Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

Junio 1, 2008

Entrevista a Juan García Hortelano

Archivado en: Audiovisual — Palimp @ 11:13 am
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Retomamos las entrevistas del programa A Fondo con la figura de Juan García Hortelano, escritos muchas veces reseñado aquí y que era una figura mítica por su capacidad de conversar y su afabilidad.

El placer de conversar, el omnipresente whisky, el realismo social y la burguesía -que García Hortelano trató especialmente-, el humor como crítica, la evolución del lenguaje… el escritor hace honor a su fama, ya que más que una entrevista es una conversación que estimula y entretiene.

Febrero 19, 2008

Juan García Hortelano.

Archivado en: General — Palimp @ 8:38 am
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Excelente el reportaje que escribía Juan Cruz en El País en Babelia: Volver a Juan García Hortelano.

Ahora que no dura ni la amistad, los que amaron a Juan García Hortelano porque era el amigo de todo el mundo, como Kim de la India, le recuerdan como un amigo leal, un santo laico que fumaba y bebía. Hasta el fin, y sobre todo en los años del fin, El Horte fue como el personaje de Hemingway que tanto cita Alfredo Bryce Echenique: “Conoció la angustia y el dolor pero nunca estuvo triste una mañana”.

P.D. Otro artículo de El País sobre los gulags : Dos viajes al horror del gulag, que sirve de complemento al libro de Martin Amis Koba el temible

Diciembre 7, 2007

Juan García Hortelano. Gramática Parda.

Archivado en: Novela — Palimp @ 3:56 pm
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RBA Editores, 1994. 333 páginas.

Juan García Hortelano, Gramática Parda
Yo quiero ser Flaubert

Cuando comenté Tormenta de verano resalté que era muy diferente de Apólogos y Milesios, y veo que todavía puedo seguir sorprendiéndome leyendo a este autor. Aunque después de ver la entrevista del programa A Fondo voy entendiendo un poco por donde van los tiros.

El término Gramática Parda hace referencia a alguien que, sin instrucción, demuestra que es capaz de desenvolverse muy bien por la vida (en Festina Lente pueden leer acerca del origen de esta expresión). El libro puede interpretarse como un manual un tanto peculiar. Sólo hay que leer los títulos de los capítulos: Dialéctica de la concordancia, Función del azar en las condiciones irreales, La posición de los agentes o astucias de la pasiva, El fonador fonea y la mónada monea,….

¿Cómo nos enseña García Hortelano tan escurridiza asignatura? Con una historia surrealista, llena de conspiraciones, revolucionarios, líos de faldas e incluso una niña de cuatro años con una finalidad muy clara en la vida: ser Flaubert. La Horda, capitaneada por La Foudre y cuyos integrantes tienen nombres tan vulgares como Fabulae Centum, Laetitia Rubicunda, Omnia Quibus, Bonus Eventus o Ignorantia Destra intenta conseguir los explosivos que ha traído un antiguo revolucionario español, Teobaldo García de García. En su contra se encuentra el Incógnito incognoscible que tiene enamoradas a la señora Dupont -madre de La Foudre-, a su criada, y más tarde incluso a… pero no les daré más detalles.

He encontrado en el artículo Mitología y nominalismo de los personajes en la novela española contemporanea la siguiente cita del autor:

Me preocupa sobremanera el nominalismo de los personajes, no
los bautizo por las buenas síno todo lo contrario: me lo pienso, le doy
vueltas. En la novela en la que ahora trabajo (sc. Gramática Parda) aparecen
un grupo de escolares cuyas edades oscilan entre los catorce y los
dieciséis años. Todos tienen nombres latinos. Ese querer dar nombres
jocosos, alegóricos, que posean una perspectiva humorística, es una
fórmula que quizá recoja de Boris Vian

El aire jocoso impregna todo el libro, desde el tono paródico a las conversaciones entre Duvet -futura Flaubert- y Venus Carolina Paula -improbable y muy culta criada-, que desmitifican con humor -pero muy certeramente- el oficio de escritor. ¿El resultado? Un libro divertido y jugoso; de momento, el mejor que he leído del autor.

