Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

marzo 25, 2011

Víctor-Javier Sanz. La homeopatía ¡Vaya timo!.

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Editorial Laetoli, 2010. 160 páginas.

Víctor-Javier Sanz, La homeopatía ¡Vaya timo!
Disuelto hasta desaparecer

No hacía falta que me leyera este libro para saber que la eficacia de la homeopatía es nula. Pero siempre se descubren cosas nuevas en estos libros de la colección ¡Vaya timo!. Aunque divulgativos y centrados en un público joven son lo suficientemente rigurososo y documentados como para resultar interesantes.

En este caso el autor hace un repaso desde los orígenes de la homeopatía con la revelación que tuvo su fundador Hahnemann al probar la quinina hasta el extraño éxito de recetas propias del medievo como el oscillococcinum.

Explica muy bien los dos supuestos de la homeopatía, que lo similar cura lo similar y que las dosis infinitesimales son las más potentes y las desmonta con claridad. Excepcional es el apartado dedicado a los estudios clínicos realizados sobre la homeopatía, una de las partes más áridas pero sin duad necesaria para demostrar, hechos en mano, la ineficacia de esta medicina.

Ahora que la homeopatía está tan de moda no estaría de más que los que la usan conocieran en que principios se basa para poder decidir con conocimiento de causa.


Extracto:[-]

Tenemos ya el origen del nuevo remedio, bautizado como oscillococcinum, que sería el oscilococo latinizado, pues los productos homeopáticos son más eficaces con sus nombres en latín. Consignemos ahora el modo de preparación siguiendo las sabias directrices dadas por el propio Joseph Roy en 1925.

En un recipiente de un litro se pone, “en condiciones rigurosas de asepsia”, una mezcla de jugo pancreático y suero glucosado. A continuación se decapita un pato de Berbería del cual se extrae el hígado y el corazón. Pregunta (que ya nos hacíamos anteriormente): ¿por qué ésos y no otros órganos? Respuesta:

Respecto al corazón, podemos suponer que este órgano es en la tradición cultural occidental el centro de la vida y, además, es el que hace circular la sangre en la que se encuentran profusamente los oscilococos fantasmas.
Respecto al hígado, el propio Roy nos ha dejado un comentario muy revelador sobre su arcaica forma de pensar:
los antiguos veían en el hígado un lugar de sufrimiento aún más importante que el corazón; sentimiento profundamente justo, pues es a nivel del hígado donde se realiza la modificación patológica de la sangre, es allí donde la cualidad de la energía de nuestro músculo sanguíneo se transforma de una manera duradera, unas veces leve, otras grave.

Dichas estas doctas palabras, sigamos con la elaboración del potingue, para lo cual añadimos a la mezcla ya preparada entre 35 y 37 gramos de hígado junto con 15 gramos de corazón de los susodichos patos. A continuación ponemos todo ello en “incubación” durante 40 días, pasados los cuales las visceras del pato son “auto-lisadas”, es decir, los tejidos se descomponen ellos mismos sin contaminación de origen externo. El autolisado filtrado constituye el origen a partir del cual se prepara el remedio, a saber: la 200 dilución korsakoviana, que equivale aproximadamente a la séptima dilución centesimal (7CH). He ahí el oscillococcinum expendido con tanto éxito en nuestras farmacias.

septiembre 8, 2010

Carlos Chordá. El yeti y otros bichos ¡vaya timo!

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Editorial Laetoli, 2007. 134 páginas.

Carlos Chordá, El yeti y otros bichos ¡vaya timo!
Monstruos escondidos

Otro número de la colección ¡Vaya timo! en este caso dedicado a la criptozoología, el mismo tema que Monstruos de Eduardo Angulo ya reseñado en este Cuchitril. Con este libro me pasó una cosa curiosa; a la mitad de la lectura lo perdí y tuve que pedírselo a un amigo para poder acabarlo. Una verdadera suerte (el amigo, claro).

Como es habitual el autor, Carlos Chordá va desmontando uno a uno los mitos sobre monstruos misteriosos que todavía tienen seguidores. Es inevitable encontrase a los famosos Nessie y el Yeti, pero también tienen cabida animales más misteriosos como el hombre polilla, del que llegó a hacerse una película. Se critica también el método de los criptozoólogos que, al igual que otros vendedores de misterio, tienen poco de investigación y mucho de imaginación.

