Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

septiembre 2, 2011

John Steinbeck. El ómnibus perdido.

Filed under: Novela — Palimp @ 6:35 am
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Una de las ventajas del libro electrónico es la facilidad de encontrar libros de difícil acceso. Este omnibús, a pesar de tener adaptación cinematográfica (ver poster) no se encuentra con facilidad.

La trama es mínima; en una estación de tercera fila de California se junta un microcosmos de perdedores: un conductor atrapado en un matrimonio sin futuro, un viejo cascarrabias, una familia de vacaciones fuera de lugar y una chica con sueños de Hollywood, entre otros.

No es una de sus novelas más famosas, pero el talento de Steinbeck en el retrato psicológico de ese grupo de segunda pero lleno de pasiones y deseos insatisfechos es innegable. Deja un buen poso.

Más críticas aquí: JOHN STEINBACK (1948) – El ómnibus perdido y aquí: REALISMO AMERICANO>> El ómnibus perdido, de J.Steinbeck

Calificación: Bueno.

(Un día, un libro 2/365)

Extracto:[-]
A cuarenta y dos millas al sur de San Isidro, en una gran autopista que atraviesa California de Norte a Sur, existe un cruce de caminos que se denomina, desde hace unos ochenta años, Rebel Corners. Desde aquí, una carretera secundaria parte en dirección Oeste y, a las cuarenta y nueve millas, tropieza con otra autopista que, desde San Francisco conduce a Los Ángeles y, por supuesto a Hollywood. Todo el que desee ir desde el valle interior a la costa, por esta parte del Estado, ha de tomar la arretera que arranca de Rebel Corners hasta llegar, a través de cerros, campos de labranza, montañas y un pequeño desierto, a la ciudad de San Juan de la Cruz, en la autopista costera.

El nombre de Rebel Corners se remonta al año 1862. Se dice que una familia, de apellido Blanken, tuvo una herrería en el cruce. Los Blanken y sus yernos eran todos oriundos del Estado de Kentucky, pobres, ignorantes, engreídos y camorristas. Sin bienes y sin fortuna llevaron consigo sus prejuicios y sus ideas políticas. Aunque no tenían esclavos estaban decididos, sin embargo, a jugarse la vida por el libre principio de la esclavitud. Cuando estalló la guerra, discutieron la idea de atravesar los infinitos espacios del Oeste a fin de incorporarse para combatir en pro de la Confederación. Pero la distancia a recorrer era grande en exceso. De esta manera, en California —que abogaba por los Estados del Norte — los Blanken secesionaron de la Unión ciento sesenta acres y una herrería y unieron Blanken Corners a la Confederación. También se dice que cavaron trincheras y que en la herrería arreglaron unos fusiles con objeto de defender aquella isla de rebeldía contra los yanquis odiados. Y éstos, que en su mayoría eran mejicanos y alemanes, irlandeses y chinos, lejos de atacar a los Blanken se sentían, hasta cierto punto, orgullosos de ellos. Puede decirse que nunca vivieron tan bien como entonces porque el enemigo les llevaba pollos, huevos y longanizas, en la época de la matanza; todos opinaban, sin hacer distingos de la causa que defendían, que el valor que demostraban era digno de aprecio. Desde entonces, el lugar recibió el nombre de Rebel Corners, que ha conservado hasta nuestros días.

junio 18, 2010

John Steinbeck. Los hechos del Rey Arturo.

Filed under: Novela — Palimp @ 3:48 pm
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Editorial Salvat, 1994. 270 páginas.
Tit. Or. The acts of King Arthur and his Noble Kights. Trad. Carlos Gardini.

John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo
Camelot revisitada

Cuando en mi juventud leí casi todo lo de Steinbeck también cayó éste. En su momento me pareció muy bueno. Releyéndolo no me lo ha parecido tanto, pero al llegar a las páginas finales, con reflexiones del autor sobre la marcha del libro me siento culpable. Con la de trabajo que le costó escribirlo a uno le sabe mal sacarle defectos a la obra.

Todos conocemos más o menos leyendas sobre el rey Arturo y la tabla redonda. Steinbeck intenta actualizar las historias de Thomas Malory (un autor que merece libro aparte) con el objetivo de que sus lectores se emocionen tanto como lo hizo él cuando las leyó de niño. El objetivo se consigue, y eso es lo importante.

