Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

noviembre 18, 2011

Descarga gratis el libro ‘Regina Irae’

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En tiempos de crisis lo gratis siempre es bienvenido, y la autora del libro ‘Regina Irae’, M. C. Mendoza ha decidido poner algunos de sus libros en descarga gratuita:

Descarga gratis ebook Regina Irae (noviembre 2011)

¿Quién dijo que leer era caro?

enero 21, 2011

Covadonga Mendoza. Liber Hespericus.

Filed under: Novela — Palimp @ 6:29 pm
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Ipunto, 2009. 566 páginas.

Covadonga Mendoza, Liber Hespericus
Otra vuelta de tuerca

Da gusto ver que la escritura de M.C. Mendoza va ganando en calidad, sus personajes en profundidad y sus historias en atractivo. Si ya me gustó La hermandad de los elegidos, con su original interpretación de las búsquedas de griales y similares, este Liber Hespericus lo ha hecho todavía más.

No es fácil escribir novelas de aventuras inteligentes. Juntar una trama trepidante que te enganche y reflexionar por el camino. Algunos lo hacen poniendo un especial interés en el estilo -creo que Javier Calvo es un ejemplo- y otros, como es el caso que nos ocupa, planteando una historia en varios niveles.

El Barón de Audenas es un cazadotes simpático que tiene la suerte de tener como mayordomo a Thierry Dumont, antiguo delincuente de guante blanco e inveterado lector. Junto con la escritora Elizabeth McPherson se embarcarán en la búsqueda del Liber Hespericus antes de que lo haga una oscura Orden milenaria que planea hacerse con el dominio del mundo ¿Serán capaces de conseguirlo?

La escritora ha aceptado una apuesta. Ella, que solo escribe alta literatura, quiere demostrar que es capaz de escribir un best-seller. Mientras están inmersos en sus trepidantes aventuras, ella va escribiendo un libro que es reflejo de lo que les va pasando (¿o es al revés?). La denuncia en el papel de los mismos trucos que usa en la novela produce un curioso juego de espejos y un distanciamento irónico que más de una vez te arranca una sonrisa.

Me recordó a la película El ladrón de orquídeas, cuando el protagonista va a un cursillo sobre como hacer guiones y a partir de ahí la película se transforma en un guión típico.

Me siguen pareciendo muy tiernos sus personajes y no hay ninguno acartonado. El ritmo de la novela es muy bueno. Una excelente historia de acción que puede leerse sin que se suiciden nuestras neuronas. ¿Se puede pedir más?


Extracto:[-]

Louis Vian era, en su aspecto más presentable en sociedad, un bouquiniste que tenía su negocio en la Rué de Metz, donde ofrecía libros, objetos de colección, muebles y demás piezas antiguas. Pese a su juventud (no pasaba de los treinta), y su apariencia, en absoluto peligrosa, nadie sabía tanto de los entresijos delincuentes de la ciudad. Podría decirse que era el referente de todos los libreros, anticuarios y expoliadores del patrimonio de Midi-Pyrennes, Languedoc-Roussillon y hasta Provenza y Aquitania. Thierry lo sabía de sobra; hacía un par de años le había llevado algunos de los frutos de su latrocinio e incluso habían organizado en comunidad un golpe en una villa de las afueras de Carcassonne. Vian tenía contactos con bandas de atracadores de la Europa del Este, con ladrones autóctonos y bandas internacionales, para las que ejercía de intermediario, como reclutador de personal para atracos de cierto nivel. También vendía objetos robados. En el golpe de Carcassonne, Thierry había aprendido mucho del joven en cuanto al uso de la informática y la electrónica como instrumentos imprescindibles para el hurto; y este, a su vez, había mostrado una enorme admiración por sus cualidades físicas. El señor Dumont había trepado una pared de diez metros en un tiempo increíblemente corto, cuando se dio cuenta de que las cámaras de seguridad manipuladas por Vian habían vuelto al control de la empresa de seguridad. No lo habían pillado por los pelos. El joven jamás hubiera podido hacer algo así.

noviembre 7, 2007

M.C. Mendoza. La hermandad de los elegidos.

Filed under: Novela — Palimp @ 8:30 am
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Editorial ViaMagna, 2007. 423 páginas.

M.C. Mendoza, La hermandad de los elegidos¿Cuál es tu grial?

Alguna vez he tenido que ir a ver a amigos o conocidos actuar. Cuando la obra es mala, uno siente vergüenza de decirles la verdad, y la situación es bastante embarazosa. Pero cuando lo que has visto te ha gustado, y mucho, la alegría es doble. Te dan ganas de decir: ese es amigo mío.