Pero esa crítica es, a mi entender, un defecto en el libro. Ignoro por qué muchos libros de esta colección están escritos en segunda persona, como si fueran un amigo que te está escribiendo una carta. Utilizando ese estilo es muy difícil no sonar condescendiente. Pero en este caso el libro está dedicado a los vendedores de misterio, por lo que al leerlo a veces parece que las críticas te las estén dirigiendo a ti como lector. Dan ganas de decir ¡oiga, que yo no creo en estas cosas!.

Dejando de lado cuestiones de estilo el contenido es esclarecedor y siempre está bien poder escuchar el lado escéptico de la moneda.


Extracto:[-]

Debo reconocer, no obstante, que la criptozoología (del griego kryptós, escondido; zóon, animal; y lagos, estudio), objeto de este librito, es una de las más inocuas de entre todas las pseudociencias que te empeñas en prestigiar. No es tan dañina como las que forman el grupo de las pseudomedicinas. Con éstas, el paciente, además de dinero, puede perder la vida, lo que por desgracia pasa muy a menudo. No es tan peligrosa para la integridad psicológica como los rituales de adivinación o de contacto con entes espirituales. Ni llega a destrozar familias, como las técnicas de hipnosis regresiva, capaces de hacer aflorar falsos recuerdos de abusos sexuales en la infancia. Creer que la criptozoología es una disciplina científica no es especialmente dañino.

Sin embargo, cuando alguien “se informa” de manera habitual en vuestras fuentes, puede llegar en algunas ocasiones a la tragedia personal, incluso debido a algo tan aparentemente inofensivo como la creencia en bichos como el yeti, el chupacabras o el monstruo del lago Ness. Este fue el caso de Jordi Magraner. Tras 15 años de infructuosa búsqueda del yeti pakistaní, y creyendo estar a punto de lograr el éxito definitivo, se negó a abandonar la remota región montañosa de Chitral incluso cuando se enteró de que los in-tegristas musulmanes lo habían puesto en el punto de mira. A los 35 años, vestido como uno más de la tribu de los kalash, minoría politeísta con la que convivía desde hacía varios años, murió cosido a puñaladas. Según muchos de quienes le conocían, había perdido el juicio.

Para acabar con esta presentación te propongo que disimulemos. Has leído bien, sí. Hagamos como que yo creo que tú crees en las bobadas que pregonas. Tú y yo sabemos que eso no es así. Por desgracia, no podemos decir lo mismo de tu público, ése que habitualmente lee tu revista, o tus libros, o te escucha por su aparato de radio, o ve tu exitoso programa de televisión mientras le miras a los ojos a través de la pantalla con esa cara de buena gente. Tú, en cambio, no puedes creerlo. No porque seas especialmente inteligente. Eso no lo sé, aunque sospecho que sí, lo que a mis ojos te hace todavía más culpable.
Tú, anónimo divulgador de lo paranormal, no puedes creerte semejante sarta de patrañas porque recibes la información en bruto, eliminas de ella todo aquello que pueda resolver el presunto enigma, añades datos falsos”, introduces testimonios de encargo y recortas las opiniones de personas sensatas, dejando sólo aquello que te interesa dar a conocer y censurando lo que no conviene.

Y si hace falta, te inventas la noticia, ¿no es cierto? Al fin y al cabo, ¿quién ha dicho que es necesario que un fenómeno exista para ser un buen enigma? ¡Todo sea para que la máquina de fabricar dinero no se detenga! Porque, y yo te lo he oído decir así, como suena, “los enigmas no deben ser desvelados”.

mayo 28, 2008

Ernesto Cármena. El Creacionismo ¡Vaya Timo!

Filed under: Ensayo — Palimp @ 10:14 am
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Editorial Laetoli, 2006. 156 páginas.

Ernesto Cármena, El Creacionismo ¡Vaya Timo!
¡Caña al mono!

Imaginen que alguien les dice que la tierra es plana. Que el mito de Colón es una fábula, que lo de la gravedad es un invento de los científicos sin ninguna base y que las fotos de la tierra desde el espacio son un montaje. En defensa de su teoría sólo nos muestra algunos pasajes de la biblia. ¿Increíble, no? Sin embargo la Flat Earth Society sostuvo esas ideas hasta bien entrado el siglo XX.

