Cuchitril Literario

Setiembre 1, 2006

Empar Moliner. ¿Desitja guardar els canvis?

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Quaderns crema, 2006. 230 páginas.

MolinerDesitjaGuardarCambis
Sabrosa amargura

No suelo leer libros recopilación de artículos periodísticos. Ni siquiera en el caso de mi admirado Quim Monzó. No me gusta demasiado el género, y además los artículos casi siempre están caducados. Pero como Empar Moliner nos tiene a dieta de ficción, a falta de pan buenas son tortas.

En Busco senyor per amistat i el que sorgeixi los artículos eran de una cierta extensión, pero en este libro sólo encontraremos columnas (y le favorecía la mayor extensión de aquél). Que Empar Moliner tiene buena mano en este arte lo avala la fama que está adquiriendo. Algunas de estas columnas son, sencillamente, geniales, y al final de esta entrada podrán leer una de mis preferidas. Casualmente me llegó por internet sin indicación de quien era su autor y me gustó tanto que la imprimí para leerla en la comida de navidad.

La portada está bien escogida. La mala leche de la autora no es de las que dejan mal cuerpo. Son el exacto toque de angostura que le da sabor a un buen cóctel. Como decían los Esclarecidos:

Hay bebidas dulces
que destrozan el día
y vinagres
que alegran la comida

A esta última categoría pertenecen los escritos de Empar Moliner.

No esperen la misma calidad de todos los textos de esta compilación; hay algunos del montón y otros perfectamente olvidables. Pero también mucho talento. Una escritora como no hay dos.

Empar Moliner en el Cuchitril:

L’ensenyador de pisos que odiava els mims.
Feli, esthéticienne.
T’estimo si he begut.
Busco senyor per amistat i el que sorgeixi.
¿Desitja guardar els canvis?

Escuchando: Toccata undecima. Girolamo Frescobaldi .


Extracto:


Jueces por la antropofagia

Por fin el Ayuntamiento de Barcelona ha captado el profundo malestar de los ciudadanos. Por fin, en el belén que todos los años se monta en la plaza de Sant Jaume se prohibirá la figura del caganer.

El motivo es extraordinario. Resulta que el caganer es incívico. Sí. Los ciudadanos somos tontos y no distinguimos realidad y ficción, por lo que, si vemos una figura defecante del siglo XVIII, nos lanzamos a la calle y nos convertimos en cagones en serie. De hecho, si vamos al cine a ver una de Tarzán nos entran una ganas tremendas de aullar en taparrabos. (Por suerte, Barcelona es moderna y las ordenanzas municipales no prohíben el nudismo). Vamos, que está muy bien que se termine con una muestra más de la intolerable coñita catalana.

Se armó el belén, que diría el inefable Paco Martínez Soria. La idea es tan loable, tan bienintencionada, que creo que el consistorio debería ir más allá. En el belén hay muchas otras figuras que incitan al incivismo. Como el pescador. ¿Acaso tiene licencia? ¿Y si resulta que se está cargando el ecosistema por culpa de capturar ilegalmente peces protegidos? Del mismo modo, y sin dejar el río, también hay que eliminar la figura de la lavandera. No sólo porque al ser mujer y encargarse de las tareas del hogar está perpetuando el sexismo, sino porque contamina el agua. Y, pensándolo bien, otro que contamina es el cerdo que siempre ponen detrás de la cueva. Ese cerdo defeca tanto como el caganer y todo el mundo sabe que las defecaciones de cerdo, si no están controladas, se convierten en purines. Si en ese belén no hay un pipí-cerdo, el cerdo tiene que desaparecer. Y tienen que desaparecer también la gallina y las ovejas.

El motivo es evidente. Las normativas del Ayuntamiento de Barcelona prohíben llevar animales sueltos. Pero es que el leñador tampoco puede estar allí. ¿Acaso sabemos qué hace con la leña que acaba de recoger? ¿Y si piensa encender un fuego en una zona no controlada? De todas formas, lo más incívico del belén es el niño Jesús semidesnudo. Ningún pastorcillo con la carrera de asistente social lo aprobaría. María y José van bien abrigados, pero el bebé no tiene ni una humilde mantita. Vaya familia desestructurada, en la que el padre y la madre no se despojan de su ropa para arropar al crío. Considero que el bebé sería mucho más feliz con unos padres de acogida (excluyendo a los señores de Herodes, desde luego). Y hasta creo que estaría bien prohibir a los camellos, porque, según se mire, son propaganda encubierta de una marca de tabaco…