Esto es lo que me ha pasado al leer este libro de María Covadonga Mendoza, a la que conozco por su blog Regina Irae y de quien ya hicimos una reseña de su libro Adorando a un Dios desconocido. Pero ya sabemos lo difícil que es publicar, y éste es su primer libro en papel, editado por VíaMagna que, como ya comenté no hace mucho, me envió un ejemplar de promoción.

El rosacruz y alquimista Basilius Feuerbach escribió en el siglo XVI el Liber Mundi, del que se dice que contenía toda la ciencia del mundo. El millonario Gulford Christie ha conseguido comprarlo y quiere descifrar sus secretos; para ello contratará al estirado profesor de Iconología e Iconografía Fernando Bances y a la periodista especializada en misterio Cristina Lara Valls. ¿Qué esconde el Liber Mundi? ¿Un tesoro? ¿El santo Grial? ¿El elixir de la vida? Mientras intentan descubrirlo una serie de personajes se cruzarán en su camino; un barón y su criado, de origen dudoso, un antiguo nazi perteneciente a una secta y un arquitecto empeñado en conseguir el libro a toda costa.

La trama da la impresión de ser parecida a cualquier clon del Código Da Vinci, pero eso sería como decir que Romeo y Julieta trata de dos que se enamoran. Al igual que los escritores de novela negra utilizan tramas similares con resultados muy diferentes, este libro no tiene nada que ver con El código Da Vinci. De hecho, la autora se burla dentro del libro a través de un personaje de los libros con una trama de tres personajes que descifra enigmas hasta que encuentra el tesoro -o lo que sea-, y el final es una crítica aún más profunda -pero deberán leer el libro para averiguarlo.

Lo mejor del libro son sus personajes. Fernando y Cristina, con sus personalidades contrapuestas, explotan el mucho juego que dan los contrarios -como bien saben los guionistas de películas. El millonario que los contrata no es un simple figurante; es un hombre que se ha hecho a si mismo y tiene una historia detrás. El criado del barón, con su aspecto tosco, resulta ser todo un entendido en literatura. Hasta el malo es interesante y no un simple monigote.

El resultado es una novela que engancha desde el principio hasta el fin, con una trama coherente y mesurada, donde todo está por una razón, con unos personajes que, aunque extravagantes -y por eso más jugosos-, no son de cartón piedra y muy bien escrita. Gustará por igual a quienes disfrutan de una buena aventura, como a los que buscan algo más.

Encontrarán más información en la página web del libro: La hermandad de los elegidos. Como postre, les dejo con las palabras de uno de los personajes:

Su Grial estaba en los libros que lo salvaban del tedio de la vida, y a través de los cuales, si le apetecía, podía ser un gentleman cambrioleur, un espía, un intelectual o un mendigo. La única reencarnación científicamente comprobada, fabricada con palabras y frases.

¿No están de acuerdo?

Escuchando: I’ve Seen Your Picture. Frank Black and the Catholics.


Extracto:[-]

La mujer salió a recibirlo. Un beso, dado con la mirada baja, acrecentó la sensación de incomodidad de Fernando, que se tornó casi confirmación de que algo marchaba mal cuando ella, en un susurro, aprovechando la cercanía de su oreja, le dijo: “No menciones lo de Guilford delante de tu padre. Ya te lo explicaré todo”. Ana Hevia era una mujer madura, delgada y elegante, que recogía en un moño sus cabellos teñidos de castaño, con hebras grises muy apreciables, casi pictóricas. Quien no la conociera pensaría que era una frágil criatura destinada a tareas primorosas o a ser simplemente admirada. Pero su voz era tan firme, tan autoritaria, que Fernando se quedó helado e inmóvil al recibir la orden. Ella lo tomó por el brazo y lo introdujo en la casa.

Esa noche había reunión familiar. No sólo se encontraban allí Fernando Bances padre (el hombre maduro del batín de cuadros, de las gafas gruesas, que apuraba una pipa, o cualquier otro tipo de tabaco, y un coñac en el butacón), y Ana Hevia, sigilosa y fina como una criatura del aire, sino también la hermana de Fernando, Clara, su marido Tomás, y sus dos hijos, Pablo y Anita.

Al verlos a todos reunidos, Fernando experimentó un agradable sentimiento de alivio: solo sucedía una vez cada mes.