No nos hemos librado de teorías absurdas basadas en la interpretación de la biblia. En la actualidad todavía hay mucha gente que cree que animales y plantas fueron creados por un ser superior… y ahí está el libro del Génesis para probarlo. Ignorando la gran cantidad de pruebas que demuestran que la teoría de la evolución es verdadera se empeñan en defender lo indefendible con argumentos capciosos, tergiversaciones de la realidad, demagogia y mucho ruido.

Hasta ahora pensaba que el creacionismo era algo típicamente estadounidense, pero no hace mucho desembarcaron los defensores del diseño inteligente en nuestras tierras. También en nuestro país hay mucha gente -hasta un 20% en extremadura- que cree que los seres humanos no provienen de especies animales anteriores. Esto del diseño inteligente tiene su guasa, porque no es más que el creacionismo de siempre camuflado para que no parezca religión.

La pregunta es ¿Hay algún argumento -dejando de lado la biblia- que nos permita dudar de la validez de la evolución? La respuesta es sencilla. NO. Desmontar las falacias creacionistas es difícil en un debate, pero muy sencillo en un libro. Carmena lo hace de una manera demoledora, con una ferocidad quizás excesiva para mi gusto, pero con eficacia.

Primero: teoría en ciencia no quiere decir Conocimiento especulativo sino serie de leyes. También es teoría la relatividad, y nadie la pone en duda. Segundo: se conocen muy bien los mecanismos de la evolución, no hay escasez en el registro fósil y un ojo puede desarrollarse a través de pasos intermedios. Tercero: basta de manipular y sacar de contexto citas de científicos para que parezcan que apoyan el creacionismo. La ciencia funciona a base de críticas, pero éstas no son a la totalidad, sino a la explicación de algunos mecanismos.

Hasta el momento los únicos que daban la lata con argumentos creacionistas en este país eran los testigos de Jehová. Espero que las cosas no empeoren, así que como profilaxis lean este libro. Les será de mucha utilidad.


Extracto:[-]

Creacionismo y repollismo

Imagínate que te encuentras con un tipo más loco que tú en un bar. Te encuentras alegre y un poco menos fanático que de costumbre, así que le permites que te cuente sus desvaríos: “Sólo recientemente la gente comenzó a tener hijos”, dice el chiflado, “antiguamente, cada persona nacía de un repollo…”

Qué disparate, ¿verdad? Por supuesto que lo es, entre otras cosas porque va contra la Biblia. Podrías emplear diversos métodos para demostrarle que está equivocado, pero él no tiene ninguna intención de escucharte: sólo acepta discutir acerca de los registros familiares y no le interesa ningún otro tipo de argumentos. Repite sin cesar que “¡no hay datos genealógicos anteriores al siglo XVII!”

Tengo entendido que eres un aficionado a la genealogía. En tus ratos libres has estado entrevistando a gente y husmeando en los registros civiles y eclesiásticos para reconstruir tu árbol familiar. Ya has logrado adentrarte en la Edad Media. En tus hallazgos —¡qué sorpresa!— no figura absolutamente nada sobre repollos que engendran personas. La gente se casaba, las mujeres parían, los hijos heredaban los apellidos de sus padres… Imagina que le muestras al chifladillo todo el mamotreto que has recopilado. Sin duda, eso debería obligarle a rechazar su “teoría”. Pero tus pruebas, contesta él, no sirven.

En primer lugar, te falta una tatara-tatara-tatarabuela, y hay algún que otro dato dudoso: tu investigación no es absolutamente perfecta, luego no sirve. En segundo lugar, esos registros están muy incompletos: en muchos países, ¡ni siquiera existen ¡Hay enormes huecos! Y, finalmente, has interpretado los datos basándote en tu teoría reproduccionista según la cual la gente siempre ha tenido hijos.

En otras palabras, la información no es absolutamente perfecta, la genealogía mundial tiene grandes huecos y tu interpretación de los hechos es necesariamente sesgada. De un plumazo, ¡el chiflado se ha quitado tus pruebas de en medio!

Me encantaría ver tu reacción, como amante de las estirpes y los abolengos, ante esos argumentos irritantemente estúpidos. Pero, ¿en qué se diferencian las excusas repollistas de las que empleáis los creatas con el registro fósil? Veamos algunas.