Pero esto tiene que ser sólo el principio. La incorrección no se acaba nunca. Sin dejar el terreno escatológico y aprovechando las fiestas, hay que prohibir igualmente tradiciones tan incívicas como la del caga tió. Como saben ustedes, la noche del 24 los niños apalean un tronco de árbol con el noble propósito de conseguir que defeque regalos. No sólo es inadmisible tanta deposición. Es inadmisible que los regalos se consigan a través de la violencia. Es bulling a un tronco indefenso. La letra de la canción sugiere que con las palizas se consiguen regalos: “Tió, tió, caga torró, sino et donaré un cop de bastó”. Los niños que hoy pegan al tió, mañana tal vez pegarán a Papá Noël (y no quiero dar ideas.)

Por eso, propongo que la noche del 24 los niños se sienten junto al tronco y dialoguen con él. Yo creo que habiendo acabado con el belén y con el tió, sólo nos quedará acabar con los famosos trabalenguas “en Pinxo i en Panxo” y “setze jutges d’un jutjat”. En el primero, el tal Pinxo le pregunta al tal Panxo si desea que le pinche con un punzón, y Pancho dice que sí, aunque con una condición: que en la barriga no. Si esto no es sadomasoquismo consentido, ya me dirán qué es. Por lo que respecta a los dieciséis jueces, se dedican a comer hígado de un ahorcado. Es decir, están a favor de la pena de muerte y de la antropofagia. Yo cambiaría el trabalenguas por uno que dijese algo así: “Setze jutges tolerants, mengen plats vetarians”.

Como, además de tener una letra cívica no cuesta pronunciarlo, evitaremos la terrible discriminación que los trabalenguas suponen para los disléxicos.

Agosto 25, 2006

Sergi Pàmies. Infecció.

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Quaderns crema, 1987. 142 páginas.

PamiesInfeccioVíctimas del absurdo

Había oído hablar mucho y bien de Sergi Pàmies y quería saber de primera mano si los elogios que recibía eran justificados. Como mis lecturas están demasiado sujetas a la disponibilidad de títulos en los mercados de saldo aprovecho las visitas a las biblitoecas para tener más oportunidades de elegir. En la biblioteca que queda al lado de mi nueva casa hay bastantes libros de este autor y decidí empezar por uno de los primeros.

En Infecció podemos encontrar los siguientes cuentos:

L’ànima Del Llobarro
Cambrers
Fosforescència
El Nyu
Angular
Sobrassada
Formació Professional
La Muntanya Russa
Vertical
Efectes Secundaris
A Nivell De Croissant
Planta
Impossible Morir-Se Per Culpa D’uns Fideus

Como en Quim Monzó nos encontramos muchas situaciones absurdas: Un escritor que cada vez que intenta escribir lo que hace es dibujar, un bar en el que aparece de repente un Ñu, una planta que hermosea con las mentiras e incluso el sueño de cualquier hombre, un perfume que vuelve locas a las mujeres. Pero los protagonistas de este libro son tímidos, apocados, melancólicos; víctimas de las circunstancias en las que están inmersos. Son incapaces de increpar a un camarero que tarda lo indecible en preparar un simple bocadillo de sobrasada, o de abandonar a un suicida que han confundido con su padre.

Lo cotidiano es extraño. Así nos lo hace ver Sergi Pàmies llevándonos de la mano a un mundo surrealista que parece encontrarse a la vuelta de la esquina. Coincido con todos aquellos que lo han elogiado y proseguiré leyendo sus libros. Seguiremos informando.

Escuchando: Suite nº 1, Obertura. Juan Sebastián Bach.