Los niños le molestaron tirándole cada uno por un lado de la chaqueta. Querían jugar. Pero, ¿a qué, si él hacía años que no lo hacía? Las fieras tendrían que conformarse con tumbarlo en el sofá y darle una tunda de palos o bien con escuchar algún cuento soso relatado con tono cansino. Pero Fernando prefería sufrir esa humillación antes que conversar con su cuñado. Era incapaz de prestarle atención. Nada de lo que le contaba lograba excitar su nervio auditivo. Tomasín podría estar horas y horas hablando de cómo Zidane había corrido por la banda y había sorteado a tres defensas antes de marcar gol, repitiendo la jugada desde distintos ángulos; no menos entendido era en política. El sólito arreglaba el mundo expulsando a todos los inmigrantes de España, en especial a los moros, de naturaleza especialmente perversa y tendente a la criminalidad; o con la instauración de la pena de muerte. Fernando siempre se había considerado un hombre de “orden”, es decir, de derechas, pero lo de matar a alguien le parecía incluso antiestético. No estaba hecho para la vida social.”‘ Eso de asentir a todo o bien discutir por todo no estaba en su ánimo. Por lo demás, había llegado a la conclusión de que nadie cambia jamás sus ideas durante un debate, sino que más bien al contrario, las radicaliza, y la persona se pone violenta y roja de cara al defender la convicción descabellada a la que es fiel. Por eso él se sentaba con las piernas abiertas y las manos unidas sobre el vientre, mirando al vacío a la espera de que el interlocutor se diera por vencido. Pero nunca lograba cansar a Tomasín, que para colmo recibía la ayuda directa de su esposa (Clara quería hacerlo amigo de su hermano y para ello no tenía empacho en sugerir temas de conversación entre ambos) o indirecta de Fernando padre, otro discutidor, en este caso de izquierdas, que tenía una visión más “mística” de la existencia. Sí, se trataba de uno de esos hombres que habiendo sido hippies o algo parecido en su juventud, aún de vez en cuando defendían utopías como la del amor libre, la anarquía y la Revolución, la que va con mayúsculas, bien arropado en su piso de ciento cincuenta metros cuadrados, y con la mejor vitola en la mano.

diciembre 6, 2005

M.C. Mendoza. Adorando a un Dios desconocido.

Filed under: Novela — Palimp @ 10:53 pm
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Autoedición virtual. 536 páginas.

MendozaAdorando
Original discípula de Nietzsche

Hace ya algún tiempo que mi amiga Magda me envió el link al manifiesto porl a cultura libre. Reconozco tener sobre el tema sentimientos encontrados. Por un lado, soy un ferviente defensor de la cultura libre. Esta bitácora y el por ahora sin concretar proyecto liblit son muestra de ello. Pero por otro lado, creo que muchos -no todos, evidentemente- están confundiendo cultura con entretenimiento, distinción que recoge este fragmento leído en flaneuse de este interesante artículo. La prueba es que hay muchos sitios donde se puede obtener ‘cultura libre’ y que están bastante vacíos. Y muchos otros donde podemos encontrar libros totalmente gratis. Como éste.

María Covadonga Mendoza Abad, además de mantener junto con otras colaboradoras un blog de reseñas literarias lleva mucho tiempo publicando on-line diferentes novelas. Le pedí una copia de esta novela y tuvo la amabilidad de enviármela por correo.

La novela nos narra las aventuras de Sigrid Halvorsen, una supermujer decidida, por influencia por Nietzsche, a no seguir más moral que la suya propia. En sus propias palabras:

La proposición de pensar por uno mismo era el colmo de la subversión para los abotargados y los gregarios que dominaban el planeta; pero para mí se convirtió en la única religión verdadera. Si tenía que adorar a algo, sería a un Dios Desconocido.

La historia arranca cuando Sigrid descubre que su hermano Sigurd, con el que está muy unida, se ha casado sin decirle nada. Y lo que es peor, con una mujer encantadora que la aprecia mucho y a la que es imposible odiar. Un antiguo novio casado con una insoportable mujer, una antigua compañera -y enemiga- de colegio, un enamorado bastante pacato y una vecina que odia a los hombres pero sigue siendo víctima de ellos completan el cuadro de los personajes principales.

Me suele gustar mucho ir a ver obras de teatro de grupos que empiezan. Se que la producción no estará bien cuidada, y que de vez en cuando me tragaré bodrios infumables, pero lo más habitual es encontrar obras de una calidad más que aceptable, y un cierto ‘espíritu’ que no se encuentra en teatros más profesionales. Un poco como las bitácoras; al no tener que rendir cuantas a nadie los artículos tienen una frescura que muchas columnas de periódicos no tienen.

Como esta novela. Quizá al estilo le hiciera falta algún pulido y le sobren algunas páginas, pero la historia engancha y es imposible no cogerle cariño a esa supermujer que va de inmoral y rompedora pero en el fondo es un cacho de pan con patas. No será el próximo Planeta ( ;) ) pero se lee con gusto (a pesar de lo incómodo de leer una edición electrónica). Y gratis.

(Un día, un libro 240/365)
Escuchando: Nosso amor de tanto tempo. Márcio Faraco