Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

abril 29, 2011

Stanislaw M. Ulam. Aventuras de un matemático.

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Nivola, 2002. 316 páginas.
Tit. Or. Adventures of a matematician. Trad. Ricardo García-Pelayo Novo.

Stanislaw M Ulam, Aventuras de un matemático
Matemática atómica

Este libro es una recomendación de Wraitlito y tengo que agredecérselo. Stanislaw Ulam no es muy conocido en nuestro país (la prueba está en la escueta entrada en la wikipedia en comparación con la inglesa: Stanislaw Ulam), pero es un personaje que ha tenido mucha relevancia en la configuración del mundo moderno.

¿Cómo puede un matemático cambiar el rumbo de la historia? Participando en el proyecto Manhattan y siendo una pieza clave para el desarrollo de las bombas de hidrógeno. Entre sus logros está el conocido método de Montecarlo, clave para la aplicación de los ordenadores a la resolución de problemas que por su complejidad no se pueden abordar directamente.

La biografía es un poco descarnada, y cuenta más de la vida de los que le rodeaban que de la suya propia. No hay cotilleos ni anécdotas jugosas de la trastienda de la creación de las bombas, pero algo se cuenta. Tampoco entra en arduos detalles de su investigación científica, pero nombra puntualmente sus múltiples proyectos.

Lejos del tratamiento actual de muchos descubrimientos científicos que parecen películas de acción con final feliz, el libro es una humilde historia de una persona modesta, teniendo en cuenta la repercusión de sus trabajos. Con elementos muy destacables, como el ambiente universitario de la Europa anterior a la segunda guerra mundial y, por supuesto, el desarrollo de la bomba de hidrógeno.

Pese a su sequedad, muy recomendable.


Extracto:[-]

Había otros matemáticos a quienes se podía ver con frecuencia por esas oficinas. Stozek, alegre, rechoncho, bajo y completamente calvo, era el presidente del departamento de estudios generales. La palabra stozek significa cono en polaco, pero él se parecía más a una esfera. Estaba siempre de buen humor y haciendo chistes, y le encantaban las salchichas bañadas con generosidad en salsa de rábano picante, un plato que, según él, curaba la melancolía (Stozek fue uno de los profesores asesinados por los alemanes en 1941).
Antoni Lomnicki, un matemático de rasgos aristocráticos especializado en la teoría de la probabilidad y en sus aplicaciones a la cartografía, tenía allí sus horas de despacho (también él fue asesinado por los alemanes en Lviv en 1941). Su sobrino, Zbigniew Lomnicki, fue más tarde buen amigo mío y colaborador en matemáticas.
Kaczmarz, alto y delgado (muerto en servicio militar en 1940), y Nikliborc, bajo y robusto,

Alguien me señaló a un anciano de baja estatura. Era Hilbert. Me encontré con el anciano matemático polaco Dickstein, que pasaba de los noventa y andaba buscando a sus coetáneos. El profesor de Dickstein había sido alumno de Cauchy a principios del siglo XIX, y todavía consideraba a Poincaré, fallecido en 1912, un joven brillante. Para mí esto era como entrar en la prehistoria de las matemáticas y me infundía una cierta reverencia filosófica. Conocí por primera vez a un matemático estadounidense, Norbert Wiener. Von Neumann no acudió, lo cual fue una desilusión. Había oído hablar tanto de su visita a Lviv en 1929.

Uno puede preguntarse si realmente tiene sentido enseñar matemáticas. Si hay que repetir las explicaciones a alguien y asistirle constantemente, lo probable es que no tenga madera para las matemáticas. Por otra parte, si un estudiante es bueno, no necesita un profesor salvo para tomarlo como modelo y quizá para influenciar sus gustos. A priori, tiendo a ser pesimista sobre mis alumnos, incluso sobre los más brillantes (aunque recuerdo que en Harvard había algunos buenos con los que podía hablar y sentir que la enseñanza no era un ejercicio vacío).

En biología se descubren hechos fascinantes casi mensualmente. Hay un amplio consenso en que los descubrimientos de Crick y Watson han abierto una nueva era también en las actitudes psicológicas de los biólogos. Hace años, en Harvard, al dar una charla a los biólogos y preguntar por, o proponer, una afirmación de carácter lejanamente general, siempre se oía la réplica: “No es así, porque en tal y tal insecto hay una excepción”, o “tal y tal pez es distinto”. Había una desconfianza general, o cuando menos una vacilación, a la hora de dar cualquier formulación siquiera vagamente general. Esta actitud ha cambiado drásticamente tras el descubrimiento del papel del ADN y el mecanismo de replicación de la célula y de su código, que parecen tan universales.

