Cuchitril Literario

Enero 2, 2006

Roberto Bolaño. 2666. (V)

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Editorial Anagrama, 2004. 1125 páginas.

La parte de los Archimboldi

El climax del libro. ¿Qué relación tiene el escritor con los crímenes? ¿Por qué se esconde? ¿Cuál ha sido su vida? ¿Qué hay detrás de sus libros? Todo queda explicado en la última novela, que nos narra la infancia de Archimboldi, el por qué de su nombre, su historia y la causa de su viaje a Santa Teresa.

Sólo una cita para no desvelar demasiado. Mañana, despedida y cierre.

-Un libro viejo también es el pasado - dijo Archimboldi-, un libro escrito y publicado en 1789 es el pasado, su autor ya no existe, tampoco existe su impresor ni sus primeros lectores ni la época en la que el libro fue escrito, pero el libro, la primera edición de ese libro, aún está aquí. Como las pirámides de los aztecas -dijo Archimobldi.
-Odio las primeras ediciones y las pirámides y también odio a esos aztecas sanguinarios -dijo Ingeborg-. Pero la luz de las estrellas me marea. Me dan ganas de llorar -dijo Ingeborg con los ojos húmedos de locura.

(Un día, un libro 266/365)
Escuchando: Lamento Cubano. Bebo Valdés.

Enero 1, 2006

Roberto Bolaño. 2666. (IV)

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Editorial Anagrama, 2004. 1125 páginas.

La parte de los crímenes

Con una minuciosidad horripilante Bolaño nos describe todos y cada uno de los crímenes que van ocurriendo en Santa teresa y alrededores. No nos ahorra horror alguno, y junto con el malestar de los asesinatos ocurridos por algún motivo que parece demoníaco, nos golpeará el de las muertes acometidas por asesinos más normales; novios, amantes, familiares. La vida de los judiciales encargados del caso, de los periodistas que lo han investigado, de algún extraño complot y del único acusado en firme son los únicos descansos que encontramos.

Citas:

El basurero no tiene nombre oficial, porque es clandestino, pero si tiene nombre popular: se llama El Chile. Durante el día no se ve un alma por El Chile ni por los baldíos aledaños que el basurero no tardará en engullir. Por la noche aparecen los que no tienen nada o menos que nada. En México DF los llaman teporochos, pero un teporocho es un señorito vividor, un cínico reflexivo y humorista, comparado con los seres humanos que pululan solitarios o en pareja por El Chile. No son muchos. Hablan una jerga difícil de entender. La policia preparó una redada la noche siguiente al hallazgo del cadáver de Emilia Mena y sólo pudo detener a tres niños que rebuscaban cartones en la basura. Los habitantes nocturnos de El Chile sonescasos. Su esperanza de vida, breve. Mueren a lo sumo a los siete meses de transitar por el basurero. Sus hábitos alimenticios y su vida sexual son un misterio. Es probable que hayan olvidado comer y coger. O que la comida y el sexo para ellos ya sea otra cosa, inalcanzable, inexpresable, algo que queda fuera de la acción y la verbalización. Todos, sin excepción, están enfermos. Sacarle la ropa a un cadáver de El Chile equivale a despellejarlo. La población permanece estable: nunca son menos de tres, nunca son más de veinte.

A veces el judicial Juan de Dios Martínez se sorprendía de lo bien que sabía coger Elvira Campos y de lo inagotable que era en la cama. Coge como si se fuera a morir, pensaba. En más de una ocasión le hubiera gustado decirle que no era necesario, que no se esforzara, que él, con tal de sentirla cerca, sólo rozándola, ya se daba por satisfecho, pero la directora, cuando se trataba de sexo, era práctica y efectiva. Mi reina, le decía a veces juan de Dios Martínez, mi tesoro, mi amor, y ella, en la oscuridad, le decía que se callara y le sorbía hasta la última gota ¿de semen? ¿de su alma? ¿de la poca vida que entonces él creía que le quedaba?

(Un día, un libro 265/365)
Escuchando: Echale salsita. Bebo Valdés.

Diciembre 31, 2005

Roberto Bolaño. 2666. (III)

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Editorial Anagrama, 2004. 1125 páginas.

La parte de Fate

Fate es un reportero estadounidense que trabaja para la revista ‘Amanecer Negro’. Su madre acaba de morir y le encargan realizar un reportaje sobre un combate de boxeo que se celebra en Santa Teresa. Allí descubrirá la horrible serie de crímenes que están sucediendo en el pueblo. Conocerá también a Rosa y sus amigos y a su padre, Amalfitano. Éste le pedirá que se lleve a su hija de Santa Rosa.

Citas:

Todo pasaba por el filtro de las palabras, convenientemente adecuado a nuestro miedo. ¿Qué hace un niño cuando tiene miedo? Cierra los ojos. ¿Qué hace un niño al que van a violar y luego matar? Cierra los ojos. Y también grita, pero primero cierra los ojos. Las palabras servían para ese fin. Y es curioso, pues todos los arquetipos de la locura y la crueldad humana no han sido inventados por los hombres de esta época sino por nuestros antepasados. Los griegos inventaron, por decirlo de alguna manera, el mal, vieron el mal que todos llevamos dentro, pero los testimonios o las pruebas de ese mal ya no nos conmueven, nos parecen futiles, ininteligibles[...]Durante la Comuna de 1871 murieron asesinadas miles de personas y nadie derramó una lágrima por ellas. Por esa misma fecha un afilador de cuchillos mató a una mujer y a su anciana madre (no a la madre de la mujer, sino a su propia madre, querido amigo) y luego fue abatido por la policía. La noticia no sólo recorrió los periódicos de Francia sino que también fue reseñada en otros periódicos de Europa

