Reseñas nada sesudas de los libros que caen en mis manos

Cuchitril Literario

junio 29, 2009

Raul Duarte. Day Trader Pro.

Filed under: Ensayo — Palimp @ 10:40 am
4 votos ¿Has leído este libro? Vota para darnos tu opinión

Trafford Publishing, 2006. 146 páginas.

Raul Duarte, Day Trader Pro
Alquimistas modernos

En esta bitácora no sólo se habla de literatura, también aparecen libros de ensayo. Las dos entradas con mas comentarios no son de libros de ficción. El primer lugar lo tiene La Biblia ante la Biblia, cuyo hilo tuve que cerrar en su momento porque bloqueaba el servidor (ahora con paginación lo he vuelto a abrir). El segundo lo tiene el libro Cambio de vida, un manual tramposo para hacerse rico.

No es el único libro dedicado al trading, y Raúl Duarte se ofreció a enviarme el suyo, con la libertad para atacarlo si lo creía conveniente. Lo hago con mucho retraso, pero aquí está.

Comenzaré por un breve resumen del libro, seguiré por una explicación de por qué no creo que estos sistemas funciones y acabaré con una comparación entre Cambio de vida y Day Trader Pro.

El libro está estructurado en una introducción y tres capítulos. El primero explica qué significa ser un trader, qué tipo de inversión se necesita para dedicarse a este negocio, los objetivos que puedes marcarte y el tipo de perfil necesario. Se hace hincapié en que no hace falta ser licenciado o tener titulación para tener éxito; al contrario, los traders más exitosos son personas poco intelectuales.

Esto es una buena estrategia de marketing. El público objetivo de estos libros no son gente preparada que probablemente ya tendrán un buen trabajo, sino personas con trabajos poco remunerados que ven en este negocio la posibilidad de enriquecerse rápidamente y sin esfuerzo.

El segundo capítulo explica los entresijos del mercado estrella de este tipo de trading, que es el mismo que en el libro de Zárate: El mini-SP 500. ¿Por qué? Porque es el más barato y dinámico. El más apto para poder hacer compras y ventas en el mismo día. Las características de este mercado lo acercan más a la ruleta de casino que al mercado de la bolsa general, y eso es una ventaja para los métodos de trading.

El tercero explica las estrategias para sacar beneficios operando en el mercado. No esperen una guía detallada –estaría loco el autor si la pusiera- pero sí hay el suficiente nivel de detalle para hacerse una idea. El trader, guiado por los gráficos de velas y su intuición debe suponer para dónde tirará el mercado y hacer sus apuestas. Si se equivoca no hay problema gracias a los stop-loss. Cuanta más experiencia tenga mejor será su ratio y, por ende, sus ganancias.

Pero todo esto ¿funciona? NO. Es mi opinión -fundamentada-, tal como la expuse en la reseña de Cambio de vida y la expliqué en su momento. Partiremos de una premisa, que el mercado es aleatorio. Según Mandelbrot en su libro fractales y finanzas –que reseñaré en breve por aquí- el mercado no sólo es aleatorio, es aletorio y fractal. Esto quiere decir que no sólo nadie sabe como va a ir el mercado, sino que ni siquiera podemos promediar. Si tiro un dado seiscientas veces sé que más o menos saldrán cien unos. En el mercado ni siquiera podemos saber eso.

Partiendo de ahí cualquier método, sea científico o intuitivo, que saque provecho de un mercado aleatorio no sólo tendría que recompensarse con dinero, le tendrían que dar el nóbel. No es posible tener una máquina de movimiento perpétuo y no es posible matemáticamente ganar dinero en un mercado aleatorio. Los casinos lo saben muy bien y no veo a los magnates de las finanzas preocupados por los miles de traders que intentan hacer negocio con estos sistemas.

El propio autor lo reconoce en la página 75 cuando afirma lo siguiente:

Lo peor del caso era que cuando mi estocástico me indicaba entrar largo, en ese precioso momento mi MACD me recomendaba ir corto. Si el tick me decía irme corto, el promedio móvil simple me indicaba lo contrario. Si un patrón lucía prometedor, Fibonacci me recomendaba esperar. Era virtualmente imposible que todo estuviera en su lugar, como la teoría señalaba que debía estar, para que yo disparara.

Es decir, hay muchos indicadores matemáticos y se contradicen entre sí. Fiarse de la intuición no es mejor método. Actualmente estamos inmersos en una crisis que pocos vieron venir ¿y todavía la gente cree que se puede predecir el mercado?

Todos estos libros y la jerga que los envuelve me recuerdan a los alquimistas. También afirmaban tener el poder de convertir los metales en oro, e incluso obtener la inmortalidad. También existían gurús que iniciaban a los acólitos en los secretos de la alquimia. No faltaba la necesidad de purificarse, de tener el alma limpia, como ahora se afirma que hay que tener un buen control emocional. Ninguno consiguió convertir el mercurio en oro, y ninguno de estos traders ganan dinero operando en bolsa.

Mi consejo sigue siendo el mismo. No se lo crean. La prueba es muy fácil, operen durante un año en simulación. Si en ese tiempo han sacado beneficios, divídanlos por el número de horas que han invertido y comprueben si vale la pena. Pero prueben durante un periodo largo, porque con estos métodos es fácil ganar algo de dinero en poco tiempo. Lo malo es que al cabo de un tiempo se pierde más. Algo que le pasó a Zárate cuando se atrevió a operar en vivo y en directo.