Cuando Scribner’s apremió a Stan para que escribiera sus memorias, acordó intentarlo, y en 1972 tomó un permiso sabático en la Universidad de Colorado para dedicarse a esa tarea. Durante un año, mientras viajábamos al Este y a París, me dictaba recuerdos que yo grababa en una cinta y transcribía. De vuelta en Boulder, Stan volvió a sus deberes universitarios y yo pulí y compuse el gigantesco rompecabezas en el que se habían convertido las transcripciones, hasta que hubo un borrador que él pudiese mirar y al que añadir unas pocas frases de conexión aquí y allá. El libro apareció en 1976 con el título Aventuras de un matemático (Stan quiso cambiar el título a Desventuras, pero en eso tuvo que ceder).
Aventuras es Stan, Stan puro, completamente Stan -a pesar de que apenas escribió unas líneas del mismo-, ya que evité escrupulosamente dejar mi huella en él. Es acerca de su vida profesional y sobre la época científica en la que vivió. Su tono es personal pero no íntimo, más factual que analítico. En línea con el espíritu del libro, quiero complementar su historia con unas pocas impresiones, percepciones y memorias propias, para entrelazar a lo largo de un vago camino en el tiempo mi descubrimiento gradual del hombre que fue y de la vida a la que me llevó.

noviembre 8, 2005

Xaro Nomdedeu Moreno. Mujeres, manzanas y matemáticas entretejidas.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 7:41 pm
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Editorial Nivola, 2000. Colección La matemática en sus personajes. 184 páginas.

MujeresManzanasMatematicas
Sin distinción de género

Como esta colección la obtengo de la biblioteca -y creo que voy retrasado con la devolución- no puedo leerlos en su orden de aparición. Del número tres (newton) salto a este número siete con ganas de leer el cuatro (Cardano y Tartaglia), el cinco (Galois) y el seis (Euler). Pero si es por personejes, no hay que preocuparse; este libro contiene unos cuantos.

No descubro nada nuevo al decir que la mujer, en practicamente todas las culturas, no ha podido acceder a la misma educación que los hombres. Poco conocido es, en cambio, que a pesar de las dificultades en todas las épocas han existido mujeres que han podido demostrar su genio. En este libro podremos conocer a varias: Hipatia, Telassim, Gaetana Agnesi, la marquesa du Châtelet, Sophie Germain, Mary Fairfax Somerville, Mary Everest Boole, Ada Byron (la primera programadora), Sonia Kowalevsky, Emmy Noether, Fanya Montalvo y Evelyn Boyd Granville.

Como si de un cuento interactivo (¡incluso con hipertexto!) se tratara la autora nos irá entretejiendo la historia de todas estas mujeres y las de otras, quizá anónimas, pero no por ello menos importantes. Consigue atraparnos, instruirnos y no caer en excesos demagógicos. Siguiendo la tendencia del libro anteriormente reseñado de Newton se aligeran las fórmulas matemáticas para introducir más historia. El tapiz que resulta de todo esto es, sin lugar a dudas, muy recomendable.

(Un día, un libro 212/365)
Escuchando: Dame Punk y dime tonto. Lendakaris muertos.

noviembre 6, 2005

José Muñoz Santonja. Newton, el umbral de la ciencia moderna.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 9:25 pm
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Editorial Nivola, 1999. Colección La matemática en sus personajes. 184 páginas.

Newton
Revolución científica

De esta colección ya hemos reseñado el libro dedicado a Arquímedes y el dedicado a Fermat. Seguimos con la colecciín, esta vez con un libro dedicado al que con seguridad es uno de los grandes de la ciencia: Newton.

En el terreno de las matemáticas fue uno de los creadores del cálculo integral y diferencial, aunque sus aportaciones más importantes son en la física. En esta disciplina hizo importantes contribuciones en la teoría de la luz, las tres leyes de Newton y la ley de la gravitación universal. Pueden encontrar información sobre sus múltiples descubrimientos en la wikipedia.

Si los dos primeros volúmenes de la serie se atenían al esquema de breve biografía más repaso de las principales contribuciones matemáticas del personaje analizado, en este número nos encontramos con algo totalmente diferente. No sólo pesa más el apartado biográfico, sino que se le ha dado un especial protagonismo al estilo. No nos encontramos con una enumeración más o menos árida; el libro es una excelente historia que nos contagia de inmediato el entusiasmo con el que está narrada.

No se las razones del cambio de política editorial, y echo un poco de menos la descripción matemática de los dos primeros números, pero reconozco que es el libro que más me ha gustado de la serie. El autor nos proporciona un excelente e instructivo paseo por la vida y época de Isaac Newton. Totalmente recomendable.