La organización creacionista Answers in Génesis afirma en sus publicaciones que no se ha encontrado la pelvis de la “ballena andante” Ambulocetus. Según ellos, si no conoces la zona pelviana, no puedes decir cómo se movía el animal, y, por tanto, las habilidades anfibias que los evolucionistas le atribuyen son
puro invento.

En realidad, aunque en la primera publicación científica sobre el Ambulocetus no se mencionaban los huesos pélvicos (porque aún estaban bajo tierra), éstos salieron a la luz dos años después, en 1996. Como cabía esperar, la pelvis resultó pequeña pero fuerte, apta para la locomoción en tierra y adherida a la columna, al contrario que en los cetáceos más evolucionados, que la tienen suelta o, mejor dicho, flotante. Answers in Génesis sabe perfectamente todo esto y así lo admite en una lacónica nota. Pero su artículo-basura contra la evolución de las ballenas, traducido a múltiples idiomas y clonado por una legión de grupos fundamentalistas, sigue sin ser corregido. En Internet podemos leer hasta en la sopa que no hay pelvis de Ambulocetus. ¡Al infierno por mentirosos!

La estrategia de los creatas de Apologetic Press es más ingenua. Estos sí aceptan la existencia de la dichosa pelvis, pero la enarbolan contra los científicos, como hizo Caín con aquella quijada de burro. Si el Ambulocetus tenía una pelvis, dicen, “¿cómo explican los evolucionistas que se haya perdido en los cetáceos modernos, ¿eh? ¿Eh?” Como si la desaparición de una estructura inútil supusiera un desafío para la teoría…

Los creatas hacéis esto a menudo: pedís un fósil transicional, os lo damos, y, en lugar de exclamar elegantemente: “¡touché.”, señaláis con el dedo y chilláis: “¿Cómo se explica esto? ¿Y esto otro?” La respuesta suele ser fácil pero, evidentemente, conocerla os importa un pimiento.

mayo 12, 2008

Ricardo Campo. Los ovnis ¡vaya timo!

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Editorial Laetoli, 2005. 135 páginas.

Ricardo Campo, Los Ovnis ¡Vaya timo!
Don’t Panic!

Vivimos una época en la que por desgracia lo sobrenatural y lo mágico está de moda. Programas de radio y de televisión, revistas, tiendas que venden maravillosos amuletos e incluso curanderos africanos que se anuncian en las salidas del metro. Siempre he dicho que cada cual piense lo que quiera, pero cuando el pensamiento mágico empieza a invadir la esfera pública y se cuela en universidades o decretos oficiales la cosa empieza a ser grave.

Pero no todo está perdido; todavía hay gente que lucha para restaurar el sentido común, y la colección ¡Vaya timo!, dedicada a desmontar supercherías es un gran paso en esa dirección. Está a cargo de la editoral Laetoli, dirigida por Javier Armentia y editada en colaboración con ARP-SAPC. En este libro se trata de uno de los temas estrellas del misterio: los ovnis

¡No se asuste! es la frase que aparece en la más famosa guía para autoestopistas: La guía del autoestopista galáctico. Es también la que podría servir como entradilla de este libro. Porque en contra de lo que nos quieren hacer creer los vendedores de misterios con sus historias de secuestros alienígenas y de visitas misteriosas de naves extraterrestres, lo cierto es que no hay ninguna prueba de todo ello.

Escrito en formato epistolar -lo que le da un tono didáctico que quizá sea el único fallo del libro- hace un repaso exhaustivo sobre el fenómeno OVNI: de dónde surge, su evolución, los casos más importantes y qué es lo que hay de cierto tras ellos (nada). Tras más de cincuenta años de objetos volantes no hay ninguna prueba a favor de su existencia y sí muchas explicaciones reacionales. Cada vez que los gobiernos desclasifican información reservada se esperan nuevas revelaciones de estos fenómenos, pero lo que aparecen son datos bastante más prosaicos.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es que trata con profundidad los casos más famosos de la península, como el caso Manises, que todavía sale de vez en cuando a la palestra. Breve, riguroso, educativo y muy recomendable.

Escuchando: Satisfaction Guaranteed [Or Take Your Love Back]. Harold Melvin & The Bluenotes.