Algunas reflexiones me han llamado la atención:

—Te has topado con un misterio —dijo Merlín—. Poco después de la crucifixión de Jesucristo, José, un mercader de Arimatea que dio sepultura a Nuestro Señor, navegó hasta estas tierras con el cáliz sagrado de la Ultima Cena rebosante de sangre sagrada, y también con la lanza que el romano Longinus empuñó para traspasar el flanco de Jesús en la Cruz. Y José trajo estos objetos sagrados a la Islfi de Cristal, en Avalón, y allí fundó una iglesia, la primera de toda esta comarca. El cuerpo que yacía en el lecho era el de José, y la lanza, la de Longinus, y con ella heriste a Pelham, descendiente de José, y ése fue el Tajo de Aflicción del que te hablé hace mucho tiempo. Y en virtud de ello, la enfermedad y el hambre y la desesperación se propagarán por estas tierras como una plaga.
—No es razonable. No es justo —sollozó Balin.

El infortunio no es razonable, el destino no es justo, pero no obstante existen —dijo Merlín, y se despidió de Balin para siempre—. Pues —le dijo— no volveremos a encontrarnos en este mundo.
Luego Balin cabalgó por esa tierra de aflicción y vio gentes muertas y agonizantes por todas partes, y los vivos le gritaban:

—Balin, tú eres la causa de esta destrucción. Pagarás por ello. —Y Balin, angustiado, picó espuelas para dejar ese asolado territorio. Cabalgó ocho días, huyendo del mal, y no sin alegría abandonó esa atribulada comarca para internarse en un bello y plácido bosque. Su ánimo despertó y se despojó de sus oscuros atavíos. Sobre las copas de los árboles de un hermoso valle divisó las almenas de una espigada torre y enfiló hacia ella. Junto a la torre había un gran caballo sujeto a un árbol. En el suelo, un robusto y elegante caballero estaba sentado y gemía en voz alta.


Cuando Merlín vio a Nyneve, la doncella que sir Pellinore había traído a la corte, supo que se encontraba con su destino, pues en su pecho de anciano el corazón brincó como el corazón de un mozo y su deseo se impuso a la edad y la sabiduría. Merlín deseó a Nyneve más que a la vida, tal como lo había previsto, y la acosó sin darle reposo. Y Nyneve, usando de sus poderes sobre este Merlín imbecilizado por la vejez, ofreció su compañía a cambio de las artes del mago, pues era una de las doncellas de la Dama del Lago y gustaba de los prodigios.

Merlín no ignoraba la verdad de los hechos y conocía la fatídica culminación, pero su corazón enloquecía por la Doncella del Lago y nada podía hacer por evitarlo.

Fue al rey Arturo y le manifestó que era llegada la hora que una vez había predicho, pues su fin no estaba muy lejos. Le habló al rey sobre cosas futuras y le dio instrucciones sobre cómo afrontar el porvenir. Y ante todo le advirtió que cuidara con afán de la espada Excalibur y más aún de la vaina de la espada.

—Te la sustraerá alguien en quien confías —dijo Merlín—. Tienes enemigos que no conoces. —Y sentenció—: me echarás de menos. Vendrá el tiempo cuando querrás dar tu reino por tenerme contigo.
—Esto es incomprensible —dijo el rey—. Eres el hombre más sabio de este mundo y sabes lo que está por ocurrirte. ¿Por qué no elaboras un plan para ponerte a salvo?

—Porque soy sabio —respondió Merlín con serenidad—. En la lid entre la sabiduría y los sentimientos, la sabiduría nunca triunfa. Te he predicho el futuro con certeza, mi señor, pero no por saberlo podrás cambiarlo siquiera en el grosor de un cabello. Cuando llegue la hora, tus sentimientos te precipitarán a tu destino. —Y Merlín se despidió del rey que él mismo había creado.

Lectura recomendable para cualquier edad, pero sobre todo para que a los jóvenes les pique el gusanillo de la lectura.