(Un día, un libro 210/365)
Escuchando: El malo de la película. La cabra mecánica.

octubre 4, 2005

Blas Torrecillas Jover. Fermat, el mago de los números.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 4:40 pm
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Editorial Nivola, 1999. Colección La matemática en sus personajes. 104 páginas.

fermat mago de los numeros
Aficionado genial

De la misma colección que aquel de Arquímedes, la matemática en sus personajes, se ocupa en este caso de otro gran personaje dentro de las matemáticas; Pierre de Fermat, que llegó a ser un alto magistrado y consejero del gobierno en Toulouse, pero que en sus ratos libres tuvo tiempo de revolucionar la teoría de números.

El libro hace un breve recorrido por la vida de Fermat, y sus principales contribuciones; teoremas sobre números primos, perfectos y amigos, el método del descenso infinito -su favorito- y, como no, el último teorema de Fermat. Ese cuya demostración no anotó en los márgenes del libro y que resistió durante siglos el ataque de los mejores matemáticos (hasta que llegó Wiles).

Aunque el libro es interesante resulta breve y un poco disperso. Quizá porque me pilla después de haber leído El enigma de Fermat de Simon Singh, bastante más extenso y profundo. El peculiar carácter de este matemático, que casi nunca publicó una demostración de sus teoremas (Euler se encargó de demostrar la mayor parte) apenas cabe en las cien páginas de este libro. Recordemos que es una colección de manuales breves ideales para una breve aproximación. Seguirémos la colección en este cuchitril.

(Un día, un libro 176/365)
Escuchando: Despertar. La familia rústika.

julio 10, 2005

R. Torija Herrera. Arquímedes, alrededor del círculo.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 11:29 pm
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Editorial Nivola, 1999. Colección La matemática en sus personajes. 132 páginas.

Siempre me ha gustado la historia de las matemáticas, en parte porque siempre me ha interesado chafardear sobre la vida de los científicos, y en parte porque me gusta saber como fueron apareciendo los diferentes conceptos matemáticos. Reconozco no tener muchos conocimientos matemáticos (me costó dios y ayuda -del Piskunov- aprobar Análisis Matemático II, con esas ecuaciones diferenciales con las que todavía tengo pesadillas), pero eso no quita para que pueda disfrutar con un buen libro de matemáticas recreativas, o deleitarme con jugosas anécdotas de matemáticos.

Y, de entre todos los matemáticos clásicos, siempre me ha fascinado la figura de Arquimedes. Algo de especial debía de tener cuando nos han quedado, en primer lugar, tantos trabajos suyos de primer orden, y, en segundo lugar, tantas ‘anécdotas’ probablemente apócrifas, pero no por ello menos fascinantes. Desde el famoso ‘principio de Arquimedes’, que le hizo salir de unos baños públicos desnudo pronunciando la famosa palabra ‘Eureka’, hasta su presumible muerte a manos de un soldado romano al que le increpó diciendo ‘No pises mis círculos’, pasando por frases tan gloriosas como ‘Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo’.

El protagonista de todas estas historias tuvo tiempo también de inventar el tornillo de Arquímedes, utilizado para elevar agua, obtener la mejor aproximación de PI hasta entonces, cuadrar la parábola, ser el precursor del cálculo integral, y mantener a raya a la flota romana con diferentes aparatos mecánicos y unos espejos capaces de incendiar los barcos a distancia. Aún quitando lo que pueda ser debido a la leyenda, nos encontramos ante todo un personaje.

Un personaje ideal para comenzar una colección, ‘La matemática en sus personajes’, que recomiendo desde ya y, pese a ser algo antigua, seguro que todavía puede encontrarse. Tras un prólogo que justifica la utilidad de enseñar la historia de las matemáticas, y una introducción al entorno cultural de la época, el libro se mete directamente en harina. Tras una breve biografía del personaje, se hace un repaso de sus descubrimientos más importantes, sin ser excesivamente arduos, pero mostrando las demostraciones de sus teoremas más importantes: la cuadratura de la parábola, el equilibrio de los planos, el método, la esfera y el cilindro, las espirales, conoides y esferoides, cuerpos flotantes, la medida del círculo, el arenario y los espejos ardientes.

Ideal para profesores que quieran motivar a sus alumnos, para amantes de la historia de las matemáticas, y para todo aquél que quiera comprobar que las matemáticas pueden ser amenas, y la vida de los que dedicaron su vida a ellas, muy interesante.

(Un día, un libro 90/365)
Escuchando: ‘Canadá, Canadá’, Javier Krahe