Escuchando: Looking For La Fiesta. Fundación Tony Manero.


Extracto:[-]

—Que no me he ahorcado, no te preocupes.

—Ay, mi niña…, por Dios, qué espantos se te ocurren…

—¿A mí? Eres tú quien estaba imaginando espantos, reconócelo. Te ha negado la llave, ¿verdad, Venus Carolina Paula?

—Sí, mi niña. Tu madre me ha prohibido que te lleve al parque. Yo…, yo no he sabido domarla. No sólo no se le ha pasado el berrinche, sino que está peor. Se me ocurrió que se le podía haber pasado, pero quiá, hasta me ha prohibido que te suba la merienda. ¿Tienes hambre, mi pequeña? Hay que reconocer que le has dado el desayuno, que te has comportado de una manera heroica pero insufrible. ¿Me oyes bien, Duvet?

—Te oigo, Venus Carolina Paula.

—¿No te parece que te has comportado de una manera heroica pero insufrible?

—Simplemente digna.

—Yo, tú lo sabes, estoy de tu parte. A mí me parece que, teniendo medios para tener vocación, la vocación de una persona es lo más principal. Pero también hay que comprender que a tu madre le asuste que te hayas empeñado en ser Flaubert y sólo Flaubert. No se puede derrochar tanta cerri-lidad, amor mío, sobre todo cuando lo que una pretende es una insensatez. Eres muy extremista, pequeña, las cosas como son.

—Extremista, ella, que es una terrorista del orden.

—Ella, acuérdate, al final del desayuno quería contemporizar.

—¡¿Contemporizar?! ¿Llamas tú contemporizar a que me proponga ser la Sagan en vez de ser Flaubert? A eso yo lo llamo una trampa.

—No caigas y aprovéchate de que ella te cree en el hoyo. Hace unos meses no admitía siquiera que fueses escritora. Esta mañana, por lo menos, admitía que seas la Sagan. Pues haz que consientes en ser la Francoise Sagan y ponte a ser el Gustave Flaubert. Yo, la verdad, no veo tanta diferencia. Quizá es porque una sabe poco acerca de ese oficio, pero a una lo que le parece esencial de necesidad es que tu horrorosa madre te permita emprender la carrera de la gloria literaria.

—No seas panfila, Venus Carolina Paula. Lo que espera esa víbora es que yo termine por ser efectivamente la Sagan y, conociéndome como me conoce, que le coja una aversión total a la literatura. Antes muerta que ser la Sagan. Antes, te lo juro, preferiría ser masajista íntima, o bordadora, o Elsa Triolet.

—O ¿quién…? No te he oído.

—¿Qué estás haciendo, Venus Carolina Paula?

—Yo considero que es un oficio penosísimo, pero maleable. Estoy mirándome al espejo. Para darte mi opinión sincera, a mí me parece un mal oficio, lleno de desventajas, de sufrimientos, de frustraciones, de negruras, que lo único que va a proporcionarte el día de mañana es fama y dinero. En fin, ni siquiera un oficio. A mí me parece una desgracia. Pero eso sí, una desgracia maleable.

—No es maleable, créeme.

—No lo será, si tú lo dices, que eres la que quieres dedicar tu vida a eso. Sin embargo, si me pongo a pensar en lo que te espera, cariño mío…, no sé, no sé… Naturalmente no es que le dé la razón a la zorra de tu madre, porque tu madre es de esas personas a las que resulta inmoral darles la razón cuando la tienen, por supuesto que no… ¡Eres tan pequeña todavía…!

—Ése es un atributo circunstancial, Venus Carolina Paula. La gente, incluso las personas cultas pero un poco pavesianas, como tú, idealizáis el oficio de escribir, le metéis mucha metafísica al oficio por el culo.

—No hables mal, mi amor, que es muy feo que una niña flaubertiana diga malas palabras. Además, yo no soy culta. ¿Cómo voy a ser culta, si me he tenido que venir a servir a París desde Extremadura? Ni siquiera es que sea intuitiva o sensible, Dios me guarde. Lo que pasa es que te quiero mucho y, aunque por motivos distintos a los de tu madre, cada vez que me encuentro a un escritor de cuatro años no puedo por menos que temblar ante su tenebroso futuro. Afortunadamente se me está desarrugando el ombligo.