Extracto:


M han regalat una ampolla de colònia. L’anunci diu que dues gotes són suficients per seduir un excèrcit de rosses. Aquesta nit, després de repensar-m’hi molt, me n’he posat a la nuca, als braços i al pit, com l’home de l’anunci. He sortit al carrer a l’hora que els taxis són plens de gent amb greus dificultats per pronunciar una adreça. Durant una estona, he caminat sense saber on anar. Sentia la fragància, una mena d’olor dura, excessiva. Me n’hauria entomat, però, mentre travessava l’avinguda, un cotxe llarg i negre ha estat a punt d’atropellar-me. Afortunadament, ha frenat a temps. He sentit com s’obria una de les portes i he vist com, per aquest ordre, en sortien: la cara d’una rossa amb ulleres de sol, una cama embolicada en una mitja fosca, un vestit curt i vermell i, finalment, una altra cama idèntica. D’una altra porta, n’ha sortit un xofer d’uniforme. M’ha preguntat si m’havia fet mal. He dit que no i la rossa m’ha convidat a pujar. L’interior del cotxe era encara més llarg i negre que no l’exterior. Nevera, televisió, seients tapissats de pell i una llum sorda, de pub. La rossa s’ha tret les ulleres i ha arrufat el nas. La mirada se li ha il•luminat agradablement. M’ha afluixat el nus de la corbata i ha dit que li agradava molt l’olor penetrant del meu cos perquè era intensa com la nit. Després s’ha despullat. Jo també. El cotxe era prou ample com perquè ens hi estiréssim i ella es posés sobre meu, i viceversa. Seguint una ruta de carrers deserts, hem arribat al punt en què les ungles es claven a l’esquena, les cares es transformen en ganyotes de*boca oberta, els ulls es tanquen i la respiració es torna intensa i canina. Ha estat fantàstic. No ens ho hem dit perquè, de vegades, no cal parlar. Ni preguntar per la mena d’orgasme, ni excusar-se per haver-se agafat violentament pels cabells. Ens hem vestit i el cotxe s’ha aturat davant la marquesina d’un hotel. El xofer ha obert la porta. He baixat. Per la finestra, la rossa m’ha demanat d’esperar-la al vestíbul. «Tornaré de seguida», ha dit. També ha confessat que la meva aroma tenia la dolça violència d’un perfum d’home. Mentre se n’anava, he decidit posar-me colònia cada dia.

A la recepció de l’hotel, m’han confós amb algú i m’han dit que la festa era al saló de la segona planta. Hi he pujat amb ascensor. Quan s’han obert les portes, m’esperava una cambrera amb una safata carregada de copes. N’he agafat una: còctel de xampany. He somrigut als que em somreien i he contestat «bona nit» als que m’han dit «bona nit». Hi havia gent, no excessivament elegant però sí amb prou diners com per permetre’s el luxe de menjar canapès a les tres de la matinada. M’han presentat un director d’orquestra, un capellà, una professora de ceràmica, un editor, la mare d’un actor i, finalment, una dona rossa. Bé, de fet, no era una dona. Una dona és algú com la meva germana, com la caixera del supermercat, com la cantant del conjunt de moda o com una nòvia per fotografiar-la llepant un gelat de vainilla. Però ella no era res de tot això. Tenia un nom alemany i els ulls del color del mar als mapes mundi. Jo no he parlat. Ella s’ha acostat i m’ha preguntat si la colònia que duia era Paco Rabanne. O Drakkar negre. O Borsalino. O Mark Cross. He dit que no, però ella ha insistit. Si no era Marbet Man, ni Brando, havia de ser — per força — Enrico Coveri o Nino Cerruti. Tampoc. Hem sortit del saló i l’he acompanyat fins una habitació plena de maletes obertes. Ha estat una cosa ràpida; drets, sense treure’ns la roba. El temps suficient com per adonar-se que ja era massa tard per adonar-se que ja era massa tard. He sortit satisfet després que ella m’assegurés que, en les distàncies curtes, és quan un home se la juga.

La rossa del cotxe llarg i negre no tornava. L’he esperat assegut en un sofà del vestíbul fins que me n’he cansat i he tornat a la festa de la segona planta. Aquesta vegada no he begut però he conegut molta gent. Els he saludat i m’he presentat cada vegada amb un nom i una professió diferents. Després d’una hora de repartir mentides, he topat amb l’escot del vestit d’una dona rossa de metre noranta. Ens hem mirat i, perla manera com ha arronsat el nas, m’he ensumat el que passaria. La veritat és que estava cansat. Tant com per pensar que, potser, hagués estat més prudent deixar-ho per una altra ocasió. No l’he sabut convèncer. Mentre pujàvem al terrat, m’ha descordat la bragueta. M’ha dit que la meva olor li recordava colònies com l’Uomo Gerhardini, Andros, Oleg Cassini, Percursor Man, Ar-rogance, Sagamore, Gucci, ….

Agosto 18, 2006

Dorothy Parker. La solitud de les parelles.