Extracto:[-]

Los voceros de las creencias maravillosas llegan a conclusiones que no derivan de la información disponible. Estas trampas del lenguaje reciben el nombre de falacias, y una de las más frecuentes en Xa. petición de principio, consistente en introducir en una argumentación elementos no probados anteriormente y que son inverosímiles o muy dudosos. Todo el razonamiento se vuelve entonces débil, aunque a quien ya ha aceptado de antemano la conclusión todo le parezca lógico y evidente. El popular escritor Fernando Jiménez del Oso nos ofrece unas cuantas peticiones de principio al comienzo de uno de sus libros (Ufología. Todo sobre los ovnis). Allí, Jiménez del Oso aseguraba:

Los ovnis son uno de los fenómenos sociales más importantes de esta época. No se trata sólo de la presencia en nuestro cielo de unas naves de procedencia extraterrestre, sino de lo que esa presencia ha significado y está significando para la humanidad en estas últimas décadas.

¡Eh, alto ahí!, eso es decir mucho. ¿Cómo que “la presencia en nuestro cielo de naves extraterrestres”? Creo que tú, yo y el resto de la humanidad nos hemos perdido algo… ¿Cuándo y quién ha probado que los testimonios de quienes aseguran haber visto luces en los cielos que no supieron identificar fueron debidos a naves pilotadas por seres inteligentes de otros planetas? Algo tan importante debería estar probado y requeteprobado, ¿no te parece? Debería ser público y conocido por todo el mundo, de la misma forma que sabemos que el meteorito ALH84001 es de origen marciano, y que, según pensaron erróneamente algunos científicos, podía contener fósiles de microorganismos extraterrestres.

Esto es lo que nuestro escritor de temas ocultos nos ha intentado colar como quien cuela contrabando. Es algo que el autor deja caer inadvertidamente, pero con lo que pretende fundamentar el resto de su discurso: he ahí la petición de principio. El buen lector debe estar atento a estas artimañas, que, como te digo, son abundantes no sólo en los relatos de misterios espaciales sino en cualquier campo de los enigmas populares. Lo peor es que todo el escrito del desaparecido psiquiatra está repleto de afirmaciones similares, encadenadas una tras otra, de tal forma que se haría larguísimo enumerarlas y explicarlas todas.

noviembre 26, 2007

Félix Ares. La sábana santa ¡Vaya Timo!

Filed under: Ensayo — Palimp @ 2:35 pm
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Editorial Laetoli, 2006. 136 páginas.

Félix Ares, La Sábana Santa ¡VayaTimo!
La sindone al descubierto

Empecé la lectura del segundo volumen de la colección ¡Vaya timo! con un poco de precaución. Soy seguidor de la bitácora Escritos desde el páramo cuyo autor critica con toda solvencia a misteriólogos que intentan torcer la historia para sus fines. Y en esta bitácora se habían propinado palos a mansalva y se le había enmendado la plana a Félix en muchos aspectos.

Concretamente tenía miedo por el siguiente extracto:

“Lo de Filas y las monedas es sencillamente una bobada, pero muchos tontilocos con menos cerebro que un chorlito lo siguen repitiendo, y repitiendo.” (Pág. 66)

Al hilo del cual comenta el autor de Escritos desde el páramo:

Comencemos por el final. Creía que este libro más que dirigirse a los que ya consideramos que la Sábana Santa no fue nunca la mortaja de Jesús, se orientaba a los que piensan lo contrario pero, si ése es el caso, se me ocurre que tildar a los creyentes en el tema de las monedas de “tontilocos con menos cerebro que un chorlito” no es la mejor forma de exponer unos argumentos para que consideren si su creencia no es fruto de un error.

En muchas ocasiones he visto bastante prepotencia en libros escépticos -el excelente divulgador Martin Gardner es un ejemplo-, prepotencia que no ayuda nada a explicar un argumento.

¿Es culpable el libro de Ares de este delito? Pues la verdad es que no. El libro explica en diez capítulos la historia de diversos supuestos sudarios de Cristo para luego centrarse en el más famoso y detallar qué han dicho los diferentes estudios sobre la autenticidad del mismo. Con los datos en la mano, hay pocas dudas de que el supuesto sudario es una falsificación. En ningún caso el autor falta al respeto a los creyentes.