Esa noche Amalfitano le hizo tres preguntas a Chucho Flores. La primera era qué pensaba acerca de los hexágonos. La segunda era si sabía contruir un hexágono. La tercera era que opinión tenía sobre los asesinatos de mujeres que se estaban cometiendo en Santa Teresa. A la primera pregunta la respuesta de Chucho Flores fue que no pensaba nada. A la segunda contestó con un sincero no. A la tercera dijo que era, ciertamente, un hecho lamentable, pero que la policía periódicamente iba atrapando a los asesinos. El padre de Rosa no hizo ninguna pregunta más y se quedó inmóvil sentado en un sillón mientras su hija salía a despedir a Chucho Flores a la calle. Cuando Rosa volvió a entrar y aún se oía el ruido del motor del coche de su novio, Óscar Amalfitano le dijo a su hija que tuviera cuidado con ese hombre, que le daba mala espina, sin aducir ningún argumento que respaldara sus palabras.
-Si no he entendido mal-se rió Rosa desde la cocina-, lo mejor es que lo deje.
-Déjalo-dijo Óscar Amalfitano.
-Ay, papá, tú cada día estás más loco -dijo Rosa.
-Eso es verdad-dijo Óscar Amalfitano.
-¿Y qué vamos a hacer?¿Qué podemos hacer?
-Tú, dejar a ese pedazo de mierda ignorante y mentiroso. Yo, no sé, tal vez cuando volvamos a Europa me interne en el Clínico para que me den unos electroshocks.

(Un día, un libro 264/365)
Escuchando: Let it slide. Alabama 3.

Diciembre 30, 2005

Roberto Bolaño. 2666. (II)

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Editorial Anagrama, 2004. 1125 páginas.

La parte de Amalfitano

La parte más corta del libro. Bolaño nos narra la historia de Amalfitano y de su hija Rosa. Amalfitano vivió en Barcelona hasta que su mujer, trastornada, decidió ir en busca ‘del poeta de Mondragón’. Después se trasladó a Santa Teresa, lugar dónde se suceden los misteriosos crímenes. Un libro colgado en una cuerda de tender ‘al estilo de Duchamp’ y una extraña voz que habla con él, obsesionada con la homosexualidad, conforman su extraña pero apacible locura.

Su historia continuará en la siguiente parte.

Citas:

Hablo desde un taller en donde el caos es sólo una máscara o una leve fetidez de anestesia. Hablo desde un taller con las luces apagadas en donde el nervio de la voluntad se desprende del cuerpo y repta, automutilada, por entre la basura. Hablo de las cosas sencillas de la vida.

Le evocó a Marco Antonio los testimonios de aquellos que han entrado en coma o en situación de muerte clínica y que dicen haber visto un tunel oscuro y en el final del tunel un resplandor blanco o diamantino, y en ocasiones incluso atestiguan la presencia de seres difuntos y queridos que les dan la mano o los tranquilizan o les ruegan que mejor no sigan avanzando pues la hora o la microfracción de segundo en el que se opera el cambio aún no ha llegado. ¿usted que cree, maestro? ¿La gente que está a punto de morir se inventa estas tonterías o es real? ¿es sólo un sueño de los que están agonizando o entra dentro de lo posible que estas cosas sucedan? no lo sé, dijo Amalfitano con sequedad, pues aún no se le había pasado el susto ni tampoco tenía ganas de repetir el encuentro de la vez pasada. Bueno, dijo el joven Guerra, pues siq uiere saber lo que yo pienso, no creo que sea verdad. La gente ve lo que quiere ver y nunca lo que quiere ver la gente se corresponde con la realidad. La gente es cobarde hasta el último aliento. Se lo digo confidencialmente: el ser humano, hablando grosso modo, es lo más semejante que hay a una rata.

(Un día, un libro 263/365)
Escuchando: Skin-deep. Beady Belle.

Diciembre 29, 2005

Roberto Bolaño. 2666. (I)

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Editorial Anagrama, 2004. 1125 páginas.

La parte de los críticos

La obra gira alrededor de dos grandes ejes; Archimboldi y los crímenes. En la primera parte Bolaño nos cuenta la historia de como los cuatro críticos más ferozmente Archimboldianos descubrieron al escritor y se conocieron entre sí. Como si en un chiste se tratara tenemos a un español (Espinoza), un francés (Pelletier), una inglesa (Norton) y un italiano (Morini). Su admiración por el mismo escritor provocará, claro está, que se encuentren en diversos congresos, y que se hagan amigos y más tarde amantes. Siguiendo los pasos del esquivo Archimboldi viajarán al desierto de Sonora donde se dice que el escritor fue visto por última vez.

Citas:

Pelletier y Espinoza se descubrieron generosos aquella noche, y tan generosos se descubrieron que si llegan a estar juntos hubieran salido a celebrarlo, deslumbrados por el resplandor de su propia virtud, un resplandor que ciertamente no dura mucho (pues toda virtud, salvo en la brevedad del reconocimiento, carece de resplandor y vive en una caverna oscura rodeada de otros habitantes, algunos muy peligrosos), y que a falta de celebración y jolgorio remataron con una promesa tácita de amsitad eterna y, tras colgar sus respectivos teléfonos, sellaron, cada cual en su piso atestado de libros, bebiendo con suprema lentitud un whisky y mirando la noche detrás de sus ventanas, tal vez a la búsqueda, aunque sin saberlo, de aquello que el suavo había buscado al otro lado de la ventana de la viuda y no había encontrado.

(Un día, un libro 262/365)
Escuchando: Seven Days and one week. BBE.

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