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Quaderns crema, 1995. 190 páginas.
Trad. Jordi Larios.

parkersolitud
Teatro de crueldad

Mi amigo Mon me hizo un inesperado regalo en nuestra última comida juntos (habrá que repetir ¿no?): sendas grabaciones de charlas de Zarraluki y Moliner, que escuché con gran interés y que le agradezco profundamente. Mi admirada Empar Moliner recomendaba encarecidamente leer a Dorothy Parker, así que decidí hacerle caso. Se entiende perfectamente la querencia de Empar por esta autora; comparten la misma prosa corrosiva.

Dice Keats en la contraportada que hace tiempo, el mundo era nuevo y brillante y Dorothy Parker era una de las personas más nuevas y brillantes que lo habitaban. Quizá tras más de cincuenta años no nos parezcan sus relatos nuevos, pero no cabe duda de que siguen siendo brillantes. Por algunos parece que no hayan pasado los años. La hipocresía y falsa tolerancia de arranjament en blanc i negre es universal e intemporal. La maldad inconsciente de Un senyor gran i encantador (al final pueden leer un extracto) sigue campando a sus anchas por el mundo. La manera de describirla de Dorothy Parker es, sencillamente, genial.

El otro gran tema de estos relatos son las relaciones de parejas, lastradas por la incomunicación y el intento de aparentar lo que no se es.

La lista completa de los relatos es la siguiente.

Un Permís Fantàstic
Arranjament En Blanc I Negre
Els Sexes
El Nivell De Vida
Mr. Durant
El Vals
Un Senyor Gran I Encantador
Cançó De La Camisa, I94i
Una Trucada
Ja Som Aquí
El Crepuscle Abans Dels Focs D’artifici
Estaves Molt Be
Mrs. Hofstadter De Josephine Street
Soldats De La República
Una Pena
L’últim Te

Mi ignorancia es muy grande, y de no ser por la recomendación de Empar Moliner quien sabe lo que hubiera tardado en descubrir a esta autora genial. Este libro es la primera parte de su narrativa completa. Yo ya voy directo a leer la segunda parte. ¿Hace falta decir que la recomiendo?

Escuchando: Corazón de vaso. Azucarillo Kings.


Extracto:

—Jo no ho faria pas—va dir Mrs. Whittaker tranquil•lament. Sempre s’hi mirava molt amb els «jo faria» i els «jo faré»—. Només espero que no ho vegi en els diaris amb prou temps per venir al funeral. Si tu vols que el teu germà arribi a missa borratxo, Allie,/o no.

—Però em pensava que s’havia reformat—va dir Mr. Bain—. Em pensava que estava bé d’ençà que s’havia casat.

—Sí, ja ho sé, ja ho sé, Lewis—va dir Mrs. Whittaker, cansada—. Ja ho he sentit, tot això. Només dic que jo ja sé com és Matt.

—John Loomis em deia—va informar Mr. Bain—, que va passar per Akron i es va aturar a veure Matt. Va dir que tenien una caseta molt maca i que semblava que li anava bé. Va dir que ella semblava una gran mestressa de casa.

Mrs. Whittaker va somriure.

—Sí—va dir—, John Loomis i Matt sempre van ser de la mateix classe… no et podies creure res del que deien. Probablement és veritat que ella feia l’efecte de ser una bona mestressa de casa. No tinc cap dubte que va representar molt bé el seu paper. Matt mai no va amagar que havia fet d’actriu, durant gairebé un any. Ja em dispensareu, però no vull pas que aquesta dona vingui al funeral del pare. Si voleu saber el que jo penso, doncs penso que el fet que Matt es casés amb una dona així ha precipitat la mort del pare.
Els Bain estaven esporuguits.

—I després de tot el que el pare va fer per Matt, d’altra banda—va afegir Mrs. Whittaker amb la veu tremolosa.

—Crec que sí—va corroborar Mr. Bain, content de fer-ho—. Recordo com intentava ajudar Matt a sortirse’n. Com aquella vegada que va anar a veure Mr. Fuller, quan Matt treballava al banc, i li va explicar: «Escolti, Mr. Fuller», va dir, «no sé si ho sap, però el meu fill sempre ha estat el que se’n podria dir l’ovella negra de la família. Bevia», va dir, «i ha tingut problemes un parell de vegades, i si me’l vigila, a veure si fa bondat, em faria un favor.»