Aitor Zárate vive del trading. Pero no de lo que gana en el mercado, sino de lo que le cobra a los ingenuos que se apuntan a sus cursos. Cambio de vida es una fantasmada de principio a final, un panfleto que para captar nuevos clientes promete la riqueza inmediata. Por el contrario, este libro está escrito con más humildad y advierte de que el camino es largo y lleno de peligros. Se puede decir que es más honesto, pero está igual de equivocado.

Si Aitor Zárate es como los estafadores que hacen limpieza de auras, que saben que no hacen nada pero les cobran a sus clientes unos buenos euros a cambio de hacer el paripé. Raúl Duarte sería como los zahoríes que creen que realmente puede encontrar agua, pero cuando la encuentran es de casualidad. Las ganancias de uno y del otro radican más en sus cursos que en sus inversiones de bolsa. Ese debería ser el principal indicador para desconfiar porque si uno es un buen trader ¿qué hace perdiendo el tiempo dando cursos y escribiendo libros?


Extracto:[-]

Finalmente, después de operar sin mayor éxito, o mejor dicho, de hacerlo con un buen costo de “aprendizaje práctico”, además de estar mejor “instruido” sobre los inconvenientes y desventajas de hacer Day Trading con este tipo de valores, encontré a finales de 2003, el que definitivamente, como he venido diciendo, es el instrumento ideal para operar un Day Trader. el futuro E-mini S & P 500.
También como muchos, desde mis inicios, operé con un método basado en múltiples indicadores y abundante información, esto claro, después de haber hecho algunos trades “de sombra” sin, prácticamente, ningún método de operación, menos aún con una estrategia. Igualmente fui uno más de los innumerables incautos que cayó en la creencia popular de que al estudiar y aprender a usar la mayor cantidad de indicadores, y con la mayor cantidad de información posible, alcanzaría en breve tiempo y por obligación, la tierra prometida.
Estudié, entendí y aprendí a utilizar tanto los indicadores “líderes” —leading indicators—, tales como los famosos osciladores estocásticos y los de fuerza relativa, como los indicadores históricos —laging indicators—, ya sean los promedios móviles simples o los promedios móviles convergentes-divergentes —(MACD), y en histograma, claro—. También las bandas Bollinger. Además, estudié el indicador de volumen en balance, los puntos pivote, y aprendí y apliqué los no menos famosos niveles de precio de Fibonacci.

OPERANDO CON LAS PROBABILIDADES
Aún cuando a simple vista el mercado de valores, en su constante y a veces frenético movimiento, pudiera parecemos caótico y desordenado, en realidad, si lo observamos cuidadosamente, enfocados y sin estrés, descubriremos que cada día, consistentemente —en particular un mercado tan líquido y eficiente como el del futuro E-mini—, forma una serie de movimientos claramente estructurados. Movimientos que cuentan con un inicio —soporte o resistencia—, un desarrollo —tendencia intradía última + consolidación (es)—, y un final —resistencia o soporte—.
Por supuesto, es evidente también que estos movimientos “ordenados” son siempre diferentes en cuanto a tamaño y duración, pues se intercalan frecuente e imprevisiblemente con movimientos erráticos o contradictorios, los cuales son originados por alguna de las infinitas variables que en todo momento están afectando su comportamiento; pero si los identificamos como tales, solamente como “un ruido” dentro de esa estructura, podremos entonces, utilizando la imaginación, visualizar no sólo el movimiento subsiguiente de los precios, sino la próxima tendencia intradía.
Por lo tanto, para saber el sentido que tendrá esa próxima tendencia intradía, con las mejores posibilidades de suceder,
desde niveles de soporte o resistencia, y considerando la tendencia intradía última, hay que definir nuestros criterios de entrada y de salida basados, principalmente, en los patrones que las propias gráficas nos presentan consistentemente. De ahí su nombre, pues éstos tienden a repetirse con la suficiente frecuencia para decir, probabilísticamente hablando, qué es lo más probable que suceda. Y reitero: “lo más probable que suceda”, pues no es lo mismo saber qué es lo más probable que suceda, que saberlo invariablemente, ya que esto último, como sabemos, en realidad es imposible.
La gráfica principal que utilizamos, o en la que nos apoyamos primordialmente, es la gráfica con velas de 1 minuto, con un rango de tiempo siempre visible de 6 horas. En esta gráfica identificamos nuestros patrones o criterios de entrada y de salida, los cuales como he dicho, deben estar lo más cercanos posible a los niveles de soporte o resistencia, y considerando previamente, siempre, la tendencia intradía última.
Sin embargo, es fundamental considerar primero la tendencia principal del mercado, la tendencia más duradera y, por tanto, un filtro primario muy importante de nuestro análisis. Por consiguiente, en este proceso de análisis para la torna de decisiones, primero usamos la gráfica con velas de 1 día, con un rango de tiempo de hasta 3 meses. Esta es la gráfica en la que identificamos, cuál es la tendencia primaria o principal; luego, en la gráfica de 5 minutos, con rango de tiempo siempre visible de dos días, la cual observamos simultánea y permanentemente con la de un minuto, identificamos si el tipo de día es momentum o rango lateral, determinamos la tendencia intradía última, y buscamos los soportes o resistencias mejor definidos; para finalmente localizar ya sólo en la gráfica de 1 minuto, cualquiera de los patrones o criterios de entrada más recomendados. El, o los criterios que cuenten con las mejores probabilidades de acertar en la tendencia intradía subsiguiente de los precios.