Junio 7, 2005

[*] Juan García Hortelano. Tormenta de Verano.

Archivado en: Novela — Palimp @ 9:36 pm
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Editorial Seix Barral, 1985. (c) 1962. 256 páginas.

El discreto letargo de la alta burguesía

Como me gustó el otro libro que posteé de García Hortelano, me he animado a comprar y leer este. Una vez conocidos los cuentos, quería probar suerte con una novela. El estilo es completamente diferente, hasta el punto que no encuentro ningún nexo de unión estilístico entre aquellos alocados cuentos y esta nostálgica novela.

Comienza con una situación muy dramática; una joven aparece muerta, desnuda, en la playa de una urbanización de alto copete. El shock provocado por la aparición llevará a Javier, el protagonista del libro, a una contínua introspección y a una revisión de su escala de valores. La novela transcurre lenta, plácidamente, mostrando el entresijo de las relaciones de las parejas que veranean en la urbanización. El transfondo del crimen aporta una tensión subyacente leve, pero omnipresente, casi hiperrealista. La resolución del mismo hará que Javier encuentre la calma y que el orden establecido, aunque pleno de hipocresía, vuelva a reinar.

Una novela interesante, quizá demasiado lenta para mi gusto salvaje, pero escrita con sagacidad. La excusa de la representación emocional nos permite observar, de trasfondo, los enredos y desenredos de los protagonistas de las altas finanzas de los sesenta. Aunque me gustaron más sus cuentos, se deja leer.

(Un día, un libro 57/365)
Escuchando: ‘Nicaragua Sandinista’, Kortatu

Mayo 8, 2005

[*] Juan García Hortelano. Apólogos y Milesios.

Archivado en: Cuentos — Palimp @ 12:07 pm
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Ediciones B, 1999. Ed. Or. 1975. 172 páginas

Fábulas sin moraleja

Por el módico precio de un euro compré este libro en el Corte Inglés un día que iba de paso. Para que luego digan que leer es caro ;-) .Confieso que no había leído nada de García Hortelano y, a ese precio, me lo pusieron en bandeja. Para contradecir el dicho de que lo barato resulta caro, el libro está muy, pero que muy bien.

Como soy una persona amediática, normalmente no se la cara de los escritores a menos que aparezca en la cubierta (lo que me ha tenido más de diez años sin conocer la cara de Juan José Millás, del que soy un admirador, y ser durante muchos años vecino de Manu Chao, al que también admiro, y no conocerlo hasta que me lo dijo un amigo), lo que es el caso. Y uno no puede creer que alguien con esa cara tan normal pueda ser el autor de unos cuentos tan exquisitos e imaginativos.

El título del libro, ‘Apólogos y Milesios’, hace referencia a dos tipos de ‘cuentos’. Según la cita de Cervantes que aparece al comenzar el libro, Milesios son los cuentos cuyo único fin es deleitar y entretener. Apólogos serían las fábulas que, a la vez que deleitan, enseñan algo útil. Difícil sería decidir cual de los cuentos del libro son apólogos y cual milesios. El libro se divide en tres partes, ‘hablan unas mujeres…’, ‘…y, ahora, ocho flores del mal menor…’, y, por último, ‘…mientras tanto y en otros lugares’. Una división que agrupa los cuentos que comparten una cierta temática de fondo. En los primeros los protagonistas son mujeres ’sometidas pero no resignadas’, los últimos parecen cuentos ‘en clave’ donde los protagonistas serían escritores y personas reales cercanas al autor, y, los cuentos situados en el centro, breves, surrealistas e intensos.

En el cuento, en contra de lo que pueda parecer, no es fácil destacar, y los cuentos de este volumen demuestran que Juan García Hortelano es uno de los maestros del género. Muy recomendable (y me lo apunto yo también, a ver que más podemos leer de este autor; y es que es lo que tiene ser un asilvestrado de la literatura, se te escapan autores muy buenos y reconocidos).

(Un día, un libro 27/365)