—M’ho va explicar el mateix Mr. Fuller. Va dir que havia estat fantàstic que li hagués parlat sense embuts. Va dir que mai no havia tingut ni la més mínima idea que Matt fos així… volia saber tota la història.

Mrs. Whittaker va assentir amb tristesa.

—Oh, ja ho sé—va dir—. El pare ho va fer moltes vegades, això. I després el més probable era que Matt es posés de mal humor i no anés a treballar.

—I quan Matt no tenia feina—va dir Mrs. Bain—, que el pare li donava el seu bitllet de tramvia, i jo què sé què més! Quan Matt ja era gran, devia tenir uns trenta anys, el pare el portava a Newins & Malley’s i li comprava tot un conjunt nou—ho triava tot ell. Sempre deia que Matt era d’una manera que si anava sol a uns magatzems l’estafarien a base de bé.

—Ostres, el pare detestava que algú es deixés enredar amb els diners—va comentar Mrs. Whittaker—. ^Recordeu que sempre deia: «Qualsevol imbècil en pot fer, de diners, però s’ha de ser prudent per conservar-los»?

—Suposo que ha de ser força ric—va dir Mr. Bain, restituint el Senyor Gran bruscament al present.

—Oh… ric!—Mrs. Whittaker va exhibir un somriure amabilíssim—. Però el pare va portar les seves coses molt bé. Sí que ho va fer, fins al final. Clint diu que tot marxa d una manera esplèndida.

Setiembre 10, 2005

Empar Moliner. Busco senyor per amistat i el que sorgeixi.

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Quaderns Crema, marzo 2005. 171 pag.

Moliner Busco Senyor
Ternura corrosiva

Si los lectores de este humilde blog escogieron sus libros preferidos dentro de los pendientes de reseñar, no seré yo menos. ¿Quién dijo que yo sólo leía clásicos? Aquí tenemos una recopilación de artículos recién salida del horno. Y muy buena.

Soy un fan de Empar Moliner desde que leí su primer libro ‘L’ensenyador de pisos que odiava els mims’ -libro salvajemente divertido- y sigo siéndolo después de leer ‘Feli, esthéticienne’ -su por el momento única y desternillante novela- y T’estimo si he begut su último libro de relatos, más reposados pero igualmente buenos. El primero y el último los he apartado para una relectura y preparar un especial.

Lo bueno acaba saliendo a la luz, aunque algunas veces tarde doscientos años y al autor ya le de un poco lo mismo. Me entero por amigos -ya que yo vivo en otro planeta- que Empar Moliner está de moda, y me alegro. Le ha servido para que le publiquen en castellano y así pueda regalar libros suyos a mis amigos castellano parlantes. Nada me gustaría más que ver otro título suyo en las librerías.

Tanto me gusta la autora que pedí para mi santo este libro, una colección de artículos. No me gustan -ni siquiera he leído las de Quim Monzo-. Demasiado ancladas al momento. Pero las de Empar sí. Va dando una de cal y otra de arena. Al lado de artículos denuncia como ¿De quin país la vol? crónica del reparto de inmigrantes para trabajar en faenas de casa encontramos otros como Bones notícies pel Catalá donde la autora, preocupada por el futuro del catalán, decide consultar a un experto: un tarotista de los muchos que abundan por la Plaza Cataluña y las Ramblas. El diálogo es de antología:

-¿Por quién me quieres preguntar, por tu novio?
[..]Le aclaro que la pregunta será más bien sobre un ente
-Un ente sale más caro [...]
-Pues quiero saber si el catalán literario desafina
No mueve ni un músculo.
-¿Sabes su fecha de nacimiento?
-Creo que nació allá por los siglos IX o X [...]
-Y, dígame, ¿Cómo está de la hipotaxis?
Vuelve a concentrarse
-Humm de la hipotaxis está mal, La hipotaxis la tiene muy alta y bastante alterada

Si quieren disfrutar con una buena selección de artículos inteligentes, divertidos, y que van directamente al corazón pasando por el cerebro, están de enhorabuena. También tienen edición en castellano. No se lo pierdan.

Empar Moliner en el Cuchitril:

L’ensenyador de pisos que odiava els mims.
Feli, esthéticienne.
T’estimo si he begut.
Busco senyor per amistat i el que sorgeixi.
¿Desitja guardar els canvis?