P.D. Una reflexión de Steinbeck que lo hace favorable al libro electrónico y la digitalización masiva:

Por supuesto que el proyector de microfilms me entusiasma mucho. Claro que pesa diecisiete libras, pero puedes llevar una enorme biblioteca en una caja de zapatos. Vamos a divertirnos mucho con eso. Cuando Archie Mac Leish era bibliotecario del Congreso, microfilmó un montón de cosas que no podían retirarse. Estoy seguro de que algunas de las universidades y probablemente la Biblioteca Bíblica de Nueva York están haciendo lo mismo. ¿Hay algún modo de averiguar qué filmaron los diversos repositorios y si se puede conseguir?

Descárgalo gratis:

Steinbeck, John – Los Hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros [Spa].pdf

(Te hará falta el programa EMule)


Extracto:[-]

Luego los tres fueron ante el arzobispo y le contaron cómo la espada había sido extraída de la piedra, y él dio órdenes de que volvieran a reunirse los barones, quienes nuevamente intentaron sacar la espada. Todos fracasaron excepto Arturo.

Muchos de los señores, presa de la envidia y el furor, dijeron que era vergonzoso e insultante que el reino fuera gobernado por un muchacho cuya sangre no era real. La decisión se postergó hasta Candelaria, tras acordar una nueva reunión para esa fecha. Se designaron diez caballeros para vigilar la espada y la piedra. Se alzó una tienda para protegerla y a toda hora había cinco caballeros de guardia.

En Candelaria acudió un número aún mayor de señores para intentar sacar la espada, pero nadie pudo lograrlo. Arturo, al igual que antes, lo consiguió sin esfuerzo. Entonces los airados barones postergaron la resolución hasta Pascua, y de nuevo Arturo fue el único capaz de extraer la espada. Algunos de los grandes señores se oponían a que Arturo ciñera la corona y demoraron la prueba definitiva hasta Pascua de Pentecostés. Tan enfurecidos estaban que la vida de Arturo corría peligro. El Arzobispo de Cantórbery, aconsejado por Merlín, convocó a aquellos caballeros a quienes Uther Pendragon había hecho depositarios de su amor y su confianza. Hombres de la talla de Sir Bawdewyn de Bretaña, Sir Kaynes, Sir yifius y Sir Brastias, todos ellos y muchos más permanecieron día y noche cerca de Arturo para protegerlo hasta la Pascua de Pentecostés.

Cuando llegó Pentecostés, se reunió una gran multitud y hombres de toda ralea se esforzaron por sacar la espada de la piedra, sin que ninguno tuviera éxito. Luego Arturo subió a la piedra en presencia de todos los señores y de las gentes comunes, y extrajo la espada con facilidad y la exhibió ante todos ellos. El pueblo quedó convencido y declaró, a viva voz y al unísono:

—Queremos que Arturo sea nuestro rey sin más demora. Evidentemente, es voluntad de Dios que sea rey y mataremos a todo el que se interponga en su camino.

Y así, ricos y humildes se arrodillaron y solicitaron el perdón de Arturo por haber demorado tanto tiempo. Arturo los perdonó, y luego tomó la espada en sus manos y la depositó en el altar mayor. El arzobispo tomó la espada y tocó a Arturo en el hombro y lo armó caballero. Luego Arturo juró ante todos los señores y las gentes comunes que sería un rey justo y leal hasta el fin de sus días.
Ordenó a los señores que habían recibido honores y tierras de la corona que cumplieran con las obligaciones debidas a él. Y luego escuchó las quejas y acusaciones de los crímenes y desmanes perpetrados en el reino desde la muerte de su padre Uther Pendragon, que aludían a territorios y castillos tomados por la fuerza, a hombres asesinados, a caballeros, damas y gentileshombres asaltados y despojados durante ese período en que no había rey ni justicia. Y Arturo hizo devolver las tierras y posesiones a sus auténticos propietarios.

Cumplida esa tarea, el rey Arturo organizó su gobierno. Designó a sus caballeros más fieles para los altos cargos. Nombró a Sir Kay senescal de toda Inglaterra, a Sir Bawdewyn de Bretaña condestable, para que guardara el orden y la paz. A Sir Ulfius lo nombró chambelán, y a Sir Brastias guardián de las marcas del norte, pues del norte procedía la mayor parte de los enemigos de Inglaterra. En pocos años, Arturo conquistó el norte y tomó Escocia y Gales y, si bien algunas regiones se le opusieron por un tiempo, a todas concluyó por dominarlas.