el nacimiento de una nueva era. En ella se descubrirá una asombrosa verdad oculta hasta ahora, un secreto de relevancia devastadora y universal que revelará el increíble futuro del hombre… y la verdadera naturaleza de Dios.
Este libro es más delgadito pero más impactante: el apocalipsis está cerca y los desastres naturales y plagas empiezan a asolar la tierra. Entre el primer libro y el segundo muere tanta gente que al final parece que no tiene que quedar ni el apuntador. Los errores del primero se mantienen (prosa mercenaria, diálogos insulsos, saltos temporales arbitrarios) y se añaden revelaciones propagandísticas que a un escéptico como yo le tocan un poco las narices.
¡¡CUIDADO QUE VIENEN SPOILERS!!
(Si usted va a leer estos libros no siga leyendo porque le estropearemos la diversión)
Si en la primera parte Christopher Goodman, el clon de Cristo (el nombre lo dice todo) estaba en segundo plano, en esta segunda parte toma algo de protagonismo. Mientras el apóstol Juan y su segundo de a bordo Cohen van causando la destrucción -trayendo plagas y desviando meteoritos- el se va cuarenta días a comunicarse con Dios. El mensaje que trae no es nada original; su padre proviene de un planeta en el que todos son dioses pero le ha dado el telele y se ha vuelto malo: de ahí que en la biblia sea tan mastuerzo. En vez de ayudar a la humanidad a que se eleve y dé el salto espiritual la está hundiendo obligándonos a adorarlo. Pero ya otro extraterretre trató de ayudarnos: Lucifer, que no es malo, sino bueno. Las religiones monoteistas son malas: lo bueno es la Nueva era que lleva tiempo alentando al hombre a que muestre su dios interior. El libro acaba con el clon repartiendo candela a los malos y uno se pregunta ¿no podría haberlo hecho antes de que se hubieran cargado a tres cuartas partes de la población mundial?
Un argumento nada nuevo -ya en los apócrifos se trata la idea de que Dios es un dios malo que se separó de una Diosa buena. En la tercera parte se resolverán los misterios y se atarán cabos, pero tal como están las cosas yo veo dos posibles finales. O bien entre el clon y los extraterrestres ganan al Dios malo y la humanidad da el salto y todos somos felices, o bien el clon está equivocado y el Dios al final es bueno y Lucifer malo como siempre. El primero sería un estomagante elogio a la nueva era y el segundo una rehabilitación de la religión tradicional. Los dos me parecen insufribles ¿quizá hay otra opción que no he pensado? En octubre se verá.
¡¡FIN SPOILERS!!!
Para acabar: si les gustan este tipo de libros lo leen y me lo cuentan. De paso se leen el tercero y me hacen un resumen: mis neuronas se lo agradecerán.
Escuchando: Smokers. Cancer Moon.
Extracto:
—De acuerdo, alto ahí —dijo Decker—. No sé si es que soy algo lento —empezó con modestia—, pero es evidente que me he perdido algo. ¿Puede alguien explicarme, por favor, por qué estos tipos tienen todo ese poder y por qué quieren causar tanta destrucción?
—Perdona, Decker —respondió Milner—. Todo ha sucedido en poquísimo tiempo. Intentaré explicártelo. Como ya te dije en el hotel, en Israel, la humanidad está a punto de entrar en la fase final de su proceso evolutivo. Al completarse esta etapa, que nosotros llamamos Nueva Era, los humanos habrán alcanzado una condición tan superior a la actual como lo es la actual a los insectos. Los KDP han sido los primeros en entrar en esa etapa.
»Decker, ¿acaso no te has preguntado nunca qué es lo que hizo posible que el pueblo judío sobreviviera casi novecientos años sin un país propio? Superó la diáspora y, literalmente, docenas de intentos genocidas por parte de reyes, gobiernos y fanáticos. Ha florecido a pesar de sufrir la más cruel de las discriminaciones y, lo que es aún más sorprendente, ha conseguido evitar ser asimilado por las civilizaciones de su entorno. En la historia no hay otro pueblo que haya conseguido nada igual. Decker, es cierto que son diferentes de los no judíos. Puede que suene racista, pero lo que quiero decir es que, de hecho, se encuentran ligeramente adelantados en la escala evolutiva. La diferencia es tan pequeña que es imposible medirla por medios conocidos, pero sí que explica que las primeras manifestaciones concretas de la llegada de la Nueva Era se hayan dado precisamente entre los judíos- El KDP es la punta de lanza de los cambios evolutivos que están por llegar. Estos cambios no tardarán en extenderse por todo el mundo, por todos los pueblos y razas.
-¿Y dónde encajan Juan y Cohén? —preguntó Decker.
—Como había ocurrido con los profetas bíblicos judíos que les precedieron —repuso Milner—, Juan y Cohén nacieron dotados de determinados poderes psíquicos. Sospecho que Jesús detectó esta cualidad en Juan y que por eso le eligió para que figurase entre sus discípulos, aun cuando Juan era mucho más joven que los demás apóstoles.
Decker se volvió hacia Christopher pensando que al formular Milner aquella suposición, tal vez afloraría en su mente algún recuerdo sobre su vida anterior. Christopher se encogió de hombros, para indicar que no recordaba nada al respecto.
—Hace miles de años, los hombres como Juan y Cohén habrían sido aclamados como grandes profetas. Hace sólo unos pocos, no habrían sido más que dos entre varios centenares de videntes de éxito relativo. Ahora, con la Nueva Era cada vez más próxima, se han visto catapultados muy por encima de lo conocido hasta ahora en la Tierra. Y aun así, el poder que poseen ahora no tardará en parecemos ridículo. Es imposible explicar la magnitud de lo que le espera a la humanidad. Tan pronto se descubra el potencial de la mente humana, el hombre empezará a contemplar a sus semejantes no sólo con la mirada, también a través del ojo de la mente. Empezaremos, tal y como lo han hecho ya los miembros del KDP, a conocer lo más íntimo de quienes nos r°dean: sus necesidades y deseos, sus esperanzas y temores, su dolor y su felicidad, ¡su verdadero yo! Todos seremos desposeídos de esa fachada con la que algunos aparentan ser hermosos y otros feos, algunos encantadores y otros anodinos, algunos atractivos y otros repulsivos.