(Un día, un libro 152/365)
Escuchando: Espectro lumínico. Arístides Moreno.

Agosto 25, 2005

Witold Gombrowicz. Ferdydurke.

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grombowiczFerdidurke
Quaderns Crema, 1998. 378 págs.
Tit. Or. Ferdydurke. Trad. Anna Rubió y Jerzy Slawomirski.

¡Culo, culo, culo!

Me gustan las cosas que se salen de la norma. El libro La perversa obra de Godo tenía páginas francamente malas, pero me dice mucho más que el código DaVinci. Los alaridos de algunas canciones de Corcobado pueden parecerme excesivos -y en ocasiones ridículos-, pero son música celestial al lado del enésimo grupo pop de moda. Prefiero la peor obra de Tàpies a cualquier bodegón y la polipoesía al ripio.

Navegar entre los excesos y llegar a buen puerto no es tarea fácil. Pero no siempre la originalidad extrema produce obras fallidas. En ocasiones, para deleite de los teratólogos como yo, dan lugar a verdaderas obras maestras. Es el caso de este libro.

Si hemos de creer a la contraportada, el libro nace del orgullo herido de un joven autor humillado por la crítica incompetente, y tenía que ser, de entrada, un ensayo sobre la falacia de los criterios estéticos que se suelen aplicar a la literatura. Pero el libro se convierte en una alegoría narrada con un lenguaje transgresor y divertido.

Un joven escritor se convierte frente a Pimko -un crítico literario ‘mestretitas’- en un niño:

De golpe, me empequeñecí, la pierna se me convirtió en piernita, la mano en manita, la persona en personita, la esencia en esencieta, la obra en obrita, el cuerpo en cuerpito; él, en cambio, crecía, mirándome de reojo y leyendo mi manuscrito por los siglos de los siglos amén.

Completada la transformación, Pimko lo llevará de vuelta a la escuela. Allí asistirá a los enfrentamientos entre las dos bandas rivales, y aprenderá algunas cosas:


Lo vuelvo a repetir: un gran poeta, Juliusz Slowacki, gran poeta; amamos a Juliusz Slowacki y admiramos sus poesías, porque era un gran poeta. Y ahora, los deberes “¿Por qué en las poesías del gran poeta Juliusz Slowacki reside una belleza inmortal que nos maravilla?”
Justo en ese punto de la lección, uno de los alumnos se removió nerviosamente y gimió:
- ¡Yo no me maravillo nada! ¡No me maravillo! ¡No me interesa! No puedo leer más de dos estrofas, y ni eso me interesa. Por Dios, como me va a maravillar si no me maravilla[...]

GALKIEWICZ
No lo puedo comprender. No puedo comprender como me maravilla, si no me maravilla.

El MAESTRO
¿Cómo es que no le maravilla a Galkiewicz, si le he explicado miles de veces que le maravilla?

GALKIEWICZ
pero a mí no me maravilla.

El MAESTRO
Eso es cosa de Galkiewicz. Se ve que Galkiewicz no es inteligente. Los otros se maravillan.

GALKIEWICZ
Palabra de honor que no se maravilla nadie. ¿Cómo pueden maravillarse si nadie lo lee, menos nosotros, que estamos en edad escolar y lo leemos a la fuerza?

El MAESTRO
No tan alto, por Dios. Eso pasa porque hay muy poca gente verdaderamente educada y a la altura…

GALKIEWICZ
Los educados tampoco. Nadie. Nadie. Ni uno.

Para que no vuelva a su casa, Pimko lo dejará interno en una casa con colegiala moderna incluida -de la que no le quedará otro remedio que enamorarse-. Tras un escandaloso enredo, huirá con su amigo Mentol -obsesionado con los jornaleros- al campo. Serán rescatados de un pueblo donde los habitantes intentan morderles por una tía del protagonista.

En medio de estas aventuras nos encontraremos dos cuentos ‘Filidor folrat de nen’ y ‘Filibert folrat de nen’ (Filidor forrado de niño y Filiberto forrado de niño) precedidos de sendos prefacios totalmente desconectados del hilo principal de la novela (¿o no?) y que conforman una especie de ensayo sobre la estética.

Divertida, extravagante y muy bien escrita; me ha dejado anonadado. Para leer y releer disfrutando cada momento.

(Un día, un libro 136/365)
Escuchando: Noche de Hiedra. Esclarecidos.

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