Ricardo Campo. Los ovnis ¡vaya timo!
Editorial Laetoli, 2005. 135 páginas.
Vivimos una época en la que por desgracia lo sobrenatural y lo mágico está de moda. Programas de radio y de televisión, revistas, tiendas que venden maravillosos amuletos e incluso curanderos africanos que se anuncian en las salidas del metro. Siempre he dicho que cada cual piense lo que quiera, pero cuando el pensamiento mágico empieza a invadir la esfera pública y se cuela en universidades o decretos oficiales la cosa empieza a ser grave.
Pero no todo está perdido; todavía hay gente que lucha para restaurar el sentido común, y la colección ¡Vaya timo!, dedicada a desmontar supercherías es un gran paso en esa dirección. Está a cargo de la editoral Laetoli, dirigida por Javier Armentia y editada en colaboración con ARP-SAPC. En este libro se trata de uno de los temas estrellas del misterio: los ovnis
¡No se asuste! es la frase que aparece en la más famosa guía para autoestopistas: La guía del autoestopista galáctico. Es también la que podría servir como entradilla de este libro. Porque en contra de lo que nos quieren hacer creer los vendedores de misterios con sus historias de secuestros alienígenas y de visitas misteriosas de naves extraterrestres, lo cierto es que no hay ninguna prueba de todo ello.
Escrito en formato epistolar -lo que le da un tono didáctico que quizá sea el único fallo del libro- hace un repaso exhaustivo sobre el fenómeno OVNI: de dónde surge, su evolución, los casos más importantes y qué es lo que hay de cierto tras ellos (nada). Tras más de cincuenta años de objetos volantes no hay ninguna prueba a favor de su existencia y sí muchas explicaciones reacionales. Cada vez que los gobiernos desclasifican información reservada se esperan nuevas revelaciones de estos fenómenos, pero lo que aparecen son datos bastante más prosaicos.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es que trata con profundidad los casos más famosos de la península, como el caso Manises, que todavía sale de vez en cuando a la palestra. Breve, riguroso, educativo y muy recomendable.
Escuchando: Satisfaction Guaranteed [Or Take Your Love Back]. Harold Melvin & The Bluenotes.
Extracto:[-]
Los voceros de las creencias maravillosas llegan a conclusiones que no derivan de la información disponible. Estas trampas del lenguaje reciben el nombre de falacias, y una de las más frecuentes en Xa. petición de principio, consistente en introducir en una argumentación elementos no probados anteriormente y que son inverosímiles o muy dudosos. Todo el razonamiento se vuelve entonces débil, aunque a quien ya ha aceptado de antemano la conclusión todo le parezca lógico y evidente. El popular escritor Fernando Jiménez del Oso nos ofrece unas cuantas peticiones de principio al comienzo de uno de sus libros (Ufología. Todo sobre los ovnis). Allí, Jiménez del Oso aseguraba:
Los ovnis son uno de los fenómenos sociales más importantes de esta época. No se trata sólo de la presencia en nuestro cielo de unas naves de procedencia extraterrestre, sino de lo que esa presencia ha significado y está significando para la humanidad en estas últimas décadas.
¡Eh, alto ahí!, eso es decir mucho. ¿Cómo que “la presencia en nuestro cielo de naves extraterrestres”? Creo que tú, yo y el resto de la humanidad nos hemos perdido algo… ¿Cuándo y quién ha probado que los testimonios de quienes aseguran haber visto luces en los cielos que no supieron identificar fueron debidos a naves pilotadas por seres inteligentes de otros planetas? Algo tan importante debería estar probado y requeteprobado, ¿no te parece? Debería ser público y conocido por todo el mundo, de la misma forma que sabemos que el meteorito ALH84001 es de origen marciano, y que, según pensaron erróneamente algunos científicos, podía contener fósiles de microorganismos extraterrestres.
Esto es lo que nuestro escritor de temas ocultos nos ha intentado colar como quien cuela contrabando. Es algo que el autor deja caer inadvertidamente, pero con lo que pretende fundamentar el resto de su discurso: he ahí la petición de principio. El buen lector debe estar atento a estas artimañas, que, como te digo, son abundantes no sólo en los relatos de misterios espaciales sino en cualquier campo de los enigmas populares. Lo peor es que todo el escrito del desaparecido psiquiatra está repleto de afirmaciones similares, encadenadas una tras otra, de tal forma que se haría larguísimo enumerarlas y explicarlas todas.