Sobre inexactitudes históricas pueden leer la serie completa que le dedica José Luis Calvo. Estoy de acuerdo en que la crítica tiene que hacerse también a los libros de divulgación, pero creo que en este caso puede aplicarse el dicho de se la ha cogido con papel de fumar. A los que estén al tanto de los piques entre ARP y el Círculo escéptico no les sorprenderá.

Resumiendo; desde mi humilde opinión, que no es la de un historiador experto, el libro cumple su misión. Explicar de una manera amena los hechos alrededor de la supuesta mortaja de Cristo. Interesante y muy recomendable.

Escuchando: Ven a venerar afecto mio. Antonio de Literes.


Extracto:[-]

No sabemos exactamente cuándo llegó el santo sudario a la abadía. La primera mención es de 1214: Simón de Monfort ofrece la cantidad de 25 libras del Périgord para mantener encendida una lámpara que debía arder día y noche delante del santo sudario.

¿Cuál era su origen? No hay datos históricos, pero un documento de 1135 señala que había sido descubierto en el transcurso de la primera cruzada, iniciada en 1097, por el obispo de Le Puy, quien lo confió a uno de sus capellanes, quien al morir se lo dejó a su vez a un monje del Périgord. La reliquia quedó depositada en una iglesia cercana a Cadouin. Al sufrir un incendio, los monjes de la abadía que habían acudido a sofocarlo descubrieron que el santo sudario milagrosamente no se había quemado. Se llevaron el lienzo a su abadía y, para poder estar cerca de él, el párroco de la iglesia incendiada (ahora sin iglesia) ingresó en la orden del Císter y en la abadía de Cadouin.

Del siglo XIII procede un documento de un monje de Trois-Fontanes, en la diócesis de Lieja, en el que se añaden algunos datos. Fundamentalmente dice lo mismo, pero proporciona más detalles. Por ejemplo, que el santo sudario fue descubierto en Antio-quía —la primera cruzada llegó a esa ciudad en 1097— en un recipiente de plomo y cerca de la santa lanza.

No creo que haga falta advertir que estos relatos se crearon en gran parte para demostrar la propiedad indiscutible de tan importante reliquia por parte de la abadía. Se duda de que reflejen la realidad, pero no de que a partir del siglo XIII hubo grandes peregrinaciones para ver el santo sudario, que atraía no sólo a los habitantes de Périgord sino a numerosos peregrinos.

Para evitar el pillaje durante la Guerra de los Cien Años, en la época del Gran Cisma de Occidente, el abad de Cadouin Bertrand de Moulins decidió transportar el santo sudario aToulouse en 1392. Los tolosanos tuvieron la reliquia en gran estima, tanto que cuando los de Cadouin pidieron que les devolvieran su santo sudario, se negaron a hacerlo. Hubieron de esperar a 1455 para recuperar lo que era suyo, y lo hicieron de un modo digno de una película de Hollywood.

La abadía de Cadouin envió a cuatro monjes a cursar estudios a Toulouse. Además de estudiar las asignaturas de su carrera, los monjes hicieron otro tanto con las protecciones del santo sudario. Así que lograron duplicar las llaves del relicario y un día entraron, lo abrieron y se largaron con él a todo correr hasta Cadouin. El retorno de la reliquia de modo tan espectacular aumentó su popularidad, pero el lienzo sufrió una serie de incidencias que resultaría muy prolijo enumerar aquí. En resumen, temiendo que los tolosanos hicieran algo parecido a los monjes de Cadouin, el abad se llevó el sudario a la abadía cisterciense de Obazine, en el Limousin. Pero cuando los de Cadouin se la reclamaron, los de Obazine hicieron oídos sordos. ¡Era demasiado valiosa para devolverla sin más!

En 1482, Louis XI se interesó por la reliquia. Los monjes de Cadouin fueron a hablar con él para exponer su caso y lograron que se la devolvieran. Pero no sólo eso, pues el rey permitió numerosos mercados y ferias en el pueblo para relanzar su economía. Y así fue. Mercados, ferias y una importante reliquia eran un fuerte atractivo para el turismo de la época.

Los peregrinos eran muy numerosos y hacían donativos cada vez más importantes. Quiero señalar dos de ellos, pues pueden mostrarnos la utilidad del sudario. Los habitantes de Saint-Aus-tremoines ofrecen a Cadouin “diez libras de cera, en honor de N. S. J. C, de la Virgen y del santo sudario para que cese la peste”.

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